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Wilde combinó sus estudios
universitarios con viajes (en 1877 visitó Italia y
Grecia), al tiempo que publicaba en varios periódicos y
revistas sus primeros poemas, que fueron reunidos en
1881 en Poemas. Al año siguiente Wilde emprendió un
viaje a Estados Unidos, donde ofreció una serie de
conferencias sobre su teoría acerca de la filosofía
estética, que defendía la idea del «arte por el arte» y
en la cual sentaba las bases de lo que posteriormente
dio en llamarse dandismo. A su vuelta hizo lo propio en
universidades y centros culturales británicos, donde fue
excepcionalmente bien recibido. También lo fue en
Francia, país que visitó en 1883 y en el cual Wilde
entabló amistad con Verlaine y otros escritores de la
época.

En 1884, se estableció en Londres y
se casó con una mujer irlandesa muy rica, Constance
Lloyd, con la que tuvo dos hijos, Cyrill y Vyvyan. A
partir de entonces, se dedicó exclusivamente a la
literatura. Cuando hacía apenas dos años que había
llegado a Londres se convirtió una figura pública,
caracterizó su persona desde la vestimenta, siempre a la
moda y con ciertos toques extravagantes, a las opiniones
intelectuales y políticas. Vivió en forma coherente con
sus postulados casi toda su vida. El éxito lo acompañó,
sus libros encantaban y sus obras teatrales generaban
expectativa en todo Londres. La transgresión de las
austeras normas imperantes fue una constante en su
vida.

Entre sus primeras obras se cuentan
dos colecciones de historias fantásticas, escritas para
sus hijos: El príncipe feliz (1888), La casa de las
granadas (1892) y un conjunto de cuentos breves: El
crimen de Lord Arthur Saville (1891).
Incursionó en el teatro con las
obras: Vera o los Nihilistas (1882). La duquesa de
Padua comedia que se estreno en Nueva York en
1891, Salomé (1891), El abanico de lady Windermere
(1892), Una mujer sin importancia (1893), Un marido
ideal (1895), La importancia de llamarse Ernesto
(1895).
La originalidad de sus temas y el
estilo depurado se refleja en piezas como El retrato de
Dorian Gray y El fantasma de Canterville. Sus versos y
artículos se publican en revistas de Londres, Dublín,
Nueva York y París y las obras teatrales adquieren tal
éxito que se representan en salas de
Europa.
Escribe novelas y cuentos
como: El Gigannte egoísta , La piel de
naranja, La esfinge sin secreto. Ensayos muy importantes
como: La decadencia de la mentira, La verdad de las
máscaras, Pluma, lápiz y veneno y El crítico artista.
Entre los numerosos artículos que publica en revistas de
Europa y Estados Unidos se cuentan Impresiones de
Yanquilandia, La invasión americana, Los modelos en
Londres y Otras ideas radicales sobre la reforma del
traje.
Debido a su aspecto latino, su
nacionalidad irlandesa, su bohemia, Wilde fue muchas
veces rechazado por la sociedad de su época y
especialmente por los aristócratas círculos literarios.
Sus actitudes y modales fueron repetidamente
ridiculizados en la publicación satírica Punch y en la
ópera cómica de Gilbert y Sullivan Paciencia. A pesar de
ello, su ingenio y su talento le hicieron ganar
innumerables admiradores.

En 1895, en la cima de su
carrera, se convirtió en la figura central del más
sonado proceso judicial del siglo, que consiguió
escandalizar a toda la moralista clase media de la
Inglaterra victoriana. Wilde, que había mantenido una
relación amorosa con Lord Alfred Douglas, fue acusado
por el padre de éste, el marqués de Queensberry,
enfurecido al comprobar que Wilde mantenía relaciones
con su hijo Lord Alfred Douglas, lo lleva a los
tribunales bajo la acusación de aberraciones sexuales y
por homosexual. Se le declaró culpable en el juicio,
celebrado en mayo de 1895, y, condenado a dos años de
trabajos forzados. Las numerosas presiones y peticiones
de clemencia efectuadas desde sectores progresistas y
desde varios de los más importantes círculos literarios
europeos no fueron escuchadas y el escritor se vio
obligado a cumplir por entero la pena.
En la cárcel, Wilde escribió De
profundis (1895), una extensa carta de arrepentimiento
por su pasado estilo de vida. Algunos críticos la han
considerado una obra extremadamente reveladora; otros,
en cambio, una explosión sentimental muy poco
sincera.

Salió de la prisión arruinado
material y espiritualmente. Pasó el resto de su vida en
París, bajo el nombre falso de Sebastian Melmoth. Poco
después de salir de prisión escribió en Berneval,
Francia, La balada de la cárcel de Reading (1898). En él
retrata la dureza de la vida en la cárcel y la
desesperación de los presos, con un lenguaje bello y
cadencioso.
Este poeta, dramaturgo, novelista,
crítico literario y ensayista irlandés. Es uno de los
escritores más brillantes de la época victoriana y de la
literatura universal. Capaz de vivir siempre en los
límites, su genialidad lo empujaba a destruir barreras
sociales y políticas. Fue creador de una estética, de un
personaje que le llevó la vida. Murió en París de
meningitis acompañado por unos pocos amigos y en la más
absoluta pobreza el 30 de noviembre de
1900.
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