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Protágoras fue el primer sofista del que tenemos
noticia. Nació en Abdera, en la costa N del Mar Egeo,
aproximadamente en el año 490 a.deC. y vivió en Atenas y
Sicilia. En Atenas, lugar donde adquirió una gran fama,
se hizo amigo de Pericles y se dedicó a la enseñanza
basada en el arte del discurso persuasivo, ejercitando a
los jóvenes en las técnicas de argüir a favor de las dos
caras de un mismo argumento.
Entre sus labores profesionales se le encomendó la
elaboración de un código penal para Turios.
Entre sus obras se encuentran:
Sobre la verdad , llamada también Discursos demoledores
, que comienza con su famosa declaración del hombre como
medida.
Antilogías o Argumentos contrarios
Sobre los dioses
Sin embargo, la dificultad principal de conocer sus
principios filosóficos estriba en que las fuentes de
conocimiento sobre Protágoras provienen de sus mayores
oponentes: Platón y Aristóteles.
De vuelta a su tierra natal, Protágoras murió ahogado en
un naufragio después de ser desterrado de Atenas, donde
fue juzgado por impiedad (fundamentalmente por su
agnosticismo sobre la creencia en los dioses).
a. El relativismo de Protágoras
Protágoras defendió un relativismo del conocimiento y de
los valores, esto es, negó que existieran valores y
verdades universales para todos los hombres.
"El hombre es la medida de todas las cosas, de las que
son, en tanto que son, y de las que no son, en cuanto
que no son"
No hay verdades objetivas, absolutas y universales, sino
que las cosas son tal y como son percibidas por cada uno
de nosotros. Este relativismo se aplica a todos los
ámbitos de nuestra existencia.
Por ejemplo, lo que para una persona sana es un sabor
agradable, para un enfermo es amargo. ¿está confundida
la persona enferma? Protágoras dirá que para él, en su
situación, la verdad es que el sabor es amargo.
El relativismo impide establecer un criterio de verdad,
teniendo todas las opiniones la misma validez. Esto nos
lleva a poder permitirnos defender tesis contrarias al
mismo tiempo, tecnica en la que el filósofo destacó con
maestría y que fue duramente criticada por Platón y
Aristóteles.
Sin embargo, según Guthrie, Protágoras difuminó la
radicalidad de este criterio hacia una postura
utilitarista: aunque todas las opiniones particulares
tengan la misma validez, algunas son más ventajosas que
otras. En el caso mencionado anteriormente, es ventajoso
para el enfermo volver a reestablecer el sabor que
tenían los alimentos antes de la enfermedad.
El relativismo de los valores implica que una misma cosa
o acción puede ser buena para un sujeto y mala para
otro. Es más, una acción puede ser mala o buena para un
mismo sujeto dependiendo de cada circunstancia, y en la
medida en que él lo crea así.
b. Nómos y Physis
Nómos significa ley moral y política, ya sea en forma de
usos y costumbres recibidas de la tradición, como en
forma de leyes formales y normas obligatorias que
codifican la vida en comunidad y que son respaldadas por
la autoridad del estado.
Con el término physis los griegos denominaban a la
naturaleza como principio que no depende de los
aconteceres humanos. La naturaleza se rige por leyes
universales y permanentes.
En el siglo V los términos nómos y physis, lo artificial
y lo natural, eran considerados opuestos y mutuamente
excluyentes. La leyes de los hombres son fruto de un
pacto, de un consenso humano y no fruto de un principio
divino.
Las leyes no son principios innatos, sino adquiridos con
esfuerzo. Los nómoi nos permiten vivir en comunidad y
diferenciarnos de las bestias que viven en un contínuo
estado de conflicto y agresión. En este sentido, la
concepción del nómoi como opuesto a la naturaleza
implica la aceptación de la idea de progreso de la
humanidad, que, con su inteligencia, se ha levantado a
sí misma con su propio esfuerzo.
Pues bien, aunque la ley sea meramente convencional y,
por tanto, modificable, Protágoras defiende que hay que
mantener las leyes que ya se poseen, si estas parecen
buenas a la mayoría. La vida en comunidad es necesaria
para la supervivencia de la especie humana y, sin leyes,
nos veríamos abocados a vivir en un estado de
naturaleza.
c. El agnosticismo
Protágoras fue acusado de impiedad y obligado a dejar
Atenas por ese motivo.
En un escrito suyo "Sobre los dioses", el sofista niega
la posibilidad de un conocimiento de la realidad que
vaya más allá de las apariencias sensibles:
De los dioses no puedo saber ni que son, ni que no son,
ni qué aspecto tienen; pues múltiple es lo que me impide
saber: tanto la no patencia (de lo ente mismo), como el
ser breve de la vida del hombre.
Protágoras criticó las supersticiones y los ritos
religiosos de su tiempo, pero mantuvo siempre una
postura agnóstica y escéptica, no atea.
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