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Bendición
Bendice esta alma blanca que ha ganado para la tierra el beso
del cielo, bendice este tierno corazón.
Ama la luz del sol, le gusta contemplar el rostro de su madre.
No ha aprendido a despreciar el polvo ni a desear el oro.
Estréchalo contra tu corazón y bendícelo.
Vino a este mundo de cien encrucijadas.
¿Por qué, entre la multitud, te eligió a ti, por qué llegó a tu
puerta, por qué te preguntó el camino estrechándote en silencio
la mano? Te seguirá, hablando y riendo sin que nunca recele su
corazón.
Conserva su confianza, guíale por el buen camino y bendícelo.
Pon tus manos sobre su cabeza y pide en tus plegarias que, por
más que las olas se levanten amenazadoras, el soplo del cielo
acuda a hinchar sus velas y lo impulse hacia el puerto del
reposo.
No lo olvides en tus prisas, ábrele tu corazón y bendícelo.
FIN
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| Biografía |
Bendición
Día de lluvia
El astrónomo
El cartero malo
El cortejo
invisible
El fin
El héroe
El hogar
El hombrecito
El juez
El marinero
El mercader
El mundo del niño
El oficio de autor
El país de las hadas
El principio
El regalo
Juguetes
La escuela de las flores
La flor de champa
La higuera
La ladrona del sueño
La llamada
La otra orilla
La patria del proscrito
Las razones del niño
Los barcos de papel
Los primeros jazmines
Mala fama
Mediodía
Nubes y olas
Si yo fuera
Superioridad
Vocación |
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