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                                 El gran visionario
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Julio Verne nació en Nantes, Francia, el 8 de Febrero de 1828. Fue el primogénito de Pierre Verne, un abogado burgués hijo a su vez de un juez. El día del bautizo, su padre lo mostró a la familia y decidió que sería abogado y se ocuparía del bufete familiar después de su muerte.
 
 Pero la exagerada rectitud y disciplina del padre no encontrará en el hijo la resignación que quisiera, sino que el joven es rebelde y propenso a la aventura. Desde muy pronto su inclinación a los viajes le enfrentan a su padre e incluso intenta fugarse en un navío hacia la India. Cuenta once años, y su padre consigue detenerle en el mismo barco y le aplica un severo castigo: azotado con un látigo y encerrado a pan y agua. Pero lo que más le duele es la promesa que le obliga a pronunciar: nunca pretenderá viajar más que con la imaginación


A los diecisiete años empieza a mostrar inclinación por la literatura, e incluso escribe una pequeña tragedia en verso para marionetas que dedica a su prima Caroline de la que lleva años enamorado, sin que le haga el menor caso. Dos años después ella se casa por interés, marcando una huella profunda en el carácter de Verne, que será ya para siempre marcadamente misógino.
 
 Al cumplir los veinte años se dirige a París para estudiar la carrera de derecho, y allí coincide con la Revolución de 1848 en que la clase proletaria surge por primera vez para reclamar sus derechos ante la burguesía dominante. No obstante el ambiente de agitación, Verne es apolítico y a lo largo de su vida no tomará partido más que por cuestiones puntuales indistintamente la ideología de su origen.
 
 Blank
 Aunque estaba previsto que viviera con una tía, la Revolución la ha ahuyentado de París, y así Julio vivirá en una pensión y luego en una buhardilla compartida. Su dinero proviene de su padre, que sigue el principio de que más dinero del imprescindible distrae de los estudios, y en sus cálculos no entran libros, teatro ni relaciones sociales. No obstante, siguiendo un criterio que mantendrá durante toda su vida, Julio decide que las necesidades del espíritu son más importantes que las del cuerpo, y escatima lo imprescindible para satisfacer esos gastos.
 
 Durante días sólo come pan y leche para poder comprar libros. Se traslada a una buhardilla compartida para ahorrar algo más y su vestuario es andrajoso excepto un traje para asistir a las veladas literarias, que tiene en propiedad compartida con un amigo. Sin embargo, a pesar de las dificultades, Verne recordará siempre aquellos años como felices.


 
          
               Portada de Veinte mil leguas de viaje submarino

 

Frecuenta el salón literario de madame de Barrère, donde se va haciendo un lugar y cobrando importancia. Un día al salir de allí se tropieza en la escalera con un voluminoso señor que sube resoplando. En lugar de disculparse le espeta: "¿Ha cenado usted, señor?", a lo que el desconocido contesta: "Perfectamente, joven, una tortilla de tocino a la nantesina..."; "Las tortillas a la nantesina de París no valen nada. Hay que echarles azafrán, ¿entiende? ¡Azafrán!" le interrumpe Verne. Todavía sorprendido y medio enfadado, el otro le replica: "¿Es que sabe usted hacer tortillas, joven?" "¿Que si las sé hacer? ¡sobre todo me las sé comer! ¿No llevará usted una encima, señor?" esto parece ser demasiado y el hombre estalla de repente: "Es usted un insolente! Aquí tiene mi tarjeta, no hace falta que me dé la suya. Vendrá usted el viernes a mi casa a darme una satisfacción... -por entonces todavía se celebraban duelos en París- ...cocinando usted mismo una tortilla."

 

 Julio Verne a los 29 años


 Al mirar la tarjeta, Verne descubre que aquel hombre era nada menos que Alejandro Dumas, autor de éxito con novelas como "El Conde de Montecristo" o "Los Tres Mosqueteros". Con él trabó enseguida una relación de amistad y protección que le lleva a estar presente en el palco de honor durante el estreno de la adaptación teatral de "Los Tres Mosqueteros".

En 1856 fue publicada una novela que anticipó detalles de la que ciento trece años después sería la primera misión espacial en pisar la Luna. La forma e incluso las dimensiones de la cápsula espacial, el lugar de lanzamiento, el país que habría de lograr el triunfo y el que sería su competidor más directo: Rusia; la falta de gravedad, las trayectorias que seguiría el artefacto y su órbita alrededor de la luna, el sistema de corrección de trayectoria por medio de cohetes, e incluso la forma y lugar de regreso: la novelesca narración termina cayendo al mar en un lugar situado a cuatro kilómetros del lugar en que amerizó la primera tripulación en realizar una órbita lunar, el Apolo VIII. La novela, "De la Tierra a la Luna". El autor, Julio Verne.

 



Otras novelas de este autor supusieron predicciones que aún siguen cumpliéndose en la actualidad en materia geográfica, tecnológica, sociológica, económica y política. Pero en ello no hay ningún misterio ni adivinación. Sencillamente, Verne fue un increíble investigador ocupado desde su juventud en adquirir una cultura científica enciclopédica y mantenerse al día de los adelantos científicos que por entonces abundaban en los países occidentales. Si a ello se añade su capacidad de anticipación, el método está listo.

 

                                                            

 

 

 

EN EL SIGLO XXIX: LA JORNADA
DE UN PERIODISTA AMERICANO
EN EL 2889

 

 

El enigma de Julio Verne por Jesús Callejos

Miguel Strogoff

 

 

                                              

 

 

Mucho antes de escribir sus más famosas novelas, Jules Verne se complacía escribiendo durante sus días de juventud. Varios fueron los géneros que, en su juventud, el joven francés plasmó bajo su pluma. Obras de teatro, poemas, cuentos, algún que otro artículo. Todas ellas ya mostraban - aunque la mayoría de estos trabajos no fueron publicados hasta años después - lo que sería el Verne de Los viajes extraordinarios, porque en muchas de ellas se veían las ideas y el estilo que poco después le proporcionaría su magistral entrada en el mundo de las letras.

En medio de los años cincuenta, el matrimonio constituye para Verne una importante preocupación. A su madre que le habla constantemente de proyectos matrimoniales, le responde con tono cínico, recordándole que los amores infelices de su juventud estaban tan vivos que le impedían contraer vínculos conyugales. Es por esta época que Verne pasa a ser miembro de un grupo parisiense, “Los once sin mujer”, compuesto por solterones empedernidos. Es el propio Verne, quien se mofa de muchos de sus amigos, cuando éstos desertan y se aprestan a casarse. Para él, todo matrimonio es objeto de burla.

La burla y el tono irónico, en ocasiones bufón, también están presentes en una de aquellas historias de juventud, la cual Verne titula El matrimonio del señor Anselmo de los Tilos.

Aún no se ha podido determinar la fecha de redacción de la historia. Olivier Dumas la ubica en el año 1855, apoyándose en que Verne había cumplido en este año sus veintisiete primaveras, es decir la edad que le atribuye a su marqués. Esto nos situaría exactamente dos años antes de su matrimonio. Por otra parte, otro de los estudiosos de la obra verniana, Daniel Compère la ubica dos o tres años más tarde. Lo cierto es que el manuscrito aun cuando está firmado no tiene fecha de redacción.

El manuscrito original de la historia -que no fue publicado, porque como tantos otros podían ser considerados como marginales en aquella época - quedó en posesión de la familia Verne hasta el 8 de julio de 1981, cuando la villa de Nantes se decidió a adquirirlo a la muerte de Jean-Jules Verne, nieto del escritor.

Anteriormente, en 1971, Charles-Noël Martin habla de la existencia de esta historia en su bibliografía Jules Verne, sa vie et son œeuvre situándola entre las piezas de teatro sin fechar. André Bottin, en 1978, la cita en su bibliografía de manera idéntica. El primero en clasificar correctamente la historia es Daniel Compère, en 1978, en una bibliografía publicada por el Centro de documentación de Amiens.

La venta de los manuscritos a la villa de Nantes en 1981, permitió que, un año más tarde, Daniel y Olivier estudiaran el manuscrito. Luego, en 1985, Piero Gondolo della Riva la cita en su famosa bibliografía sobre las obras de Verne. Pero aún la historia no había sido publicada y continuaba - al igual que otras - siendo inédita. Sólo quedaba publicarla a fin de que el lector pudiera encontrar a un Verne desconocido, a un Verne pleno de humor e ironía, a un Verne imbuido de una gran influencia teatral, que lo hace crear al decir de algunos especialistas, su mejor vodevil.

No fue hasta 1991, que la villa de Nantes en su colección de cuentos Manuscrits nantais ponía a disposición - por primera vez - de los lectores la tan esperada historia, la cual fue publicada junto con otro gran número de obras también inéditas. Luego, vendrían otras dos ediciones de la historia. En el propio año 1991, Jean-Michel Margot, publicaba una versión anotada y completa y en el año 1993 volvía a aparecer junto a otras en el libro San Carlos et autres récits inédits editado en la villa de Nantes por Christian Robin.

Existen dos interesantes direcciones en el contenido del relato. Primeramente, el tono burlesco que Verne da al matrimonio, y para esto lo hace por intermedio de su personaje principal, el marqués Anselmo de los Tilos, que representa el último de una descendencia de noble linaje próxima a extinguirse. La mofa, los juegos de palabras, la ridiculez de los nombres propios de los personajes son elementos visibles al hacer una primera lectura de la obra. Los ejemplos extraídos de la gramática de Lhomond y las citas de Virgilio le permiten al joven autor trazar a través de todo el relato una relación humorística entre la gramática latina y el matrimonio.

El segundo punto que retiene la atención es el importante rol jugado por la gramática y literatura latinas. Propiamente hablando, no es que el autor haga prueba de erudición. Los conocimientos manifestados aquí son aquellos que se podía escuchar de todo bachiller al terminar los estudios secundarios clásicos en Francia. La lengua latina - a la cual Verne le dedicaba cierto tiempo de estudio - constituye uno de los principales motores impulsores de la obra y los recuerdos de las conjugaciones y las declinaciones que debió aprenderse de memoria debían haberle venido a la mente del joven escribano mientras la escribía.

Muchos son los que argumentan que Verne tomó varios de los elementos de su vida diaria para concebir la esencia de la historia. Se dice que Verne originó un gran número de cuentos tomando como base a sus viejos profesores del liceo y a la aristocracia provincial de su villa natal. Además se ha dicho que la villa de C... - la de la historia - es sin dudas su natal Nantes y el devoto Naso Paraclet, latinista y discípulo de Lhomond representa seguramente a un profesor del colegio Saint-Stanislas, escuela donde Verne estudió durante muchos años, en particular en 1842, donde el personaje principal de la historia celebra sus 27 años.

Verne, además nos hace ver en esta historia uno de sus rasgos distintivos durante toda la serie de Los viajes extraordinarios: el juego de palabras, la formación de nombre propios a partir de combinaciones de palabras que luego le dan un sentido al nombre en sí.

En el relato casi todos los nombres de los personajes tienen influencia latina. Tomemos por ejemplo, el de la señora Mirabelle. Este nombre proviene de las palabras latinas mirari que significa “admire, contemple” y bellus, que significa “bello”. El nombre del presidente Pertinax esta formado por per (de un lado al otro) y tenere (tener), lo cual le da el sentido de que es una persona testaruda, obstinada. Maro Lafourchette hace referencia a Virgilio -el autor de La Eneida-, cuyo nombre latino completo es Publius Vergilius Maro. Naso hace referencia a Ovidio cuyo nombre completo es Publius Ovidius Naso. También Paraclet que es su apellido es uno de los nombres con el cual se designa al Espíritu Santo. A su vez, el propio nombre de Naso, pronunciado bastante similar a la palabra francesa nasal da la sensación de imaginar al profesor con un apéndice nasal de una dimensión poco habitual. El nombre de la familia del personaje principal, proviene a su vez del nombre de una planta.

Once años después de aparecer aquella primera edición francesa, aparece por primera vez en el mundo hispano la traducción española de El matrimonio del señor Anselmo de los Tilos, obra extremadamente difícil de traducir a cualquier idioma dada la cantidad de expresiones en latín que adornan la obra, además del constante uso que Verne hace de palabras antiguas del idioma francés, de los juegos de palabras y de las expresiones de doble sentido.

Quiero agradecer a Jean-Pierre Boutin y a Jean-Michel Margot, quienes generosamente me ayudaron en el esclarecimiento de muchas de las expresiones de difícil traducción dentro de la historia.
 

De Viaje al centro desconocido de Verne http://jgverne.cmact.com/index.htm

 

 

                       Poemas de Julio Verne

 

Vacilación


Esa que amo tiene grandes ojos
bajo las castañas pupilas;
Esa que amo bajo los Cielos
es bella entre las bellas.
Ella brilla, embellece mis días,
¡Oh! si estuviera allá,
mi Dios, me gustaría verla siempre
Esa que amo.

Esa que amo, es muy dulce verla,
es dulce escucharla;
Su mirada fija en el corazón la esperanza
que su voz hace comprender.
¿Será para mi todo su amor,
para mi solo, para mi mismo?
Si amo, es que la veo
esa que amo.

Cerca de ella, ¡ay! siento
una dulce emoción
Ausente, hacia ella en mis sentidos
algo me empuja.
Para mi en el fondo de su corazón
si fuese de la misma manera
¿Le daría una mirada extraviada?
Esa que amo

Esa que amo, ¡ay! ¡ay!
cuando sea su turno, ¿me amará?
No lo sé; no le he dicho
que su ojo brilla.
¿Es para mi que brilla así?
¡Felicidad suprema!...
Además, ¿lo enciende ella también?
Esa que amo
si burlando mi inocencia
por su hipocresía,
¡Se sirve de su belleza
Para quitarme mi vida!
¿Su corazón podrá ser así de negro?
¡Oh! ¡no, esa es una blasfemia!
¡Un blasfemo!... no hace falta más que ver
Esa que amo.

No, no, amor, amor en nosotros
porque al hacerte mujer,
Dios, le doy mi agradecimiento de rodillas,
te di mi alma.
¡Corre! me uno a tus pasos
En mi extremo ardor...
Quizás, no me ame,
Esa que amo.


Traducido: © Ariel Pérez

 

La espera



Estoy en la dulce espera
en la cita nocturna
observo a mi bella amante

La Luna amorosa argenta
el césped flexible y dulce
Estoy en la dulce espera.

La sombra tibia y temblorosa
se prepara para nosotros
observo a mi bella amante.

De su belleza encantadora
ya me siento celoso
Estoy en la dulce espera.

¡Será necesario abandonar a tía,
padre, madre, hermana, esposo!
Observo a mi bella amante.

Bien cubierta con su manta,
debe engañarlos a todos
Estoy en la dulce espera.

En este bosquecillo de amaranto,
¡No hace falta cerrojos!
Observo a mi bella amante.

¡Ella llega diligente!...
¡La contemplo de rodillas!
En una bien dulce espera
¡He observado a mi bella amante!


 



Traducido: © Ariel Pérez


FIN


Tempestad y calma


La sombra
sigue
sombría
noche;
una
luna
clara
destella.

Tranquila
el aire puro
destila
el azul celeste;
el sabio
alquila
viaje
¡Por supuesto!

La atmósfera
de la flor
regenera
el olor,
se incorpora,
evapora
para la aurora
su olor.

En ocasiones la brisa
De los verdes olmos
Pasa y se estrella
En las dulces ramas
En el fondo del alma
Que la reclama
¡Es un remedio
Para todos los males!

Un punto se declara
Lejos de la casa
Se convierte en una vara;
Es una confusión;
Larga, negra, rápida
Nada más la doma
Ella se agranda, sube,
Cubre el horizonte.

La oscuridad avanza
Y dobla su negrura;
¡Su funesta apariencia
Toma y sobrecoge el corazón!
Y temblando presagia
Que esa oscura nube
Encierra una gran tormenta
En su enorme horror.

En el cielo, no hay más estrellas
La nube cubre todo
Con sus glaciales velas
Esta allí, solo y de pie.
El viento lo empuja, lo excita,
Su inmensidad se irrita;
¡Al ver su flanco que se agita,
Se comprende que esta en el límite!

Se repliega y se agrupa,
Aprieta sus vastos harapos;
Apenas contiene los centelleos
Que le vienen de sus vientos norteños;
La nube en fin se dilata,
Se entreabre, se rasga, explota,
Como un matiz escarlata
Las corrientes de sus negros torbellinos.

El relámpago resplandece; luz brillante
Que os ciega y os quema los ojos,
No se desvanece, la tormenta silbante
Lo hace brillar, encenderse mucho mejor;
Vuela; en su curso mudo y rápido
El horrible viento lo conduce y lo aviva;
El rápido relámpago, en su fugitiva marcha
Por sus zigzags une la Tierra a los Cielos.

El rayo parte instantáneamente; tempestea, truena
Y el aire se llena de sus largo ruido;
En el fondo de los ecos, el inmenso ruido zumba,
Envuelve, presiona todos de sus resquebrajados crujidos.
Triplica sus esfuerzos; el relámpago como la bomba,
Se lanza y rebota sobre el tejado que sucumbe,
Y el trueno estalla, y se repite, y cae,
Prolonga hasta los Cielos sus aterramientos.

Un poco más lejos, pero tembloroso todavía
En el negro cielo la tormenta continúa,
Y de sus fuegos ensombrece y colorea
La oscuridad de la silbante noche.
Entonces por instantes los vientos del norte la mueven
Se calma un poco, el trueno se esparce,
Y después se acalla, y en la lejanía rueda
Como un eco solamente que fue.

El relámpago también es cada vez más raro
De vez en cuando muestra sus fuegos
No es más la cruenta lucha
Donde los vientos combatían entre ellos;
Llevando a otras partes su sombría cabeza,
El horror, el estampido de la tempestad
Un poco más tarde, se detiene,
Finalmente huyen sus bulliciosos juegos.

En el cielo la última nube
Es barrida por el viento;
En el horizonte esa gran tempestad
Ha cambiado muy rápidamente;
No se ve a lo lejos en la sombra
Más que una espesura larga, sombría,
Que se va, se tiñe de negro, oscuridad
Toda en su desplazamiento.

La naturaleza está tranquila,
Ha perdido su miedo;
Es dulce y dócil
Y se regocija el corazón;
Si el trueno ruge
Y con su profunda voz
Allá preocupa al mundo,
Aquí no se le teme más.

En el cielo la estrella
Con un luz más pura
Brilla y se devela
En el seno del azul celeste;
La noche en la tregua,
Que toma y sueña,
Y que se levanta,
No tiene más oscuridad.

El agradable aliento
Del dulce hálito
Que camina
Como un suspiro,
silenciosamente,
la hoja inclina,
la zalamería,
y provoca placer.

La naturaleza
es aún
mucho más pura,
y se duerme;
en la embriaguez
la señora,
así junta
una cama de oro.

Toda alegre,
La flor
Se calma;
Su corazón
Tranquilo
Destila
El útil
Olor.

Ella
Huye,
Bella
Noche;
Una
Luna
Clara
Destella.

FIN


Traducido: © Ariel Pérez




 

1865- JULIO VERNE ADELANTA EL VIAJE A LA LUNA A SUS LECTORES
Consolidando lo que será en adelante su estilo introduce a sus lectores en una aventura inédita apoyándose con rigor en los conocimientos balísticos y astronómicos de la época. Obra emblemática de la serie que se conocerá como la de los Viajes Extraordinarios y también de sorprendentes anticipos sobre sucesos científicos y sociales del siglo XX.
"De la tierra a la Luna" - El himno al proyectil


 

"En su insigne misiva del 7 de octubre, el observatorio de Cambridge había tratado la cuestión bajo el punto de vista astronómico, pero era preciso resolverla mecánicamente. En este concepto las dificultades prácticas hubieran parecido insuperables a cualquier otro país que no hubiese sido América. En los Estados Unidos pareció cosa de juego. El presidente Barbicane había nombrado, sin pérdida de tiempo, en el seno del Gun-Club, una comisión ejecutiva. Esta comisión debía en tres sesiones dilucidar las tres grandes cuestiones del cañón, del proyectil y de las pólvoras. Se componía de cuatro miembros muy conocedores de estas materias. Barbicane, con voto preponderante en caso de empate, el general Morgan, el mayor Elphiston y el inevitable J. T. Maston, a quien se confiaron las funciones de secretario."

¡Fuego!
(Varios meses mas tarde) " Llegó el día clave, el primero de diciembre, porque si el lanzamiento del proyectil no se efectuaba aquella misma noche, a las diez y cuarenta y seis minutos y cuarenta segundos, más de dieciocho años tendrían que transcurrir antes de que la Luna se volviese a presentar en las mismas condiciones simultáneas de cenit y perigeo. [...]
Durante el día corrió entre aquella multitud ansiosa una agitación sorda, sin gritos, como la que precede a las grandes catástrofes. Un malestar indescriptible reinaba en los ánimos, un entorpecimiento penoso, un sentimiento indefinible que oprimía el corazón. Todos hubieran querido que el suceso hubiese ya terminado. [...]


Ilustración original de edición de la época

... el francés y los dos americanos habían entrado en el recinto reservado, a cuyo alrededor se agolpaba la inmensa muchedumbre. Les acompañaban los miembros del Gun-Club y delegaciones enviadas por los observatorios europeos. [...] Apenas faltaban cuarenta segundos para el momento de la partida, y cada uno de ellos duraba un siglo. Hubo al vigésimo un estremecimiento universal, y no hubo uno solo en la multitud que no pensase que los audaces viajeros encerrados en el proyectil contaban también aquellos terribles segundos. Se escaparon gritos aislados. [...]
Una detonación espantosa, inaudita, sobrehumana, de la que no hay estruendo alguno que pueda dar la más débil idea, ni los estallidos del rayo, ni el estrépito de las erupciones, se produjo instantáneamente. Un haz inmenso de fuego salió de las entrañas de la tierra como de un cráter. El suelo se levantó, y apenas hubo uno que otro espectador que pudiera entrever un instante el proyectil hendiendo victoriosamente el aire en medio de inflamados vapores. [...] El inmenso penacho de fuego se percibió desde 100 millas en el mar, lo mismo en el golfo que en el Atlántico, y más de un capitán anotó en su diario de a bordo la aparición de aquel gigantesco meteoro. La detonación del columbiad fue acompañada de un verdadero terremoto. "

(Fragmentos de la siguiente fuente bibliografica).
Libro: De la tierra a la Luna - Julio Verne (1865)


Alrededor de la Luna
Cinco años mas tarde la saga continua. En 1870 Verne publica, con este titulo, la continuacion de su obra relatando la aventura de los exploradores Impey Barbicane, Michel Ardan y del Capitan Nicholl circunvolando la Luna, las causas de la trayectoria fallida, las particularidades de la superficie lunar y su eventual rescate.

Apolo: cien años más tarde
Frank Borman, tripulante de la nave espacial Apolo 8 conjuntamente con los astronautas James Lovell y William Anders expresan su reconociento histórico a Julio Verne como "adelantado" de la exploración espacial. La saga espacial de Verne tiene similitudes que sugieren mas que una simple coincidencia.
En 1968 Apolo 8 ha sido la primera nave espacial tripulada en abandonar la órbita terrestre con destino a la Luna y circunvolarla. Ha despegado desde el sur de Florida en los EE.UU. al igual que el ingenio de Barbicane, también durante un mes de diciembre y con tres tripulantes, los que serán rescatados a su retorno en el océano Pacifico en la misma área elegida por Verne en la segunda parte de su historia. La extraordinaria intuición de Verne ha cosechado otro logro más: el gigantesco observatorio situado por Verne en las montañas rocosas dotado de un espejo de casi 5 metros de diámetro para seguir su nave-proyectil se hará también realidad en 1949 al instalarse en ese lugar el telescopio de Monte Palomar el mas grande en su tipo durante décadas con un espejo de esas mismas características.

La última obra (¿profética?) de Verne

Antes de morir, Verne preparaba una obra, que era en sentido apocalíptica, el libro titulado La invasión del mar (1905) cuenta que Europa sería cubierta por las aguas, las mismas que llegarían desde los polos producto de un deshielo a consecuencia del cambio climático lo que provocaba que el hombre volviera a su forma primitiva. En este sentido también se publicó El eterno Adán, libro que se sitúa la acción en México y en donde el protagonista descubre y traduce un diario que narra la destrucción de toda la humanidad y la sobrevivencia del ser humano.

Otras profecías

Las más comentadas son, sin embargo, las que realiza en su libro “París en el siglo XX”, en esta obra, el autor francés describe una París de 1960, y dice sobre ella los siguientes enunciados:

- "Los ferrocarriles pasarán de las manos de los particulares a las del Estado".
- "Aunque ya nadie leía, todo el mundo sabía leer".
- "El latín y el griego no sólo eran lenguas muertas, sino enterradas".
-"La mayor parte de los innumerables coches que surcaban la calzada de los bulevares lo hacían sin caballos; se movían por una fuerza invisible, mediante un motor de aire dilatado por la combustión del gas".
-"Serás mayor de edad a los dieciocho".
-"Se comprende que en esa época de negocios el consumo de papel aumentase en proporciones inesperadas (...); los bosques ya no servían para calefacción, sino para la impresión".
-"...ya no hay mujeres (...) se han pasado al género masculino y ya no merecen la mirada de un artista ni la atención de un amante".

Cabe destacar que A pesar de que Verne terminó la obra en 1863, no obstante, su editor, Jules Hetzel, se negó a publicarla porque la consideraba demasiado negativa.

¿Profecías o concidencias?

Son pocos los datos que existen verdaderamente sobre las bases de estas cavilaciones proféticas sobre Verne, así también como su pertenencia a alguna secta religiosa o masónica son imposibles (acaso fácilmente negables) de verificar o confirmar. Por otro lado, muchos observan que las “visiones” proféticas de Verne en torno del Apolo 11 o sobre otros temas, no son más que meras coincidencias posiblemente lógicas si a uno se le ocurre divagar por lo que el hombre puede ser capaz de realizar. Por ejemplo, ¿si el hombre lograra viajar a través de las estrellas (lo que seguramente ocurrirá dentro de miles de años) será suficiente motivo para calificar a George Lucas como vidente o profético? No lo creo.
 

                 

                             

   Aquí una muestra de los primeros 5 capitulos grabados por Francisco Calzado. Los otros 36 capitulos están en su página Web cuya dirección es : http://www.fcalzado.net/blog/?q=taxonomy/term/23&page=6

    20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO
     
  Capítulo 1. Un escollo huidizo. Un misterioso objeto flotante amenaza la seguridad de las rutas marítimas transoceánicas del mundo entero...
  Capítulo 2. El pro y el contra. Se intensifica la preocupación por los ataques del misterioso monstruo marino, y Pierre Aronnax toma una importante decisión.
  Capítulo 3. Como el señor guste. Conocemos a Conseil, el sirviente de Pierre Aronnax, y los preparativos para el viaje de la fragata Abraham Lincoln.
  Capítulo 4. Ned Land. Una de las mejores armas de que dispone la fragata Abraham Lincoln es una persona: el arponero canadiense Ned Land.
  Capítulo 5. A la aventura. El Abraham Lincoln recorre medio océano Atlántico y Pacífico en busca del misterioso narval que amenaza la seguridad de las rutas transoceánicas, y por fin encuentra algo...
     
    DE LA TIERRA A LA LUNA
     
    Tomado de la excelente pagina de Lamberto Alvarez
     
  Capítulo I. El Gun-Club. En el transcurso de la guerra de Secesión de los Estados Unidos, en Baltimore, ciudad del Estado de Maryland, se creó una nueva sociedad de mucha influencia.
  De la Tierra a la Luna: Capítulo II
Comunicación del presidente Barbicane

El 5 de octubre, llegadas las 8 p.m. una multitud se aglomeraba en los salones del Gun-Club, 21, Union Square. Todos los miembros de la sociedad residentes en Baltimore habían acudido a la cita de su presidente.
 
  De la Tierra a la Luna: Capítulo III
Efectos de la comunicación de Barbicane

Es imposible describir el efecto producido por las últimas palabras del ilustre presidente. ¡Qué gritos! ¡Qué vociferaciones! ¡Qué sucesión de vítores, de hurras, de ¡hip, hip! y de todas las onomatopeyas con que el entusiasmo condimenta la lengua americana!
  De la Tierra a la Luna: Capítulo IV
Respuesta del observatorio de Cambridge

Prontamente, Barbicane no perdió tiempo en medio de las ovaciones de que era objeto. Lo primero que hizo fue reunir a sus colegas en el salón de conferencias del Gun-Club, donde después de una concienzuda discusión, se convino en consultar a los astrónomos sobre la parte astronómica de la empresa. Conocida la respuesta, se debían discutir los medios mecánicos, no descuidando ni el detalle más insignificante para asegurar el buen éxito de tan gran experimento.
 
  De la Tierra a la Luna: Capítulo V
La novela de la Luna

Si alguien mirara con una vista infinitamente penetrante y colocado en este centro desconocido a cuyo alrededor gravita el mundo, habría visto en la época caótica del Universo miríadas de átomos que poblaban el espacio. Pero poco a poco, pasando siglos y siglos, se produjo una variación, manifestándose una ley de atracción, a la cual se subordinaron los átomos hasta entonces errantes.
 
     
     
   Julio Verne una excelente biografía por Juan Antonio Cebrián
     
    Viaje al centro de la Tierra
     
  1 Viaje al centro de la Tierra 
  2 Viaje al centro de la Tierra 
  3 Viaje al centro de la Tierra
  4 Viaje al centro de la Tierra
  5 Viaje al centro de la Tierra
  6 Viaje al centro de la Tierra
  7 Viaje al centro de la Tierra
     
     
     
     
     
     

 

De la tierra a la Luna ( Resumen )

 

De la Tierra a la Luna es una novela «científica» y «satírica» de Julio Verne, publicada en 1865. Su continuación, Alrededor de la Luna, aparecería en 1870.

La obra, que comienza como una sátira del estereotipo estadounidense de la época, es un intento de describir, por primera vez, con minuciosidad científica los problemas que hay que resolver para lograr enviar un objeto a la Luna.

Tras terminar la Guerra de Secesión estadounidense, los miembros del Gun Club, constructores de cañones, se encuentran sin nada que hacer. Impey Barbicane, presidente de la asociación tiene una idea para levantarles el ánimo: propone la fabricación de un cañón gigante para enviar un proyectil a la Luna. Junto con el secretario, J. T. Maston, y tras ser informados de los detalles astronómicos por el observatorio de Cambridge, deben resolver una serie de cuestiones: características del cañón, forma y tamaño del proyectil, clase y cantidad de pólvora, ubicación del sitio de lanzamiento, financiación de la empresa, etc.

La factibilidad del proyecto es cuestionado por el capitán Nicholl, enemigo acérrimo de Barbicane (si el segundo es constructor de proyectiles, el primero lo es de corazas y escudos).



Tras conseguir el dinero necesario en una suscripción internacional, el gigantesco cañón es forjado en el suelo de la Florida. De pronto, aparece un francés, Michel Ardan, con el deseo de viajar en el proyectil.

Tras un dramático duelo entre Barbicane y Nicholl, Ardan los convence de que olviden sus rencillas y viajen con él a la Luna. El proyectil es modificado para permitir que los pasajeros puedan soportar el viaje.

Finalmente, el proyectil es lanzado. J. T. Maston, en el observatorio construido en las montañas Rocosas para la ocasión, intenta ubicarlo con el telescopio y cuando lo logra sufre una desilusión: el proyectil no ha llegado a destino sino que se ha convertido en satélite de la Luna.
 

 

      Alrededor de la Luna ( 1870 )

 


Julio Verne, escritor que creó Alrededor de la Luna.Alrededor de la Luna es una obra de Julio Verne donde el autor continúa el relato iniciado en De la Tierra a la Luna. Fue publicada en 1870.


Argumento

Verne narra con lujo de detalles cómo sería el viaje de dos norteamericanos y un francés dentro de una bala gigante hacia la Luna. Mientras en De la Tierra a la Luna Verne se dedica a explicar minusiosamente como unos emprendedores planean y ejecutan todos los preparativos para un viaje hacia la Luna en una bala de cañón, en Alrededor de la Luna el autor describe el transcurso de ese viaje.

El viaje se realiza durante la Luna llena y, aunque la idea del los tripulantes era aterrizar en el satélite, pronto se dan cuenta que están atrapados orbitando alrededor de ella.     Especulan sobre la posibilidad de vida selenita y después de comprobar que del lado de la Luna que siempre mira hacia la Tierra, ampliamente explorado por los telescopios de la época, no hay ningún indicio de vida, se internan en el otro lado. Como todo esto transcurre durante la Luna llena, el lado oculto se encuentra absolutamente oscuro. Sin embargo un bólido estalla, permitiendo, apenas por unos instantes, ver bien de cerca la superficie lunar y así el autor deja que los personajes den su parecer sobre la posibilidad de vida en la Luna.


Comentario

 Los conocimientos científicos de la época permitían saber teóricamente cómo podría ser este viaje y efectivamente Verne no deja pasar ningún detalle. El hecho de que los objetos arrojados fuera de la nave la persiguen indefinidamente, la importancia del Sol a la hora de calentar la nave, la falta de gravedad, o la hiperventilación que se produce por un descuido y lleva a todos a tener un ataque de euforia debido al exceso de oxígeno, etc. reflejan el empeño del autor en crear un historia verosímil o hasta incluso premonitorio.

En la época, según se puede apreciar por los comentarios de los personajes, se especulaba con la posibilidad de existencia de atmósfera atrapada en el la cara oculta de la Luna (del lado visible era claro que no, por la falta de refracción).

Curiosamente, la obra se publicó 99 años antes de que el hombre pisara la Luna, en 1969.

Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Alrededor_de_la_Luna"
 

 

 

 

Robur el conquistador (Robur le conquereur, 1884) y su continuación: Amo del mundo (Maître du monde) también han sido novelas que se han prestado a ser adaptadas. La primera The airship (1908, EE.UU.) y otras realizadas en el Reino Unido entre 1909 y 1911, como The airship destroyer (1909). La versión más renombrada sería la de 1961, con Vincent Price, Master of the World. En esta novela muestra Verne ingenios aeronáuticos: El Albatros, antecesor del helicóptero y que sirvió de inspiración a estos.y el Espanto, precursor de los aviones a reacción.
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                          

 

 


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  • Veinte mil leguas de viaje submarino. Cinco semanas en globo (texto) (Cinq Semaines en ballon, 1863).  
  • Viaje al centro de la Tierra (Voyage au centre de la Terre, 1864).
  • De la Tierra a la Luna (texto) (De la terre à la lune, 1865).
  • Las aventuras del capitán Hatteras (Voyages et aventures du capitaine Hatteras, 1866).
  • Los hijos del capitán Grant (Les Enfants du capitaine Grant, 1867-1868).
  • Veinte mil leguas de viaje submarino (texto) (Vingt mille lieues sous les mers, 1869).
  • Alrededor de la Luna (Autour de la lune, 1870).
  • Una ciudad flotante (Une ville flottante, 1871).
  • Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África Austral (Aventures de trois Russes et de trois Anglais, 1872).
  • El doctor Ox (Une Fantaisie du Docteur Ox, 1872).
  • La vuelta al mundo en 80 días (Le Tour du Monde en quatre-vingts jours, 1873) 
  • El país de las pieles (Le Pays des fourrures, 1873).
  • La isla misteriosa (L’île mysterieuse, 1874).
  • El "Chancellor" (Le Chancellor, 1875).
  • Un drama en México (1876).
  • Miguel Strogoff (Michel Strogoff, 1876).
  • Las Indias negras (Les Indes noires, 1877).
  • Héctor Servadac (Hector Servadac, 1877).
  • Martín Paz (1877).
  • Un capitán de quince años (Un Capitaine de quinze ans, 1878).
  • Historia de los grandes viajes y de los grandes viajeros 1878).
  • Las tribulaciones de un chino en China (Les tribulations d'un chinois en Chine, 1879).
  • Los quinientos millones de la begún (Les Cinq cents millions de la Bégum, 1879).
  • La casa de vapor (La Maison à vapeur, 1880). Precursora del tanque de guerra.
  • La jangada (La Jangada, 1880)
  • El rayo verde (Le Rayon vert, 1882).
  • Diez horas de caza (1882).
  • Escuela de Robinsones (1882).
  • Kerabán el testarudo (1883).
  • El archipiélago en llamas (L’Archipel en feu, 1884).
  • La Estrella del Sur (1884).
  • Matías Sandorf (1885).
  • El náufrago de Cynthia (1885).
  • Robur el conquistador (Robur-le-Conquérant, 1886).
  • Un billete de lotería (Un Billet de loterie, [1886).
  • Norte contra Sur (Nord contre Sud, 1887).
  • El camino de Francia (Le Chemin de France, 1887).
  • Dos años de vacaciones (Deux Ans de vacances, 1888).
  • Familia sin nombre (Famille-sans-nom, 1888-1889).
  • El secreto de Maston (1889).
  • César Cascabel (1890).
  • Mistress Branican (1891).
  • El castillo de los Cárpatos (1892).
  • Claudio Bombarnac (1893).
  • P'tit Bonhomme (1893).
  • Maravillosas aventuras de Antifer (1894)
  • La isla de hélice (1895).
  • Ante la bandera (1896) .
  • Los Viajes de Clovis Dardentor (1896).
  • La esfinge de los hielos (1897).
  • El soberbio Orinoco (1898). Viaje de aventuras por la selva venezolana.
  • El testamento de un excéntrico (1899).
  • Segunda patria (1900).
  • El pueblo aéreo (1901).
  • Las historias de Juan María Cabidoulin (1901).
  • Los hermanos Kip (1902). En homenaje a su hermano Paul, que murió ese año.
  • Los piratas del Halifax (1903).
  • Un drama en Livonia (1904).
  • Dueño del mundo (1904).
  • La invasión del mar (1905).
  • El faro del fin del mundo (1905).
  • El volcán de oro (Le Volcan d'or, 1906).
  • La agencia Thompson y Cía. (1907).
  • La caza del meteoro (1908). Dos científicos rivales —Dean Forsyth y Sidney Hudelson— se disputan la gloria de
  • un descubrimiento sin abandonar sus respectivos observatorios.
  • El piloto del Danubio (1908).
  • Los náufragos del Jonathan (1909).
  • El secreto de Wilhelm Storitz (1910).
  • Ayer y mañana (1910).
  • El eterno Adán (1910).
  • La misión Barsac (L’Invasion de la mer, 1919). Es un furioso ataque contra el occidentalismo que defendiera en el resto de su producción.
  • Viaje con retrocesos por Inglaterra y Escocia (1989).
  • El tío Robinson (1991).

 

  • París en el siglo XX (1994).

 

  

 

ENSAYO

La obra literaria del francés sigue generando polémica. Roberto de Sousa Causo

JULIO VERNE
¿LISTO PARA OTROS CIEN AÑOS?


De http://www.samizdat.com.ar/indice%20de%20articulos.htm

Cuando todo parece indicar que el tema Julio Verne está agotado, este ensayo nos permite reflexionar sobre todo aquello que en la obra del francés no es transparente. Y más allá de su aporte al desarrollo de la ciencia-ficción dura parece haber muchas otras cosas dignas de estudio.

Julio Verne nació en 1828 en Nantes, ciudad portuaria que fuera hogar de los duques de Bretaña y que sería severamente bombardeada en la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día, la ciudad mantiene un museo Julio Verne y realiza anualmente el Festival Utopiales, uno de los principales eventos europeos de ciencia-ficción.

Verne falleció en 1905 como uno de los autores más leídos del mundo. Sin embargo, en el final de su vida parecía frustrado, especialmente por la negativa de la Academia Francesa de Letras de acogerlo en su seno. Cien años después, su fama e influencia todavía se hacen sentir, mientras que a duras penas recordamos a otros escritores de su tiempo, como presentía Raymond Roussel: «Verne seguirá existiendo cuando todos los demás autores de nuestra época ya hayan sido olvidados hace mucho tiempo.»

Varios de sus 60 libros de la colección Viajes Extraordinarios son incluidos en la actualidad dentro de la ciencia-ficción, en virtud de nuestra mirada retrospectiva, y el nombre mismo de la colección bautizó la manera principal de hacer CF en la Francia del siglo XIX (en Inglaterra, el género era conocido como «romance científico»). Su propuesta de «resumir todos los conocimientos geográficos, geológicos, físicos y astronómicos recolectados por la ciencia moderna, y rehacer, bajo la forma atrayente y pintoresca que le es propia, la historia del universo» parece surgir tanto de sus propias ambiciones como de la figura de su editor, Pierre Hetzel. De hecho, fue Hetzel quien lo contrató para su publicación Magasin d’éducation et de récréation, ya que anteriormente Verne escribía comedias y operetas para los teatros de París.

En Viaje al centro de la Tierra (1864), en De la Tierra a la Luna (1865) o en Veinte mil leguas de viaje submarino (1869), Verne exploró la ciencia de su época de manera cuidadosa y didáctica. Difundió las ideas de Darwin en el primer libro, anticipó la necesidad de una posición ecuatorial para las bases de lanzamiento de cohetes (el Cabo Kennedy) y el «amarizaje» de las naves que reingresan a la atmósfera, en el segundo; y el submarino como arma estratégica en el tercero. Defendiendo su método, criticó la fantasía científica de H. G. Wells Los primeros hombres en la Luna (1901), que comparte la misma temática de la novela verniana de 1865. Allí nace el eterno debate de la ciencia-ficción en torno al rigor científico.

De hecho, Verne no previó o descubrió el dirigible, el submarino, el cohete o el autómata, como muchos piensan. Simplemente extrapoló –imaginando un desarrollo posible– las ideas que ya circulaban. Su mérito, quizás, estaba más en darle una forma tan concreta y apasionante a sus visiones, haciéndolas ver más reales que la propia realidad. Cuando Santos Dumont, un fanático de Verne, viajó a Europa para empaparse con los últimos desarrollos del globo dirigible, se sorprendió con el hecho de que todavía no habían sido inventados, en clara oposición a lo que sostenían los escritos del novelista. Y fiel al espíritu verniano, Dumont regresó para inventar el dirigible y mucho más.

Verne comenzó a ser imitado incluso cuando todavía vivía. El visionario artista Albert Robida pobló el futuro con imágenes de dirigibles, buzos y submarinos en obras como Le XXe siècle (1883), La vie électrique (1890) y La guerre au XXe siècle (1887), además de ilustrar los fascicules escritos por Pierre Giffard, La guerre infernale, explorando un costado mucho más pesimista.

Los fascicules fueron publicaciones populares –las dime novels francesas– que circularon especialmente entre 1907 y 1959, muchas veces explorando el romance y la ciencia ficción de influencia verniana, como en las novelas publicadas en Voyages lointains, aventures étrages, o en los seriales Aventures fantastiques d’un jeune parisien, de Arnauld Galopin, y Les voyages aériens d’un petit parisien à travers lê monde, un auténtico best-seller escrito por Marcel Priollet. El incansable pequeño parisino también estuvo en el espacio con Les aventuriers du ciel, de R. M. De Nizerolles. Otras series de aventuras baratas fueron Les Robinsons de l’île volante, del propio Nizerolles, y Les gangsters de l’air, de José Moselli.

La mayoría de estos autores fueron olvidados, pero bien pueden haber contribuido a llevar la influencia de Verne dentro del siglo XX, del mismo modo en que lo hizo Hugo Gernsback, editor natural de Luxemburgo. Creador de la frase science fiction, Gernsback fue el responsable de la formación de un mercado especializado para la CF a través de su trevista Amazing Stories, en 1926. Para señalar a los autores norteamericanos el tipo de historia que deseaba incluir en su revista, reeditó historias de Verne (como así también de Poe y de Wells).

En el Brasil, O Doutor Benignus (1875), de Augusto Emílio Zaluar, tenía la influencia de Verne claramente marcada en ese viaje extraordinario por el interior del país, de la misma manera que A Filha do Inca (1927), de Menotti Del Picchia, y una novela tan tardía como O Homem que Viu o Disco Voador (1958), de Rubens Teixeira Scavone. El propio Verne «anduvo por aquí» con una novela amazónica de 1881, La Jangada, aunque de hecho nunca puso un pie en Brasil. Como en muchos de sus viajes extraordinarios, su travesía era a través de la imaginación, inspirada en relatos ajenos: basta hablar de la aldea flotante bajando por el Amazonas, que sugiere la imagen de la fábrica flotante del malhadado Proyecto Jari.

Si bien Verne fue imitado, él mismo también imitó. Es el caso del helicóptero gigante de Robur, el conquistador (1886), que Verne habría «aprovechado» de la obra de uno de sus imitadores, el norteamericano Luis Senarens, que escribió una serie de dime novels protagonizadas por el héroe Frank Reade (entre 1876 y 1913). Pierre Versins, creador de la notable Encyclopédie de l’Utopie et de la SF (1972), realiza una extensa lista de los temas que Verne habría tomado de autores franceses e ingleses de los siglos XVIII y XIX. Incluso la «estrategia» de resumir los conocimientos científicos de la época habría sido intentada con anterioridad (aunque sin éxito, al contrario que Verne), de acuerdo con Versins.

Es bueno recordar que esta «polinización cruzada» es propia de los géneros populares, y tal vez uno de los méritos de Verne haya sido estar posicionado como figura central de ese proceso. No obstante, numerosos investigadores se preguntan qué lo hace único para la ciencia-ficción. De hecho, otros autores –muchos de los cuales tenían imaginación y capacidad literaria superiores– ya escribían viajes extraordinarios con anterioridad. Verne escribía ciencia-ficción dura de su tiempo: «Soy un escritor cuyo trabajo es registrar cosas que parecen imposibles, pero que sin embargo son absolutamente reales», dice el profesor Aronnax, el narrador de Veinte mil leguas de viaje submarino. La CF dura representa para muchos el «núcleo alrededor del cual gira la ciencia ficción» (en palabras del editor norteamericano David Hartwell). Pese a que Verne no siempre acertaba: el tema de la tierra hueca, que heredó de una sus principales influencias, Edgar Allan Poe, es una imposibilidad, de la misma manera que es imposible la superviviencia de los tripulantes de una cápsula espacial disparada por un cañón. Lo que cuenta es la intención de extrapolar estrictamente a partir del saber científico de su tiempo.

Su didactismo esconde, por ejemplo, un aspecto poco reconocido por los críticos: su ficción estaba anclada en el presente. Aunque haya tratado sobre temas del pasado histórico y prehistórico, y haya escrito algunas narraciones ambientadas en el futuro, Verne se refería siempre al ahora, al conocimiento actual del hombre del siglo XIX. No importaba que hablase de dinosaurios o de la Atlántida sumergida, su ficción exudaba una fuerte sensación de contemporaneidad, integrándose al contexto de las publicaciones populares en las que aparecían sus novelas. Los intereses cotidianos de las personas del siglo XIX –viajes, descubrimientos y hechos científico-aventurescos– eran incrementados y transformados en maravillosos en sus viajes extraordinarios. Así, la ciencia y la tecnología impregnaban la experiencia del hombre de ese entonces.

Para trazar un paralelo contemporáneo, su método y su anclaje en el presente estarían vivos en un Michael Crichton, que comparte otra característica con Verne: el hecho de ser un creador de best-sellers. De hecho, Crichton fue el primer «más vendido» de ciencia-ficción, a nivel nacional en la posguerra, con La amenaza de Andrómeda (1971), y sigue estando en gran forma, aunque su utilización cínica de los temores contemporáneos respecto de la ciencia y la tecnología son una estrategia que Verne no aprobaría.

El cyberpunk, el movimiento surgido dentro de la ciencia ficción que más la ha trascendido, tiene como ideólogo a Bruce Sterling, un declarado fanático de Verne que admite: «Comparto la tendencia verniana de escribir viajes fantásticos en los que la gente aparece rápidamente en los rincones más extraños del mundo. Es una buena manera de aportar una serie de datos en un texto, sin perder el interés del lector.» Sterling define al cyberpunk como una clase de CF dura. Como hacía Verne, el cyberpunk extrapola desarrollos inmediatos de la tecnología actual, ubicados en un futuro próximo. Y de la misma manera en que el escritor francés utilizaba muchos personajes norteamericanos o ingleses –países en la vanguardia de la producción científica del siglo XIX–, los autores globalistas del cyberpunk fueron a buscar la vanguardia de las nuevas tecnologías y de los comportamientos en Japón y en los «tigres asiáticos».

La influencia verniana está más presente en el steampunk, subgénero que Sterling creó con otro gurú del cyberpunk, William Gibson, a través de la publicación de la novela The Difference Engine (1992). Se trata de una ciencia-ficción retro, que regresa a las raíces del género en el siglo XIX. Según Sterling: «Nuestro plan original presentaba a Verne como personaje en The Difference Engine. Por suerte, recuperamos el juicio y no lo utilizamos. Desde entonces, ya escribí dos introducciones para reediciones de novelas de Verne, La vuelta al mundo en 80 días y La isla misteriosa.» El steampunk estuvo muy en boga en los ’90, antes de transformarse en un formato particularmente popular en las historietas y en el cine (The League of the Extraordinary Gentlemen y La liga extraordinaria, respectivamente).

Frente al «Problema Verne» –en palabras del respetado investigador Thomas Clareson– algunos dirán que la influencia del escritor en los siglos XX y XXI es apenas residual, y que su contemporaneidad es más que nada una curiosidad sobre una determinada época, el siglo XIX, en la que se construía la primera ciencia-ficción (y podríamos agregar, también el mundo tecnológico en el que vivimos). ¿Traerá el futuro próximo el olvido de su duradera fama?

No creemos. Simplemente, el Problema Verne será más profundo. Marcel Moré ha señalado las semejanzas entre sus escritos y las ideas de Nietzsche, en particular la posición del capitán Nemo, de Veinte mil leguas de viaje submarino, una especie de súperhombre nietzschiano, misántropo y dispuesto a perseguir sus objetivos más allá de la humanidad mediocre y vil. «¡Dí tu palabra y hazte pedazos!» (Así habló Zaratustra) podría ser el lema del aventurero submarino, un guerrero de origen indio que ha perdido todo a manos del colonialismo inglés (odiado por Verne), y que aspiraba a colectar el conocimiento de todos los océanos del mundo para entonces liberarlo en un arca sellada –como una especie de mensaje en una botella– el día de su muerte. Nemo financiaba movimientos de liberación con el oro recuperado de galeones naufragados, y atacaba al poderío naval de las potencias coloniales. El súperhombre nietzschiano fue repetido por el francés con Robur y su nave aérea. Verne, que proyectaba una imagen de burgués y positivista convencido, tenía tendencias de izquierda. De acuerdo con Moré: «En 1889 se presenta en las elecciones municipales de Amiens en una lista ultra ‘roja’.» París en el siglo XX, un inédito publicado póstumamente en 1994, sugiere temas sociales y el cuestionamiento del rumbo de la sociedad occidental, tópicos presentes en Verne desde el principio (el texto fue rechazado por Hetzel en el inicio mismo de la carrera del escritor). Para John Clute, uno de los principales críticos contemporáneos de la ciencia-ficción, «su último libro, La misión Barsac, es un salvaje ataque a la pretensión del Progreso Occidental de ser capaz de construir algo que se asemeje a una sociedad ideal», sugiriendo un arco argumental en la obra de Verne, a partir del cual el escritor habría regresado a sus convicciones iniciales. Por su parte, Michel Foucault, haciendo un análisis del discurso verniano detecta una tensión entre cierta inmovilidad del discurso del saber científico y su deseo de aventuras, en una frustrada búsqueda por el conocimiento del Yo.


El Problema Verne traería consigo, enmascarado con el deslumbramiento tecnológico, ese lacerante dilema entre el conocimiento del universo y el conocimiento de lo humano. Una cuestión que hoy en día está más viva que nunca. Viva, tal vez, por los próximos cien años.



Traducido por Horacio Moreno


 

 

 


 

 
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