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J.L. David, El Juramento de los Horacios, 1784,
óleo sobre lienzo, 3´30 x 4´25 m, Museo del Louvre, París.
Comentario...
A partir de esta pintura comienza a madurar el estilo de
David. El tema fue leído como revolucionario, se exaltaba el
pensamiento de los que se oponían a la monarquía.
David ya estaba implicado en las ideas revolucionarias. Se
exalta el tema de la virtud.
La historia en que se
basa:
La
guerra entre Alba y Roma, ciudades del Lacio unidas por vínculos
de sangre, fue resuelta mediante el enfrentamiento de los tres
hermanos Horacios, romanos, y los tres Curiáceos, albanos. El
combate era a muerte. Uno de los Horacios logró vencer. En
cambio, su victoria quedó ensombrecida por las lamentaciones de
su hermana Camila, prometida con uno de los Curiáceos. El
Horacio vencedor dio muerte a su hermana. Cuando los lictores lo
apresaron, el padre de los Horacios salió en defensa de su hijo
aludiendo a la entrega a la causa cívica. El joven
Horacio volvió a ser aclamado como un héroe.
El mundo clásico es la
pantalla donde se refleja el presente:
David
exalta la figura del campeón, quiere dar a entender que el
monarca no sólo es el privilegiado, sino que se exige la
moralidad pública. David elige el momento del juramento y del
compromiso. El poder político tiene que dar fe ante la
colectividad. Los tres Horacios juran ante su padre que
defenderán la colectividad. Las mujeres son las protagonistas
del drama, ellas no empuñan la espada, pero ponen su alma
para asumir su destino.
Composición
matemática:
El grupo de las mujeres de la derecha es piramidal y se
compensa por el dinamismo del grupo masculino a la izquierda que
representa el dinamismo. Serenidad clásica y potencia de
espíritu se unen. El efecto final es el de un equilibrio
que se rompe con la energía de las manos, energía moral,
sentimental y anímica. En las manos confluye la triple línea que
caracteriza la pintura de
David, el
Neoclasicimo,
Romanticismo y
Realismo.
Los tres arcos establecen la estructura de tríptico, en
cada hueco de penumbra se estructuran los grupos. Si en primer
término predomina el dolor, la incertidumbre tiene lugar en la
penumbra del fondo.
Mecenas:
El
encargo se lo hizo el conde D´Angiviller en 1783. Él
quiso renovar codificando un estilo que cantara las bondades de
la monarquía reformada de Luis XVI.
Técnica:
La
pincelada es lisa, imposible de apreciar su huella, el resultado
es el de una superficie pulida. Grandes calidades textiles en
los atavíos y sensación sanguínea en los cuerpos.
David capta por igual la calidez en el compromiso humano que
la frialdad en el metal de las espadas.
Escrito
por:
Beatriz Aragonés Escobar.
Licenciada en Historia del Arte

J.L. David, Madame de Verninac, 1799,
óleo
sobre lienzo, Museo del Louvre.
Comentario...
Este retrato responde como otros tantos, a un
encargo de la aristocracia napoleónica.
David tenía una gran clientela. La dama ha querido
verse representada al modo de una diosa clásica griega
para su exaltación individual. No hay nada que distraiga
al espectador, la imagen es sobrecogedora y permite
indagar en el pensamiento de la retratada.
Este tipo de
retrato inspirado en lo clásico ha sido tachado por la
crítica de "cursi" y "frívolo", ya que parece que la
única preocupación es convertir lo romano y lo griego en
atributo ornamental de la nueva clase.
Escrito
por:
Beatriz Aragonés Escobar.
Licenciada en Historia del Arte |
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J.L. David, Napoleón Bonaparte atravesando los Alpes
ó en el Monte de S.Bernardo,1800-1801.
Comentario...
¿Historia verídica o mentira iconográfica?:
Es sabido que
Napoleón entendía el arte como instrumento de propaganda
política y de sí mismo.
David quiso expresar con lealtad los grandes objetivos de
Napoleón.
En
este caso
David ha representado la mentira iconográfica. Se
conmemora el triunfo de las tropas imperiales de 1800 en
Marengo. Era una batalla contra el imperio austríaco. No fue tan
grande el triunfo ya que la batalla fue muy cruel y hubo
muchísimas bajas debido a las numerosas muertes. Napoleón fue el
culpable de muchos de los desastres, su inoperancia quedó
patente, pero, gracias a sus generales no se llegó a la
desgracia absoluta.
Napoleón para engrandecerse quiso que
David lo representara triunfante sobre un corcel agitado que
representara la revolución, mientras él como sereno jinete,
personificara la paz. Napoleón quiso mitificarse al modo de los
antiguos héroes clásicos, tales como Carlo Magno o Aníbal. El
nombre de éste último aparece escrito debajo del de "Bonaparte"
en una roca del ángulo inferior izquierdo de la composición.
David representa a Napoleón con los atributos de los
antiguos monarcas. Le capta en el momento en que se dispone a
subir las rocas del monte de S.Bernardo en un brioso corcel. Se
sabe que Napoleón pasó los Alpes sobre un pobre burro, en
cambio, él quiso representarse a lomos de un caballo árabe de
origen español que le había regalado Carlos IV. Se llamaba El
Jornalero y era un pura sangre blanco.
Escrito
por:
Beatriz Aragonés Escobar.
Licenciada en Historia del Arte |

Consagración del emperador Napoleón I y Coronación de la
emperatriz Josefina en la Catedral de Nôtre-Dame de París el 2
de Diciembre de 1804, 1806-1807, óleo sobre lienzo, 621
x 979 cm, Museo del Louvre, París.
Comentario...
En este caso,
David opta por una representación de la realidad de su
tiempo. Ha desaparecido toda alusión a lo antiguo. El mundo
moderno ha creado su estilo, nace el "estilo imperio". Ha
conseguido personificar en el presente la realidad
transformada en ornamentación artística.
David
representa la soberbia de un emperador que se corona él
mismo, sustituyendo así el poder papal por el imperial. Napoleón
recupera los atributos del Antiguo Régimen pero vestido de
Revolución. A partir de 1804, Napoleón decide consolidar la
situación autonombrándose emperador de la República y obliga a
Pío VIII a coronarle emperador. Tal y como cuenta la historia,
Napoleón le arrebató de las manos la corona para coronarse él
mismo.
David ha elegido el momento en que una vez coronado Napoleón
se dispone ahora a coronar a Josefina, primero él, luego ella y
por último el Papa.
Napoleón abrió el primer museo público en el Louvre, como
elemento pedagógico y bien nacional. Las artes con Napoleón se
convierten en instrumentos políticos del poder. Fue el propio
Napoleón el que encargó este tema a David para
conmemorar su consagración. La obra fue expuesta en el Salón de
1809. Se sabe que se la pagaron 54.000 francos.
La
puesta a punto de la obra no fue nada fácil. Hay fuentes que
aseguran que
David para llevar a cabo su labor, redecoró interiormente
Nôtre-Dame creando un aparato teatral para la ceremonia que
después fue reproducido en una maqueta de cera.
Escrito
por:
Beatriz Aragonés Escobar.
Licenciada en Historia del Arte |

J.L. David, Marte desarmado por Venus,
1824,
Bruselas.
Comentario...
Esta
fue la última obra de
David. Continúa la línea iniciada en las
Sabinas. Se la criticó de rozar lo frívolo y lo
cursi. Los desnudos marmóreos contribuyen a presentar lo
más preciosista del mundo clásico. La obra rezuma gran placer
estético. Las posturas que adoptan los personajes
parecen casi manieristas. Venus adopta un movimiento de
genuflexión que sería casi imposible en la realidad por el grado
de flexibilidad que presenta su cuerpo. Con ello
David anticipa las "deformidades anatómicas" que tanto
cultivaría
Ingres.
Al
desarmar el Amor (Venus) a la Guerra (Marte), puede ser que
David esté haciendo referencia a la derrota del héroe,
ya que, Napoleón había perdido el poder.
David nunca abandonó el tema mitológico, bajo cuya lectura
puede subyacer siempre la realidad.
Es
una composición típicamente "a la griega". La luminosidad hace
que resulte una pintura fría en la que la aplicación del
color y lo psicológico se dominan por la primacía del dibujo.
Escrito
por:
Beatriz Aragonés Escobar.
Licenciada en Historia del Arte

Los lictores llevan a Bruto los
cadáveres de sus hijos, 1789,
óleo sobre tela,
3,23 x 4,22, París, Museo del Louvre.
Comentario...
La pintura del
Neoclasicismo tiene como tema principal la
Antigüedad grecorromana. Se distingue por su
pureza de líneas y por la búsqueda de una belleza
puramente estatuaria. Los contornos son
muy delineados y dibujísticos, los colores
son pulidos y la pincelada es
inapreciable. La luz es limpia. El
escenario en que aparecen las figuras suele ser
teatral. Aparecen arquitecturas solemnes que
enmarcan la escena. En ésta aparecen figuras
rígidas y estáticas en movimiento físico, pero de
gran fuerza moral e interior. Los pliegues
de las túnicas son múltiples y caen en cascada
que parece esculpida al modo clásico. El momento
fugaz se congela para hacerse eterno por medio de la
plástica del arte.
Escrito por:
Beatriz Aragonés Escobar.
Licenciada en Historia del Arte |
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