son masas de gases y polvo que se encuentran esparcidos por todo el universo. 

En el 75% de  las galaxias, incluida la nuestra , se han detectado nebulosas. 

Durante largo tiempo las galaxias y nebulosas se identificaron erróneamente, debido a la baja resolución que tenían los telescopios, que no permitían una clara diferenciación.

Así, el término nebulosa era aplicado a cualquier objeto celeste de apariencia difusa. Hasta comienzos del siglo XX, los astrónomos desconocían la naturaleza de lo que describían como nebulosas espirales y elípticas, y no podían determinar si se encontraban dentro o fuera de nuestra galaxia. Muchos objetos que fueron catalogados como nebulosas, se sabe ahora que son en realidad galaxias o cúmulos de estrellas.

 

Las nebulosas poseen aspectos muy variados y frecuentemente se les nombra por la imagen que evocan, ejemplo de la Nebulosa de la Cabeza de Caballo,

 

 

Nebulosa Cabeza de Caballo

en Orión

 

 

 

Nebulosa del Cangrejo

 producto de una supernova

 

Nebulosa del Cangrejo

 

 

 

Caranguejo

 

 

 Nebulosa del Cangrejo, o Nebulosa de América del Norte. Estas formaciones presentan grandes dificultades de estudio, pues a pesar de existir miles de ellas por todo el espacio interestelar, son de materia difusa que además no emiten luz propia. Las nebulosas que emiten luz es debido, o bien a que reflejan la luz que les llega, o a la altas temperaturas y radiaciones que alcanza el hidrógeno que contienen cuando se encuentran próximas a estrellas muy calientes. A pesar de su dificultad de estudio, y salvo las nebulosas oscuras, las materias interestelares que se concentran en estas formaciones, poseen una apreciable cantidad de granos de polvo y átomos luminiscentes capaces de reflejar una mínima cantidad de luz, suficiente como para ser fotografiadas utilizando películas de alta sensibilidad y con largos periodos de exposición.

La concentración de gases de las nebulosas (mayormente hidrógeno y helio), están presentes en valores de entre 1 y 1 millón de átomos por centímetro cúbico. Por su parte, el polvo (moléculas complejas y elementos pesados) presenta densidades menores

 

Nebulosas de reflexión 

Las nebulosas de reflexión tienen la capacidad de reflejar y dispersar la luz de las estrellas poco calientes que se encuentran en sus proximidades. Las Pléyades de Tauro, por ejemplo, son estrellas brillantes y jóvenes pertenecientes a una nebulosa de reflexión, de la cual nacieron y abandonaron recientemente arrastrando nubes de polvo iluminado

 

Nebulosas oscuras 

Las nebulosas oscuras son nubes escasamente o nada luminosas, identificadas por una mancha oscura que en ocasiones se encuentra rodeada por un halo de luz. Se trata de condensaciones de gases fríos y polvo cósmico. El motivo por el cual no emiten luz por sí mismas, es debido a que las estrellas que se encuentran detrás están demasiado distantes para que la nube de gases adquiera la temperatura suficiente.

 

Nebulosas planetarias

Trifid

Las nebulosas planetarias se asemejan a los planetas cuando son observadas mediante un telescopio. En realidad, se trata de materia proveniente de estrellas evolucionadas de masa media que, antes de convertirse en enanas blancas, la desprendieron durante su última etapa de evolución. En nuestra Vía Láctea se han detectado miles de nebulosas planetarias.

 

 

Por su parte, las remanentes de supernovas, aunque en menor número, son sin embargo las más llamativas; ejemplo de una famosa nebulosa de este tipo es la del Cangrejo, en la constelación de Tauro a 6.000 años luz de distancia, y que se desvanece rápidamente a razón de 0,4% anual, a una velocidad de 1.100 Km. por segundo. La fecha en que se produjo la explosión de la supernova que la originó (año 1054), se pudo calcular partiendo de la medición de la velocidad de expansión de sus componentes respecto de los restos de la estrella. Después de casi mil años de expansión, esta nebulosa todavía pierde en el espacio 100.000 veces más energía por segundo que nuestro propio Sol.

Una característica de este tipo de nebulosas es la fuerte emisión de ondas radio, consecuencia de las explosiones que las formaron, así como de las estrellas originales que se convirtieron en púlsares. La Nebulosa del Cangrejo fue la primera radiofuente descubierta; en su núcleo hay una estrella de neutrones condensada (un púlsar) que destella a razón de 30 veces por segundo.

 

 

 

 

M27: NGC 6853. Nebulosa planetaria (la segunda en tamaño entre las planetarias), conocida también como Nebulosa de Dumbbell. Tiene una magnitud de 8.0, se encuentra a 1.050 años luz según algunos autores, otros dan su distancia a 700 años luz. Se encuentra en la constelación de Vulpecula. Esta nebulosa, se encuentra en un campo muy rico, fácil de identificar, su color tiene un cierto tinte verdoso a través de los instrumentos, es muy amplia, unos 3 años luz. Al ser tan amplia, su brillo no parece tanto, su forma es estrecha en el centro. Se puede identificar muy bien con pequeños telescopios. Sus coordenadas son: AR 19 h 59 m 6 s, Dec +22° 43'.

 

 

 

Nebulosas de emisión

Las nebulosas de emisión suelen emitir radiación consecuencia de la ionización de los gases y polvo a altas temperaturas que contienen. El calentamiento de estas materias es debido a otras estrellas muy calientes que se encuentran en las proximidades. En estas nebulosas, las materias se entremezclan en corrientes que toman rumbos imprecisos, caóticos y violentos

 

Esta nebulosa de la constelación de Orión ( el cazador ) 

de 25 años luz de diámetro es una nebulosa de emisión

 

 

Una joya en la Espada: La Nebulosa de Orión

 El Observatorio Austral Europeo ha obtenido imágenes sin precedentes de la Nebulosa de Orión, mediante el telescopio VLT. Una imagen que a parte de hermosa, ya ha dado frutos científicos

 

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