El viajero

 

Italia, en aquella época, era un conjunto de ciudades-estado. Cada ciudad estaba regida de acuerdo con sus propias leyes, y actuaba generalmente independiente de la nación. Venecia era una ciudad tan popular y próspera como lo es hoy, o incluso más, En el siglo XVII, había empezado a perder mucho de su apoyo militar al Imperio Otomano, así como el comercio con oriente medio y extremo oriente. Buscando nuevos caminos para su propio mantenimiento, fijó su atención en elaborar festivales mantenidos todos los años en Navidades. Se convirtió en un destino de primera clase para viajeros de toda Europa (¿qué mejor manera de pasar el invierno que en los cálidos climas de Italia?) y la orquesta del orfanato de Vivaldi fue una de las principales atracciones, como lo fue el virtuoso dúo formado por padre e hijo, Giovanni y Antonio Vivaldi. No es de extrañar que se buscara la música de Vivaldi para el entretenimiento más que para la reflexión personal o la inspiración, por lo que nunca escribió nada para un instrumento solo. Venecia fue una Meca turística. Otra ciudad de Italia fue probablemente un centro seguramente más importante para la música y el arte, Roma. Morada de varios compositores, el estilo de música era diferente en cierto modo del de Venecia. Roma atraía visitantes tan distantes como los suecos, la Reina Cristina de Suecia fue discípula de Corelli.

 

A pesar de que Vivaldi empleó la mayor parte de su tiempo enseñando en el orfanato, empezó a viajar mientras su fama crecía. Ciertamente los encuentros con músicos y turistas de todo el continente ayudaron a estimular su entusiasmo por los países extranjeros. Abandonó Venecia durante tes años para residir en Mantua y trabajó al servicio del gobernador Príncipe Felipe de Hesse-Darmstadt. Su título oficial fue nada menos que Maestro de Capilla de Cámara. Cuando volvió a Venecia ocupó un empleo a tiempo parcial en el orfanato, escribiendo dos conciertos al mes y sin tener que dirigir cada actuación. Estuvo en Roma, Bohemia, Amsterdam y Dresden. Juan Sebastián Bach, diez años más joven que Vivaldi, no se encontró nunca con Vivaldi (Venecia estaba demasiado lejos) pero le impactó L'Estro Armonico, Opus 3, y transcribió seis de los conciertos para unos instrumentos para los que Vivaldi no escribió nunca, el clavecín y el órgano. Vivaldi usó estos instrumentos para proporcionar una línea rítmica, pero no en plan de solistas como hiciera Bach (esta es la diferencia entre un teclista y un violinista). Es extraño que no se encontraran durante los viajes de Vivaldi, dado que L'Estro Armonico estuvo bastante pronto en la producción de Vivaldi. Es de suponer que los hijos de Bach le mantuvieron demasiado ocupado como para deambular con el compositor italiano.

 

 

 

Sus viajes eran en parte una desesperada búsqueda de trabajo. Vivaldi no era pobre, pues hubo épocas en que ganó 50000 ducados al año pero, cuando envejeció, invirtió la mayor parte de su dinero en la ópera y lo perdió. Para colmo de desgracias, el pueblo de Venecia se había acostumbrado a su música y su popularidad empezó a declinar. Había sólo dos maneras de hacer dinero como compositor, estableciendo un compromiso con una corte, iglesia, o algo así, o vendiendo alguna obra publicada. Frecuentemente el compromiso se pagaba basándose en una obra, por lo que la única manera de ganar dinero era continuar escribiendo música. Buscó algún puesto en París y Viena, pero sin suerte. Como viajero se llevó una colección de conciertos y otras obras que vendió en varias ciudades. Otra forma de conseguir dinero era por medio de dedicatorias. Con frecuencia los compositores eran comisionados a escribir obras para algún cliente adinerado. Otras veces se podía dedicar la música a alguien que el compositor creyera que podía favorecer a la música, esperando una recuperación de los gastos en forma de costosos regalos. Esta era la propuesta más arriesgada, puesto que los gastos de escritura y publicación corrían por completo a cargo del compositor. Muchas veces lo mejor para obtener beneficios era agrupar una serie de obras en una Opus. La Opus era un artículo muy comercial en oposición a la obra simple y también un buen sistema para incluir trabajos antiguos inéditos junto con obras nuevas. Vivaldi publicó doce colecciones que se titularon Opus 1 a 12.

   

Se apuntó un gran éxito en Dresden, donde el violinista Johann Georg Pisendel exaltó sus obras antes de convertirse en discípulo de Vivaldi en Venecia. Pisendel formó parte de la orquesta de la corte de Dresden y usó su influencia para conseguir que se interpretara la música de Vivaldi, que escribió varios conciertos para esta orquesta, incluyendo conciertos sinfónicos para varios instrumentos solos, estrenados en el ospicio en 1740. Estas obras estaban diseñadas para resaltar el talento de todo el conjunto más que el de cada intérprete en particular. La idea del contraste aparece en oposición con las palabras "varios solistas", un término contradictorio que evoca la imagen de instrumentistas peleando en el escenario por ser el punto de atención. En cierto modo, ésto es lo que son dichos conciertos. Iban a ser sus últimas composiciones en Venecia. Eran una llamada a escena musical con la que Vivaldi marchó a Alemania y u destino, pero escuchando estos conciertos no se puede percibir el más leve indicio de muerte. Están llenos de vida, inquietos y joviales, tan optimistas como la música

 

 

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