Si viviéramos en un planeta donde nunca cambia nada, habría poco que hacer. No habría nada que explicarse. No habría estímulo para la ciencia. Y si viviéramos en un mundo impredecible, donde las cosas cambian de modo fortuito o muy complejo, seríamos incapaces de explicarnos nada. Tampoco en ese caso podría existir la ciencia. Pero vivimos en un universo intermedio, donde las cosas cambian, aunque de acuerdo a estructuras, a normas, o según nuestra terminología, a las leyes de la naturaleza. Si lanzo un palo al aire, siempre cae hacia abajo. Si el Sol se pone por el oeste, siempre a la mañana siguiente sale por el este. Y así comienza a ser posible explicarse las cosas. Podemos hacer ciencia y por mediación de ella podemos perfeccionar nuestras vidas.

 

Carl Sagan, Cosmos.

 

Muchas son las cosas que damos por sentadas, y una de ellas es que el año comienza el día primero de enero y que tiene 365 días, en doce meses.

A primera vista parece una verdad trivial, pero no es así. El año podría empezar el primero de diciembre, o el 21 de marzo, o cualquier otro día y podría tener diez meses, o cuatro.

Como tenemos tan arraigada en nuestra mente la manera de medir el tiempo, la mejor manera de entender el calendario, es comenzar de cero.

Imaginémonos por un momento, que somos un hombre o mujer de las cavernas. Que no tenemos ningún conocimiento de la medición del tiempo. Sin embargo, si sentimos el paso del mismo por nosotros. 

Al despertar vemos que el sol está de un lado del firmamento. A medida que transcurre el día, este se desplaza de oriente a poniente, a velocidad que nos parece uniforme. Al final de ese día, el sol está del otro lado y anochece.

Este ciclo se repite periódicamente. Lo llamaremos " DÍA ". 

Por otro lado, para definir el "ahora" podemos dividir el día en partes iguales, que llamaremos       " HORAS ".    Y las horas, en divisiones minutas: " MINUTOS ". Y estos últimos en segundas divisiones: "SEGUNDOS".

Otra cosa que también observamos, es que los días no son enteramente iguales.

A veces el período de luz es mas largo que el de la obscuridad, y a veces es al contrario. En el primero de los casos, esto sucede cuando hace mas calor. Y en el segundo caso, cuando hace frío.

Con esto podemos dividir el tiempo de otra manera, en ciclos de estaciones: Cuando hace frío, cuando está templado, cuando hace calor y cuando nuevamente está templado. A este nuevo ciclo le llamaremos año.

 

El año tiene puntos bien definidos: Cuando el día es el mas corto y la noche mas larga. Le llamaremos solsticio de invierno.

Cuando el día es igual que la noche. Le llamaremos: equinoccio de primavera.

Cuando el día es el mas largo, y la noche mas corta. Le llamaremos: Solsticio de verano.

Y nuevamente, cuando el día es igual de largo que la noche. Le llamaremos equinoccio de Otoño.

 

 

También notamos que en el solsticio de invierno, el sol al medio día, se encuentra muy al sur. Y en el solsticio de verano, mas al norte.

Ahora bien, nos interesa saber cuanto dura ese ciclo que le llamamos año.

Para determinarlo, contamos los días que pasan entre dos solsticios de invierno y determinamos que transcurren 365 días. Pero, no exactamente.

Como no nos gusta usar números muy grandes, dividimos el año en doce períodos iguales, y les llamamos meses.   Los meses se aproximan al tiempo que transcurre entre una luna nueva, y otra.

El asunto de las semanas es mas complicado. Corresponden a una cuarta parte del tiempo entre una luna nueva, y la siguiente. ( 29.5 días / 4 =  aproximadamente 7 días.)

Ya sabemos cuanto dura el año, pero no hemos definido cuando debe empezar. 

Puede empezar en el equinoccio de primavera ( 21 de Marzo), o en el solsticio de verano              ( 21 de Junio.), o en el solsticio de invierno ( 21 de Diciembre ), o el día de tu cumpleaños, o cuando se nos antoje.

Aquí comienza la historia que te deseo contar.  

 


Originalmente el calendario tenía un uso principalmente religioso y agrícola. Desde el punto de vista religioso, para recordar las festividades. Y desde el agrícola, para marcar el inicio y terminación de las estaciones. E indicar los tiempos de siembra, apareamientos, cosechas etc.

Los calendarios son de dos tipos, Los solares ( 365 días), y los lunares ( 29.5 días). 

El calendario lunar se rige por el ciclo de 29 y medio días, de la luna. En la antigüedad fue muy socorrido por la semejanza con el período menstrual de la mujer, y con el tiempo de preñez de 10 meses lunares.

 

Los Babilonios iniciaron el uso del calendario lunar, y descubrieron en 432 A. C. el ciclo metónico de 19 años. Que corresponde exactamente a 235 meses lunares. 

 

 

En el norte de Europa, las tribus Celtas, se regían por un calendario lunar. Donde la unidad de medida no era el día, como en todos los demás, sino la noche.

Contaba con un ciclo de 62 períodos de 15 noches de luna creciente, y 15 de luna menguante.   En el año de 1897 se descubrió en Coligny, una placa de bronce que data del siglo primero A.C., con una copia de este calendario lunar. 

El calendario lunar es usado actualmente en el mundo del Islam, en estricta obediencia al profeta Mahoma y a el dictado del Corán: " La luna nueva, fijará el tiempo para la población y para el peregrinaje " . Sin embargo, los países occidentalizados, han comenzado a cambiar hacia el calendario solar, al menos para los asuntos de orden civil.

 

ataenter.jpg (25714 bytes)

 

En 1926, Mustaffá Kemaal Atatürk proclamó el fin del sultanado, y adoptó el calendario occidental. 

 

Los Egipcios optaron por el calendario solar, de 365 días y un cuarto. Y son los precursores directos del calendario moderno que ahora usamos.

 

En América, la cosmografía estaba muy avanzada antes de la conquista Española. Los Mayas se regían por un calendario solar de excepcional exactitud.  

El año solar es el tiempo de translación de la tierra alrededor del sol, y en este plazo se suceden las cuatro estaciones.

El día por otra parte, es el tiempo que tarda la tierra en girar sobre su eje, y dura 24 horas, y no tiene relación directa con el año solar. 

Como el año solar dura 355 días 5 horas 48 minutos y 46 segundos, no es posible hacer coincidir el año, con un número exacto de días. 

Para subsanar este problema se optó por hacer el año de duración variable, estableciendo años cortos de 365 días, y algunos largos de 366.

Siendo el calendario solar mas práctico, es el que se usa principalmente. Sin embargo los Judíos siguen empleando el calendario lunar. Y el calendario litúrgico de la iglesia Católica tiene elementos lunares y solares. 

La Navidad esta de acuerdo al calendario solar, pues se fija 3 días después del solsticio de invierno (21 de Diciembre). Y la Pascua esta conforme al la luna, pues el vienes santo es el anterior a la primer luna llena, siguiente del equinoccio de primavera ( 21 de Marzo).

La definición de la Pascua florida, fue un tema de importancia especial para la iglesia primitiva, pues la resurrección debía ser fijada en Domingo, y los conflictos sobre ese tema entre el patriarcado de oriente y el de Roma se volvieron agudos. Y a la fecha, motivo de desacuerdo entre las iglesias ortodoxa oriental, y la católica. 

 

En el primer concilio ecuménico de Nicea en 325 D.C., se estableció el uso del calendario lunar para las fiestas de semana santa. 

Desde tiempo inmemorial se sabe que el año, comprende las cuatro estaciones:

Invierno, Primavera, Verano y Otoño. Y que ese ciclo tiene una duración fija, de un año.

También es sabido que el sol se mueve diariamente de oriente a occidente, y que nunca pasa exactamente por el mismo lugar.    En verano se encuentra mas arriba (cerca del cenit ). Y en el invierno mas al sur. ( Para el hemisferio Norte.)

Cuando se encuentra mas al sur, es tiempo de frío, y las noches son largas y los días cortos. Estamos en el solsticio de invierno.

Cuando está mas al norte, hace calor y las noches son cortas y los días largos, es el solsticio de verano.

Al inicio de primavera y del otoño, las noches y los días son de igual duración , son los equinoccios. 

Lo lógico desde ese punto de vista, es dividir el año en cuatro meses. Y el inicio de cada uno debería ser al comienzo de una estación. El problema es que esos meses no comprenden una cantidad exacta de días. Por lo que habría que empezar el año a diferentes horas del día, y el calendario se complica enormemente. 

El calendario actual es el producto de imitaciones y remiendos de otros mas antiguos.

El que ahora usamos fue adaptado del Egipcio, por Julio Cesar, quien eligió el inicio del año de una manera mas o menos arbitraria. Modificando así, el calendario romano antiguo de 355 días, y que comprendía 10 meses.

Iniciándose el año, el primero de marzo, aniversario de la fundación de Roma (en 753 A.C. " Ab Urbe Condita "). 

 

 

La intención de Julio Cesar era establecer un calendario de 365 días y cuarto, fijando un año bisiesto cada cuatro. Con 10 meses cada uno, y haciendo coincidir el inicio del año con el día mas corto ( solsticio de invierno, lo que hoy es el 21 de Diciembre. ) 

Con ello, el invierno comenzaría el primero de enero.

No se pudo, el pueblo Romano era muy supersticioso y deseaba un calendario lunar. Exigió a través del senado, que el año comenzase en la luna nueva de ese año, la que se presentó 10 días después del solsticio de invierno.

Es por ello, que el año comienza 10 días después del solsticio de invierno ( 21 Diciembre.)

 

SENATUS POPULUSQUE ROMANUS-- SPQR --- 

Y en cierto sentido, esto afectó la fecha de la Navidad, la cual se pretendió fijar en el solsticio de invierno. ( Pero fallaron por tres días.)

El nuevo calendario no modificó la cantidad de 10 meses existentes. Pero posteriormente a la muerte del Cesar, se agregaron dos meses mas, después del mes quintilis.

Uno se bautizó como Julio, en honor del Cesar. Y el  Agosto, en honor del emperador Augusto.

Este calendario fue bastante preciso y se conservó en uso hasta el siglo XVI. cuando se hizo notable la acumulación de los pequeños errores del mismo.

Errores generados por la diferencia entre la duración real del año ( 365.2421991 días) y la supuesta de 365.25 días. ---Error de 0.0078009 días/año.

( 0.0078009 días x 1622 años = 13 días ) 

En el año de 525 D.C., el mundo occidental se encontraba bajo las invasiones de los bárbaros. Los Ostrogodos dominaban Italia. Y en un breve periodo de reacción, el general Belisario, a las ordenes del Emperador Justiniano de Oriente, libera al Mundo Cristiano del pillaje de los Vándalos.

Es en ese tiempo, que el monje Dionisio "el exiguo", calcula la fecha de la Navidad, y propone al Papa, que el inicio del año sea el 21 de Marzo. Para igualarlo con el equinoccio de primavera.

Además se establece que en adelante, las fechas lleven las siglas A.D., de "ANNO DOMINI " y cuyo significado es: "Año del Señor". 

Esto último ha creado confusión en los países de habla no latina, en donde se le ha dado el significado de "After Death " a esas siglas. Suponiendo que el inicio de la era cristiana corresponde a la fecha de la muerte de Cristo, con lo cual quedarían 33 años de diferencia con el calendario Cristiano. 

La historia de la iglesia católica ha estado marcada por incontables crisis. La persecución durante el imperio Romano, las herejías arrianas, las invasiones de los bárbaros, las batallas por la investidura, el cisma de oriente, el gran cisma y muchas otras.

Sin embargo, posiblemente la mas grave, se presenta durante el siglo XVI con la reforma Luterana.

De la noche a la mañana, los cimientos mismos de la cultura, la sociedad y la religión, se tambalean. La deserción en todos los campos es rampante, y la decadencia espiritual de la jerarquía no presentaba defensa alguna contra las revueltas reformistas. 

En ese tiempo, se da en el interior de la iglesia, una urgencia de renovación espiritual y moral. Un intento de conciliación con las verdades absolutas. Y aparecen figuras de la talla de Ignacio de Loyola y de Gregorio XIII.

El Papa Gregorio XIII, no fue un asceta, sino un organizador y un hombre de férrea disciplina.

 

 

Recordado principalmente por su aceptación de las matanzas de protestantes en París, el día de San Bartolomé. Es también conocido por hacer cumplir los Decretos del concilio de Trento. Y desde luego, por la reforma al calendario Juliano.

En 1582, el Papa ordena que el día siguiente a Octubre 4, sea Octubre 15. 

Y que se eliminaran los años bisiestos que correspondían al inicio de siglo, excepto aquellos años divisibles por 400. (corrección de 0.0075 días/año, quedando un error de 0.00030009 días/año, o sea 43.2 minutos por siglo.)

Esta reforma del calendario, aún en vigor, garantiza una discrepancia mínima entre el año civil y el real.

Como el proceso de medir el tiempo, recayó en la Iglesia Católica. El Reino unido y las colonias Norteamericanas no aceptaron la reforma Gregoriana, y usaron el calendario Juliano hasta el año de 1752.

Rusia y Rumania aceptaron el nuevo calendario hasta 1918. Y las zonas ortodoxas griegas siguen aferradas al calendario antiguo. 

En lo referente a las semanas: En el mundo católico, estas se conservaron de 7 días, de acuerdo al calendario Judaico. Tal y como se define en el Génesis. Sobre los 7 días que Dios tomó para la creación del mundo.

Esta semana remplazó a la de 8 días que regía en el imperio Romano.

El nombre del sábado proviene del vocablo babilonio " Sabattu ". Y que fue importado por los israelitas después de la expulsión de Babilonia.

Entre las cosas que la jerarquía Cristiana asimiló del mundo pagano, están los nombres de los días de la semana. Los cuales se refieren a: La luna, Marte, Mercurio, Júpiter, Venus. El Sábado recibe su nombre del Sabattu, y el domingo es el día del Señor (Domini).

En los países de habla inglesa, el sábado se refiere a Saturno y el domingo al sol.  ( Saturday, Sunday)

El miércoles, jueves, y viernes ( Wednesday , Thursday y Friday ) reciben sus nombres de los dioses Noruegos " Odin, Thor y Freya ", que fueron importados a Inglaterra en el siglo lX, por los Vikingos. 

 

Intentos fallidos de simplificar o alterar el calendario no han faltado. Sin embargo la costumbre y la tradición son obstáculos insalvables para implementar un cambio.

En 1792 la Convención Nacional de la Revolución Francesa, nombró un comité para la reforma del calendario. Compuesta por varios matemáticos, un educador, un poeta, y el gran astrónomo, Laplace.

 

Pierre Simon Laplace (1749 - 1827)

 

Se produjo un nuevo sistema de 10 días por semana, llamado la décade. Tres décades por mes. El día contaba con 10 horas, con 100 minutos cada una, y 100 segundos por minuto.

Para ajustar con el año solar, se agregaron 5 ó 6 días, según el caso. Los nombres de los días eran: " El trabajo, la virtud, el ingenio, la opinión, la recompensa, etc. ". Este calendario estuvo en vigor 13 años. Hasta que Napoleón Bonaparte lo abolió. 

 

Francia Ajaccio
15-8-1769 - Santa Elena 1821

 

En 1929, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, remplazó el calendario Cristiano por el Revolucionario, con semanas de 5 días. Y meses de 6 semanas. En 1940 volvieron a aceptar el calendario Gregoriano.

Actualmente se vislumbran pocas posibilidades de cambio, excepto por los ajustes de algunos segundos por siglo que se hacen para compensar la pérdida de velocidad de la rotación de la tierra, que hace que el día se alargue. Y como los segundos son ahora la unidad básica de medida y son inalterables, pues están vinculados a la vibración de los átomos, hay que corregir los relojes de vez en cuando

 

 

 Ver: Como construir un reloj solar.

 

 

 

 

Los relojes de sol son instrumentos de control de los movimientos de la Tierra y el Sol, en ellos convergen ciencia (matemáticas, física, geometría, astronomía), cultura y arte, y han sido durante mucho tiempo la única ayuda, el único punto de referencia para la evolución mecánica de todos los tipos posteriores de relojes.

Durante los cientos de miles de años que abarca la evolución de la especie humana, el hombre se comportó como un simple depredador, comía lo que encontraba en su entorno: frutos, semillas, raices o lo que cazaba o pescaba, y socialmente estaba organizado en hordas poco numerosas que se trasladaban de un lugar a otro cuando los alimentos comenzaban a escasear. Estos hombres fueron buenos observadores de la naturaleza, y los fenómenos que sucedían en el cielo debieron llamar su atención. Tal vez, al principio sólo fue una distracción, contemplaban las estrellas y su disposición les hacia imaginar figuras e historias. Pero pronto encontraron una utilidad, algunos de esos fenómenos que se sucedían de forma periódica en el cielo: el lugar del horizonte por donde se ponía el Sol, las fases de la luna o las constelaciones visibles durante la noche, coincidian con otros de los que dependía su subsistencia: la recogida de los frutos, las migraciones de los animales o el tiempo de lluvias o de sequía. De este modo, el movimiento aparente de los cuerpos celestes: el Sol, las estrelas, la Luna o los planetas, ofrececieron a estos primeros hombres una referencia para ubicarse en el tiempo. Se conocen pocos detalles de cómo lo hicieron, no obstante se conservan algunos restos arqueológicos, como unos bastones y huesos, que datan de la glaciación que hace 20000 años se produjo en Europa, en los que algún hombre marcó líneas y horadó agujeros contando los dias entre las fases de la Luna.

Más tarde, hace unos doce mil años, se produjo la que los arqueólogos han llamado "revolución neolitica" o "revolución agrícola". La forma de vivir de algunos hombres cambio de modo radical, de recolectores errantes pasaron a asentarse en un territorio donde cultivaban sus alimentos. Y también necesitaron medir el paso del tiempo; la observación del Sol y de sus diversas posiciones en el cielo a lo largo del año permitió establecer el momento más adecuado para las diversas prácticas agrícolas.

Stonehenge      

Las alineaciones de las construcciones megalíticas de hace unos 4700 años en Stonehenge (Inglaterra) muestran que su proposito aparentemente incluía la predicción de las estaciones y determinadas efemérides astronómicas: eclipses lunares, solsticios...

La piedra "heel" señalaba el lugar de salidad del Sol en el solsticio de verano.


La mente primitiva de aquellos seres humanos asoció el ciclo agrícola, del que dependía su supervivencia, con el de los cuerpos celestes y atribuyeron a los astros un poder extraordinario. Así, el Sol, regulador de la naturaleza y símbolo de vida, fue objeto de culto. Se pueden encontrar vestigios de ello en las más antiguas tradiciones populares:

     

  • La Navidad, en el solsticio de invierno (día que la semilla comienza a germinar en el surco) que fue celebrado por los campesinos con fuegos y sacrificios para alimentar al Sol recién nacido.

     

  • Las hogueras de San Juan, que coinciden con el solsticio de verano, festejaban el triunfo y la madurez del Sol.

Mas que la aplicación práctica para la agricultura, que debido a las fluctuaciones meteorológicas es más bien irregular en sus actividades, fueron esas festividades y ceremonias religiosas, que acompañaban a las actividades agrícolas, las que impulsaron la invención de calendarios y el estudio de la astronomía (había que ser muy estricto con el servicio a los dioses). Ese conocimiento estuvo restringido a los sacerdotes que, como sus rituales señalaban en el tiempo los instantes favorables para las labores, gozaron de gran poder social.

Para organizar sus tareas religiosas y burocráticas, cada vez más complejas, en algunas civilizaciones del Oriente Medio y Norte de Africa, hace 4000 ó 5000 años, se tuvo que dividir el día en partes. Primero lo hicieron los Sumerios y más tarde los Egipcios.

Los Egipcios, alrededor de año 3500 a.d.C., alzaron obeliscos cuyas sombras indicaban el mediodia, y el día más largo y el más corto del año. Posteriormente añadieron más marcas en la base del obelisco para dividir el dia en más partes. Fue hacia el siglo VIII a.d.C., cuando idearon el primer reloj de sol capaz de medir el paso de las horas. Este instrumento dividía el periodo del día con sol en 10 partes, a las que añadieron otras dos correspondientes al amanecer y al anochecer. Consistía en una varilla que hacia de base y otra perpendicular y horizontal sobre uno de los extremos, que proyectaba su sombra sobre las marcas horarias de la base. Por la mañanas se orientaba hacia el Este, girándose al mediodía hacia el Oeste para que indicase las horas de la tarde.

Obelisco   Reloj de sol egipcio

El astrónomo Babilonio Berosus, hacia el siglo III a.d.C., construyó un reloj de sol hemisférico. Hecho de madera o piedra consistía en una pieza cúbica con una cavidad hemisférica en la que se colocaba una varilla o estilete. La sombra de este describía un arco cuya posición variaba con las estaciones, en la cara interna de la hemiesfera se trazaban una serie de arcos, correspondientes a las estaciones, divididos en doce partes iguales, correspondientes a las doce horas de sol.   Inspirado en este reloj se ideó el hemiciclo, que ha sido utilizado hasta el siglo XIV.

Hemispherium   Hemicyclium

Fueron los griegos (250 años a.d.C.) con sus conocimientos de geometría los que construyeron los primeros relojes de sol con un plano donde se proyectaba la sombra de una varilla o estilete. Sobre este plano, que podía ser vertical, horizontal o inclinado, se trazaban las líneas que indicaban la hora y las que indicaban la estación.

Los antiguos romanos, desde el punto de vista científico, no añadieron nada nuevo con respecto a la medición del tiempo, siguieron utilizando los relojes de sol desarrollados por los griegos. Según el ingeniero y arquitecto romano Vitruvio, se utilizaron al menos trece tipos distintos de relojes de sol.

La decadencia del Imperio romano y su caída a causa de las invasiones de los bárbaros, provocaron en Occidente un largo periodo de oscuridad intelectual. Es necesario esperar hasta el feudalismo para asistir a la difusión de los relojes de sol por el continente Europeo. Fue la orden religiosa de los benedictinos (529 d. de C.) y su esmero en cumplir con el horario que su fundador san Benito dictó, lo que estimuló a estos monjes en el estudio de la construcción de relojes de sol. Los primeros relojes de sol grabados en las fachadas de piedra de las iglesias y catedrales empiezan a aparecer a comienzos del siglo VIII. En el año 1000 se construyeron relojes solares horizontales para los que se utilizaron orificios en las bóvedas de las catedrales.

Hasta aquí, la duración de las horas que marcaban los relojes de sol dependía de la época del año, en invierno eran más cortas que en verano, no fue hasta el siglo XIV cuando se construyeron relojes con horas "iguales". En esta nueva clase de relojes se utilizó un estilete orientado, paralelo al eje de rotación de la Tierra. En las paredes de los edificios, realizados con la técnica del fresco, los relojes de sol ocupaban un lugar preferente y fue en el siglo XV cuando estos tuvieron su máximo esplendor.

Reloj de sol del siglo XX      

Cuadrante solar trazado en el siglo XX que indica la hora legal. El estilete es polar y la lemniscata (la curva en forma de ocho con los nombres de las estaciones a su alrededor) nos da la correción de la hora solar verdadera para poder determinar el valor de la hora solar media. La línea recta del centro corresponde a la trayectoria de la sombra en los equinoccios, la curva superior al solsticio de invierno y la inferior al de verano.

El movimiento de las sombras y de la Tierra

El principio de funcionamiento de los relojes de sol es sencillo: el estilete es paralelo al eje de rotación terrestre y el Sol, en su movimiento diurno aparente (debido a la rotación de la Tierra alrededor de su eje), da una vuelta completa (360°) alrededor de este en veinticuatro horas. Por tanto, cada hora gira 360°/24 horas = 15°/hora. Y la sombra del estilete también girará sobre el cuadrante 15° cada hora.

La Tierra y el reloj de sol     La Tierra y el reloj de sol

Por otro lado, debido a que el eje de rotación de la Tierra siempre mantiene la misma dirección, hacia el Polo Norte celeste (que aproximadamente coincide con la estrella Polar) y está inclinado 23°27' respecto al plano de la órbita de desplazamiento de la Tierra alrededor del Sol, el ángulo de incidencia de los rayos del Sol varía a lo largo del año:

  |
Equinoccio
|
 
- Solsticio -
 
 
Animación de la traslación de la Tierra - Solsticio -
 
 
  |
Equinoccio
|
 

Los rayos del Sol en los equinoccios

Inciden paralelos al plano ecuatorial en los equinoccios de primavera y otoño. Esos dos días no podremos utilizar nuestro reloj, pues no se proyectará ninguna sombra sobre el cuadrante, pero este hecho nos indicará la entrada de la primavera o del otoño.

La sombra en los equinoccios
Los rayos del Sol en el solsticio de verano

En el solsticio de verano lo hacen con un ángulo de 23°27' respecto al plano del ecuador. Desde el equinoccio de primavera hasta el de otoño, es decir, durante la primavera y el verano, la sombra del estilete se proyecta sobre la cara superior del cuadrante. La cara inferior permanecerá a la sombra.

La sombra en el solsticio de verano
Los rayos del Sol en el solsticio de invierno

En el solsticio de invierno con un ángulo de 23°27' respecto al plano ecuatorial. Desde el equinoccio de otoño hasta el de primavera, es decir, durante el otoño y el invierno, la sombra del estilete se proyecta sobre la cara inferior del cuadrante, quedando la superior a la sombra.

La sombra en el solsticio de invierno

Historia de los Relojes de Sol

Desde tiempos inmemoriales la humanidad ha sabido que la cambiante longitud de la sombra de un objeto indica la hora del día y que la sombra se acorta hacia el mediodía y se alarga hacia el atardecer. Sin duda el primer rudimentario reloj de sol consistía en una simple estaca clavada en el suelo. Luego el Hombre debe haberse percatado de que el cambio de longitud de la sombra podía ser usado, probablemente, con marcadores de piedra, de la misma forma en que actualmente usamos las manecillas de un reloj. Este notable paso adelante en los intentos del Hombre por medir el tiempo ocurrió hace al menos 3.500 años, puesto que el más antiguo reloj de sol conocido, encontrado en Egipto, data de esa fecha. El día fue entonces subdividido en 12 partes, a las que nos referimos como 'horas del tiempo". Por supuesto las horas del tiempo variarían en longitud, siendo más largas en verano y más cortas en el invierno, aún cuando en las zonas Mediterráneas la diferencia no es tan notoria como lo sería en las Islas Británicas. En este caso una "hora" de verano sería dos veces más larga que una 'hora" de invierno. No fue hasta el siglo XIII que un Árabe, llamado Abul-Hassan, introdujo la idea de hacer todas las horas del mismo largo, y hasta el siglo XV no se adoptaron como de uso general. Durante el período del Renacimiento el desarrollo de los relojes de sol procedió rápidamente, realizándose muchos, ingeniosos y variados (ver foto de encabezado). Además de tener marcas para las horas y minutos, se añadieron otras características. Así que el "equipamiento" (fornitura) de un cuadrante podía incluir marcas para indicar las estaciones, la fecha del calendario, las horas del ocaso y la salida del Sol, los signos delZodíaco y las fechas de la entrada del Sol en cada signo, la posición del Sol relativa al horizonte (acimut y altura), y los puntos del compás. Se realizaron algunos cuadrantes que llevaban incluso una rudimentaria tabla de mareas, indicando la hora de la alta-marea en ciertos puertos cuando se observaba la Luna en una dirección particular. Sin embargo, los relojes de sol fueron gradualmente reemplazados por relojes mecánicos, si bien es sabido que los ferrocarriles Franceses regulaban sus relojes usando relojes de sol hasta el final del siglo XIX. Los relojes de Sol, en un principio, eran sólo de altitud, es decir, únicamente se tenía en cuenta la longitud de la sombra proyectada por el indicador, y daban tan sólo una estimación de la altura del Sol. 

 

 

 

Sin embargo, pronto se observó que si se consideraba también la dirección de la sombra, se podía conocer la fecha además de la hora. Esta operación era más delicada debido a la necesidad de orientar convenientemente el reloj de Sol. En efecto, el aparato debía estar dispuesto de tal manera que la línea de sombra del mediodía coincidiese con el meridiano, ya que esta sombra no variaba de posición a lo largo del año, tal y como habían observado los egipcios. Por tanto, la medición correcta precisaba que el reloj estuviese adecuadamente orientado de Norte a Sur. En este sentido, la invención de la brújula posibilitó la introducción de mejoras importantes en la construcción de estos dispositivos, de forma que durante el Renacimiento fueron numerosos los relojes de Sol portátiles que incorporaron una pequeña brújula. En esta época también se desarrollaron los llamados relojes de Sol equinociales, dotados de una articulación que aseguraba que la base del reloj se situase paralela al plano del Ecuador, dependiendo de la latitud del lugar. En aquel entonces, los relojes de Sol no eran los únicos instrumentos que permitían conocer la hora. También los astrolabios venían utilizándose para este fin desde la EdadMedia, si bien su complejo uso y sus múltiples aplicaciones (cálculo del movimiento de las estrellas en ausencia del Sol, altitud de los astros, etc.) limitaron su utilización a personas especialmente instruidas en su manejo. Aunque su uso era inviable si no se conocía el momento en que se realizaba la medición, estaban perfectamente equipados para poder determinar la hora tanto de día, utilizando el Sol, como de noche, sirviéndose de la situación conocida de una estrella como referencia. Hasta la invención del reloj mecánico no fue posible resolver algunos de los problemas que planteaban los relojes de Sol. En particular, el hecho de que estos últimos no fueran capaces de proporcionar medidas exactas de intervalos de tiempo pequeños, puesto que la variación de la posición de la sombra a intervalos de tiempo iguales, medidos a lo largo del día, era diferente. Este problema se subsanó construyendo relojes en los que la variación de la sombra se corregía gracias a la llamada ecuación del tiempo. Estos aparatos, denominados heliocronómetros, permitían una medición bastante precisa de intervalos de tiempo cada vez más pequeños. A pesar de estos inconvenientes, la historia de los relojes de Sol duró unas diez veces más que la de los mecánicos, y llegaron a poseer tal precisión que fueron necesarios cerca de cuatro siglos para que estos los desplazasen.

Aparato que fundado en la variable posición del sol respecto de la tierra, y por tanto, la variación de lugar de la sombra de un cuerpo iluminado por dicho astro, nos indica las horas del día. Los primeros relojes utilizados por el hombre se llamaban cuadrantes ó piedras horarias. El primer reloj de sol fue conocido en Egipto. Este reloj estaba compuesto de una varilla llamada estilo y una superficie plana sobre la que aquélla arroja su sombra, pero colocándose de tal manera que en todas las épocas del año la sombra del estilo sobre la superficie pase á la misma hora exactamente por los mismos puntos. La construcción de estos relojes se hace por medio de la descriptiva. Como en estos relojes no se necesita una precisión astronómica, se admite: 1º. El movimiento del sol es uniforme sobre un mismo paralelo. 2º. El sol describe cada día un círculo normal al eje de los polos y el centro está siempre sobre dicho eje. 3º. Dada la pequeñez de nuestro planeta, se admite que cualquier recta que pase por el polo celeste y un punto de la tierra, se confunde con el eje polar. 4º. Se consideran paralelos los rayos del sol que llegan asta nosotros. El paso de la sombra del estilo por cada una de las intersecciones de este último con aquéllos, nos da la hora, siendo la de mediodía la intersección con el plano meridiano.Estos relojes en la práctica no se usan por la dificultad de construir el plano con la orientación necesaria, empleándose los llamados cuadrante horizontal.

RELOJ DE AGUA:

La necesidad de saber la hora aún en los días nublados y por la noche, preocupó ya desde muy antiguo. Los relojes de agua fueron fundados en la regularidad del descenso de la superficie de un líquido contenido en un recipiente con un orificio pequeño de salida del cual la velocidad de salida depende de la presión. 

 

 

Amoutons fue el primero que construyó uno de estos relojes. Los egipcios emplearon estos relojes pero ya perfeccionados, pues tenían una polea y una cadena en la que sus extremos estaban unidos uno al flotador y el otro a un contrapeso. También utilizaron dos recipientes. Platón introdujo el reloj de agua en Grecia, en el año 157 a. C. Otro tipo de relojes son los llamados hidráulicos ó clepsidras a rodaje, en los cuales la acción del agua movía un mecanismo de relojería.

RELOJ DE ACEITE:

Este reloj, llamado también silencioso, se componía, de un depósito cilíndrico de cristal ó porcelana translúcida que tenía en la parte inferior una lamparita de aceite sin mecha con tubo de aspiración alimentada por el aceite que llenaba el recipiente y cuya altura descendía al arder en la lamparita. Se graduaba por comparación y tanteos, variando el orificio de salida del líquido.

RELOJ DE ARENA:

Este reloj se compone de dos recipientes de cristal unidos por estrangulación que hace de regulador para que la arena (perfectamente seca, que llena el recipiente superior) caiga en el inferior. El tiempo se mide por el que tarda la arena en pasar de una división a otra de las marcadas de los recipiente, con amplitud de tiempo máxima de 30 minutos. Estos relojes tienen una disposición que permite invertir, con lo que funciona nuevamente.

 

 

RELOJES NEUMÁTICOS:

Estos no son propiamente relojes sino cuadrantes movidos por un reloj central. Se llaman así porque es el aire el encargado de transmitir el movimiento del central a los cuadrantes. En 1886 se instaló uno de estos relojes en París, cuyo uso resultó muy cómodo y práctico. El reloj central es un cronómetro compensado corriente al que se ha añadido un mecanismo sencillo que hace una excéntrica produciendo cada minuto ó segundo un escape que pone en juego el aparato de distribución.

RELOJES DE RUEDAS NO ELECTRICOS:

La primera fuerza que le ocurrió emplear al hombre fue la acción de la gravedad, ya que siendo el reloj un aparato que ha de moverse, necesita un motor. Se fueron usando la elasticidad de un muelle, aire comprimido, y electricidad. Consiste en arrollar un cordón ó cadena, sobre el eje de la rueda motora, y colgar del extremo libre un cierto peso, que depende de la resistencia del reloj. En un reloj de torre ó un reloj casero se puede emplear este tipo de motores, lo cual no se puede hacer en un reloj de pulsera ó bolsillo. Para este tipo de relojes se usan los llamados muelles reales, cintas de acero arrollada en espiral, dentro de una caja cilíndrica a la cual va unido el extremo exterior del muelle, estando sujeto el interior al eje de dicho cilindro. La marcha irregular de los relojes por la variación de longitud del péndulo llamados compensados de los cuales diremos solamente los más usados. Péndulo compensador de rejilla: en estos la varilla única está sustituida por varias de diferente coeficiente de dilatación. La lenteja cuelga de dos varillas de acero, sujetas en sus extremos por unas barras de latón. La barra superior lleva sujetas dos varillas de zinc, cuyos extremos inferiores están sujetos a otra barra de latón, que no está fija a las de acero, pero sí a la varilla central. Péndulo compensador de mercurio: en este tipo se sustituyó la lenteja por un tubo lleno de mercurio asta 15 centímetros de altura. Péndulo de torsión y cónico: en los péndulos de torsión la masa ó el peso suele ser un cilindro suspendido en su eje por un hilo metálico. El cilindro gira alrededor de su eje dando una cierta torsión al hilo. El péndulo cónico casi exclusivamente se emplea en los mecanismos de relojería de los telescopios, en estos el péndulo describe un círculo completo. Balancín: en los relojes transportables se sustituyó el regulador de péndulo por el balancín, que es un volante sujeto a un eje que termina en dos puntas, cada una de las cuales se apoyan en conos de ágata ó rubíes, llamados centros. A este eje va unido el extremo interior de una espiral de acero.

 

 

RELOJES DE PÉNDULO:

Fueron empleados en el siglo XIII en las torres de iglesias y castillos, dentro de los cuales merece citarse el que fue colocado en 1370 por Enrique Von Wick en la torre del castillo de París. Hasta finales del siglo XV no se emplearon para uso doméstico. En estos relojes la fuerza motriz es la acción de la gravedad que actúa sobre el peso que cuelga de una cuerda arrollada sobre un cilindro, el cual transmite el movimiento mediante una rueda al piñón, el cual mueve la rueda. Este engrana a su vez con el piñón que transmite mediante esta el movimiento. En los primeros relojes de torre se empleó mucho el escape llamado de báscula, que es un péndulo de torsión, compuesto de una varilla suspendida de un bifilar en cuya parte inferior tiene dos aletas, y en la parte superior lleva otra varilla perpendicular a ella, con peso en cada extremo que se pueden acercar ó alejar al eje. Las aletas al girar en un sentido ú otro dejan escapar un diente, regulando así su movimiento. El periodo del péndulo se regula variando la posición de los pesos. El escape más corriente en estos relojes es el llamado de áncora de Graham. El áncora va montada sobre un eje de giro central que comunica mediante una varilla con el péndulo. En los relojes astronómicos modernos se emplea mucho el trinquete de péndulo de Riefler, que tiene la ventaja de oscilar el péndulo con absoluta libertad e independencia del escape. El escape de Deninson se compone de un péndulo en cuya parte inferior tiene una caja de forma especial. El escape de Macdowall se compone de un péndulo que tiene en su parte inferior un ensanchamiento ó lenteja plana con un orificio.

 

 

RELOJES AUTOMATICOS

 

Rolex fue una de las primeras empresas en proponer movimientos de remontaje automático. Su primer rotor, que giraba 360 º y se cargaba en un solo sentido, se remonta al año 1931.

Un reloj automático es un señalatiempo dotado con un mecanismo en el que el resorte se carga moviendo el reloj y no actuando sobre la corona. El primer relojero que quiso dotarlo de un movimiento perpetuo fue, en el siglo XVIII, Abraham Louis Perrelet, que nació en Le Locle (Suiza) en 1729 y que lo realizó alrededor del año 1770 empleando una masa semicircular sin amortiguación, con el centro de oscilación en el centro de la platina del reloj.

No por nada, los relojes de bolsillo automáticos eran llamados "de sacudidas" o bien "podómetros" pues se cargaban gracias al movimiento que transmitía la persona al andar.

Pero el nacimiento del moderno automático de pulsera es mérito del inglés John Harwood, que fue el primero en fabricarlo en serie. Fueron las empresas suizas Schild y Fortis las que lo produjeron y comercializaron, aunque con muchas dificultades.

AUTOMATICO: LAS FECHAS MAS IMPORTANTES

1922 - León Leroy construye artesanalmente algunos relojes automaticos con masa oscilante inspirada en los perpetuelles de bolsillo.

1923 - John Harwood patenta en Suiza su reloj automático. La patente, solicitada en octubre de 1923, se entrega en 1924. La masa oscilante central se mueve en un arco de 130 º y la carrera la bloquean dos amortiguadores. Poco tiempo después propone el Autorist, un reloj en el que el movimiento de la muñeca tensa la pulsera, de modo que una de las asas acciona el mecanismo de remontaje.

1930 - Rolls, un reloj de la firma León Hatot de Par¡s, pero realizado en La Chaux-de-Fonds, tiene un movimiento rectangular que se desliza 3 mm por la caja actuando de remontador. Para la puesta en hora se interviene sobre la caja, que se abre.

1931 - Glycine. La masa oscilante presentada por esta firma es central y está  protegida por un anillo.

1931 - Wig-Wag. La Champagne de Bienne realiza un movimiento redondo suspendido sobre un portamovimiento que es libre de oscilar en la caja. El deslizamiento lateral es de 2 mm.

1931- Se presenta la gran invención deseada por Wilsdorf, el fundador de Rolex, y nace el Rolex Perpetual, un reloj automático con un rotor central de 360 º que carga en un solo sentido.

1933. Felsa produce un rotor que carga en los dos sentidos; movimiento y masa oscilante tienen dimensiones casi idénticas.

1944- Felsa presenta el rotor libre que gira 360 º..

1945- Pierce escoge la masa oscilante móvil entre dos gu¡as.

1948/49 - Jaeger-LeCoultre y Zodia insertan en los relojes automáticos de pulsera también un dispositivo para indicar la reserva de marcha.

1951- Eterna presenta la masa oscilante sobre cojinete de bolas.

1953- Patek Philippe realiza su primer automático con rotor de oro de 18 quilates; el mecanismo automático está  montado sobre 12 rub¡es.

1954- De Buren Watch es un reloj automático con microrrotor.

1954- Utilizando el sistema Powermind, Mido reduce a 7 los componentes del automático, que habitualmente eran 16.

1956 - Con el Gyromatic, Girard-Perregaux reduce las dimensiones utilizando en lugar de ruedas inversoras acoplamientos unidireccionales en rodillo.

1960- Piaget reduce el grosor del movimiento automático a 2,30 mm. El rotor es de oro de 24 quilates.

1967- Se emplean calibres con barriletes de rotación rápida.

1977/78 - Jean Lassale realiza un automático pequeñ¡simo, de 20 mm de diámetro y 2,08 mm de altura.

1993- La Fréderic Piguet realiza un movimiento automático con doble barrilete, cuya autonom¡a es de cien horas.

1994- Zenith presenta la Serie 6 de los automáticos y GP Manufacture dos movimientos automáticos y GP Manufacture dos movimientos auntomáticos con un grosor de 2,98 mm.-

 

La maravillosa historia del reloj de pulsera no habría sido posible sin los estudios y descubrimientos realizados a lo largo de los siglos anteriores, cuando los grandes componentes de los relojes de pared, de sobremesa y, posteriormente, personales adquirieron dimensiones cada vez menores. La miniaturización de las piezas permitió fabricar movimientos para relojes de pulsera de espesor sumamente reducido, inferior a un milímetro y medio.

En la segunda mitad del siglo XIX, las más importantes fábricas cambiaron su estructura e instalaron maquinaria que permitía la fabricación en serie de los distintos componentes del reloj.

En todos los relojes equipados con un movimiento mecánico, late un movimiento de base que posteriormente puede complementarse con distintas complicaciones, dando así lugar a numerosos modelos, de los automáticos a los calendarios, de los astronómicos a las grandes complicaciones.

Los movimientos mecánicos tienen una exactitud que será siempre menor que los de cuarzo debido esencialmente al rozamiento de las partes mecánicas y las tolerancias en su construcción. Aún los relojes de remontaje mecánico de más calidad sufran desviaciones de al menos varios segundos al día. Los relojes meánicos se dividen en "automáticos" y de "remontaje manual" o "de cuerda". Los movimientos automáticos se cargan por el movimiento de la mano y consiguientemente de una masa oscilante (rotor). Los movimientos de remontaje manual se cargan mediante el giro de la corona del reloj.

Recientemente han aparecido modelos híbridos, combinación de reloj automático y de cuarzo. En éstos movimientos un rotor mecánico provee de energía a un generador-condensador que la almacena y proporciona el movimiento de éste. Estos relojes consiguen reservas de hasta 100 días. Los nombres de éstos movimientos son Kinetic (Seiko) o Autoquarz (ETA).

Los rubies costituyen los cojinetes de las partes mecánicas en movimiento. Los relojes de cuarzo, con también algunas partes mecánicas, también disponen de uno o varios rubies. Los movimientos mecánicos suene tener 17 o más. Una regla importante es que no cuantos más rubies tenga un reloj mejor funciona o más preciso es, mucho más importante es que estén colocados en los lugares correctos

 

RELOJES DE QUARZO

Antes de hablar de los movimientos de cuarzo, que en los años sesenta y setenta provocaron una revolución en el mundo relojero, queremos resumir brevemente la historia de ésta fuente de energía. A finales del siglo XIX, Pierre y Jacques Curie descubrieron un extraño fenómeno: el cristal de cuarzo, estimulado mecánicamente, generaba una electricidad que fue denominada piezoelectricidad.

En los años veinte, estudios y experimentos americanos llevaron a cristales de cuarzo muy estabilizados en frecuencia y a un oscilador de cristal de cuarzo que puede ser considerado el padre de los actuales.

En 1937 nació el primer reloj de cuarzo de gran dimensión.

Hamilton patentó en 1954 el Ventura electrónico. Después de Hamilton llegaron los relojes electricos de la firma Lip y de la firma alemana Epperlein.

 

 

RELOJES KINETICOS

CÓMO FUNCIONA UN KINETIC ?

Su tecnología está basada en el clásico automático de toda la vida, ese que no había o hay que darle cuerda, ya que se cargaba con el movimiento de la muñeca.
maquinaria de SEIKO Kinetic El RELOJ KINETIC, ocurre lo mismo, lleva una masa oscilante pero con la diferencia que va unido a dos pequeñas ruedas y un pequeñísimo rotor que está unido a una bobina.

Las dos ruedas que van junto a la masa oscilante amplifican el número de vueltas hasta llegar al rotor, que en condiciones de máxima velocidad puede girar a más de 300.000 revoluciones por minuto, el pequeño rotor lleva un imán incorporado que al girar junto a la bobina provoca energía magnética.

Esta energía magnética pasa a un pequeño condensador ( que es el verdadero corazón de la maquinaria ) que obra el milagro de transformar la energía magnética en eléctrica, la necesaria para poder funcionar.
Por lo tanto se ha obrado el milagro y la tan necesaria pila, ha dejado de ser un inconveniente, ya que de manera totalmente ecológica se he hallado la forma de producir energía eléctrica.

Este condensador tiene la gran ventaja de que permite liberar la energía eléctrica que necesita el circuito par poder funcionar, conservando el resto como reserva de energía.
Además este circuito es una maravilla de la técnica relojera, pues cuenta con un sistema especial de cuarzo que permite funcionar con sólo la mitad de energía que utilizan los de pila convecionales.

Bueno, y es así como funciona un KINETIC por dentro, para lo que podais entender claro y sin problemas.


VENTAJAS DE UN  KINETIC

  1. Se carga con el movimiento de la mano, por lo que no necesita pilas.

  2. Energía completamente ecológica, no contaminando absolutamente nada.

  3. Al no llevar pilas, no hace falta abrir el reloj para poder cambiarlas, por lo que es importantísimo, ya que el reloj siempre estará hermético para agua y polvo.
    Los relojes de pila al abrirlos las gomas o juntas que hacen de sello para impedir la entrada de impurezas y agua, se pueden dar de sí y puede que no vuelvan a ajustar bien en la tapa, con el consiguiente peligro de que no quede hermético.

    Una ventaja importantísima, ya que tendrá plena garantía de que su reloj SEIKO KINETIC estará siempre completemente hermético.

  4. Tienen una carga máxima de reserva de energía de 3 semanas para caballero y 2 semanas para señora.
    Con la consiguiente ventaja de de que puede ponérselo un fin de semana, quitárselo para volver a ponérselo dentro de 15 días y su reloj seguirá funcionando.

    Es muy cómodo, ya que sino tuviera una reserva de carga, no tendría sentido todo ésto. Además si se le agotara la reserva de carga, basta con que sólo de le unas sacudidas en forma de medio arco, para que empieze a funcionar, vamos cuestión de segundos.

 

Reloj atómico con garantía 

de 300 millones de años

Es inútil todo esfuerzo por tratar de adivinar el cabal cumplimiento de las funciones del reloj atómico que ha construido el especialista Robert Drullinger, quien asegura que este cronómetro funcionará con absoluta perfección, durante 300 millones de años.
Nadie de los actuales habitantes del mundo ni las centenares generaciones del futuro podrán dar fe de ese reloj construido por Drullinger, quien trabaja para el Instituto Nacional de Estándares y Tecnología (NIST), en Boulder, Colorado, utilizando para ello la tecnología galardonada en 1950 por el físico francés Alfred Kastler y el reloj es denominado NIST-7.
Este extraordinario reloj, es un maravilloso cañón plateado de tres metros de largo que reposa en un laboratorio del NIST, incrustado al pie de las Montañas Rocosas y está enfilado hacia el oeste y de esta manera, el Sol avanza a través del firmamento paralelo al instrumento y ni siquiera la interacción de la radiación solar con el campo magnético de la Tierra perturban su exactitud. De hecho es casi tan perfecto, al menos de momento, pues el NIST-7 trasciende el entorno de lo que es posible medir.
Con este reloj y los subsecuentes que se irán fabricando a partir del NIST-7 que Drullinger compara con "algún inalcanzable ideal de la verdad mitológica", servirán de punto de partida a incursiones e investigaciones del Universo con más precisión pues en este enorme espacio hasta las millonarias fracciones de un segundo son significativas.

 

 


De no presentarse acontecimientos devastadores, en un lapso máximo de cinco décadas, el hombre se vera forzado a activar su mente misma que hoy sólo un porcentaje reducido de la población mundial emplea, pero en el futuro cercano habrá hombres y mujeres extraordinariamente inteligentes.
Muchas referencias se hacen acerca del alarmante porcentaje de humanos que viven en un estado de pobreza; pobreza a la que hacen referencia los dirigentes políticos, agrupaciones civiles y religiosas sin encontrarle la solución adecuada para erradicarla; pobreza que no es una condición natural sino fomentada por los humanos desde las etapas primarias de la vida del hombre.
Pobreza que no sólo es carencia de los satisfactores primarios sino el enquistamiento mental que aparta a los humanos de los conocimientos primordiales, hecho que irá desapareciendo y con ello la pobreza conforme los hombres entiendan lo que significa el Universo y la misión que desempeñan las células cósmicas tal como lo es nuestro sistema solar.
Sistema solar muy especial por el hecho de contar con un planeta como es el caso de la Tierra, en donde vive una rará especie que es la humana pues es la única de entre los millones de especies de la florá y la fauna dotada de mente y creatividad. Quizás existan muchos sistemas análogos al nuestro, pero hasta el momento no se han descubierto.
Con estos antecedentes es valido señalar de rará a la especie humana misma que está dotada de mente y capacidad creativa para forjar progreso; la única que se esfuerza por saber la razón de su existir, pero el grupo que cuenta con el privilegio de contar con los implementos necesarios para hacer la investigaciones, se olvida de la gran mayoría de sus congéneres de ahí la existencia de ese muy elevado porcentaje de individuos sumamente pobres.
Desde el pasado y con base a esas inquietudes han prosperado civilizaciones con avanzados conocimientos y depuradas filosofías y entre esas civilizaciones se encuentra la maya.

 

Un Reloj Atómico Mil Veces Más Preciso

Con una exactitud mil veces superior a el mejor reloj del mundo en la actualidad los Investigadores del National Institute of Standards and Technology demostraron el funcionamiento de un reloj atómico.

Actualmente los relojes atómicos mas exactos del mundo se basan en la resonancia atómica del átomo de cesio. Con él, el NIST-F1, uno de los estándares de tiempo más precisos, sólo pierde o gana un segundo cada 20 millones de años.

Un nuevo reloj será mejor en función de su estabilidad y exactitud, es decir, si el reloj proporciona una frecuencia de salida sin cambios, constante, y si la frecuencia medida se aproxima al máximo a la resonancia atómica fundamental que proporciona el "tick" del reloj. Por eso, la principal ventaja del nuevo reloj de mercurio es que su "tic-tac" es mucho más rápido.

El estándar actual NIST-F1 mide una resonancia atómica de unos 9.000 millones de ciclos por segundo. En contraste, el nuevo mecanismo supervisa una frecuencia óptica más de 100.000 veces superior, con lo que un estándar de frecuencia o un reloj basados en él serán proporcionalmente más precisos y estables que el actual. De momento, los ingenieros han demostrado un potencial de precisión hasta 1.000 veces superior y siguen trabajando en ello.

 

 

Crearon el primer reloj atómico de bolsillo

Un equipo de científicos estadounidenses creó el primer reloj atómico de bolsillo, que tiene el tamaño de una cajita de fósforos y solamente atrasa un segundo cada 10 mil años. "Un reloj de pulsera común no tiene este extraordinario

grado de precisión", señalaron los expertos de la Office of Naval Research (ONR) de EEUU, los creadores del

nuevo reloj atómico de rubidio, llamado Ultra-miniature Rubidium (Rb) Atomic Clock. El reloj, de 40 centímetros cúbicos de volumen apenas gasta 1 vatio

de energía. El nuevo aparato es totalmente óptico y utiliza una fuente de luz láser derivada de un avance tecnológico llamado Vertical Cavity Surface Emitting Laser (VCSEL), que

fue desarrollado para las necesidades

de la industria de las comunicaciones

por fibra óptica, que requiere láseres extremadamente compactos. (Télam-SNI

 

FELIZ AÑO NUEVO - ANNO DOMINI 2008

                                                        

                                                          
                                                                 

                                             Volver