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Ludwig Wittgenstein
Tres
fragmentos del texto original |

    
Tractatus Logico-Philosophicus
1 El mundo es todo lo que es el caso.

1.1 El mundo es la totalidad de los hechos, no de las cosas.
1.11 El mundo viene determinado por los hechos, y por ser éstos todos
los hechos.
1.12 Porque la totalidad de los hechos determina lo que es el caso y
también todo cuanto no es el caso.
1.13 Los hechos en el espacio lógico son el mundo.

1.2 El mundo se descompone en hechos.
1.21 Algo puede ser el caso o no ser el caso, y todo lo demás permanecer
igual.
2 Lo que es el caso, el hecho, es el darse efectivo de estados de cosas.
2.01 El estado de cosas es una conexión de objeto (cosas).
2.011 Poder ser parte integrante de un estado de cosa es esencial a la
cosa.
2.012 En la lógica nada es casual: si la cosa puede ocurrir en el estado
de cosas, la posibilidad del estado de cosas tiene que venir ya
prejuzgada en la cosa.
2.0121 Parecería algo así como un azar que a la cosa capaz de darse de
modo efectivo por sí misma le correspondiera posteriormente un estado de
cosas.
Que las cosas puedan ocurrir en estados de cosas, es algo que debe
radicar ya en ellas.
(Algo lógico no puede ser meramente posible. La lógica trata de
cualquier posibilidad y todas las posibilidades son sus hechos).
Al igual que no podemos en absoluto representarnos objetos espaciales
fuera del espacio, ni temporales fuera del tiempo, tampoco podemos
representarnos objeto alguno fuera de la posibilidad de su conexión con
otros.
Si puedo representarme el objeto en la trama del estado de cosas, no
puedo representármelo fuera de la posibilidad de esa trama.
2.0122 La cosa es independiente en la medida en que puede ocurrir en
todos los posibles estados de cosas, pero esta forma de independencia es
una forma de interrelación con el estado de cosas, una forma de
dependencia. (Es imposible que las palabras aparezcan de dos modos
diferentes, solas y en la proposición.)
2.0123 Si conozco el objeto, conozco también todas las posibilidades de
su ocurrencia en estados de cosas.
(Cualquier posibilidad de este tipo debe radicar en la naturaleza del
objeto.)
No cabe encontrar posteriormente una nueva posibilidad.
2.01231Para conocer un objeto, no tengo ciertamente que conocer sus
propiedades externas, pero sí debo conocer todas sus propiedades
internas.
2.0124 Dados todos los objetos, vienen dados también con ello todos los
posibles estados de cosas.
2.013 Cualquier cosa esta, por así decirlo, en un espacio de posibles
estados de cosas. Puedo representarme vacío ese espacio, pero no la cosa
sin el espacio.

2.0131 El objeto espacial debe encontrarse en el espacio infinito. (El
punto espacial es un lugar argumental.)
La mancha en el campo visual no tiene, ciertamente, por qué ser roja,
pero ha de tener un color: tiene, por así decirlo, el espacio cromático
en torno suyo. El tono ha de tener una altura, el objeto del sentido del
tacto una dureza, etc.
2.014 Los objetos contienen la posibilidad de todos los estados de
cosas.

2.0141 La forma del objeto es la posibilidad de su ocurrencia en estados
de cosas.
2.02 El objeto es simple.
2.0201 Cualquier enunciado sobre complejos puede descomponerse en un
enunciado sobre sus partes integrantes y en aquellas proposiciones que
describen completamente los complejos.
2.021 Los objetos forman la sustancia del mundo. Por eso no pueden ser
compuestos.
2.0211 Si el mundo no tuviera sustancia alguna, el que una proposición
tuviera sentido dependería de que otra proposición fuera verdadera.
2.0212 Seria entonces imposible pergeñar una figura del mundo (verdadera
o falsa).
2.022 Es manifiesto que por muy diferente del real que se piense un
mundo ha de tener algo en común con él -una forma-.
2.U25 Lo que constituye esta forma fija son precisamente los objetos.

2.0231 La sustancia del
mundo sólo puede determinar una forma y no propiedades materiales.
Porque éstas sólo vienen a ser representadas por las proposiciones, solo
vienen a ser formadas por la configuración de los objetos.
2.0232 Dicho sea incidentalmente, los objetos son incoloros.
2.0233 Dos objetos de la misma forma lógica sólo se diferencian entre si
-independientemente de sus propiedades externas- por el hecho de ser
diferentes.
2.02331 0 bien una cosa tiene propiedades que ninguna otra posee, en
cuyo caso cabe distinguirla sin mas de las otras mediante una
descripción y remitir a ella; o bien, por el contrario, hay varias cosas
que tienen todas sus propiedades en común, en cuyo caso es absolutamente
imposible señalar una de ellas.
Porque si la cosa no viene distinguida por nada, entonces yo no puedo
distinguirla, dado que si no ya estaría, en efecto, distinguida.
2.024 La sustancia es lo que persiste independientemente de lo que es el
caso.
2.025 Es forma y contenido.

2.0251 Espacio, tiempo y color (cromaticidad) son formas de los objetos.
2.026 Solo si hay objetos puede haber una forma fija del mundo.
2.027 Lo fijo, lo persistente y el objeto son uno y lo mismo.
2.0271 El objeto es lo fijo, persistente; la configuración es lo
cambiante, inestable.
2.0272 La configuración de los objetos forma el estado de cosas.

6.1223 Ahora queda claro por qué se ha sentido a menudo como si las
«verdades lógicas» pudieran ser «postuladas» por nosotros: podemos, en
efecto, postularlas en la medida en que podemos postular una notación
satisfactoria.
6.1224 Ahora queda claro también por que se llamó a la lógica la teoría
de las formas y de la deducción.
6.123 Esta claro: las leyes lógicas no pueden estar sometidas a su vez a
leyes lógicas.
(No hay, como creyó Russell, un principio de con- tradición propio para
cada «type», sino que basta uno, ya que no se aplica a sí mismo.)
6.1231 El distintivo de la proposición lógica no es la validez general.
Porque ser general quiere decir sólo: valer casualmente para todas las
cosas. Ya que una proposición no generalizada puede ser tan tautológica
como una generalizada.
6.1232 Cabría llamar esencial a la validez general lógica en
contraposición a la casual de la proposición «todos los hombres son
mortales», por ejemplo.
Proposiciones como el «Axiom of reducibility» de Russell no son
proposiciones lógicas, y esto explica nuestro sentimiento: que de ser
verdaderas sólo podrían serlo por una feliz casualidad.
6.1233 Puede imaginarse un mundo en el que el Axiom of reducibility no
tenga validez. Pero está claro que la lógica no tiene nada que ver con
la cuestión de si nuestro mundo es realmente así o no.

6.124 Las proposiciones lógicas describen el armazón del mundo o, más
bien, lo representan. No «tratan» de nada. Presuponen que los nombres
tienen significado, y las proposiciones elementales, sentido; y ésta es
su conexión con el mundo. Está claro que algo tiene que indicar sobre el
mundo el hecho de que ciertas conexiones de símbolos -que tienen
esencialmente un carácter determinado- sean tautologías. Aquí radica lo
decisivo.
Decíamos que algo hay de arbitrario en los símbolos que usamos y algo
hay que no lo es. En la lógica sólo esto se expresa: Pero ello quiere
decir que en la lógica no expresamos nosotros lo que queremos con ayuda
de los signos, sino que en la lógica es la propia naturaleza de los
signos naturalmente necesarios lo que se expresa: Si conocemos la
sintaxis lógica de un lenguaje sígnico cualquiera, entonces ya están
dadas todas las proposiciones de la lógica.
6.125 Es posible, y ciertamente también a la luz de la vieja concepción
de la lógica, dar de antemano una descripción de todas las proposiciones
lógicas "verdaderas".
6.1251 Por eso en la lógica tampoco puede haber nunca sorpresas.
6.126 Puede calcularse si una proposición pertenece a la lógica
calculando las propiedades lógicas del símbolo.
Y esto lo hacemos cuando «demostramos» una proposición lógica. Porque
formamos la proposición lógica a partir de otras según meras reglas
sígnicas sin preocuparnos por un sentido y un significado.
La demostración de las proposiciones lógicas consiste en que las hacemos
surgir a partir de otras proposiciones lógicas mediante la aplicación
sucesiva de ciertas operaciones que a partir de las primeras generan una
y otra vez tautologías.
(Y, ciertamente, de una tautología sólo se siguen tautologías.)
Naturalmente, este modo de mostrar que sus proposiciones son tautologías
es enteramente inesencial a la lógica. Ya por el hecho de que las
proposiciones de las que parte la demostración tienen, efectivamente,
que mostrar sin demostración que son tautologías.

6.1261 En la lógica
proceso y resultado son equivalentes.
(Ninguna sorpresa, en consecuencia.)
6.1262 En la lógica la demostración no es sino un medio mecánico
auxiliar para un más fácil reconocimiento de la tautología, cuando ésta
es complicada.
6.1263 Sería, en efecto, demasiado extraño que se pudiera demostrar
lógicamente una proposición con sentido a partir de otra, y una
proposición lógica también. Está claro de antemano que la demostración
lógica de una proposición con sentido y la demostración en la lógica han
de ser dos cosas de todo punto diferentes.

6.1264 La proposición con sentido enuncia algo, y su demostración
muestra que ello es así; en la lógica toda proposición es la forma de
una demostración. Toda proposición de la lógica es un modus ponens
representado en signos. (Y el modus ponens no puede ser expresado
mediante una proposición.)
6.1265 Siempre puede concebirse la lógica de modo que toda proposición
sea su propia demostración.
6.127 Todas las proposiciones de la lógica son pariguales; no hay
esencialmente entre ellas leyes fundamentales y proposiciones derivadas.
Toda tautología muestra por ella misma que es una tautología.
6.1271 Está claro que el número de las «leyes lógicas fundamentales» es
arbitrario, puesto que la lógica podía, efectivamente, derivarse de una
ley fundamental con solo formar, p. ej., el producto lógico a partir de
las leyes fundamentales de Frege.
(Frege diría tal vez que esta ley fundamental ya no es inmediatamente
evidente. Pero no deja de resultar curioso que un pensador tan exacto
como Frege haya invocado el grado de evidencia como criterio de la
proposición lógica.)
6.13 La lógica no es una teoría sino una figura especular del mundo.
La lógica es trascendental.
6.2 La matemática es un método lógico.
Las proposiciones de la matemática son ecuaciones, es decir,
pseudoproposicíones.
6.21 La proposición matemática no expresa pensamiento alguno.
6.211 En la vida lo que necesitamos nunca es, ciertamente, la
proposición matemática, sino que utilizamos la proposición matemática
sólo para deducir de proposiciones que no pertenecen a la matemática
otras proposiciones que tampoco pertenecen a ella.
(En la filosofía el interrogante «para qué usamos realmente tal palabra,
tal proposición» lleva una y otra vez a valiosos esclarecimientos.)
6.22 La matemática muestra en las ecuaciones la lógica del mundo que las
proposiciones de la lógica muestran en las tautologías.
6.23 Si dos expresiones vienen unidas por el signo de igualdad, ello
quiere decir que son sustituibles una por otra. Pero si esto es el caso
tiene que mostrarse en las dos expresiones mismas.
Que dos expresiones sean sustituíbles una por otra, caracteriza su forma
lógica.
6.231 Es una propiedad de la afirmación, que pueda ser concebida como
doble negación.
Es una propiedad de « 1 + 1 + 1 + 1 », que pueda concebirse como «(1 +
1) + (1 + 1)».
6.232 Frege dice que ambas expresiónes tienen el mismo significado, pero
diferente sentido. Pero lo esencial de la ecuación es que no resulta
necesaria para mostrar que las dos expresiones unidas por el signo de
igualdad tienen el mismo significado, ya que esto es algo que ambas
expresiones mismas dejan ver.
6.2321 Y que las proposiciones de la matemática puedan ser probadas, no
quiere decir otra cosa sino que su corrección puede ser percibida sin
necesidad de que lo que expresan sea ello mismo comparado, en orden a su
corrección, con los hechos.
6.2322 No es posible afirmar la identidad del significado de dos,
expresiones. Porque para poder afirmar algo de su significado tengo que
conocer su significado; y en la medida en que conozco su significado sé
si significan lo mismo o algo diferente.
6.2323 La ecuación caracteriza sólo el punto de vista desde el que
considero ambas expresiones, es decir, el punto de vista de su igualdad
de significado.

6.233 A la cuestión de
si la intuición resulta necesaria para la resolución de los problemas
matemáticos hay que responder que es precisamente el lenguaje el que
procura aquí la necesaria intuición.
6.2331 Es precisamente el procedimiento del cálculo lo que proporciona
esta intuición.
El cálculo no es un experimento.
6.234 La matemática es un método de la lógica.
6.2341 Lo esencial del método matemático es trabajar con ecuaciones. Que
toda proposición de la matemática deba entenderse por sí misma, es cosa
que descansa precisamente en este método.
6.24 El método de la matemática para llegar a sus ecuaciones es el
método de sustitución.
Porque las ecuaciones expresan la sustituibilidad de dos expresiones, y
nosotros avanzamos de un número de ecuaciones a ecuaciones nuevas
sustituyendo unas expresiones por otras de acuerdo con las ecuaciones.

6.321 «Ley de causalidad» no es un nombre genérico. Y al igual que en la
mecánica decimos que hay leyes del mínimum -tales como la ley de la
mínima acción-, hay en la física leyes de causalidad, leyes de la forma
de causalidad.
6.3211 Se ha sospechado, ciertamente, que tenía que haber una «ley de la
mínima acción» antes de saber con exactitud como rezaba. (Aquí, como
siempre, lo cierto a priorí se revela como algo puramente lógico).
6.33 No creemos a priori en una ley de conservación, sino que conocemos
a priori la posibilidad de una forma lógica.
6.34 Todas aquellas proposiciones, como el principio de razón, de la
continuidad en la naturaleza, del mínimo gasto en la naturaleza, etc.,
etc., todas ellas son intuiciones a priori sobre la posible conformación
de las proposiciones de la ciencia.
6.341 La mecánica newtoniana, por ejemplo, lleva la descripción del
mundo a una forma unitaria. Imaginémonos una superficie blanca con
manchas negras irregulares. Diríamos entonces: cualquiera que sea la
figura que toma cuerpo así, siempre puedo aproximarme arbitrariamente a
su descripción, cubriendo la superficie con una red cuadriculada
suficientemente fina y diciendo, acto seguido, de cada cuadrado que es
blanco o que es negro.
Habré llevado de este modo la descripción de la superficie a una forma
unitaria. Esta forma es arbitraria, puesto que con igual éxito hubiera
podido utilizar una red con aberturas triangulares o exagonales. Puede
que la descripción con ayuda de una red triangulada hubiera resultado
más sencilla; esto quiere decir que podríamos describir más exactamente
la superficie con una red triangulada más burda que con una cuadricu
lada más fina (o al revés), etc. A las diferentes redes corresponden
diferentes sistemas de descripción del mundo. La mecánica determina una
forma de descripción del mundo al decir: todas las proposiciones de la
descripción del mundo tienen que obtenerse de un modo y manera dados a
partir de un número de proposiciones dadas -los axiomas mecánicos-.
Procura así los materiales para la construcci0n del edificio científico
y dice: cualquiera que sea el edificio que quieras levantar tendrás que
construirlo de algún modo con éstos y sólo estos materiales.
(Al igual que con el sistema numérico ha de poderse escribir un número
arbitrario cualquiera, con el sistema de la mecánica, una proposición
cualquiera de la física.)

6.342 Y ahora vemos la posición recíproca de lógica y mecánica. (Cabría
hacer, también, que la red se compusiera de figuras de otro tipo, de
triángulos y hexágonos, por ejemplo.) Que una figura como la arriba
citada pueda ser descrita mediante una red de una forma dada, es cosa
que no dice nada sobre la figura. (Porque esto vale para cualquier
figura de este tipo.) Pero lo que caracteriza a la figura es esto: que
puede describirse enteramente mediante una determinada red de una
determinada finura.
Así pues, tampoco enuncia nada sobre el mundo el hecho de que pueda ser
descrito mediante la mecánica newtoniana; pero sí, ciertamente, el hecho
de que se deje describir así mediante ella, como, en efecto, es el caso.
También dice algo sobre el mundo el hecho de que pueda describirse más
sencillamente mediante una mecánica que mediante otra.
6.343 La mecánica es un intento de construir de acuerdo con un plan
todas las proposiciones verdaderas que necesitamos para la descripción
del mundo.
6.3431 A través del aparato lógico entero, sin embargo, las leyes
físicas hablan de los objetos del mundo.
6.3432 No debemos olvidar que la descripción del mundo mediante la
mecánica es siempre enteramente general. En ella nunca se trata, p. ej.,
de puntos materiales determinados, sino de puntos cualesquiera.
6.35 Aunque en nuestra figura las manchas son figuras geométricas, la
geometría no puede, sin embargo, obviamente, decir nada sobre su forma y
posición efectivas. Pero la red es puramente geométrica, todas sus
propiedades pueden indicarse a priori.
Leyes como el principio de razón, etc., tratan de la red, no de lo que
la red describe.
6.36 Si hubiera una ley de causalidad podría rezar así: «Hay leyes
naturales». Pero, por supuesto, tal cosa no puede decirse; se muestra.
6.361 En el modo de expresión de Hertz cabría decir: sólo son pensables
conexiones legaliformes.
6.3611 No podemos comparar ningún proceso con el «decurso del tiempo»
-este no existe-, sino solo con otro proceso (con la marcha del
cronómetro, por ejemplo).
De ahí que la descripción del decurso temporal sólo resulta posible
apoyándonos en otro proceso.
Algo enteramente análogo vale para el espacio. Donde se dice, p. ej.,
que no podría suceder ninguno de dos acontecimientos (que se excluyen
recíprocamente) porque no se da ninguna causa en orden a la que uno de
ellos hubiera de suceder más bien que el otro, se trata en realidad de
que no puede describirse en absoluto uno de ellos si no se da cierta
asimetría. Y si tal asimetría está dada, entonces podemos concebirla
como causa de la ocurrencia del uno y de la no-ocurrencia del otro.
6.36111 El problema kantiano de la mano derecha y de la mano izquierda,
que no pueden hacerse coincidir superponiéndolas, se da ya en el plano,
incluso en el espacio unidimensional, donde las dos figuras congruentes
a y b tampoco pueden hacerse coincidir superponiéndolas sin sacarlas
fuera de este espacio:
... 0 ----- X...X ----- 0 ...
a b
La mano derecha y la mano izquierda son, en efecto, enteramente
congruentes. Y nada tiene que ver con ello el que no sea posible
hacerlas coincidir superponiéndolas.
Sería posible calzar el guante derecho en la mano izquierda si cupiera
darle la vuelta en el espacio cuatridimensional.
6.362 Lo que se puede describir puede ocurrir también, y lo que ha de
excluir la ley de causalidad es cosa que tampoco puede describirse.

6.363 El procedimiento de la inducción consiste en que asumimos la ley
más simple que cabe armonizar con nuestras experiencia
6.3631 Pero ese procedimiento no tiene una fundamentación lógica, sino
sólo psicológica.
Está claro que no hay fundamento alguno para creer que ocurrirá
realmente el caso más simple.
6.36311 Que el sol vaya a salir mañana es una hipótesis; y esto quiere
decir: no sabemos si saldrá.
6.37 No hay una necesidad por la que algo tenga que ocurrir porque otra
cosa haya ocurrido. Sólo hay una necesidad lógica.
6.371 A toda la visión moderna del mundo subyace el espejismo de que las
llamadas leyes de la naturaleza son las explicaciones de los fenómenos
de la naturaleza.
6.372 Y así se aferran a las leyes de la naturaleza como a algo
intocable, al igual que los antiguos a Dios y al destino.
Y ambos tienen razón y no la tienen. Pero los antiguos son, en cualquier
caso, más claros en la medida en que reconocen un final claro, en tanto
que en el nuevo sistema ha de parecer como si todo estuviera explicado.
6.373 El mundo es independiente de mi voluntad.
6.374 Y aunque todo lo que deseamos sucediera, esto sólo sería, por así
decirlo, una gracia del destino, dado que no hay conexión lógica alguna
entre voluntad y mundo capaz de garantizar tal cosa, ni nosotros mismos
podríamos querer la hipotética conexión física.
6.375 Al igual que sólo hay una necesidad lógica, sólo hay también una
imposibilidad lógica.
6.3751 Que, por ejemplo, dos colores estén a la vez en un lugar del
campo visual es imposible y, a decir verdad, lógicamente imposible,
puesto que ello viene excluido por la estructura lógica del color.
Pensemos cómo se representa esta contradicción en la física;
aproximadamente así: una partícula no puede tener al mismo tiempo dos
velocidades; esto quiere decir que no puede estar al mismo tiempo en dos
lugares; esto quiere decir que partículas en lugares diferentes, al
mismo tiempo, no pueden ser idénticas.
(Está claro que el producto lógico de dos proposiciones elementales no
puede ser una tautología ni una contradicción. El enunciado de que un
punto del campo visual tiene al mismo tiempo dos colores diferentes es
una contradicción.)
6.4 Todas las proposiciones valen lo mismo.
6.41 El sentido del mundo tiene que residir fuera de el. En el mundo
todo es como es y todo sucede como sucede; en él no hay valor alguno, y
si lo hubiera carecería de valor.
Si hay un valor que tenga valor ha de residir fuera de todo suceder y
ser-así. Porque todo suceder y ser-así son casuales.
Lo que los hace no-casuales no puede residir en el mundo; porque, de lo
contrario, sería casual a su vez.
Ha de residir fuera del mundo.

6.42 Por eso tampoco puede haber proposiciones éticas. Las proposiciones
no pueden expresar nada más alto.
6.421 Está claro que la ética no resulta expresable. La ética es
trascendental.
(Ética y estética son una y la misma cosa).
6.422 Cuando se asienta una ley ética de la forma «tú debes... » el
primer pensamiento es: ¿y que, si no lo hago? Pero está claro que la
ética nada tiene que ver con el premio y el castigo en sentido
ordinario. Esta pregunta por las consecuencias de una acción tiene que
ser, pues, irrelevante.
Al menos, estas consecuencias no deben ser acontecimientos. Porque algo
correcto tiene que haber, a pesar de todo, en aquella interpelación.
Tiene que haber, en efecto, un tipo de premio y de castigo éticos, pero
éstos han de residir en en la acción misma.
(Y está claro, asimismo, que el premio ha de ser algo agradable y el
castigo algo desagradable.)
6.423 De la voluntad como soporte de lo ético no cabe hablar.
Y la voluntad como fenómeno sólo interesa a la psicología.
6.43 Si la voluntad buena o mala cambia el mundo, entonces sólo puede
cambiar los límites del mundo, no los hechos; no lo que puede expresarse
mediante el lenguaje.
En una palabra, el mundo tiene que convertirse entonces en otro
enteramente diferente. Tiene que crecer o decrecer, por así decirlo, en
su totalidad. El mundo del feliz es otro que el del infeliz.
6.431 Al igual que en la muerte el mundo no cambia sino que cesa.

6.4311 La muerte no es un acontecimiento de la vida. No se vive la
muerte.
Si por eternidad se entiende, no una duración temporal infinita, sino
intemporalidad, entonces vive eternamente quien vive en el presente.
Nuestra vida es tan infinita como ¡limitado es nuestro campo visual!
6.4312 La inmortalidad temporal del alma del hombre, esto es, su eterno
sobrevivir tras la muerte, no sólo no está garantizada en modo alguno,
sino que, ante todo, tal supuesto no procura en absoluto lo que siempre
se quiso alcanzar con el. ¿ Se resuelve acaso un enigma porque yo
sobreviva eternamente? ¿No es, pues, esta vida eterna, entonces, tan
enigmática como la presente? La solución del enigma de la vida en el
espacio y el tiempo reside fuera del espacio y del tiempo.
(No son problemas de la ciencia natural los que hay que resolver.
6.432 Cómo sea el mundo es de todo punto indiferente para lo más alto.
Dios no se manifiesta en el mundo.
6.4321 Los hechos pertenecen todos sólo a la tarea, no a la solución.
6.44 No como sea el mundo es lo místico sino que sea.
6.45 La visión del mundo sub specie aeterni es su visión
como-todo-limitado. El sentimiento del mundo como todo limitado es lo
místico.
6.5 Respecto a una respuesta que no puede expresarse, tampoco cabe
expresar la pregunta.
El enigma no existe.
Sí una pregunta puede siquiera formularse, también puede responderse.

6.51 El escepticismo no es irrebatible, sino manifiestamente absurdo,
cuando quiere dudar allí donde no puede preguntarse.
Porque sólo puede existir duda donde existe una pregunta, una pregunta
solo donde existe una respuesta, y esta, solo donde algo puede ser
dicho.
6,52 Sentimos que aun cuando todas las posibles cuestiones científicas
hayan recibido respuesta, nuestros problemas vitales todavía no se han
rozado en lo mas mínimo. Por supuesto que entonces ya no queda pregunta
alguna; y esto es precisamente la respuesta.
6.521 La solución del problema de la vida se nota en la desaparición de
ese problema. (¿No es ésta la razón por la que personas que tras largas
dudas llegaron a ver claro el sentido de la vida, no pudieran decir,
entonces, en qué consistía tal sentido?).
6.522 Lo inexpresable, ciertamente, existe. Se muestra, es lo místico.
6.53 El método correcto de la filosofía sería propiamente éste: no decir
nada mas que lo que se puede decir, o sea, proposiciones de la ciencia
natural -o sea, algo que nada tiene que ver con la filosofía-, y
entonces, cuantas veces alguien quisíera decir algo metafísico, probarle
que en sus proposiciones no había dado significado a ciertos signos.
Este método le resultaría ínsatisfactorío -no tendría el sentimiento de
que le enseñábamos , pero seria el único
estrictamente correcto.

6.54 Mis proposiciones esclarecen porque quien me entiende las reconoce
al final como absurdas, cuando a través de ellas -sobre ellas- ha salido
fuera de ellas. (Tiene, por así decirlo, que arrojar la escalera después
de haber subido por ella.)
Tiene que superar estas proposiciones; entonces ve correctamente el
mundo.
De lo que no se puede hablar
hay que callar.
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