Llevo días
escapando del púrpura,
fiebres,
delirios,
corriendo
voy, pero el suelo se retrasa,
me
bloquea...
en audaces
desvíos, estrecheses y larguras
cansada
estoy de los laberintos rosa,
mofarme de
ellos quisiera
cual
espectador ausente y ajeno.
Lo acepto,
no existe
verde el verde
en esta
escena.
El brioso
galope
ha muerto,
sus latidos
se escurrieron entre mis dedos
y con ellos
la fuga en ensoñaciones ligeras.
Pues ya se
ha dicho,
nada de
blancos, absorbidos fueron
cuando
explotó la luna.
!Basta ya!,
quiero un azul,
intenso,
profundo,
glaciar
milenario
que me
envuelva desde las viseras
hasta el último
ricón del alma,
lo visible e
invisible
para
mantenerme impávida, desafectada.
Y en esa
eterna inquietud
por coseguir
la búsqueda
en el último
delirio antes de ser consumida
por esta
gigante roja,
sin sentidos
ni realidades
me
sorprendo,
buscando erróneamente
bajo los
sustratos ocres
mi propia
enana
blanca.
Y así...
...llevo días
escapando del púrpura
fiebres,
delirios,
corriendo
voy, pero el suelo se retrasa...