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Juicio.
Acontece
frecuentemente que la historia de la música revele lastimosas injusticias
de las que son víctimas los mayores músicos. Basta pensar en el caso de
Claudio Monteverdi, cuyas discutidas polifonías, renacidas hace poco en
su plenitud, yacieron durante tres siglos en la tumba con el autor . Un
destino semejante habría de esperar a Vivaldi., uno de los más
formidables compositores de que pueda ufanarse la música. Esta repetición
de olvidos deplorables fue bien subrayada por Alfredo Casella en 1939, con
ocasión del Festival Vivaldi, en Siena. Casella hizo notar que Vivaldi
gozó de la máxima celebridad en vida. Pero sin duda, el olvido póstumo
debió de ser una especie de fortuna, porque su arte, potente y severo, no
se hubiera adaptado ciertamente a las exigencias de la frívola sociedad
del s. XVIII. Los conciertos de Vivaldi fueron justamente los primeros a
los cuales se vuelve y debemos añadir que Forkel conoció solamente
algunas obras de Vivaldi. Fue, sin embargo, brevísima la gloria de Vivaldi
citado con tanta devoción en el volumen de Forkel.
Concierto en Do menor para
flauta , cuerdas, bajo y continuo

Treinta
años después, en efecto, el mundo musical germánico llega a ser
consciente plenamente de la grandeza de Bach, familiarizándose cada vez más
con su enorme producción, y poniéndolo a una altura semejante a la de
Haendel, pero intencionadamente o por pereza, olvidó el nombre de Vivaldi
que fue descuidado por mucho tiempo todavía. Hasta la I Guerra mundial y
por algunos años después, Vivaldi representaba para la mayor parte de
los estudiosos una insignificante etapa histórica más. Este estado de
inercia ha pasado a ser ahora una fuerza dinámica, gracias también a las
investigaciones realizadas por G. F. Malipiero. Para poder tener una visión
clara de la aportación de Vivaldi a la historia del lenguaje musical, no
debemos olvidar su triple actividad artística: como virtuoso del violín,
como profesor y como compositor. Ciertamente Vivaldi supo unir el perfecto
conocimiento del violín al arte compositivo: su escuela es la de
Arcangelo Corelli, pero se nota en ella un nuevo ímpetu creativo y una
apertura de fantasía inconfundible. Típicos son, además, los sabrosos
empastes tímbricos, que en los conciertos vivaldianos abundan y brillan.
Lo que más impresiona es la potencia descriptiva de algunas de sus páginas,
como las de las famosas Estaciones, en las que se encuentra la anticipación
de los atributos expresivos peculiares del poema sinfónico del s. XIX.
Aun
en la producción vocal de Vivaldi (sacra y teatral) se vuelve a
descubrir al artista de teatro y de iglesia, al gran experto en el uso de
la voz desde el punto de vista dramático y desde cualquier otro efecto
expresivo. Bien lo demuestran: 46 obras teatrales. Fascinan en sus obras
los amplios arcos melódicos, que tienen el mérito de aparecer
constantemente colmados de inspiración lírica. sostenidos por ritmos
gallardos y saltarines. En sus Conciertos la técnica de la cuerda y del
colorido alcanza cumbres que asombran todavía a los maestros del s. XX
pero Antonio Vivaldi es mucho más que sus cuatro estaciones que
corresponden a los primeros 4 conciertos de su opus 8 y que son
catalogados como la obra mas brillante del sigloXVII , como decía,
Vivaldi es mucho mas que las 4 estaciones que solamente son la puerta de
entrada a su monumental obra que, a gusto personal ,clasifico al mismo
nivel que la obra de J.S Bach , Beethoven y Mozart.
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