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Dietrich Buxtehude
(1637-1707): El principal desarrollo del órgano como
instrumento solista se debe a este compositor alemán, y al
igual que el francés Couperin dedicó a ese instrumento gran
parte de su producción. Fue el primero que organizó
conciertos públicos en las iglesias, a uno de ellos, fue al
que asistió el joven Johann Sebastian Bach, quien para ello
caminó 300 kilómetros desde Arnstadt hasta Lübeck
En Francia:
En este país, la
afición al clave creció aún más que en Italia, en este
período se destacaron en ilustre línea Jacques Champion de
Chambonnières y Jean-Henri d'Anglebert y Louis Couperin,
para culminar a fines del barroco con François Couperin El
Grande. También la ópera se desarrolla bajo el reinado de
Luis XIV, el Rey Sol, quien contó con el florentino Jean-Baptiste
Lully para crear el movimiento operístico francés.
Robert Cambert
(1628-1677): Fundador de la ópera de París y compositor de
las primeras obras de este género ""Pomone" y "Penas y
Placeres del Amor", en idioma francés y en las cuales fija
la "ouverture" con orden de movimientos contrario al de la "sinfonia
dinanzi il drama" de los italianos, o sea, fija el orden
lento-rápido-lento. Lully desplaza a Cambert debido a un
fracaso económico que éste tiene y es muy aprovechado por el
florentino, entonces Cambert, desilusionado, se trasladó a
Londres, donde fundó otra empresa lírica sin mayor
relevancia y muere allí en forma misteriosa.

Jean-Baptiste Lully (1632-1687)
Nacido en Florencia,
artista de circo, maromero, bailarín, titiritero y cocinero,
se traslada a París en 1672 e ingresa a la corte del Rey Sol
como ayudante de cocinero. Rápidamente logra granjearse la
simpatía del Rey quien lo nombra superintendente de la
música de cámara. Comienza presentando ballets con aires de
estilo italiano y donde él mismo actúa, pero muy pronto
incorpora la comedia con libretos de escritores de la talla
de Moliere. Poco después abandona la comedia y se dedica a
presentar óperas y funda la comedia lírica francesa,
consiguiendo crear un estilo lírico propiamente francés, en
el cual, partiendo de la tragedia, incluye escenas de gran
pompa y fastuosos bailes que acompañaron a la ópera francesa
durante los dos siglos siguientes. Al estrenarse en París
"La Serva Patrona" de Pergolessi, se despertó una fuerte
rivalidad entre los partidarios de Lully, apoyados por el
Rey y por el Cardenal Richelieu, y los partidarios de Rameau,
apoyados por la Reina y los enciclopedistas. Estas
escaramuzas se dieron a llamar La guerre des bouffons, donde
triunfaron, finalmente, los partidarios del gran músico
Jean-Phillippe Rameau (1683-1764) a quien mencionaremos más
adelante. La importante obra de este advenedizo aventurero,
que puede situarse entre los períodos medio y tardío del
barroco, radica en que es el verdadero instaurador de la
ópera en Francia.
Barroco
tardío:
En este período se
consolidan los dos modos mayor y menor que van a regir la
música occidental hasta la aparición del atonalismo en
nuestro siglo XX. La supremacía en la ópera seria pasa de
Italia a Alemania e Inglaterra mientras que en Nápoles y en
Francia triunfa la ópera bufa. En toda Europa se consolida
el concerto grosso y el concerto solista, así como también
sus equivalentes en la sonata: el ensemble y el solo. El
oratorio y la cantata continúa su ascenso dentro de la
música de iglesia.
El término concertato
comenzó a emplearse entre 1680 y 1700, para referirse al
contraste entre grupos de instrumentos o entre instrumentos
y voces, efecto novedoso que ya había aparecido en la música
de Monteverdi. Ese concepto se extendió a lo que se denomina
concerto grosso, donde un grupo de instrumentos principales,
concertino, contrasta con el resto de la orquesta, tutti o
ripieno. El concertino comenzó con dos violines y bajo
continuo (cello y clave) que formaban el trío sonata.
Después fue variando hasta llegar a lo que conocemos como
concerto o concierto en el uso moderno desde finales del
siglo XVIII, composición para orquesta e instrumento
solista. El ejemplo más antiguo lo encontramos en las "sinfonie"
para diversos instrumentos de Alessandro Stradella
(1645-1682) pero los primeros con el nombre de concerto le
corresponden a Arcangelo Corelli, quien fue seguido por
Giuseppi Torelli (1658-1709), Tomasso Albinoni (1671-1750) y
otros, para llegar al más grande compositor de concerti
Antonio Vivaldi.
En Italia:

Giovanni Battista
Pergolessi (1710-1736): En su corta vida creó bella música
religiosa como un "Stabat Mater" para voces femeninas con
acompañamiento de cuerdas. Escribió también misas y
oratorios. Su intermezzo llamado "La Serva Patrona" provocó
en París, en 1752, la célebre "batalla de los bufones", y
dio paso al surgimiento, en Francia, de la ópera bufa.

Alessandro Scarlatti
(1660-1725): A este compositor se debe el surgimiento de la
escuela napolitana y la institución de la obertura italiana
con su esquema rápido-lento-rápido. Dejó 115 óperas, 200
misas, 660 cantatas y 20 oratorios.

Domenico Scarlatti
(1685-1757): Hijo de Alessandro y como él, uno de los
músicos más famosos de su tiempo. Contemporáneo de Bach y de
Haendel pero con un estilo más moderno que los alemanes,
prepara en muchos sentidos la música de Mozart. Dejó 550
sonatas para clavecín.

Arcangelo Corelli (1653-1713):
Uno de los más grandes músicos de todos los tiempos y
pueblos. Es el máximo exponente de la música para violín y
director de orquesta de cuerdas de su época. Superó el
estilo virtuoso, un tanto superficial, por una honda
expresión de sentimientos. La influencia de Corelli sobre
las generaciones subsiguientes es considerable, Bach y
Haendel le deben muchísimo. Se considera el creador de los
concerti grossi. Además compuso maravillosas sonate di
chiesa, sonate di camera y para violín solo, música
técnicamente magistral y de hondas y nobles expresiones,
reflujo de una época y una sociedad cultísimas.

Antonio Vivaldi
((1678-1741): Al igual que sus
colegas, compuso series de doce conciertos entre los cuales
se destacan "L'Estro Armonico", "La Stravaganza", "Il
Cimento dell'Armonia e dell'Invenzione" (los primeros cuatro
de éstos son las famosas "Cuatro Estaciones") y "La Cetra".
Vivaldi compuso más de 600 conciertos para todos las
instrumentos de su época, pero especialmente para violín o
grupos de violines. Compuso también 40 óperas (pocas han
llegado a nuestros días), 3 oratorios, 38 cantatas y mucha
música religiosa, como su célebre "Gloria". El plan del
concierto, rápido-lento-rápido manteniendo la misma
tonalidad y el uso del ritornello tuvo enorme influencia en
la música de Bach, quien transcribió varios de sus
conciertos.
En Francia:

François Couperin
(1668-1733):
Miembro de una familia de notables músicos, llegó a poseer
una fama mayor que ellos y por eso se le conoció con el
apodo de "El Grande". Es el representante más distinguido
del Rococó francés, o sea, del estilo galante, sobre todo en
el clavecín. Al mismo tiempo se insinúa en su obra una idea
de descripción musical o de programa. Bach, que aprendió en
otros terrenos de los italianos (Corelli, Vivaldi), tomó a
Couperin por modelo en la composición de danzas francesas.
Sus cuatro tomos "Piezas de Clavecín" merecen hoy en día su
estudio y son acabados retratos de una época de sumo
refinamiento social y con un contenido sumamente expresivo.

Jean-Philippe Rameau
(1683-1764): Es considerado el
padre de la armonía moderna ya que recopiló y elaboró reglas
para el dualismo tonal en modos mayores y menores,
estableció muchas de las reglas fundamentales que sirven de
base para la armonización, como la de las octavas y quintas
paralelas u ocultas, etc., que sólo quedan sin sentido en la
música atonal planteada por Schoemberg en nuestro siglo XX.
Además de sus libros "Tratado de Armonía y sus Principios
Naturales", Rameau compuso numerosas piezas líricas y
ballets: "Hippolyte et Arice", "Las Indias Galantes",
"Cástor y Pólux", "Dardanus", "Zais" y otras.
En Inglaterra:

Henry Purcel (1658 ó
59-1695): Fue
el creador nacido en Inglaterra más importante durante
siglos. Su ópera "Dido y Eneas" es el aporte más notable de
Inglaterra a la temprana ópera. También compuso música
incidental para obras de teatro "El Rey Arturo" y mucha
música instrumental: sonatas, fantasías, música para órgano
y para piano, corales. A su muerte fue enterrado en la
Catedral de Westminster, siendo el primer músico en recibir
tal honor. Después de él se extinguió por muchos años la
creación musical inglesa.
En Alemania:
En este período,
Alemania consigue la supremacía musical que perdurará
durante varios siglos con compositores como Teleman, Haendel
y Bach, y luego con Haydn, Mozart, Beethoven y una cadena de
genios que nos llega hasta nuestros días.

Georg Philipp Telemann
(1681-1767):
nació en Magdeburgo, Alemania, y murió en
Hamburgo a la edad de 86 años. Fue el compositor alemán más
famoso de su generación incluyendo a Bach y a Haendel. A los
12 años escribió su primera ópera. En el año de 1700 ingresó
a la Universidad de Leipzig para estudiar Idiomas, Ciencias
y Derecho. En esa misma época, escribió muchas óperas para
el Teatro de Leipzig y se le comisionó el difícil trabajo de
escribir composiciones originales para la Iglesia de Santo
Tomás, a razón de una, cada dos semanas. En 1704 ocupó el
cargo de organista de la Iglesia Nueva en Leipzig y Maestro
de la Capilla del Príncipe Promnitz, en Francfort. Fue gran
amigo de Juan Sebastián Bach, cuya influencia se deja sentir
en sus obras. Desde 1721 y hasta su muerte se desempeñó en
Hamburgo como Director Municipal de Música. En 1722 rechaza
el cargo de Chantré en la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig
y en su lugar fue elegido su amigo Bach. Hamburgo le debe a
Telemann un extraordinario florecimiento de su vida musical,
allí fundó un coro, organizó conciertos estables, hizo
construir una sala y editó la primera revista musical
alemana, llamada ¨El Fiel Maestro de Música¨. Sus obras
ascienden a una cantidad increíble: 40 óperas, 600
composiciones orquestales; tales como oberturas, suites,
conciertos, serenatas; 44 pasiones, 33 oratorios; cantatas y
motetes para 12 años completos, calculando uno, por cada
Domingo o Feriado, 700 arias, música de cámara en enorme
número y para toda clase de instrumentos. Telemann dominaba
con gran facilidad el contrapunto, pero no aportó ninguna
composición original a la teoría de la música. Después de su
muerte, su fama declinó con sorprendente rapidez; fue
considerado un polígrafo de formidable técnica, pero carente
-tanto en estilo antiguo polífono, como en el moderno
¨galante¨- de verdadera grandeza y profundidad. Sin embargo,
en el segundo tercio del siglo XX, comenzó un movimiento de
renacimiento en pro de su obra, pero mucho menos fuerte que
el que se realizó a favor de Haendel, con lo cual se pudo
llevar a conocer gran parte de su obra a un vasto sector de
público.

Johann Sebastian Bach
(1685-1750): Es reconocido
universalmente como el más grande de los compositores del
Barroco, y uno de los más grandes de todos los tiempos. En
contraste con Haendel y Teleman, Bach no compuso ninguna
ópera, pero su música cantada o instrumental llegó a un
nivel de perfección que se hacía imposible imitar o mejorar.
Por eso se considera el fin de un período, de un idioma en
el que ya nada nuevo quedaba por decir. Él mismo se
consideró un músico religioso, y componía siempre "a la
gloria de Dios", por lo que no buscaba la aprobación de un
monarca o de un mecenas, ni siquiera del público, su obra
era para Dios y para sí mismo. Su obra fue muy extensa. Por
ejemplo, compuso una cantata para cada domingo de casi
cuatro años, la mayoría para cantante solista, coro y
orquesta pero también las hay para grupos más reducidos. Su
"Magnificat" de grandes proporciones, la "Misa en Si Bemol",
la "Pasión según San Juan", la "Pasión según San Mateo"
destacan más que ninguna otra obra. Tiene también algunas
cantatas seculares como "Cantata Campesina", "Cantata del
Café", "Weich Nur" (para bodas) siempre en latín y "Non sa
che sia dolore" en italiano. Para música instrumental cabe
destacar sus preludios "El Clave Bien Temperado" donde tiene
uno para cada tonalidad, sus partitas, suites francesas, sus
famosas variaciones "Goldberg", sus fugas y tocatas, y
muchísimo más. Lo asombroso de Bach no es su cantidad (que
de por sí es enorme), sino el hecho de que permanece en el
repertorio de todos los solistas o conjuntos del mundo,
durante más de dos siglos. Para comprender este fenómeno se
podrían escribir largos libros, o simplemente admitir que su
inventiva, su genialidad, su conocimiento íntimo de cada uno
de los instrumentos, su perfección de estilo y la belleza de
sus melodías, todo esto y más, son el producto de una
inspiración y una genialidad divina.
Georg Friedrich
Haendel (1685- 1759): Este genial compositor nacido en
Halle, cerca de Leipzig, Alemania, trabajó mucho en su país,
pero fue en Inglaterra donde realmente compuso sus obras más
maravillosas, fue allí donde murió y es allí donde reposan
sus restos. Su enorme importancia en la música es que supo
coordinar las tres influencias de la música de la época: la
italiana, la alemana y la inglesa, las cuales une con
singular maestría, convirtiéndose en un verdadero
cosmopolita del Barroco, manteniendo una alta originalidad y
reflejando ese eclecticismo musical que ha caracterizado la
música inglesa hasta nuestros días. Su obra abarca todos los
géneros del Barroco, incluyendo óperas tanto en alemán como
en italiano, y algunas traducidas al inglés bajo su estricta
supervisión. Compuso oratorios, entre los que destacan
"Judas Macabeo" y, el más célebre de todos, "El Mesías".
Entre su música orquestal cabe destacar "Música Acuática",
"Música para los Reales Fuegos Artificiales" y 18 concerti
grossi. Numerosas sonatas y tríos de cámara, y muchas más.
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