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ANSIA
Comentario Universidad
el Bio Bio
Comentarios de RHESO
Comentarios de J.P.C
Así me imagino a los
personajes
Fragmentos
La novela que Santiván
escribió a los 23 años
Lleva como subtítulo" ensayo de novela”.
Comentario
Su argumento es mas menos el siguiente: Ricardo, joven ventiañero, que sufre de
soledad y desorientación, en Santiago.Conoce a Guillermo Boris, un
músico y bohemio que lo acoge en su casa, donde vive junto a
su hermana, María; su hija Elsa, y una sobrina, Magdalena.
Ricardo se enamora de Elsa, pero ella lo deja por un nuevo
amor sumiendo al protagonista en la desesperación y
llevándolo al suicidio que es frustrado por Magdalena; ella
lo cuida y este termina casándose con ella.
Sin embargo, su
pasión por Elsa continua y tiempo después, a raíz de la
muerte de Guillermo Boris padre de esta, Ricardo siente que este amor por Elsa
renace y es correspondido ante la ignorancia de su Señora, que
luego al llegarle la mala noticia a través de su
arrendataria lucha por reconquistarlo.
Elsa tiene
una hija, fruto de su relación con Celedonio quien la
abandona dejándola desamparada. Han pasado los años y
Ricardo tiene noticias de que Elsa está muy enferma, en el
hospital hasta donde llega con su mujer y se hacen cargo de
la hija de esta.
De
esta obra Latorre escribe:" Es quizás la única novela
dedicada a pintar la vida de los escritores y músicos que
viven y luchan en Santiago. Ansia, a todas luces, es un
título simbólico. Es la angustia del artista que desea
realizar su obra y agoniza, en el buen sentido de la
palabra, para crearla e imponerla".
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Comentario de un lector del
siglo XXI
Encontré esta novela en una venta de libros usados en la
Universidad de Santiago, costaba 1000 pesos algo como 2
dólares y por el titulo la llevé , el autor no me sonaba
para nada y ahi quedo en el estante de libros unos 3 meses.
Hace unos días atrás la abrí para echarle una ojeada y
sorpresa la novela era una joyita con excelentes
descripciones tanto del entorno físico como de la psicología
de los personajes, con buenísimos diálogos y además
entretenida. Es increíble como obras como estas se pierden
en el tiempo. Los tres personajes principales Ricardo, Elsa
y Magdalena están pintados con magistralidad. Uno termina
encariñándose con ellos y la novela se hace corta. Se viven
las letras de Santiván , se siente la desolación del
rechazo, las alegría del reencuentro , la culpa del engaño,
el poco margen de libertad que se tiene cuando no hay dinero
y el amor incondicional casi maternal que nace de Magdalena.
Pensaba...en vez de habernos hecho leer las tragedias
griegas y los cantares espaañoles en el colegio, si nos
hubieran estimulado con libros como este cuanto más
habríamos amado la literatura, cuanto más como personas
habríamos crecido.
Después supe, que esta novela era autobiográfica de Fernando
Santiván , o sea...si existieron una Magdalena y una Elsa
de haber sido así dónde estarán ? Espero que en el cielo.
En cuanto a Santiván creo que llega la hora de contarle al
mundo de su obra.
RHESO
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| Una novela
galardonada La obra del
escritor chileno obtuvo este año el Premio Novela del
Concurso Centenario de la Independencia. En ella, su
autor entrega una narración ambientada en el Santiago de
comienzos de siglo y describe el ambiente de la capital,
la elegancia de las mujeres que transitan por Ahumada y
los espacios verdes, como la Alameda llena de árboles.
Se trata de un drama romántico que resalta la búsqueda
del amor ideal, la lucha contra la soledad, la fuerza
del destino y de la realidad.
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Comentario sobre "Ansia" y su autor en la
revista "Corre y Vuela"
en 1910
"No tengo la menor intención de hacer
un estudio crítico sobre la novela de Fernando Santiván
comenzaba diciendo el comentarista que firmaba como
J.P.C. en su crónica aparecida en la Revista "Corre y
Vuela" del 23 de diciembre de 1910 y que a continuación
transcribimos-; suficiente con los artículos publicados
últimamente en la prensa diaria.
Voy solamente a hablar del autor de
"Ansia", como elaboró su libro, y de mis impresiones,
sin afectación alguna literaria, que experimenté durante
la lectura de esta novela.
A Fernando Santiván le conozco
íntimamente. He trabajado junto a él en la misma
oficina, durante algún tiempo; le he observado y podido
sorprender su personalidad íntima, semejante a un jardín
extraño donde crecen bellas y perfumadas flores: los
sentimientos nobles y elevados; árboles sombríos de
hojas sangrientas: el escepticismo, la amargura de la
vida; hermosas plantas trepadoras de tallos de oro: los
deseos de una gloria pura, el amor a la humanidad, a la
justicia; y también junto a un manantial de aguas
plateadas y cristalinas: el talento, crece un árbol
vigoroso, su tronco es de cristal de roca: la voluntad;
sus ramas son de acero: el carácter y sus hojas de
diamante: la resolución.
Pero asimismo existen plantas nocivas y malezas
venenosas. El ambiente de este jardín es peligroso puede
matar.
Tarde de invierno. La lluvia golpeaba ruidosamente
sobre el enorme techo de cristal del hall de nuestra
imprenta, Santiván y el que estas líneas escribe
encerrados en nuestro pequeño cuarto de trabajo,
charlábamos con nerviosidad, bajo el reflejo, pálido y
ardiente, de las ampolletas eléctricas.
El tema de nuestra charla: la vida; el motivo de
ella: el amor.
¡Cuánta disparidad de opiniones! Santiván pletórico
de ilusiones, lleno de esa sed jamás extinguida de amor
y libertad, pugna por convencerme con sus doctrinas
color esmeralda.
¡Oh la vida! ¡El amor! -me dice tú no sabrás nunca
lo que estas palabras encierran.
Marchas por la senda de tu existencia, tumbo a tumbo,
como en las tardes otoñales, la hoja muerta. Palabras de
un poeta que comprendió y amó la vida como yo.
Siempre serás un soñador y un sociólogo utopista.
La vida hay que sentirla, beberla, beberla sí, como
un licor precioso, hasta su última gota, y ahí
encontraras el amor y ya puedes morir.
¿Qué obtienes con tus convencionalismos, con tus
doctrinas severas como las leyes de un Estado?
Di mejor que eres un vencido, y que la hoguera de tu
cerebro ha hecho de tu corazón un puñado de cenizas.
Y habló mucho más yo le dejaba.
La hora de retirarnos se acercaba. Salimos juntos.
La lluvia había cesado. De la pasada tempestad solo
quedaba lodo, y un hermoso cielo de primavera. Los rayos
de un sol muriente teñían de rojo bronceado las vecinas
cordilleras. Una bella mujer pasó a nuestro lado
presurosa, la mirada ardiente, los labios temblorosos.
-Ahí tienes tus doctrinas, dije a Santiván, esa mujer
que va a una cita, va tras un instante de dicha, de
amor, de vida. Ansia de un momento, sed que nunca será
apagada. Y después lo que tu ves, un cielo de primavera
y lodo.
La lectura de "Ansia" me dejó una impresión dolorosa.
Una a una sus páginas están impregnadas de las amarguras
de toda una vida. Ricardo no es el tipo de muchos como
algunos críticos han dado en decir; es el tipo de unos
pocos que por sus ideas, temperamento y cerebro están
destinados al sacrificio en nuestra vida moderna, llena
de convencionalismos y miseria. Magdalena es en realidad
el ideal como esposa, pero solamente como mujer y
compañera del hombre, de ninguna manera como alma
pensadora que puede hacer comunión de espíritu con un
hombre del temperamento de Ricardo.
El músico Guillermo Boris es el tipo del artista
degenerado, cansado y desengañado de la vida, hastiado
y, sin embargo, lleno de ansias.
Y Elsa, que pasa por la obra como el "otro yo" de
Ricardo, es la mujer sin resolución fija, la mujer
impresionista en una palabra.
Finalmente, antes de concluir, no puedo menos de
recordar un hermoso trozo de "Ansia". Ricardo después de
una entrevista con Elsa, llena de amor y ternura, dice:
"-¡Oh, vida, vida piadosa! Ternura inmensa, divina
embriaguez armonizadora de todas las fuerzas; ¡oh, vida,
vida piadosa! Si no fuera por estos momentos, por estos
cortos momentos de comunión con las más puras fuentes de
la felicidad, ¡que sería de nosotros, pobres humanos,
empequeñecidos, contrariados, golpeados por cien manos
implacables!"
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Los
personajes

Ricardo
In the Louvre 1883-85 por Jame
Tisot ( 1836-1902 )

Elsa
El
cuadro en realidad es del pintor chileno
Arturo
Gordon Vargas, Casablanca, .1883-1944

Magdalena
Lady in Garden de
Edmund Blair Leighton (1853-1922)
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FRAGMENTOS
"Como si alguien hubiera oido su llamado, un largo pitazo
respondió,allá en la estación. Poco después apareció en la
vía , a la distancia, una luz que rompió las tiniebla como
un ojo enorme, redondo y sin párpados.

Ricardo avanzó maquinalmente. No tenía ningún pensamiento
en el cerebro, ningún propósito, pero extendió los brazos
como si, por fin, encontrase un eco a su fervorosa súplica.
La luz se acercaba, agrandándose. Un ruido sordo y brutal de
hierros crecía, como voz que surgiese trágicamente de la
tierra.
!Sí, sí ! El cielo se apiadaba de él. Venía en su auxilio.
Era preciso morir. Aquella luz piadosa, aquel ruido sordo,
lo llamaban a una región de paz o de inconciencia "
Edición Zig Zag 1993. Pág. 84
- Han leído mis cartas !!! - Gritó Ricardo fuera de sí- Es
intolerable !
Las muchachas lanzaron una carcajada y huyeron como dos
pilletes que acababan de realizar una de sus "pagatas"
famosas. En su primitiva construcción moral no comprendían
la falta de delicadeza que significaba introducirse
furtivamente en la vida íntima de un ser, y se habían
dedicado, con espíritu vandálico, a explorar la cajita en
que Ricardo guardaba sus recuerdos. Cuantas tentativas
amorosas frustradas ! Cuantas esperanzas seguidas de
patéticas desilusiones en busca de una compañía para su alma
!
" ...pensando con satisfacción que había terminado la noche
de tormentos. Por los resquisos de los postigos y de las
cortinas de las ventanas, penetraban hilillos de sol que
cortaban la pieza en planos luminosos en los que se agitaban
infinitas partículas de polvo "
Edición Zig Zag 1993. Pág. 118
" - Qué felicidad !
- Y todo bajo un sol radiante
- ¿ y cuándo no hubiera sol ?
- Daría lo mismo. El sol estaría dentro de nosotros "
Edición Zig Zag 1993. Pág. 156
"... había muerto. Se había quedado dormida dulcemente: Pasó
sin sentir de un sueño al otro..."
Edición Zig Zag 1993. Pág. 188
Guardaron silencio, pensativos. Las estrellas sonreían
suavemente y por el espacio parecían cruzar estremecimientos
de seres impalpables...El alma de los que murieron, quizás,
que los saludaban misteriosamente, de allá arriba..."
Edición Zig Zag 1993. Pág. 191
Elsa y Magdalena se complementaban en su imaginación,
formando una agradable armonía: Magdalena podía ser la
esposa fiel, la madre abnegada, la solicita amiga que
ofrecería esos mimos materiales que tan necesarios son en la
vida; era la frescura y la luz. Elsa, por el contrario,
poseía una fuerza oculta inquietante que hacía vibrar su ser
impulsándolo a la acción fecunda: Junto a ella no alcanzaría
ni la paz ni la quietud, pero tendría el encanto de lo
imprevisto, de la continua novedad...cuya secreta atracción
empujaba hacia el progreso indefinido "
Edición Zig Zag 1993. Pág. 57
- Sí, tengo confianza.
- Eres pretencioso !..Puedes equivocarte...¿ Crees que todo
te lo mereces ?
- Elsa !
- Ten cuidado !
- No me has comprendido. Creo que no puedes dejar de
quererme, porque pienso en mi propio cariño. ...Y creo que
el amor atrae el amor..."
Edición Zig Zag 1993. Pág. 63
Después del verano , excesivo en luz, en calor, en polvo vino
un otoño esplendido. La estación admirable trajo al espíritu
de Ricardo una inquietud extraordinaria. El tibio perfume de
la atmósfera, el sol pálido de los crepúsculos, el roce
murmurador de las hojas secas, el varillaje de los árboles
envueltos en fundas de brumas azuladas, le daban una
sensación como de nostalgia por idilios no vividos.
Edición Zig Zag 1993. Pág. 58
"Al escuchar su propia voz el mismo se alarmó, como si se
tratara de otra persona. Dio vuelta la espalda y se alejó
con pasos lentos, vacilante, sintiendo en el vientre una
desagradable contracción y en el cerebro la opresión de un
frío anillo de hierro. A pesar de que nada tenía que hacer
en el centro salió y no regreso a almorzar. Solo llego a la
casa ya de noche. Una vaga angustia invadía su espíritu.
Todo se le aprecia con nuevos colores y formas nuevas, como
si todo estuviera envuelto en una atmósfera de hielo, en la
cual los objetos tomaran formas desproporcionadas,
produciéndole desorientación y un sufrimiento indefinible"
Edición Zig Zag 1993. Pág. 118
De este modo habían desfilado por su vida aquellas Teresa,
Margarita, Juana y otras..! ¿ Las abría amado ? No podría
asegurarlo. Amó, más que a la mujer misma, al amor, a la
eterna manifestación humana que sirve de estimulo y de
complemento al hombre en su paso por la existencia..."
Edición Zig Zag 1993. Pág. 49
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