El
cráter más grande de Mercurio es la Cuenca Caloris
(1,300 kilómetros de diámetro), y fue causada
probablemente por proyectiles que superaban los 100 kilómetros
de sección. Las ondas sísmicas producidas por el impacto
en Caloris se enfocaron en el otro lado del planeta, dando
lugar a una región de terreno caótico. Después del
impacto el cráter se llenó parcialmente por ríos de
lava. Salvo por las ocasionales colisiones de algún
meteorito, la superficie de Mercurio ya no está activa y
permanece como estaba hace millones de años.
Su
clima
Cuando
se está en la superficie de mercurio, el Sol parece ser
dos veces y media más grande que en la Tierra, debido a
su cercanía. Sin embargo, el cielo está siempre negro
debido a la atmósfera escasa (con pequeñas cantidades de
helio e hidrógeno), ésta provoca la dispersión de la
luz.
En
la superficie que recibe la luz solar, la temperatura
asciende a 370°C, y en el hemisferio que se encuentra
totalmente en la oscuridad, la temperatura baja a 240°C
bajo cero. Sin embargo, se supone que entre las zonas de
luz y sombra existe una faja crepuscular en la cual las
temperaturas no son extremas.
Sondas
espaciales
En
1973, se envió una sonda espacial a Mercurio para
recaudar información, la sonda el Mariner 10 podría
medir las características físicas, atmosféricas, y de
superficie. La sonda tomó fotos, realizó experimentos
donde analizó el campo magnético, el plasma, la
radiometría infrarroja, entre otros.
El
Mariner 10 realizó su primer paso por Mercurio, después
de visitar Venus, el 29 de marzo 1974 pasando a 705 km
sobre la superficie del planeta. Un segundo encuentro se
realizó el 21 de septiembre del mismo año, a una altura
de 47,000 km. En este acercamiento se fotografió la parte
iluminada y la región polar del sur. En el último
encuentro se tomaron 300 fotografías adicionales y la
medición del campo magnético. Esto fue el 16 de marzo de
1975. Hasta el 24 de Marzo del mismo año se realizaron
varias pruebas de ingeniería hasta que se acabó la
reserva del gas de control de altura, culminando así la
misión.
Dada
su proximidad al Sol es difícil verlo. Se le observa en
el alba o en la puesta, pero siempre en plena noche, y
suele verse en las fases de máxima elongación (elongación:
distancia angular entre el Sol y un planeta), lo que
ocurre seis veces al año, y en las fases en que la eclíptica
forma a un gran ángulo con el horizonte.
Siendo
un planeta interior (puesto que está entre la Tierra y el
Sol), Mercurio presenta varias fases: llena, durante la
conjunción superior; cuartas, durante la máxima elongación
este y oeste; y nueva, en la conjunción inferior. Cuando
todo el disco aparece iluminado, no sólo es que se halla
más alejado de la Tierra, sino también más próximo
angularmente al Sol, por lo cual sólo se le puede
estudiar durante las fases parciales.

