Julio Verne
nació en Nantes, Francia, el 8 de Febrero de
1828. Fue el primogénito de Pierre Verne, un
abogado burgués hijo a su vez de un juez. El día
del bautizo, su padre lo mostró a la familia y
decidió que sería abogado y se ocuparía del bufete
familiar después de su muerte.
Pero la exagerada rectitud y
disciplina del padre no encontrará en el hijo la
resignación que quisiera, sino que el joven es
rebelde y propenso a la aventura. Desde muy pronto
su inclinación a los viajes le enfrentan a su
padre e incluso intenta fugarse en un navío hacia
la India. Cuenta once años, y su padre consigue
detenerle en el mismo barco y le aplica un severo
castigo: azotado con un látigo y encerrado a pan y
agua. Pero lo que más le duele es la promesa que
le obliga a pronunciar: nunca pretenderá viajar
más que con la imaginación
A los diecisiete
años empieza a mostrar inclinación por la
literatura, e incluso escribe una pequeña tragedia
en verso para marionetas que dedica a su prima
Caroline de la que lleva años enamorado, sin que
le haga el menor caso. Dos años después ella se
casa por interés, marcando una huella profunda en
el carácter de Verne, que será ya para siempre
marcadamente misógino.
Al
cumplir los veinte años se dirige a París para
estudiar la carrera de derecho, y allí coincide
con la Revolución de 1848 en que la clase
proletaria surge por primera vez para reclamar sus
derechos ante la burguesía dominante. No obstante
el ambiente de agitación, Verne es apolítico y a
lo largo de su vida no tomará partido más que por
cuestiones puntuales indistintamente la ideología
de su origen.
Aunque estaba previsto que
viviera con una tía, la Revolución la ha
ahuyentado de París, y así Julio vivirá en una
pensión y luego en una buhardilla compartida. Su
dinero proviene de su padre, que sigue el
principio de que más dinero del imprescindible
distrae de los estudios, y en sus cálculos no
entran libros, teatro ni relaciones sociales. No
obstante, siguiendo un criterio que mantendrá
durante toda su vida, Julio decide que las
necesidades del espíritu son más importantes que
las del cuerpo, y escatima lo imprescindible para
satisfacer esos gastos.
Durante días sólo come pan y
leche para poder comprar libros. Se traslada a una
buhardilla compartida para ahorrar algo más y su
vestuario es andrajoso excepto un traje para
asistir a las veladas literarias, que tiene en
propiedad compartida con un amigo. Sin embargo, a
pesar de las dificultades, Verne recordará siempre
aquellos años como felices.
Portada de Veinte mil leguas de viaje
submarino
Frecuenta el salón
literario de madame de Barrère, donde se va
haciendo un lugar y cobrando importancia. Un día
al salir de allí se tropieza en la escalera con un
voluminoso señor que sube resoplando. En lugar de
disculparse le espeta: "¿Ha cenado usted, señor?",
a lo que el desconocido contesta: "Perfectamente,
joven, una tortilla de tocino a la nantesina...";
"Las tortillas a la nantesina de París no valen
nada. Hay que echarles azafrán, ¿entiende?
¡Azafrán!" le interrumpe Verne. Todavía
sorprendido y medio enfadado, el otro le replica:
"¿Es que sabe usted hacer tortillas, joven?" "¿Que
si las sé hacer? ¡sobre todo me las sé comer! ¿No
llevará usted una encima, señor?" esto parece ser
demasiado y el hombre estalla de repente: "Es
usted un insolente! Aquí tiene mi tarjeta, no hace
falta que me dé la suya. Vendrá usted el viernes a
mi casa a darme una satisfacción... -por entonces
todavía se celebraban duelos en París-
...cocinando usted mismo una tortilla."
Julio Verne a los
29 años
Al mirar la
tarjeta, Verne descubre que aquel hombre era nada
menos que Alejandro Dumas, autor de éxito con
novelas como "El Conde de Montecristo" o "Los Tres
Mosqueteros". Con él trabó enseguida una relación
de amistad y protección que le lleva a estar
presente en el palco de honor durante el estreno
de la adaptación teatral de "Los Tres
Mosqueteros".
En
1856 fue publicada una novela que anticipó
detalles de la que ciento trece años después sería
la primera misión espacial en pisar la Luna. La
forma e incluso las dimensiones de la cápsula
espacial, el lugar de lanzamiento, el país que
habría de lograr el triunfo y el que sería su
competidor más directo: Rusia; la falta de
gravedad, las trayectorias que seguiría el
artefacto y su órbita alrededor de la luna, el
sistema de corrección de trayectoria por medio de
cohetes, e incluso la forma y lugar de regreso: la
novelesca narración termina cayendo al mar en un
lugar situado a cuatro kilómetros del lugar en que
amerizó la primera tripulación en realizar una
órbita lunar, el Apolo VIII. La novela, "De la
Tierra a la Luna". El autor, Julio Verne.
Otras novelas
de este autor supusieron predicciones que aún
siguen cumpliéndose en la actualidad en materia
geográfica, tecnológica, sociológica, económica y
política. Pero en ello no hay ningún misterio ni
adivinación. Sencillamente, Verne fue un increíble
investigador ocupado desde su juventud en adquirir
una cultura científica enciclopédica y mantenerse
al día de los adelantos científicos que por
entonces abundaban en los países occidentales. Si
a ello se añade su capacidad de anticipación, el
método está listo.
Mucho antes de escribir sus más famosas
novelas, Jules Verne se complacía escribiendo
durante sus días de juventud. Varios fueron los
géneros que, en su juventud, el joven francés
plasmó bajo su pluma. Obras de teatro, poemas,
cuentos, algún que otro artículo. Todas ellas ya
mostraban - aunque la mayoría de estos trabajos no
fueron publicados hasta años después - lo que
sería el Verne de Los viajes extraordinarios,
porque en muchas de ellas se veían las ideas y el
estilo que poco después le proporcionaría su
magistral entrada en el mundo de las
letras.
En medio de los años cincuenta, el
matrimonio constituye para Verne una importante
preocupación. A su madre que le habla
constantemente de proyectos matrimoniales, le
responde con tono cínico, recordándole que los
amores infelices de su juventud estaban tan vivos
que le impedían contraer vínculos conyugales. Es
por esta época que Verne pasa a ser miembro de un
grupo parisiense, “Los once sin mujer”, compuesto
por solterones empedernidos. Es el propio Verne,
quien se mofa de muchos de sus amigos, cuando
éstos desertan y se aprestan a casarse. Para él,
todo matrimonio es objeto de burla.
La
burla y el tono irónico, en ocasiones bufón,
también están presentes en una de aquellas
historias de juventud, la cual Verne titula El
matrimonio del señor Anselmo de los
Tilos.
Aún no se ha podido determinar la
fecha de redacción de la historia. Olivier Dumas
la ubica en el año 1855, apoyándose en que Verne
había cumplido en este año sus veintisiete
primaveras, es decir la edad que le atribuye a su
marqués. Esto nos situaría exactamente dos años
antes de su matrimonio. Por otra parte, otro de
los estudiosos de la obra verniana, Daniel Compère
la ubica dos o tres años más tarde. Lo cierto es
que el manuscrito aun cuando está firmado no tiene
fecha de redacción.
El manuscrito original
de la historia -que no fue publicado, porque como
tantos otros podían ser considerados como
marginales en aquella época - quedó en posesión de
la familia Verne hasta el 8 de julio de 1981,
cuando la villa de Nantes se decidió a adquirirlo
a la muerte de Jean-Jules Verne, nieto del
escritor.
Anteriormente, en 1971,
Charles-Noël Martin habla de la existencia de esta
historia en su bibliografía Jules Verne, sa vie et
son œeuvre situándola entre las piezas de teatro
sin fechar. André Bottin, en 1978, la cita en su
bibliografía de manera idéntica. El primero en
clasificar correctamente la historia es Daniel
Compère, en 1978, en una bibliografía publicada
por el Centro de documentación de
Amiens.
La venta de los manuscritos a la
villa de Nantes en 1981, permitió que, un año más
tarde, Daniel y Olivier estudiaran el manuscrito.
Luego, en 1985, Piero Gondolo della Riva la cita
en su famosa bibliografía sobre las obras de
Verne. Pero aún la historia no había sido
publicada y continuaba - al igual que otras -
siendo inédita. Sólo quedaba publicarla a fin de
que el lector pudiera encontrar a un Verne
desconocido, a un Verne pleno de humor e ironía, a
un Verne imbuido de una gran influencia teatral,
que lo hace crear al decir de algunos
especialistas, su mejor vodevil.
No fue
hasta 1991, que la villa de Nantes en su colección
de cuentos Manuscrits nantais ponía a disposición
- por primera vez - de los lectores la tan
esperada historia, la cual fue publicada junto con
otro gran número de obras también inéditas. Luego,
vendrían otras dos ediciones de la historia. En el
propio año 1991, Jean-Michel Margot, publicaba una
versión anotada y completa y en el año 1993 volvía
a aparecer junto a otras en el libro San Carlos et
autres récits inédits editado en la villa de
Nantes por Christian Robin.
Existen dos
interesantes direcciones en el contenido del
relato. Primeramente, el tono burlesco que Verne
da al matrimonio, y para esto lo hace por
intermedio de su personaje principal, el marqués
Anselmo de los Tilos, que representa el último de
una descendencia de noble linaje próxima a
extinguirse. La mofa, los juegos de palabras, la
ridiculez de los nombres propios de los personajes
son elementos visibles al hacer una primera
lectura de la obra. Los ejemplos extraídos de la
gramática de Lhomond y las citas de Virgilio le
permiten al joven autor trazar a través de todo el
relato una relación humorística entre la gramática
latina y el matrimonio.
El segundo punto
que retiene la atención es el importante rol
jugado por la gramática y literatura latinas.
Propiamente hablando, no es que el autor haga
prueba de erudición. Los conocimientos
manifestados aquí son aquellos que se podía
escuchar de todo bachiller al terminar los
estudios secundarios clásicos en Francia. La
lengua latina - a la cual Verne le dedicaba cierto
tiempo de estudio - constituye uno de los
principales motores impulsores de la obra y los
recuerdos de las conjugaciones y las declinaciones
que debió aprenderse de memoria debían haberle
venido a la mente del joven escribano mientras la
escribía.
Muchos son los que argumentan que
Verne tomó varios de los elementos de su vida
diaria para concebir la esencia de la historia. Se
dice que Verne originó un gran número de cuentos
tomando como base a sus viejos profesores del
liceo y a la aristocracia provincial de su villa
natal. Además se ha dicho que la villa de C... -
la de la historia - es sin dudas su natal Nantes y
el devoto Naso Paraclet, latinista y discípulo de
Lhomond representa seguramente a un profesor del
colegio Saint-Stanislas, escuela donde Verne
estudió durante muchos años, en particular en
1842, donde el personaje principal de la historia
celebra sus 27 años.
Verne, además nos hace
ver en esta historia uno de sus rasgos distintivos
durante toda la serie de Los viajes
extraordinarios: el juego de palabras, la
formación de nombre propios a partir de
combinaciones de palabras que luego le dan un
sentido al nombre en sí.
En el relato casi
todos los nombres de los personajes tienen
influencia latina. Tomemos por ejemplo, el de la
señora Mirabelle. Este nombre proviene de las
palabras latinas mirari que significa “admire,
contemple” y bellus, que significa “bello”. El
nombre del presidente Pertinax esta formado por
per (de un lado al otro) y tenere (tener), lo cual
le da el sentido de que es una persona testaruda,
obstinada. Maro Lafourchette hace referencia a
Virgilio -el autor de La Eneida-, cuyo nombre
latino completo es Publius Vergilius Maro. Naso
hace referencia a Ovidio cuyo nombre completo es
Publius Ovidius Naso. También Paraclet que es su
apellido es uno de los nombres con el cual se
designa al Espíritu Santo. A su vez, el propio
nombre de Naso, pronunciado bastante similar a la
palabra francesa nasal da la sensación de imaginar
al profesor con un apéndice nasal de una dimensión
poco habitual. El nombre de la familia del
personaje principal, proviene a su vez del nombre
de una planta.
Once años después de
aparecer aquella primera edición francesa, aparece
por primera vez en el mundo hispano la traducción
española de El matrimonio del señor Anselmo de los
Tilos, obra extremadamente difícil de traducir a
cualquier idioma dada la cantidad de expresiones
en latín que adornan la obra, además del constante
uso que Verne hace de palabras antiguas del idioma
francés, de los juegos de palabras y de las
expresiones de doble sentido.
Quiero
agradecer a Jean-Pierre Boutin y a Jean-Michel
Margot, quienes generosamente me ayudaron en el
esclarecimiento de muchas de las expresiones de
difícil traducción dentro de la
historia.
De
Viaje al centro desconocido de Verne
http://jgverne.cmact.com/index.htm
Esa que amo tiene grandes
ojos bajo las castañas pupilas; Esa que amo
bajo los Cielos es bella entre las
bellas. Ella brilla, embellece mis
días, ¡Oh! si estuviera allá, mi Dios, me
gustaría verla siempre Esa que amo.
Esa
que amo, es muy dulce verla, es dulce
escucharla; Su mirada fija en el corazón la
esperanza que su voz hace comprender. ¿Será
para mi todo su amor, para mi solo, para mi
mismo? Si amo, es que la veo esa que
amo.
Cerca de ella, ¡ay! siento una
dulce emoción Ausente, hacia ella en mis
sentidos algo me empuja. Para mi en el fondo
de su corazón si fuese de la misma
manera ¿Le daría una mirada extraviada? Esa
que amo
Esa que amo, ¡ay! ¡ay! cuando
sea su turno, ¿me amará? No lo sé; no le he
dicho que su ojo brilla. ¿Es para mi que
brilla así? ¡Felicidad suprema!... Además,
¿lo enciende ella también? Esa que amo si
burlando mi inocencia por su hipocresía, ¡Se
sirve de su belleza Para quitarme mi
vida! ¿Su corazón podrá ser así de
negro? ¡Oh! ¡no, esa es una blasfemia! ¡Un
blasfemo!... no hace falta más que ver Esa que
amo.
No, no, amor, amor en
nosotros porque al hacerte mujer, Dios, le
doy mi agradecimiento de rodillas, te di mi
alma. ¡Corre! me uno a tus pasos En mi
extremo ardor... Quizás, no me ame, Esa que
amo.
La
sombra sigue sombría noche; una luna clara destella.
Tranquila el
aire puro destila el azul celeste; el
sabio alquila viaje ¡Por
supuesto!
La atmósfera de la
flor regenera el olor, se
incorpora, evapora para la aurora su
olor.
En ocasiones la brisa De los
verdes olmos Pasa y se estrella En las
dulces ramas En el fondo del alma Que la
reclama ¡Es un remedio Para todos los
males!
Un punto se declara Lejos de la
casa Se convierte en una vara; Es una
confusión; Larga, negra, rápida Nada más la
doma Ella se agranda, sube, Cubre el
horizonte.
La oscuridad avanza Y dobla
su negrura; ¡Su funesta apariencia Toma y
sobrecoge el corazón! Y temblando
presagia Que esa oscura nube Encierra una
gran tormenta En su enorme horror.
En el
cielo, no hay más estrellas La nube cubre
todo Con sus glaciales velas Esta allí, solo
y de pie. El viento lo empuja, lo excita, Su
inmensidad se irrita; ¡Al ver su flanco que se
agita, Se comprende que esta en el
límite!
Se repliega y se agrupa, Aprieta
sus vastos harapos; Apenas contiene los
centelleos Que le vienen de sus vientos
norteños; La nube en fin se dilata, Se
entreabre, se rasga, explota, Como un matiz
escarlata Las corrientes de sus negros
torbellinos.
El relámpago resplandece; luz
brillante Que os ciega y os quema los
ojos, No se desvanece, la tormenta
silbante Lo hace brillar, encenderse mucho
mejor; Vuela; en su curso mudo y rápido El
horrible viento lo conduce y lo aviva; El
rápido relámpago, en su fugitiva marcha Por sus
zigzags une la Tierra a los Cielos.
El rayo
parte instantáneamente; tempestea, truena Y el
aire se llena de sus largo ruido; En el fondo
de los ecos, el inmenso ruido zumba, Envuelve,
presiona todos de sus resquebrajados
crujidos. Triplica sus esfuerzos; el relámpago
como la bomba, Se lanza y rebota sobre el
tejado que sucumbe, Y el trueno estalla, y se
repite, y cae, Prolonga hasta los Cielos sus
aterramientos.
Un poco más lejos, pero
tembloroso todavía En el negro cielo la
tormenta continúa, Y de sus fuegos ensombrece y
colorea La oscuridad de la silbante
noche. Entonces por instantes los vientos del
norte la mueven Se calma un poco, el trueno se
esparce, Y después se acalla, y en la lejanía
rueda Como un eco solamente que fue.
El
relámpago también es cada vez más raro De vez
en cuando muestra sus fuegos No es más la
cruenta lucha Donde los vientos combatían entre
ellos; Llevando a otras partes su sombría
cabeza, El horror, el estampido de la
tempestad Un poco más tarde, se
detiene, Finalmente huyen sus bulliciosos
juegos.
En el cielo la última nube Es
barrida por el viento; En el horizonte esa gran
tempestad Ha cambiado muy rápidamente; No se
ve a lo lejos en la sombra Más que una espesura
larga, sombría, Que se va, se tiñe de negro,
oscuridad Toda en su desplazamiento.
La
naturaleza está tranquila, Ha perdido su
miedo; Es dulce y dócil Y se regocija el
corazón; Si el trueno ruge Y con su profunda
voz Allá preocupa al mundo, Aquí no se le
teme más.
En el cielo la estrella Con un
luz más pura Brilla y se devela En el seno
del azul celeste; La noche en la tregua, Que
toma y sueña, Y que se levanta, No tiene más
oscuridad.
El agradable aliento Del
dulce hálito Que camina Como un
suspiro, silenciosamente, la hoja
inclina, la zalamería, y provoca
placer.
La naturaleza es aún mucho
más pura, y se duerme; en la
embriaguez la señora, así junta una cama
de oro.
Toda alegre, La flor Se
calma; Su corazón Tranquilo Destila El
útil Olor.
1865- JULIO VERNE
ADELANTA EL VIAJE A LA LUNA A SUS LECTORES
Consolidando lo que será en adelante su
estilo introduce a sus lectores en una aventura
inédita apoyándose con rigor en los conocimientos
balísticos y astronómicos de la época. Obra
emblemática de la serie que se conocerá como la de
los Viajes Extraordinarios y también de
sorprendentes anticipos sobre sucesos científicos
y sociales del siglo XX. "De la tierra a la
Luna" - El himno al proyectil
"En
su insigne misiva del 7 de octubre, el
observatorio de Cambridge había tratado la
cuestión bajo el punto de vista astronómico, pero
era preciso resolverla mecánicamente. En este
concepto las dificultades prácticas hubieran
parecido insuperables a cualquier otro país que no
hubiese sido América. En los Estados Unidos
pareció cosa de juego. El presidente Barbicane
había nombrado, sin pérdida de tiempo, en el seno
del Gun-Club, una comisión ejecutiva. Esta
comisión debía en tres sesiones dilucidar las tres
grandes cuestiones del cañón, del proyectil y de
las pólvoras. Se componía de cuatro miembros muy
conocedores de estas materias. Barbicane, con voto
preponderante en caso de empate, el general
Morgan, el mayor Elphiston y el inevitable J. T.
Maston, a quien se confiaron las funciones de
secretario."
¡Fuego! (Varios
meses mas tarde) " Llegó el día clave, el primero
de diciembre, porque si el lanzamiento del
proyectil no se efectuaba aquella misma noche, a
las diez y cuarenta y seis minutos y cuarenta
segundos, más de dieciocho años tendrían que
transcurrir antes de que la Luna se volviese a
presentar en las mismas condiciones simultáneas de
cenit y perigeo. [...] Durante el día corrió
entre aquella multitud ansiosa una agitación
sorda, sin gritos, como la que precede a las
grandes catástrofes. Un malestar indescriptible
reinaba en los ánimos, un entorpecimiento penoso,
un sentimiento indefinible que oprimía el corazón.
Todos hubieran querido que el suceso hubiese ya
terminado. [...]
Ilustración
original de edición de la época
... el
francés y los dos americanos habían entrado en el
recinto reservado, a cuyo alrededor se agolpaba la
inmensa muchedumbre. Les acompañaban los miembros
del Gun-Club y delegaciones enviadas por los
observatorios europeos. [...] Apenas faltaban
cuarenta segundos para el momento de la partida, y
cada uno de ellos duraba un siglo. Hubo al
vigésimo un estremecimiento universal, y no hubo
uno solo en la multitud que no pensase que los
audaces viajeros encerrados en el proyectil
contaban también aquellos terribles segundos. Se
escaparon gritos aislados. [...] Una
detonación espantosa, inaudita, sobrehumana, de la
que no hay estruendo alguno que pueda dar la más
débil idea, ni los estallidos del rayo, ni el
estrépito de las erupciones, se produjo
instantáneamente. Un haz inmenso de fuego salió de
las entrañas de la tierra como de un cráter. El
suelo se levantó, y apenas hubo uno que otro
espectador que pudiera entrever un instante el
proyectil hendiendo victoriosamente el aire en
medio de inflamados vapores. [...] El inmenso
penacho de fuego se percibió desde 100 millas en
el mar, lo mismo en el golfo que en el Atlántico,
y más de un capitán anotó en su diario de a bordo
la aparición de aquel gigantesco meteoro. La
detonación del columbiad fue acompañada de un
verdadero terremoto. "
(Fragmentos de
la siguiente fuente bibliografica). Libro: De
la tierra a la Luna - Julio Verne (1865)
Alrededor de la Luna Cinco años
mas tarde la saga continua. En 1870 Verne publica,
con este titulo, la continuacion de su obra
relatando la aventura de los exploradores Impey
Barbicane, Michel Ardan y del Capitan Nicholl
circunvolando la Luna, las causas de la
trayectoria fallida, las particularidades de la
superficie lunar y su eventual rescate.
Apolo: cien años más tarde
Frank Borman, tripulante de la nave
espacial Apolo 8 conjuntamente con los astronautas
James Lovell y William Anders expresan su
reconociento histórico a Julio Verne como
"adelantado" de la exploración espacial. La saga
espacial de Verne tiene similitudes que sugieren
mas que una simple coincidencia. En 1968 Apolo
8 ha sido la primera nave espacial tripulada en
abandonar la órbita terrestre con destino a la
Luna y circunvolarla. Ha despegado desde el sur de
Florida en los EE.UU. al igual que el ingenio de
Barbicane, también durante un mes de diciembre y
con tres tripulantes, los que serán rescatados a
su retorno en el océano Pacifico en la misma área
elegida por Verne en la segunda parte de su
historia. La extraordinaria intuición de Verne ha
cosechado otro logro más: el gigantesco
observatorio situado por Verne en las montañas
rocosas dotado de un espejo de casi 5 metros de
diámetro para seguir su nave-proyectil se hará
también realidad en 1949 al instalarse en ese
lugar el telescopio de Monte Palomar el mas grande
en su tipo durante décadas con un espejo de esas
mismas características.
La
última obra (¿profética?) de
Verne
Antes de morir, Verne
preparaba una obra, que era en sentido
apocalíptica, el libro titulado La invasión del
mar (1905) cuenta que Europa sería cubierta por
las aguas, las mismas que llegarían desde los
polos producto de un deshielo a consecuencia del
cambio climático lo que provocaba que el hombre
volviera a su forma primitiva. En este sentido
también se publicó El eterno Adán, libro que se
sitúa la acción en México y en donde el
protagonista descubre y traduce un diario que
narra la destrucción de toda la humanidad y la
sobrevivencia del ser humano.
Otras profecías
Las más
comentadas son, sin embargo, las que realiza en su
libro “París en el siglo XX”, en esta obra, el
autor francés describe una París de 1960, y dice
sobre ella los siguientes enunciados:
-
"Los ferrocarriles pasarán de las manos de los
particulares a las del Estado". - "Aunque ya
nadie leía, todo el mundo sabía leer". - "El
latín y el griego no sólo eran lenguas muertas,
sino enterradas". -"La mayor parte de los
innumerables coches que surcaban la calzada de los
bulevares lo hacían sin caballos; se movían por
una fuerza invisible, mediante un motor de aire
dilatado por la combustión del gas". -"Serás
mayor de edad a los dieciocho". -"Se comprende
que en esa época de negocios el consumo de papel
aumentase en proporciones inesperadas (...); los
bosques ya no servían para calefacción, sino para
la impresión". -"...ya no hay mujeres (...) se
han pasado al género masculino y ya no merecen la
mirada de un artista ni la atención de un
amante".
Cabe destacar que A pesar de que
Verne terminó la obra en 1863, no obstante, su
editor, Jules Hetzel, se negó a publicarla porque
la consideraba demasiado negativa.
¿Profecías o
concidencias?
Son pocos los datos
que existen verdaderamente sobre las bases de
estas cavilaciones proféticas sobre Verne, así
también como su pertenencia a alguna secta
religiosa o masónica son imposibles (acaso
fácilmente negables) de verificar o confirmar. Por
otro lado, muchos observan que las “visiones”
proféticas de Verne en torno del Apolo 11 o sobre
otros temas, no son más que meras coincidencias
posiblemente lógicas si a uno se le ocurre divagar
por lo que el hombre puede ser capaz de realizar.
Por ejemplo, ¿si el hombre lograra viajar a través
de las estrellas (lo que seguramente ocurrirá
dentro de miles de años) será suficiente motivo
para calificar a George Lucas como vidente o
profético? No lo creo.
Aquí una muestra de los
primeros 5 capitulos grabados por Francisco
Calzado. Los otros 36 capitulos están en su página
Web cuya dirección es :
http://www.fcalzado.net/blog/?q=taxonomy/term/23&page=6
20.000 LEGUAS DE VIAJE
SUBMARINO
Capítulo 1. Un escollo huidizo. Un
misterioso objeto flotante amenaza la seguridad
de las rutas marítimas transoceánicas del mundo
entero...
Capítulo 2. El pro y el contra.
Se intensifica la preocupación por los
ataques del misterioso monstruo marino, y Pierre
Aronnax toma una importante decisión.
Capítulo 3. Como el señor guste.
Conocemos a Conseil, el sirviente de
Pierre Aronnax, y los preparativos para el viaje
de la fragata Abraham Lincoln.
Capítulo 4. Ned Land. Una de
las mejores armas de que dispone la fragata
Abraham Lincoln es una persona: el
arponero canadiense Ned Land.
Capítulo 5. A la aventura. El
Abraham Lincoln recorre medio océano
Atlántico y Pacífico en busca del misterioso
narval que amenaza la seguridad de las rutas
transoceánicas, y por fin encuentra
algo...
DE LA TIERRA A LA
LUNA
Tomado de la excelente pagina de Lamberto
Alvarez
Capítulo I. El
Gun-Club. En el transcurso de la
guerra de Secesión de los Estados Unidos, en
Baltimore, ciudad del Estado de Maryland, se
creó una nueva sociedad de mucha influencia.
De la Tierra a la
Luna: Capítulo III Efectos de la comunicación
de Barbicane Es imposible
describir el efecto producido por las últimas
palabras del ilustre presidente. ¡Qué gritos!
¡Qué vociferaciones! ¡Qué sucesión de vítores,
de hurras, de ¡hip, hip! y de todas las
onomatopeyas con que el entusiasmo condimenta la
lengua americana!
De la Tierra a la
Luna: Capítulo IV Respuesta del observatorio
de Cambridge Prontamente,
Barbicane no perdió tiempo en medio de las
ovaciones de que era objeto. Lo primero que hizo
fue reunir a sus colegas en el salón de
conferencias del Gun-Club, donde después de una
concienzuda discusión, se convino en consultar a
los astrónomos sobre la parte astronómica de la
empresa. Conocida la respuesta, se debían
discutir los medios mecánicos, no descuidando ni
el detalle más insignificante para asegurar el
buen éxito de tan gran
experimento.
De la Tierra a la
Luna: Capítulo V La novela de la
Luna Si alguien mirara con una
vista infinitamente penetrante y colocado en
este centro desconocido a cuyo alrededor gravita
el mundo, habría visto en la época caótica del
Universo miríadas de átomos que poblaban el
espacio. Pero poco a poco, pasando siglos y
siglos, se produjo una variación, manifestándose
una ley de atracción, a la cual se subordinaron
los átomos hasta entonces errantes.
Julio Verne una excelente
biografía por Juan Antonio
Cebrián
Viaje al centro de la Tierra
1 Viaje al centro de la
Tierra
2 Viaje al centro de la
Tierra
3 Viaje al centro de la
Tierra
4 Viaje al centro de la
Tierra
5 Viaje al centro de la
Tierra
6 Viaje al centro de la
Tierra
7 Viaje al centro de la
Tierra
De la
tierra a la Luna ( Resumen )
De la
Tierra a la Luna es una novela «científica» y
«satírica» de Julio Verne, publicada en 1865. Su
continuación, Alrededor de la Luna, aparecería en
1870.
La obra, que comienza como una sátira
del estereotipo estadounidense de la época, es un
intento de describir, por primera vez, con
minuciosidad científica los problemas que hay que
resolver para lograr enviar un objeto a la
Luna.
Tras terminar la Guerra de Secesión
estadounidense, los miembros del Gun Club,
constructores de cañones, se encuentran sin nada
que hacer. Impey Barbicane, presidente de la
asociación tiene una idea para levantarles el
ánimo: propone la fabricación de un cañón gigante
para enviar un proyectil a la Luna. Junto con el
secretario, J. T. Maston, y tras ser informados de
los detalles astronómicos por el observatorio de
Cambridge, deben resolver una serie de cuestiones:
características del cañón, forma y tamaño del
proyectil, clase y cantidad de pólvora, ubicación
del sitio de lanzamiento, financiación de la
empresa, etc.
La factibilidad del proyecto
es cuestionado por el capitán Nicholl, enemigo
acérrimo de Barbicane (si el segundo es
constructor de proyectiles, el primero lo es de
corazas y escudos).
Tras conseguir
el dinero necesario en una suscripción
internacional, el gigantesco cañón es forjado en
el suelo de la Florida. De pronto, aparece un
francés, Michel Ardan, con el deseo de viajar en
el proyectil.
Tras un dramático duelo entre
Barbicane y Nicholl, Ardan los convence de que
olviden sus rencillas y viajen con él a la Luna.
El proyectil es modificado para permitir que los
pasajeros puedan soportar el
viaje.
Finalmente, el proyectil es lanzado.
J. T. Maston, en el observatorio construido en las
montañas Rocosas para la ocasión, intenta ubicarlo
con el telescopio y cuando lo logra sufre una
desilusión: el proyectil no ha llegado a destino
sino que se ha convertido en satélite de la
Luna.
Alrededor de
la Luna ( 1870 )
Julio Verne, escritor que creó
Alrededor de la Luna.Alrededor de la Luna es una
obra de Julio Verne donde el autor continúa el
relato iniciado en De la Tierra a la Luna. Fue
publicada en 1870.
Argumento
Verne
narra con lujo de detalles cómo sería el viaje de
dos norteamericanos y un francés dentro de una
bala gigante hacia la Luna. Mientras en De la
Tierra a la Luna Verne se dedica a explicar
minusiosamente como unos emprendedores planean y
ejecutan todos los preparativos para un viaje
hacia la Luna en una bala de cañón, en Alrededor
de la Luna el autor describe el transcurso de ese
viaje.
El viaje se realiza durante la Luna
llena y, aunque la idea del los tripulantes era
aterrizar en el satélite, pronto se dan cuenta que
están atrapados orbitando alrededor de
ella. Especulan sobre la
posibilidad de vida selenita y después de
comprobar que del lado de la Luna que siempre mira
hacia la Tierra, ampliamente explorado por los
telescopios de la época, no hay ningún indicio de
vida, se internan en el otro lado. Como todo esto
transcurre durante la Luna llena, el lado oculto
se encuentra absolutamente oscuro. Sin embargo un
bólido estalla, permitiendo, apenas por unos
instantes, ver bien de cerca la superficie lunar y
así el autor deja que los personajes den su
parecer sobre la posibilidad de vida en la
Luna.
Comentario
Los conocimientos científicos de la
época permitían saber teóricamente cómo podría ser
este viaje y efectivamente Verne no deja pasar
ningún detalle. El hecho de que los objetos
arrojados fuera de la nave la persiguen
indefinidamente, la importancia del Sol a la hora
de calentar la nave, la falta de gravedad, o la
hiperventilación que se produce por un descuido y
lleva a todos a tener un ataque de euforia debido
al exceso de oxígeno, etc. reflejan el empeño del
autor en crear un historia verosímil o hasta
incluso premonitorio.
En la época, según se
puede apreciar por los comentarios de los
personajes, se especulaba con la posibilidad de
existencia de atmósfera atrapada en el la cara
oculta de la Luna (del lado visible era claro que
no, por la falta de
refracción).
Curiosamente, la obra se
publicó 99 años antes de que el hombre pisara la
Luna, en 1969.
Obtenido de
"http://es.wikipedia.org/wiki/Alrededor_de_la_Luna"
Robur
el conquistador (Robur le conquereur, 1884) y su
continuación: Amo del mundo (Maître du monde)
también han sido novelas que se han prestado a ser
adaptadas. La primera The airship (1908, EE.UU.) y
otras realizadas en el Reino Unido entre 1909 y
1911, como The airship destroyer (1909). La
versión más renombrada sería la de 1961, con
Vincent Price, Master of the World. En esta novela
muestra Verne ingenios aeronáuticos: El Albatros,
antecesor del helicóptero y que sirvió de
inspiración a estos.y el Espanto, precursor de los
aviones a reacción.
Veinte mil leguas de viaje
submarino. Cinco semanas en globo (texto) (Cinq
Semaines en ballon, 1863).
Viaje al centro de la Tierra
(Voyage au centre de la Terre, 1864).
De la Tierra a la Luna (texto) (De
la terre à la lune, 1865).
Las aventuras del capitán Hatteras
(Voyages et aventures du capitaine Hatteras, 1866).
Los hijos del capitán Grant (Les
Enfants du capitaine Grant, 1867-1868).
Veinte mil leguas de viaje
submarino (texto) (Vingt mille lieues sous les mers,
1869).
Alrededor de la Luna (Autour de la
lune, 1870).
Una ciudad flotante (Une ville
flottante, 1871).
Aventuras de tres rusos y tres
ingleses en el África Austral (Aventures de trois
Russes et de trois Anglais, 1872).
El doctor Ox (Une Fantaisie du
Docteur Ox, 1872).
La vuelta al mundo en 80 días (Le
Tour du Monde en quatre-vingts jours, 1873)
El país de las pieles (Le Pays des
fourrures, 1873).
La isla misteriosa (L’île
mysterieuse, 1874).
El "Chancellor" (Le Chancellor,
1875).
Un drama en México (1876).
Miguel Strogoff (Michel Strogoff,
1876).
Las Indias negras (Les Indes
noires, 1877).
Héctor Servadac (Hector Servadac,
1877).
Martín Paz (1877).
Un capitán de quince años (Un
Capitaine de quinze ans, 1878).
Historia de los grandes viajes y
de los grandes viajeros 1878).
Las tribulaciones de un chino en
China (Les tribulations d'un chinois en Chine, 1879).
Los quinientos millones de la
begún (Les Cinq cents millions de la Bégum, 1879).
La casa de vapor (La Maison à
vapeur, 1880). Precursora del tanque de guerra.
La jangada (La Jangada, 1880)
El rayo verde (Le Rayon vert,
1882).
Diez horas de caza (1882).
Escuela de Robinsones (1882).
Kerabán el testarudo (1883).
El archipiélago en llamas
(L’Archipel en feu, 1884).
La Estrella del Sur (1884).
Matías Sandorf (1885).
El náufrago de Cynthia (1885).
Robur el conquistador
(Robur-le-Conquérant, 1886).
Un billete de lotería (Un Billet
de loterie, [1886).
Norte contra Sur (Nord contre Sud,
1887).
El camino de Francia (Le Chemin de
France, 1887).
Dos años de vacaciones (Deux Ans
de vacances, 1888).
Familia sin nombre
(Famille-sans-nom, 1888-1889).
El secreto de Maston (1889).
César Cascabel (1890).
Mistress Branican (1891).
El castillo de los Cárpatos
(1892).
Claudio Bombarnac (1893).
P'tit Bonhomme (1893).
Maravillosas aventuras de Antifer
(1894)
La isla de hélice (1895).
Ante la bandera (1896) .
Los Viajes de Clovis Dardentor
(1896).
La esfinge de los hielos (1897).
El soberbio Orinoco (1898). Viaje
de aventuras por la selva venezolana.
El testamento de un excéntrico
(1899).
Segunda patria (1900).
El pueblo aéreo (1901).
Las historias de Juan María
Cabidoulin (1901).
Los hermanos Kip (1902). En
homenaje a su hermano Paul, que murió ese año.
Los piratas del Halifax (1903).
Un drama en Livonia (1904).
Dueño del mundo (1904).
La invasión del mar (1905).
El faro del fin del mundo (1905).
El volcán de oro (Le Volcan d'or,
1906).
La agencia Thompson y Cía. (1907).
La caza del meteoro (1908). Dos
científicos rivales —Dean Forsyth y Sidney Hudelson—
se disputan la gloria de
un descubrimiento sin abandonar
sus respectivos observatorios.
El piloto del Danubio (1908).
Los náufragos del Jonathan (1909).
El secreto de Wilhelm Storitz
(1910).
Ayer y mañana (1910).
El eterno Adán (1910).
La misión Barsac (L’Invasion de la
mer, 1919). Es un furioso ataque contra el
occidentalismo que defendiera en el resto de su
producción.
Viaje con retrocesos por
Inglaterra y Escocia (1989).
El tío Robinson (1991).
París en el siglo XX (1994).
ENSAYO
La obra literaria del
francés sigue generando polémica. Roberto de Sousa
Causo
JULIO VERNE ¿LISTO
PARA OTROS CIEN AÑOS?
De
http://www.samizdat.com.ar/indice%20de%20articulos.htm
Cuando
todo parece indicar que el tema Julio Verne está
agotado, este ensayo nos permite reflexionar sobre todo
aquello que en la obra del francés no es transparente. Y
más allá de su aporte al desarrollo de la
ciencia-ficción dura parece haber muchas otras cosas
dignas de estudio.
Julio Verne nació en 1828 en Nantes,
ciudad portuaria que fuera hogar de los duques de
Bretaña y que sería severamente bombardeada en la
Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, la ciudad mantiene
un museo Julio Verne y realiza anualmente el Festival
Utopiales, uno de los principales eventos europeos de
ciencia-ficción.
Verne
falleció en 1905 como uno de los autores más leídos del
mundo. Sin embargo, en el final de su vida parecía
frustrado, especialmente por la negativa de la Academia
Francesa de Letras de acogerlo en su seno. Cien años
después, su fama e influencia todavía se hacen sentir,
mientras que a duras penas recordamos a otros escritores
de su tiempo, como presentía Raymond Roussel: «Verne
seguirá existiendo cuando todos los demás autores de
nuestra época ya hayan sido olvidados hace mucho
tiempo.»
Varios
de sus 60 libros de la colección Viajes Extraordinarios
son incluidos en la actualidad dentro de la
ciencia-ficción, en virtud de nuestra mirada
retrospectiva, y el nombre mismo de la colección bautizó
la manera principal de hacer CF en la Francia del siglo
XIX (en Inglaterra, el género era conocido como «romance
científico»). Su propuesta de «resumir todos los
conocimientos geográficos, geológicos, físicos y
astronómicos recolectados por la ciencia moderna, y
rehacer, bajo la forma atrayente y pintoresca que le es
propia, la historia del universo» parece surgir tanto de
sus propias ambiciones como de la figura de su editor,
Pierre Hetzel. De hecho, fue Hetzel quien lo contrató
para su publicación Magasin d’éducation et de
récréation, ya que anteriormente Verne escribía comedias
y operetas para los teatros de
París.
En Viaje al centro de
la Tierra (1864), en De la Tierra a la Luna (1865) o en
Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), Verne
exploró la ciencia de su época de manera cuidadosa y
didáctica. Difundió las ideas de Darwin en el primer
libro, anticipó la necesidad de una posición ecuatorial
para las bases de lanzamiento de cohetes (el Cabo
Kennedy) y el «amarizaje» de las naves que reingresan a
la atmósfera, en el segundo; y el submarino como arma
estratégica en el tercero. Defendiendo su método,
criticó la fantasía científica de H. G. Wells Los
primeros hombres en la Luna (1901), que comparte la
misma temática de la novela verniana de 1865. Allí nace
el eterno debate de la ciencia-ficción en torno al rigor
científico.
De hecho, Verne no previó o descubrió
el dirigible, el submarino, el cohete o el autómata,
como muchos piensan. Simplemente extrapoló –imaginando
un desarrollo posible– las ideas que ya circulaban. Su
mérito, quizás, estaba más en darle una forma tan
concreta y apasionante a sus visiones, haciéndolas ver
más reales que la propia realidad. Cuando Santos Dumont,
un fanático de Verne, viajó a Europa para empaparse con
los últimos desarrollos del globo dirigible, se
sorprendió con el hecho de que todavía no habían sido
inventados, en clara oposición a lo que sostenían los
escritos del novelista. Y fiel al espíritu verniano,
Dumont regresó para inventar el dirigible y mucho
más.
Verne
comenzó a ser imitado incluso cuando todavía vivía. El
visionario artista Albert Robida pobló el futuro con
imágenes de dirigibles, buzos y submarinos en obras como
Le XXe siècle (1883), La vie électrique (1890) y La
guerre au XXe siècle (1887), además de ilustrar los
fascicules escritos por Pierre Giffard, La guerre
infernale, explorando un costado mucho más
pesimista.
Los fascicules fueron publicaciones
populares –las dime novels francesas– que circularon
especialmente entre 1907 y 1959, muchas veces explorando
el romance y la ciencia ficción de influencia verniana,
como en las novelas publicadas en Voyages lointains,
aventures étrages, o en los seriales Aventures
fantastiques d’un jeune parisien, de Arnauld Galopin, y
Les voyages aériens d’un petit parisien à travers lê
monde, un auténtico best-seller escrito por Marcel
Priollet. El incansable pequeño parisino también estuvo
en el espacio con Les aventuriers du ciel, de R. M. De
Nizerolles. Otras series de aventuras baratas fueron Les
Robinsons de l’île volante, del propio Nizerolles, y Les
gangsters de l’air, de José Moselli.
La mayoría de estos autores fueron olvidados,
pero bien pueden haber contribuido a llevar la
influencia de Verne dentro del siglo XX, del mismo modo
en que lo hizo Hugo Gernsback, editor natural de
Luxemburgo. Creador de la frase science fiction,
Gernsback fue el responsable de la formación de un
mercado especializado para la CF a través de su trevista
Amazing Stories, en 1926. Para señalar a los autores
norteamericanos el tipo de historia que deseaba incluir
en su revista, reeditó historias de Verne (como así
también de Poe y de Wells).
En el Brasil, O Doutor Benignus (1875),
de Augusto Emílio Zaluar, tenía la influencia de Verne
claramente marcada en ese viaje extraordinario por el
interior del país, de la misma manera que A Filha do
Inca (1927), de Menotti Del Picchia, y una novela tan
tardía como O Homem que Viu o Disco Voador (1958), de
Rubens Teixeira Scavone. El propio Verne «anduvo por
aquí» con una novela amazónica de 1881, La Jangada,
aunque de hecho nunca puso un pie en Brasil. Como en
muchos de sus viajes extraordinarios, su travesía era a
través de la imaginación, inspirada en relatos ajenos:
basta hablar de la aldea flotante bajando por el
Amazonas, que sugiere la imagen de la fábrica flotante
del malhadado Proyecto Jari.
Si bien Verne fue
imitado, él mismo también imitó. Es el caso del
helicóptero gigante de Robur, el conquistador (1886),
que Verne habría «aprovechado» de la obra de uno de sus
imitadores, el norteamericano Luis Senarens, que
escribió una serie de dime novels protagonizadas por el
héroe Frank Reade (entre 1876 y 1913). Pierre Versins,
creador de la notable Encyclopédie de l’Utopie et de la
SF (1972), realiza una extensa lista de los temas que
Verne habría tomado de autores franceses e ingleses de
los siglos XVIII y XIX. Incluso la «estrategia» de
resumir los conocimientos científicos de la época habría
sido intentada con anterioridad (aunque sin éxito, al
contrario que Verne), de acuerdo con
Versins.
Es bueno recordar
que esta «polinización cruzada» es propia de los géneros
populares, y tal vez uno de los méritos de Verne haya
sido estar posicionado como figura central de ese
proceso. No obstante, numerosos investigadores se
preguntan qué lo hace único para la ciencia-ficción. De
hecho, otros autores –muchos de los cuales tenían
imaginación y capacidad literaria superiores– ya
escribían viajes extraordinarios con anterioridad. Verne
escribía ciencia-ficción dura de su tiempo: «Soy un
escritor cuyo trabajo es registrar cosas que parecen
imposibles, pero que sin embargo son absolutamente
reales», dice el profesor Aronnax, el narrador de Veinte
mil leguas de viaje submarino. La CF dura representa
para muchos el «núcleo alrededor del cual gira la
ciencia ficción» (en palabras del editor norteamericano
David Hartwell). Pese a que Verne no siempre acertaba:
el tema de la tierra hueca, que heredó de una sus
principales influencias, Edgar Allan Poe, es una
imposibilidad, de la misma manera que es imposible la
superviviencia de los tripulantes de una cápsula
espacial disparada por un cañón. Lo que cuenta es la
intención de extrapolar estrictamente a partir del saber
científico de su tiempo.
Su didactismo esconde, por ejemplo, un
aspecto poco reconocido por los críticos: su ficción
estaba anclada en el presente. Aunque haya tratado sobre
temas del pasado histórico y prehistórico, y haya
escrito algunas narraciones ambientadas en el futuro,
Verne se refería siempre al ahora, al conocimiento
actual del hombre del siglo XIX. No importaba que
hablase de dinosaurios o de la Atlántida sumergida, su
ficción exudaba una fuerte sensación de
contemporaneidad, integrándose al contexto de las
publicaciones populares en las que aparecían sus
novelas. Los intereses cotidianos de las personas del
siglo XIX –viajes, descubrimientos y hechos
científico-aventurescos– eran incrementados y
transformados en maravillosos en sus viajes
extraordinarios. Así, la ciencia y la tecnología
impregnaban la experiencia del hombre de ese
entonces.
Para trazar un paralelo contemporáneo,
su método y su anclaje en el presente estarían vivos en
un Michael Crichton, que comparte otra característica
con Verne: el hecho de ser un creador de best-sellers.
De hecho, Crichton fue el primer «más vendido» de
ciencia-ficción, a nivel nacional en la posguerra, con
La amenaza de Andrómeda (1971), y sigue estando en gran
forma, aunque su utilización cínica de los temores
contemporáneos respecto de la ciencia y la tecnología
son una estrategia que Verne no
aprobaría.
El cyberpunk, el
movimiento surgido dentro de la ciencia ficción que más
la ha trascendido, tiene como ideólogo a Bruce Sterling,
un declarado fanático de Verne que admite: «Comparto la
tendencia verniana de escribir viajes fantásticos en los
que la gente aparece rápidamente en los rincones más
extraños del mundo. Es una buena manera de aportar una
serie de datos en un texto, sin perder el interés del
lector.» Sterling define al cyberpunk como una clase de
CF dura. Como hacía Verne, el cyberpunk extrapola
desarrollos inmediatos de la tecnología actual, ubicados
en un futuro próximo. Y de la misma manera en que el
escritor francés utilizaba muchos personajes
norteamericanos o ingleses –países en la vanguardia de
la producción científica del siglo XIX–, los autores
globalistas del cyberpunk fueron a buscar la vanguardia
de las nuevas tecnologías y de los comportamientos en
Japón y en los «tigres asiáticos».
La influencia verniana está más
presente en el steampunk, subgénero que Sterling creó
con otro gurú del cyberpunk, William Gibson, a través de
la publicación de la novela The Difference Engine
(1992). Se trata de una ciencia-ficción retro, que
regresa a las raíces del género en el siglo XIX. Según
Sterling: «Nuestro plan original presentaba a Verne como
personaje en The Difference Engine. Por suerte,
recuperamos el juicio y no lo utilizamos. Desde
entonces, ya escribí dos introducciones para reediciones
de novelas de Verne, La vuelta al mundo en 80 días y La
isla misteriosa.» El steampunk estuvo muy en boga en los
’90, antes de transformarse en un formato
particularmente popular en las historietas y en el cine
(The League of the Extraordinary Gentlemen y La liga
extraordinaria, respectivamente).
Frente al
«Problema Verne» –en palabras del respetado investigador
Thomas Clareson– algunos dirán que la influencia del
escritor en los siglos XX y XXI es apenas residual, y
que su contemporaneidad es más que nada una curiosidad
sobre una determinada época, el siglo XIX, en la que se
construía la primera ciencia-ficción (y podríamos
agregar, también el mundo tecnológico en el que
vivimos). ¿Traerá el futuro próximo el olvido de su
duradera fama?
No creemos.
Simplemente, el Problema Verne será más profundo. Marcel
Moré ha señalado las semejanzas entre sus escritos y las
ideas de Nietzsche, en particular la posición del
capitán Nemo, de Veinte mil leguas de viaje submarino,
una especie de súperhombre nietzschiano, misántropo y
dispuesto a perseguir sus objetivos más allá de la
humanidad mediocre y vil. «¡Dí tu palabra y hazte
pedazos!» (Así habló Zaratustra) podría ser el lema del
aventurero submarino, un guerrero de origen indio que ha
perdido todo a manos del colonialismo inglés (odiado por
Verne), y que aspiraba a colectar el conocimiento de
todos los océanos del mundo para entonces liberarlo en
un arca sellada –como una especie de mensaje en una
botella– el día de su muerte. Nemo financiaba
movimientos de liberación con el oro recuperado de
galeones naufragados, y atacaba al poderío naval de las
potencias coloniales. El súperhombre nietzschiano fue
repetido por el francés con Robur y su nave aérea.
Verne, que proyectaba una imagen de burgués y
positivista convencido, tenía tendencias de izquierda.
De acuerdo con Moré: «En 1889 se presenta en las
elecciones municipales de Amiens en una lista ultra
‘roja’.» París en el siglo XX, un inédito publicado
póstumamente en 1994, sugiere temas sociales y el
cuestionamiento del rumbo de la sociedad occidental,
tópicos presentes en Verne desde el principio (el texto
fue rechazado por Hetzel en el inicio mismo de la
carrera del escritor). Para John Clute, uno de los
principales críticos contemporáneos de la
ciencia-ficción, «su último libro, La misión Barsac, es
un salvaje ataque a la pretensión del Progreso
Occidental de ser capaz de construir algo que se asemeje
a una sociedad ideal», sugiriendo un arco argumental en
la obra de Verne, a partir del cual el escritor habría
regresado a sus convicciones iniciales. Por su parte,
Michel Foucault, haciendo un análisis del discurso
verniano detecta una tensión entre cierta inmovilidad
del discurso del saber científico y su deseo de
aventuras, en una frustrada búsqueda por el conocimiento
del Yo.
El Problema Verne traería consigo,
enmascarado con el deslumbramiento tecnológico, ese
lacerante dilema entre el conocimiento del universo y el
conocimiento de lo humano. Una cuestión que hoy en día
está más viva que nunca. Viva, tal vez, por los próximos
cien años.