Toma como Referencia una de las últimas escenas de la obra, la procesión, con el efecto estilizante de la hoja de palma frente a la figura de la actriz que ataviada con un traje ceremonia destaca altivamente sobre el fondo de mosaico tan adecuado a la obra.

El cartel que empezó a distribuirse a principios de Enero también fue un detalle de la fuerza expresiva que Mucha imprime en sus obras, Con casi dos metros de altura, estrecho y alargado permitía observar a Gismonda en tamaño casi natural, ni que decir tiene que estos ejemplares desaparecían rápidamente de las calles, eran ya desde el primer momento objetos de deseo del público

. La Actriz, que dio el visto bueno a los diseños, firmó un contrato de exclusividad con Mucha por 6 anos quien a partir de entonces diseñaría también los decorados, las vestimentas y hasta las joyas de sus obras.

Esos 6 carteles del Teatro del renacimiento son el principio, la punta del iceberg. A partir de estos momentos le llovieron encargos que saturaron su estudió hasta el punto de convertir sus motivos decorativos en piezas de puzzle que unía con diversos para dar abasto. En 1896 abrió en campo de sus carteles a unas series de obras en el mismo formato pero esta vez destinadas a ser Biombos y paredes de papel japonesas que tanto influyeron en sus posteriores formas de mostrar la naturaleza

La famosa serie “Las cuatro Estaciones” es sin duda una de las obras más comentas, una demostración de su habilidad con el pincel para remarcar la belleza y sensualidad femenina usando como excusa las estaciones. Para 1897 ya tenía suficiente material para realizar un par de Exposiciones en el “Salon des Cents” cuyos magníficos carteles disenó el mismo. Su fama se extendía y desde todas partes del mundo le pedían tarjetas, calendarios, retratos y un sin fin de lo que hoy llamaríamos “merchandising”.

El año 1900 marca la cúspide de su carrera, una nueva serie de “4 Estaciones” y sobre todo la medalla de la Exposición universal de París por el “Diseño Total” (como llamaba el autor a su obras decorativa) del pabellón de Bosnia fueron la forma del pueblo parisino de agradecer su arte. Aunque a partir de ese momento las críticas contra la moralidad de su obra comienzan a hacerle mella y prepara viajes a Espana y los Balcanes para descansar. Reviviendo su etapa en Praga tras un viaje a su casa se desarrolla en el autor un fuerte sentimiento patriota que unido a la oferta de viajar a EE.UU. y conseguir allí dotación económica para realizar su apología nacional le hacen cambiar el rumbo de su vida y tras casarse en 1906 se traslada a Boston.

 

 

 


 

 

 

 

 

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
Lefevre-Utile
Oil on canvas, 1903
20 3/4 x 28 1/4 inches (53 x 72 cm)
Private collection

 

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
The Apotheosis of the Slavs
Oil on canvas, 1926
Private collection

 

 

 



 

 

 

El pintor checo nació el 24 de julio de 1860 en la ciudad Morava de Ivancice, falleciendo el mismo día del mismo mes de 1939 en Praga.

La principal parte de su legado artístico está estrechamente ligada con los últimos decenios del siglo XIX y los primeros del siglo XX. La mayor parte de su obra vio la luz en Praga, USA, y París, ciudad esta última donde vivó desde 1887, mientras que desde 1904 alternó su residencia entre la capital francesa y USA.

La fama mundial de Mucha tiene su origen en París, donde pintó muchísimos carteles, anuncios y dibujos publicitarios para diferentes eventos teatrales, culturales y públicos. Muy conocidos son, por ejemplo, sus carteles sobre las actuaciones teatrales de la famosa actriz francesa, Sarah Bernhardt.


Pero sus actividades no se limitaron sólo a los carteles, tarjetas o dibujos, sino también a proyectos para pinturas murales, sellos postales, papel moneda, y toda la amplia esfera de las artes decorativas, incluyendo muebles, rejas, etc. Y llegados a este punto cabe destacar la preciosa vidriera de la Catedral de San Vito, en el Castillo de Praga, hecha según un proyecto de Mucha, que hoy admiran los conocedores del arte y los laicos de todo el mundo.

La fama de Alfonso Mucha adquirió niveles tales en París y otras ciudades de Europa y EEUU, que su estilo Art Nouveau comenzó a ser llamado "estilo Mucha", en el que se sintentizaron las corrientes artísicas de las postrimerías del siglo XIX y los albores del XX, y que se inscribiera en la historia del arte moderno con las denominaciones de Art Nouveau en París, "arte del fin de siglo" - Jugendstil - en Munich, Berlín y Viena, "estilo moderno" en Inglaterra y EEUU" y "secesión" en Praga. Se trató de una tendencia artística orientada contra el eclecticismo y el historismo de fines del siglo XIX.

Para Alfonso Mucha y otros representantes de esta nueva tendencia, las formas más socorridas eran el ornamento, el motivo femenino en medio de una exhuberante vegetación, y las líneas curvadas.

En 1910 Alfonso Mucha regresó a Praga, invirtiendo el resto de su vida en la realización de una obra monumental: un ciclo de 20 cuadros de gran tamano titulado "Epopeya eslava". Sin exagerar podemos afirmar que Alfonso Mucha era el pintor checo más conocido y mundialmente famoso de su época.
 

 


 

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
Spring
Panel, 1896
Private collection

 


 

 

 

 

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
Summer
Panel, 1896
Private collection

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
Autumn
Panel, 1896
Private collection

 

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
Winter
Panel, 1896
Private collection
 

 

 

 

 

Desalentado por su escaso éxito regresa a Praga donde decide continuar su idea originar de desarrollar pinturas en conmemoración de su Patria, “La Epopeya Eslava”. Entre París, Chicago, Nueva York y Praga pasa varios anos hasta que en 1911 presenta sus 11 pinturas sobre los Eslavos que recorren varias partes del mundo para terminar como regalo del autor a Praga y son instaladas (1928) en el Ayuntamiento (trágicamente el único edificio del centro histórico de Praga destruido en la WWII, justo el dia anterior al armisticio...).

 

En 1931 realiza la maravillosa Vidriera sobre el resurgir eslavo para la Catedral de San Vito en el castillo de Praga (“Okno kaple podle návhru A. Muchy”) a la vez que disena billetes para el Banco Nacional Checo. En 1936 publica sus memorias y el Musée du Jeu de Paume en París organiza una nueva exposición sobre Mucha. Poco tiempo después de finalizar “El juramento de los Eslavos”, Alphonse Mucha muere en Praga el 14 de Junio de 1944.

Si hay algo que sabe contagiar es la vaporisidad de sus mujeres, altas, señoriales, las hermosas melenas al viento (ver Papel Job), con características de su moravia natal, miradas expresivas, ojos inquietantes y sobre todo movimiento y acción. Sus formas no son tan esbeltas como los cánones de belleza griegos si no que busco una mujer de principios del siglo XX, fuerte, romántica y típica de la Belle Époque parisina. Lo más característico de sus obras son las representaciones onduladas, en los cabellos, en las formas, en las redondeces, en la exuberante naturaleza del fondo de sus carteles y presentaciones. Una naturaleza que vive y se mezcla en todos sus disenos, con arcos de flores, tallos firmes, pétalos cuyos colores se amoldan a la luz, hiedras trepadoras con sus hojas de tres puntas en las que se inspira para sus mejores disenos.

Otro de los atributos más reiterados en su obra son sus tradicionales raíces, sus tradiciones y su educación. Se aprecia en toda la heráldica de su obra, en las aureolas que rodean las cabezas de sus musas, sobre todo a Sarah Bernhardt, figura de culto del Teatro del Renacimiento parisino. También se puede ver en las joyas totalmente asimétricas pero llenas de conceptos esotéricos como el Zodíaco que marcan los cuellos y los hombros de piel de nácar.
 

 

 

 

 

 

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
Fruit
Lithograph, 1897

 

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
Monaco Monte Carlo
Lithograph, 1897

 

Alphonse Maria Mucha (1860-1939)
F. Champenois Imprimeur-Editeur
Lithograph, 1897