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Fue Hijo de un pastor
protestante, a los cuatro años quedó huérfano de padre,
falleciendo poco más tarde su hermano. Se formó en
filología clásica en las universidades de Bonn y Leipzig,
orientándose al estudio de la teología y la filosofía.
Participó en la guerra franco-prusiana (1870-71), en el
cuerpo de sanidad. Hubo de abandonar el servicio militar
tras caer de un caballo. Fue profesor de lengua y
literatura griegas en la Universidad de Basilea, donde
conocerá a Richard Wagner. Ambos entablarán una relación
de amistad que, con el paso del tiempo, quedará rota
(1869). Sin embargo, la música del primero influirá
poderosamente en Nietzsche. En 1878 hubo de abandonar la
docencia por enfermedad. Una modesta pensión le
permitirá viajar por Suiza, Italia y Túnez. En Roma
conocerá a Lou André-Salomé, a la que pedirá en
matrimonio. Sin embargo, el rechazo de ésta supone para
Nietzsche una fuerte depresión. En Turín, en 1889, le
atacará la locura, producida por una parálisis cerebral
atribuida bien a una antigua sífilis, bien a caracteres
genéticos. Fue internado en un sanatorio en Basilea,
donde recibió los cuidados de su madre y su hermana. La
enfermedad ya no le abandonará hasta su muerte, que se
producirá en Weimar, en 1900. La lectura durante su
estancia en Leipzig de "El mundo como voluntad y
representación", de Schopenhauer, influyó grandemente en
su pensamiento. Poseedor de un gran talento literario,
huyo de la exposición sistemática de sus ideas,
recurriendo a una prosa revestida de gran expresividad
poética. Su idea central es la afirmación de la voluntad
como motor de la vida humana frente a la tiranía
impuesta por la razón. Es por ello un autor vitalista,
intuitivo, emocional, pues supone que los esquemas y
sistemas que la razón impone no son sino rígidos corsés
que impiden el libre desenvolvimiento de lo humano. A
diferencia de Schopenhauer, la voluntad "nietzscheana"
se reviste de optimismo. La razón, que en sus primeras
obras identifica con el "espíritu apolíneo", se opone a
la voluntad humana, que Nietzsche define como "espíritu
dionisíaco", esto es, libre, vitalista, hedonista,
irreflexivo. Fue también capaz de elaborar una de las
primeras críticas a la moral burguesa, heredera de la
filosofía griega -en especial Platón-, el cristianismo y
la Ilustración. Despreciaba la escala de valores que la
burguesía proponía, que considera fruto del
resentimiento y la debilidad. Su tesis es que, al
proponer como valores la humildad, la utilidad o la
benevolencia, la moral burguesa es propia de espíritus
débiles y apocados, no de hombres libres, "señores". En
estos hombres libres está la posibilidad de llegar a ser
lo que Nietzsche define como "superhombres", cuyo ámbito
de actuación no está sujeto a restricciones y se halla,
por ello, más allá del bien y del mal. En este momento,
el "superhombre" es un espíritu vitalista, liberado, y
puede mostrar la que es la principal de sus
características: la fortaleza, la potencia, la voluntad
de dominación. La influencia del evolucionismo de Darwin
se halla presente en el pensamiento de Nietzsche, si
bien con grandes matizaciones. El estadio superior de
desarrollo humano corresponde al "superhombre", con lo
que contempla la historia como un proceso de
perfeccionamiento y mejora, en el que el hombre, tras
superar etapas anteriores caracterizadas por la
debilidad y el acomplejamiento, es capaz de imponer su
voluntad de poder y dominio sobre todo lo que le rodea.
Esta doble capacidad humana, de destrucción de las
antiguas y obsoletas restricciones, y de creación a
partir de su propia voluntad, es lo que le asimila a la
divinidad, a Dios. Precisamente el hombre comprende
ahora que Dios no fue sino un instrumento de su propia
creación, una herramienta útil tan sólo en etapas
anteriores de debilidad y minusvalía. Al tomar
conciencia de su propio poder, el "superhombre" destruye
a un Dios que ya no necesita y pasa a ocupar su lugar:
"Dios ha muerto", dirá Nietzsche. Sin embargo, desprecia
la linealidad de la concepción tradicional de la
historia e introduce un nuevo elemento: la circularidad.
Con ello, la historia se asimila a una noria que gira
constantemente y en la que los acontecimientos se
repiten sin cesar, en un "eterno retorno" causado por la
finitud del universo y el número limitado de los
elementos que lo componen. Las obras de Nietzsche
reflejan la evolución de su propio pensamiento. Así, en
la primera etapa, marcada por la aportación de la
dicotomía apolíneo/dionisíaco, realiza un análisis de la
filosofía griega, que corresponde la escritura de "El
origen de la tragedia" (1872) y "Consideraciones
extemporáneas" (1873-76). Es en estas obras donde
muestra su crítica al imperio de la razón sobre la
voluntad humana, impuesto primero por los griegos y
continuado por el cristianismo. La publicación de
"Humano, demasiado humano" (1878), "Aurora" (1881) y "La
gaya ciencia" (1882) marcan una segunda etapa en su
pensamiento, en la que Nietzsche profundiza en su
ateísmo. Sin embargo, realiza ciertas concesiones a la
razón, al homenajear a la figura de Voltaire en la
primera parte de "Humano, demasiado humano". Tras ello,
en "Aurora. Reflexiones sobre los prejuicios morales",
inicia su feroz ataque sobre la moral tradicional
cristiana, representada en ese momento por la burguesía.
Nietzsche dirá: "La humanidad no marcha por el camino
recto porque ha sido gobernada por los fracasados, los
astutos vengativos, los llamados "santos", esos
calumniadores del mundo y violadores del hombre". A
finales de la década de los ochenta inicia un período de
fecunda actividad. Es ahora cuando publica "Así habló
Zaratustra" (1883-85), "Más allá del bien y del mal,
preludio de una filosofía del futuro" (1886), "La
genealogía de la moral" (1887), y las editadas
póstumamente: "Ecce homo", "El Anticristo, maldición
contra el cristianismo", "Ditirambos de Dionisio", "El
caso Wagner, un problema para amantes de la música",
"Crepúsculo de los ídolos o cómo filosofar a
martillazos" y "La voluntad de poder" (1906). Es en esta
etapa donde se reafirma en su crítica a la moral
cristiano-burguesa, en su ateísmo, y donde perfila los
conceptos de "superhombre", "voluntad de poder" y
"eterno retorno". La dificultad de interpretación del
pensamiento "nietzscheano", provocada a partes iguales
por la ambigüedad de sus expresiones y la manipulación
de sus escritos publicados tras su muerte a cargo de su
hermana, ha generado diversas apropiaciones de la figura
y pensamiento del filósofo alemán. Así ha ocurrido con
el nazismo, que se apropió de un concepto de
"superhombre" simplificado y tergiversado, cercano a sus
propios intereses. Por su parte, el marxismo realizó su
propia interpretación, entendiendo al "superhombre" como
la culminación de la dialéctica histórica representada
por la lucha de clases. Con mayor profundidad y
capacidad de aproximación, los trabajos de otro
filósofo, Martín Heidegger, permiten conocer y
comprender el pensamiento de Nietzsche en su globalidad
y contexto.
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