Rabindranath Tagore

 
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El Rey y la Reina
Malini
El Asceta
El Cartero del Rey
La Luna Nueva
El Jardinero
La cosecha
Chitra
Pájaros Perdidos
Morada de Paz
La Hermana Mayor
Ofrenda Lírica

 

 

 
Poeta y filósofo indú 1861 -1941

El Rey y la Reyna

 

MARÍA RENÉE BATLLE


ARGUMENTO

El rey Vikram está muy enamorado de su esposa, la reina Sumitra. Ella nota que su esposo no cumple sus responsabilidades como rey, ante el pueblo. Él vive en un mundo de ensoñaciones donde lo más importante es el goce de los sentidos. Como su mayor pasión es su esposa, le reclama que ella se dedique a las tareas del hogar en lugar de preferirlo a él. Muy pronto, los Ministros del Rey le hacen saber a la reina que el pueblo está en la total pobreza. El rey no hace nada para detener el estado de las cosas en su reino y por esta razón, la reina decide pedir protección a su hermano, el rey de Cachemira para ver de qué forma echan a los que están robando y lucrando, deshonradamente.

El rey Vikram enojado, libra batalla en contra de su cuñado y en su soledad, comienza a sentir que con la guerra su espíritu comienza a renacer. Cuando ya la batalla está ganada, sus ministros le aconsejan que detenga la guerra, pues hay muchas bajas en soldados y en el ejército en general, pero el rey se opone porque ha encontrado una nueva manera de estar entretenido. Compara la guerra con un amplio tapiz, donde él va poniendo cada una de sus acciones.

Al verse totalmente cercado, el rey de Cachemira se mata y acude en una carroza cerrada con su hermana, la reina Sumitra, a darle al rey Vikram su último adiós. Ya calmados sus ánimos, el rey Vikram cree que viene en son de amistad y los recibe con los brazos abiertos, pero la reina lo que trae es la cabeza de su hermano. Ella a su vez, muere y el rey Vikram queda solo y atormentado.

COMENTARIOS PERSONALES

Es un poema trágico, donde el personaje del rey Vikram es débil. Debido a su debilidad, la reina su esposa, le pierde el respeto ya que su autoridad ya no vale para ella. Tiene que tomar las riendas de su propia vida y más aun, las del reino. El rey sólo se preocupa por el deleite de sus sentidos y se olvida de sus responsabilidades frente a sus súbditos. Por el contrario, la reina Sumitra y su hermano, el rey Cachemira (quien es un personaje ausente) son figuras de mucha fortaleza moral.

Los Ministros del rey se encargan de hacerle ver la realidad, pero el rey está fuera de contacto con ello y su entendimiento se ve nublado por sus deseos. Al final se da la tragedia, debido a la irresponsabilidad de sus actos y su necedad. Toda su conducta sin que él se percatara, tiene consecuencias funestas.

El autor se vale de la obra para transmitirnos un mensaje: El de la consecuencia de nuestras acciones que en esta obra se hace patente

 

SI ACASO PIENSAS EN MÍ

Si acaso piensas en mí, te cantaré cuando el anochecer lluvioso
suelta sus sombras por el río, arrastrando, lento, su luz vaga hacia el ocaso;
cuando lo que queda del día es ya demasiado poco para trabajar o jugar.
Te sentarás sola en el balcón que da al Sur, y yo me pondré a cantarte
en el cuarto oscuro. El olor de las hojas mojadas entrará por la ventana,
en el crepúsculo creciente, y los vientos tormentosos
clamorearán en los cocoteros.
Traerán la lámpara encendida al cuarto, y entonces me iré yo. Y tú, quizá, entonces, escucharás la noche, y oirás mi canción cuando esté yo callado.



 

 

GITANJALI     ( Fragmentos )

I
No te atormentes por su corazón, corazón mío;
déjalo en la oscuridad. ¿Qué se yo si su belleza es sólo
de su cuerpo, y su sonrisa sólo de su cara? Déjame
aceptar sin preguntas este sencillo sentido
de sus miradas, y ser así feliz.
 

II
Igual me da si es un manto de ilusión el que sus brazos tejen
alrededor de mí, porque el manto es rico y raro;
y al engaño se le puede sonreír, y olvidarlo.


III
No te atormentes por su corazón, corazón mío; conténtate
si la música es verdadera, aunque no se pueda fiar en la palabra;
disfruta de la gracia que danza, como un lirio, sobre la mentirosa
superficie ondeante, y sea lo que fuere de lo que vive allá en el fondo.
 

IV
Deseaste mi amor, y, sin embargo, no me amabas.
Por eso mi vida se cuelga de ti como una cadena,
que te grita y se te aferra, más dura
cuanto más luchas por ser libre.

V
Mi desesperación ha llegado a ser tu compañera mortal,
y se agarra al más leve de tus favores, pretendiendo arrastrarte
hasta la caverna de las lágrimas.
Has destrozado mi libertad, y, con su ruina, te has
fabricado tu propia prisión.
 

VI
No supe lo que hacía un momento y vine.
Pero alza tus ojos que yo vea si queda aún alguna sombra
de los días pasados, una pálida nube, ya sin lluvia, en el horizonte.
Sopórtame un momento¡ aunque yo no sepa lo que hago.
 

VII
Las rosas están todavía en capullo, y no saben aún
cómo descuidamos coger flores este verano.
La estrella de la mañana tiene todavía el mismo
silencio palpitante; la luz primera está enredada aún
en las enredaderas que cuelgan de mi ventana,
como en aquellos días pasados.
Olvidé un momento que todo había cambiado, y vine.


VIII
Olvidé si tú me avergonzaste alguna vez, volviéndome
tu cara cuando yo te desnudaba mi corazón.
Sólo recuerdo las palabras que tropezaron en el temblor de tus labios;
las sombras de arrebatada pasión de tus ojos oscuros, como las alas
de un pájaro que busca su nido en el crepúsculo.
Olvidé que tú te acordabas, y vine.


IX
Esta mañana mi despertar fue dichoso, porque vi a mi amor.
El cielo era una sola alegría, y mi vida y mi juventud se consumaron.
Hoy mi casa es de verdad mi casa, y mi cuerpo mi cuerpo.
La suerte me ha sido amiga, y mis dudas se disipan.
¡Pájaros, cantad vuestra canción mejor!
¡Luna, derrama tu luz más bella!
¡Dispara, a millones, tus flechas, dios del amor!

 

 

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