P              O             E               M                A                S

 

Restos de dulzura


Encontré los restos de dulzura: restos de cisnes en espejos de aguas,
cristales tornándose en capullos,
sirenas ya no tan pudorosas,
encontré sueños vagando por mi retina,
disimulé recuerdos en ráfagas de pensamiento.
Te encontré, pero…
¿Te digo algo?
lo que más perseguía,
incluso traduciéndose en sábanas de pesadilla,
eso…
eso…
no lo encontré.

 


Cuatro segundos

En sólo cuatro segundos te desnudo
sostén calzón botones vestido
o quizás al revés
¡que más da!
caen en vértigo al suelo.

Desnuda, perfectamente desnuda,
yo aún vestido.

En tan sólo cuatro segundos tú me desnudas
cinturones pantalón calzoncillos calcetines
Todo cae en vértigo.

En tan sólo ocho segundos uno por prenda
somos reales sin ataduras ni disfraces de civilizados
desnudos, perfectamente desnudos.

Las bocas se buscan
tu lengua lame mis dientes
la dejo introducirse por mi torrente de saliva
las manos se escurren por todas partes
muslos caderas brazos dedos cuello orejas
todo quiero tocarlo
todo quieres tocarme
los segundos se prolongan
pasan los cuatro
pasan los ocho
pasa media hora
pasa la hora
y aunque el vértigo de la vida y su tiempo inexorable devora nuestras vidas
se para el reloj, digital o a cuerda,
o al revés
¡qué más da!
Se detiene y todo parece que se disipa en bruma
pero no...
Es sol energía pura
es vida
es acoplamiento de almas desnudas de cuerpo antes vestidos y agobiados de sí mismos
que se entregan
se regalan
vertiéndose como manantial
el uno en el otro.

En tan sólo cuatro segundos: tres puntos finales.

 


Puesta de Sol I


El sol le da la mano al horizonte
el mar se quema
para tenderse sobre la línea azul.
 

 

 


Haciendo el amor (36 años)


En tu pecho (despiadado)
mis senos
sobre mis piernas
las tuyas.

Piel contra piel
poro con poro
soy tuya
eres mío
un instante
tres puntos seguidos.

Piel contra piel
tres puntos lineales.

Tu cuerpo
el mío
una unidad.

Tiemblo
tú ruges
me penetras
me dejo penetrar
tiemblas
te paso la lengua
de brazo a rodilla
mentón a pies
temblamos
nos acariciamos.

Nos rozamos
gimes
gimo
y nuestras cabezas
son corazones
y los corazones
laten a reventar
nuestros pulsos
absorben la sangre
la tensión comienza.


El movimiento del péndulo
une nuestros vértices
Te como
me comes
a besos
mordiscos
a todo
a nada.

En tinieblas o a luz
tu regazo
mi columna
unidas...
Tres puntos de suspenso.

La oscuridad ronda mi respiración entrecortada
tu estás entre dormido
tu brazo tus dedos me abrazas suavemente
cuerpo a cuerpo
piel a piel
un todo
se ha acabado el sexo
el amor eso sí sigue
por suerte
por magia
o por lo que sea.

Nuestras almas unidas
en resplandor de vida
un momento prestado
de crepúsculo y eclipse
sólo unas horas
sólo tres puntos de suspenso.

Te llamo en susurro
agotado
te siento dormir
mi amor hablemos un rato
agotado
te siento dormir
mi amor qué lindo esto
despiertas
me aprietas mucho más
tres puntos finales.

 



Tengo sólo dos cosas que decirte


Tengo sólo dos cosas que decirte
No te regalaré la luna jamás
Y Quiero ser Enfático:
Las estrellas tampoco titilan a lo lejos cuando te extraño
Sólo que recuerdo que tu cuerpo torcido no representaba un llanto forzado
Para retenerme
Y al cerrar la puerta no quise volver a encontrarte de nudos sin cuerdas
Envuelta de mis frases que revolvían tus sentidos
Te puedo aseverar que las dije con la verdad
Entre sábanas

Tengo sólo dos cosas que decirte
Y todavía no te las he dicho
Lo de la luna y las estrellas no era precisamente mi punto objetivo
En realidad la mirada que me diste fue suficiente para que te partiera de olvidos inherentes
Pero no pude hacerlo
La revolución de mis palabras no quiere ser sacrificada
Un solo momento espontáneo
Puede arruinarlo todo

Tengo sólo dos cosas que decirte
Pero tengo un miedo de hielo que quema
Y de pronto, no puedo decirlas.
 







Ausencia negra


Entregaste los dientes al enjuague de mis besos,
si solo las miradas no carcomieran esos soles sin calor,
de los patios que se caían con juegos enmarañados.

Decías que los remansos no podían penetrar tanta alegría
y los pájaros animaban la friega desbordante.

Estabas completamente loco,
yo te admiraba en tu reminiscencia de filósofo,
cómo no hacerlo,
si tuviera un poco de tus pupilas nuevamente
navegando mis párpados caídos
me embriagaría de tu ausencia negra,
espanto de medianoche cubriendo los pasos.

Lo sabías de antes que los males nos azotaran,
las vértebras de culebras asfixiándonos,
respiración de gaviota con pez recién engullido,
tumulto de gritos en despeñaderos azules.

Tú, enorme en tu pasado y bajo en mi presente,
la castidad y la lujuria presas con cinturones.

Rezo para no sentir manchas,
caducas y a la vez calcadas en mi materia gris,
no duermen,
no riman,
no esparcen su veneno verde.

Me dijiste que ya era esa tarde en que te convertirías en águila,
y tenía que aceptarlo, eso murmuraste,
luego los átomos se encogieron en mi estómago,
ladrando, vomitando los cálculos que no existieron,
hurgueteando por los pasillos de tripas,
quedé petrificada de gris dominante,
ya no me parecías tan distinto,
te quedabas empapado de lástima,
andrajosa caminante que producía las herraduras,
linchaba los momentos blanquecinos.

Era mejor que tanta independencia se elevara,
eclipsando la estupidez de haber callado ramas destrozadas.

 

 

paolabittner@hotmail.com

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Taller 54  Filosofia ciencia arte religion