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Surrealismo
Pintura Surrealista
El
movimiento surrealista nace en Francia finalizada la
primera guerra mundial.
Surge en el ámbito literario pero pronto lo abarca todo,
pensamiento, artes plásticas, cine y teatro.
El término fue inventado por Apollinaire en 1917 y se
popularizó en la revista Littérature, fundada en 1919
por André Breton, L. Aragon y Ph. Soupault.
En esta revista publicaban sus planteamientos
vanguardistas Breton, Paul Eluard, Francis Picabia y Man
Ray, entre otros muchos autores.
En 1924 se produce el primer manifiesto surrealista de
Breton que da cuerpo al movimiento. Su ideal era
sobrepasar la realidad y llegar a una renovación de
todos los valores culturales, morales y científicos por
medio del
automatismo psíquico.
La producción surrealista se caracterizó por la
exaltación de los procesos oníricos, el humor corrosivo
y el erotismo, concebido todo ello como armas de lucha
contra la tradición, la moral y la cultura burguesa.
La primera exposición surrealista se celebró en París en
1925, y en ella además de Arp, De Chirico y Ernst,
también colgaron sus obras Picasso, Tanguy, Miró y Klee,
que más tarde se separarían del movimiento o mantendrían
cierta vinculación con algunos de sus principios.
Algunos años después se unieron al movimiento artistas
como Dalí y Buñuel, entre otros.
Los planteamientos del movimiento surrealista contra la
tradición y vida burguesa tenían una raíz política y un
sector del surrealismo empezó a considerar insuficientes
las manifestaciones culturales y se afilió al Partido
Comunista Francés. Surgieron así las primeras
discrepancias en el seno del movimiento a propósito de
la relación entre arte y política.
Se sucedieron manifiestos contradictorios y el
movimiento comenzó a disgregarse.
A pesar de su deteriodo, en 1938 se celebra en París la
Exposición Surrealista Internacional, debido a que el
movimiento se había extendido por muchos paises.
Poco después, la segunda guerra mundial paraliza la
actividad en Europa y dispersa a los artistas
surrealistas, muchos de los cuales (entre ellos Breton)
se exilian en Nueva York. Allí surge una asociación de
pintores surrealistas alemanes y franceses en torno a la
revista VVV.
Finalizada la contienda mundial, en 1946, el surrealismo
como movimiento unitario ya practicamente había
desaparecido.
En el campo de las artes plásticas, los pintores
surrealistas se manifiestan de dos maneras diferentes,
los surrealistas figurativos, interesados por la vía
onírica (Magritte, Delvaux y Dalí, entre otros) y que se
sirven del realismo y de las técnicas y recursos
pictóricos tradicionales; y los surrealistas abstractos,
que practican el
automatismo psíquico
puro (Masson, Miró) e inventan universos
grafico-plásticos propios.
CARACTERÍSTICAS
- Figuración con temática
sudjetiva de carácter onírico basada en las técnicas del
inconsciente de Freud (el carácter figurativo desaparece
en el llamado "surrealismo abstracto").
- Interpretación de la realidad desde el sueño, el
inconsciente, la magia y la irracionalidad.
- Conjunción de imágenes dispares (reales o irreales),
tanto en el tiempo como en el espacio.
- Los objetos y formas son despejados de su
significación tradicional (principio de la
"desorientación"), el observador queda desorientado, sin
saber a qué atenerse.
- Creación de imágenes equívocas de manera que una misma
cosa puede ser interpretada de varias maneras (principio
de la "discordancia"), por ejemplo, una nube puede
parecer la cabeza de un animal o bien otra cosa.
- Da importancia a lo paradójico, lo absurdo, la
caducidad, la destrucción y lo misterioso.
- Además de lo onírico, representación de toda clase de
simbologías, especialmente eróticas y sexuales.
- Toca todos los estilos: clásico, barroco, ingenuismo,
futurismo, etc.
- Utilización espectacular de la perspectiva cónica
exagerando la sensación de profundidad (creación de
grandes espacios y lejanías).
- Creación en el cuadro de juegos perceptivos e
ilusionísticos.
- Ejecución pictórica minuciosa con gran cuidado del
dibujo y la figura (Dalí).
- Utilización del claroscuro y del color modelado.
- Invención de nuevos métodos y ténicas:
pintura automática,
frottage
y
grattage.
INFLUENCIAS
En pintura, el surrealismo se
encuentra influido por el movimiento dada
y por la obra de De Chirico.
ARTISTAS
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Historia:
La actitud irracionalista del movimiento
dadá
derivó hacia un intento de mayor envergadura. André Breton
aseguraba que la situación histórica de postguerra, exigía un
arte nuevo que se esforzara por indagar en lo más profundo del
ser humano. Bretón había contactado con las doctrinas de
Freud, fundador del psicoanálisis, y entendió que la
palabra escrita descurre tan de prisa como el pensamiento y que
las ensoñaciones y asociaciones verbales automáticas podían ser
métodos de creación artística.
El Surrealismo trata de plasmar el mundo de los sueños y
de los fenómenos subconscientes. Este sector recóndito del
ser humano se considera apto para el análisis artístico. Breton
intenta descubrir las profundidades del espíritu. Así lo pone de
relieve en su Primer Manifiesto del Surrealismo (1924):
"Creo en el encuentro futuro de esos dos estados, en apariencia
tan contradictorios, como son el sueño y la realidad, en una
especie de realidad absoluta, de surrealidad". El Surrealismo no
sólo afectó al mundo de la pintura, sino también al cine, la
fotografía, el teatro, la poesía... . El resultado es un mundo
aparentemente absurdo, alógico, en el que los fenómenos del
subconsciente escapan al dominio de la razón.
Había precedentes artísticos:
El Bosco,
Brueghel
y
Goya
Surrealismo y surrealismos
París y los surrealistas
CCCB. Comisaria: Victoria Combalía Montealegre, 5. Barcelona.
Hasta el 22 de mayo
Yves Tanguy: Día de lentitud, 1937. Centro Pompidou, París
Qué duda cabe que estamos ante una ambicosa y extensa
exposición: se han seleccionado más de 370 piezas, entre objetos
de arte y documentos, para presentar una suerte de panorámica
del surrealismo. Porque, efectivamente, la muestra consiste en
esto: un denso itinerario articulado en torno a ciertos puntos
focales o preocupaciones que inspiraron esta tendencia.
Curiosamente, el título de la exposición, Paris y los
surrealistas, no hace honor al contenido de la misma.
Acaso hubiera sido interesante plantear la muestra en estos
términos, la relación de los surrealistas con la ciudad de
París: de sus lugares, del tejido de relaciones, de cómo el
contexto pudo influir en la eclosión y desarrollo del
movimiento, etc. Sin embargo, este aspecto está tratado en la
exposición a modo de anécdota. Actualmente existe abundante
biblografía sobre el surrealismo y sus protagonistas. Aquí y
allí, se han hecho grandes exposiciones en torno a esta
tendencia. ¿Qué aporta, pues, la presente muestra? La comisaria,
Victoria Combalía, argumentaba que, a pesar de lo dicho, en
nuestro país no se había realizado aún una gran exposición sobre
el surrealismo. Y éste es el propósito de la muestra, elaborar
una lectura de conjunto, como dice la misma Combalía, “desde
dentro” y cómplice con el surrealismo. De este modo, la
exposición se articula a partir de unos capítulos o temas – “Los
precedentes”, “La vida en grupo. Protagonistas”, “El sueño”, “El
automatismo. El azar objetivo” y así sucesivamente– que,
ilustrados por objetos de arte y documentos, trazan un trayecto
sobre el surrealismo. Como profesora que es, existe una voluntad
didáctica en Combalía, un afán de pasar revista a todos los
temas que hemos estudiado en los manuales e historias del
surrealismo. En este sentido no hay ninguna sorpresa. La suya es
una aproximación estética, como las que hasta ahora se han hecho
¿Se trata de una visión académica? No. En este itinerario se
muestra también una sensibililidad personal que se manifiesta
especialmente en la selección de las piezas. Se han incorporado
obras poco conocidas, de la misma manera que se han introducido
artistas situados en los márgenes del movimiento y del arco
temporal de la tendencia, pero que de algún modo expresan un
espíritu surrealista... En fin, nos parece que la aportación de
la exposición está en realizar este itinerario visual.
Ahora bien, ¿es posible explicar el surrealismo en un recorrido
visual? No estamos seguros. En primer lugar porque las miradas
panorámicas y dilatadas –como pretende esta exposición– son
problemáticas: siempre hay lagunas, se cae habitualmente en la
superficialidad, las cosas no se acaban de aclarar y matizar...
Pero existe otro problema. El surrealismo es una manifestación
heteróclita formalmente hablando; más aún, en muchos creadores
proximos al movimiento, el resultado final, la noción de forma y
oficio, era algo secundario. Para ellos la pintura o la
escritura era un medio, no un fin. De ahí se deriva una
consecuencia obvia: lo más importante del surrealismo está en el
discurso, en la actitud, en el pensamiento, en el debate... no
en las imágenes. Más aún, cuando el surrealismo se piensa como
una actitud, una forma de pensar y vivir, detrás de la cual hay
ideas de libertad sexual, creación espontánea, recuperación de
la denominadas riquezas interiores, etc... Ideas que siguen más
o menos vigentes.
Por esta razón tratar el surrealismo como una cuestión
estrictamentamente visual nos parece insuficiente. Cuando los
atentados del 11 de septiembre, Jean Clair, director del Musée
Picasso de París, publicó un artículo incendiario en ‘Le Monde’
en el que asociaba el surrealismo al terrorismo. ¿Provocación?
¿Lectura desaforada? Creo que Jean Clair sólo pretendía
denunciar el lado oculto del surrealismo. ¿Acaso hace falta
recordar aquella célebre cita según la cual el acto surrealista
más auténtico era disparar contra la masa? Frente a la
convicción generalizada del surrealismo como un espíritu
liberador, Jean Clair revela el dogmatismo totalitario y el
oscurantismo que anida en el fondo del movimiento, en sintonía
con una época que ahonda en un trasfondo irracional de dudoso
signo según Clair. En todo caso la reflexión de Jean Clair
buscaba desenmascarar las contradicciones y paradojas del
movimiento, invisibles en el discurso ortodoxo que plantea esta
exposición.
Jaume VIDAL OLIVERAS
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