Indice de Obras

L´estro armonico Op.3

 La stravaganza,Op 4

Il cimento dell'armonia... Op 8

La Cetra 0p. 9

Il gardellino Op.10

Conciertos para cuerdas

Conciertos para Vientos

Conciertos para Guitarra

Conciertos para Mandolina

Conciertos  Varios instrumentos

Un príncipe en Venecia

Selección 2do Mov.

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Nació en Venecia el 4 de marzo de 1678, Vivaldi fue un niño enfermizo que sufría de asma o posiblemente de problemas cardíacos. Estudió música mientras se preparaba para se sacerdote. Fue ordenado en 1703 y en el mismo año fue nombrado maestro di violino del Ospedale della Pietà, un orfanato y escuela para muchachas indigentes regidos por la iglesia. En 1716 fue nombrado maestro de´concerti de la institución

   

 

VENECIA

           Por entonces su fama como virtuoso del violín y como compositor era ya internacional, y en 1718 comenzó una serie de giras que le llevaron a él y a su séquito cuasicortesano por una buena parte de Italia (donde era conocido como "el cura rojo" debido al color de su pelo) e incluso hasta una ciudad tan lejana como Viena y posiblemente Praga.

           Aparte de los cientos de conciertos y sonatas instrumentales, escribió una gran cantidad de música litúrgica y ópera. Anna Girò, una de sus alumnas del orfanato, se dio a conocer como cantante de ópera a mediados de la década de 1720, cuando aún era un adolescente. Desde entonces hasta el final de la vida de Vivaldi, ella y su hermana viajaron conel compositor, y a menudo se ha pensado que ambas fueron amantes, aunque él negaba el rumor.

          En su edad madura Vivaldi fue un hombre rico, pero una vida lujosa y un declive de su popularidad le confinaron poco a poco a la pobreza. Cuando murió, el 28 de julio de 1741, durante una visita a Viena, fue enterrado como un indigente. Su música cayó virtualmente en el olvido a las pocas décadas de su muerte, pero a partir de 1920 su prestigio y popularidad no han cesado de crecer y de provocar su redescubrimiento.

                                                      

 

Juicio. Acontece frecuentemente que la historia de la música revele lastimosas injusticias de las que son víctimas los mayores músicos. Basta pensar en el caso de Claudio Monteverdi, cuyas discutidas polifonías, renacidas hace poco en su plenitud, yacieron durante tres siglos en la tumba con el autor . Un destino semejante habría de esperar a Vivaldi., uno de los más formidables compositores de que pueda ufanarse la música. Esta repetición de olvidos deplorables fue bien subrayada por Alfredo Casella en 1939, con ocasión del Festival Vivaldi, en Siena. Casella hizo notar que Vivaldi gozó de la máxima celebridad en vida. Pero sin duda, el olvido póstumo debió de ser una especie de fortuna, porque su arte, potente y severo, no se hubiera adaptado ciertamente a las exigencias de la frívola sociedad del s. XVIII. Los conciertos de Vivaldi fueron justamente los primeros a los cuales se vuelve y debemos añadir que Forkel conoció solamente algunas obras de Vivaldi. Fue, sin embargo, brevísima la gloria de Vivaldi citado con tanta devoción en el volumen de Forkel.

 

Concierto en Do menor para flauta , cuerdas, bajo y continuo

Treinta años después, en efecto, el mundo musical germánico llega a ser consciente plenamente de la grandeza de Bach, familiarizándose cada vez más con su enorme producción, y poniéndolo a una altura semejante a la de Haendel, pero intencionadamente o por pereza, olvidó el nombre de Vivaldi que fue descuidado por mucho tiempo todavía. Hasta la I Guerra mundial y por algunos años después, Vivaldi representaba para la mayor parte de los estudiosos una insignificante etapa histórica más. Este estado de inercia ha pasado a ser ahora una fuerza dinámica, gracias también a las investigaciones realizadas por G. F. Malipiero. Para poder tener una visión clara de la aportación de Vivaldi a la historia del lenguaje musical, no debemos olvidar su triple actividad artística: como virtuoso del violín, como profesor y como compositor. Ciertamente Vivaldi supo unir el perfecto conocimiento del violín al arte compositivo: su escuela es la de Arcangelo Corelli, pero se nota en ella un nuevo ímpetu creativo y una apertura de fantasía inconfundible. Típicos son, además, los sabrosos empastes tímbricos, que en los conciertos vivaldianos abundan y brillan. Lo que más impresiona es la potencia descriptiva de algunas de sus páginas, como las de las famosas Estaciones, en las que se encuentra la anticipación de los atributos expresivos peculiares del poema sinfónico del s. XIX.

 

 

 Aun en la producción vocal de Vivaldi  (sacra y teatral) se vuelve a descubrir al artista de teatro y de iglesia, al gran experto en el uso de la voz desde el punto de vista dramático y desde cualquier otro efecto expresivo. Bien lo demuestran: 46 obras teatrales. Fascinan en sus obras los amplios arcos melódicos, que tienen el mérito de aparecer constantemente colmados de inspiración lírica. sostenidos por ritmos gallardos y saltarines. En sus Conciertos la técnica de la cuerda y del colorido alcanza cumbres que asombran todavía a los maestros del s. XX pero Antonio Vivaldi es mucho más que sus cuatro estaciones que corresponden a los primeros 4 conciertos de su opus 8 y que son catalogados como la obra mas brillante del sigloXVII , como decía, Vivaldi es mucho mas que las 4 estaciones que solamente son la puerta de entrada a su monumental obra que, a gusto personal ,clasifico al mismo nivel que la obra de J.S Bach , Beethoven y Mozart.

 

 

 

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