Tiene un diámetro
de 100.000 años luz; en ella se ubica nuestro
Sistema Solar y contiene alrededor de 200.000
millones de estrellas.
Las distancias astronómicas
son tan grandes que los astrónomos usan a menudo el
año luz como unidad de distancia: un año luz es
igual a la distancia que la luz viaja en un año, o
9.463.000.000.000 kilómetros.
La Vía Láctea
tiene aproximadamente 100.000 años luz de extensión.
El vecino mas cercano del Sistema Solar en la Vía Láctea
es el sistema triple de estrellas Alfa y Próxima
Centauro , que están a una distancia de 4,3 años
luz de nuestro Sol.
Fuera de la Vía Láctea
hay miles de millones de galaxias que se extienden a
través del espacio. Las evidencias sugieren que también
hay por lo menos dos planetas orbitando un pulsar
fuera del Sistema Solar: se estima que estos
planetas están aproximadamente a 1.300 años luz de
la Tierra en dirección de la constelación de
Virgo.

Los astrónomos no
pueden ver el extremo del universo, que es el
inmenso espacio que contiene a las galaxias y toda
la demás materia y energía existentes. Sin
embargo, se han descubierto galaxias y otros objetos
que se piensa que están a una distancia de entre
mil millones y 15 mil millones de años luz del Sol.
La Vía Láctea,
también llamada la Galaxia, es un agrupamiento de
estrellas con forma de disco, que incluye al Sol y a
su sistema solar. Para un observador terrestre, el
disco de la Galaxia aparece como una banda débilmente
luminosa que se puede observar de noche extendiéndose
a través del cielo, sobre todo en las noches de
verano claras y sin luna.
Antiguamente a
esta banda se la llamó Vía Láctea (también
Camino de Santiago), nombre que en la actualidad
hace referencia a toda la galaxia. La apariencia
difusa de esta banda es el resultado de la luz
combinada de estrellas demasiado lejanas para poder
distinguirlas por separado a simple vista.

Las estrellas
individuales que vemos en el cielo son aquellas de
la Galaxia que están lo suficientemente cerca del
sistema solar para distinguirlas por separado. La Vía
Láctea se extiende a través de las constelaciones
Perseo, Casiopea y Cefeo.

Uno
de los brazos de la Vía láctea
En la región de
la Cruz del Norte, que forma parte de Cisne, se
divide en dos corrientes: la corriente occidental
que brilla cuando atraviesa la Cruz del Norte,
palidece cerca de Ofiuco, a causa de las nubes de
polvo, y aparece de nuevo en Escorpio; y la
corriente oriental, que es más brillante cuando
pasa por el sur a través del Escudo y Sagitario. La
parte más brillante de la Vía Láctea se extiende
desde la constelación del Escudo a Escorpio, a través
de Sagitario.

Estructura
Se ha descubierto
que la Vía Láctea es una gran galaxia espiral, con
varios brazos espirales que se enroscan alrededor de
un núcleo central de un grosor de unos 10.000 años
luz.
Las estrellas del
núcleo central están más agrupadas que las de los
brazos, donde se han encontrado más nubes
interestelares de polvo y gas. El diámetro del
disco es de unos 100.000 años luz.
Está rodeado por
una nube de hidrógeno, deformada y festoneada en
sus extremos, rodeada a su vez por un halo esférico
y ligeramente aplastado que contiene muchos cúmulos
globulares de estrellas, que se encuentran
principalmente encima o debajo del disco.

Este halo puede
llegar a ser dos veces más ancho que el disco en sí.
Además, estudios realizados sobre los movimientos
galácticos sugieren que el sistema de la Vía Láctea
contiene más de 2 billones de veces la masa que
contiene el Sol, mucha más materia de la que se
considera que tiene el disco conocido y los cúmulos
concomitantes.
Sin embargo, los
astrónomos han especulado con la idea de que el
sistema conocido de la Vía Láctea esté rodeado
por una corona mucho mayor de materia no detectada.
Otra especulación reciente supone que la Vía Láctea
es una galaxia espiral barrada.
Tipos de
estrellas
La Vía Láctea
contiene tanto estrellas de las llamadas de tipo I,
que son estrellas azules y brillantes, como
estrellas del tipo II, gigantes rojas. La región
central de la Vía Láctea y el halo están
compuestos por estrellas del tipo II.
La mayor parte de
la región se oculta tras nubes de polvo que impiden
la observación visual. La radiación de la región
central se ha registrado por medio de mecanismos
como células fotoeléctricas, filtros infrarrojos y
radiotelescopios.


Estos estudios
indican la presencia de objetos compactos cerca del
centro, posiblemente restos de estrellas o un enorme
agujero negro. Rodeando la región central hay un
disco bastante achatado que comprende estrellas de
ambos tipos, I y II; los miembros más brillantes de
la primera categoría son luminosos, súper gigantes
azules.

Incrustados en el
disco y surgiendo de los lados opuestos de la región
central, están los brazos espirales, que contienen
una mayoría de población I, junto con mucho polvo
interestelar y gas. Un brazo pasa por las
proximidades del Sol e incluye a la gran nebulosa de
Orión.
Rotación
La Vía Láctea
gira alrededor de un eje que une los polos galácticos.
Contemplada desde el polo norte galáctico, la
rotación de la Vía Láctea se produce en el
sentido de las agujas del reloj, arrastrando los
brazos espirales.
El periodo de
rotación aumenta cuando disminuye la distancia
desde el centro del sistema galáctico. En las
proximidades del sistema solar, el periodo de rotación
es de algo más de 200 millones de años luz.

La velocidad del
sistema solar debido a la rotación galáctica es de
unos 270 kilómetros por segundo. Comparado con
tales distancias, nuestro Sistema Solar ocupa una
cantidad muy diminuta de espacio