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José Angel Buesa llega a este mundo un 2 de septiembre de 1910. En Cruces, ciudad de la antigua provincia de Las villas, ahora Cienfuegos, Cuba. Su precocidad lo lleva a incursionar en la poesía a los 7 años de edad, que es cuando empieza a escribir sus primeros versos. Al llegar a la adolescencia, marcha a Cienfuegos a continuar sus estudios en el Colegio de los Hermanos Maristas. La gente, los cañaverales, y todo el medio ambiente de Cienfuegos, ejerce un embrujo en el alma del poeta y este empieza a plasmar en sus versos la magia destelleante del paisaje que lo rodea. Aun joven, deja a Cienfuegos para irse a trabajar a la Habana, donde la rutina de su empleo le da tiempo para tomar parte activa en los grupos literarios existentes en aquel entonces. Por ese entonces empieza a publicar sus libros, Sus
principales obras son: La fuga de las horas (1932), Misas paganas (1933),
Babel (1936), Canto final (1936), Oasis, Hyacinthus, Prometeo, La Vejez de
Don Juan, Odas por la Victoria y Muerte Diaria (todas de 1943), Cantos de
Proteo (1944), Lamentaciones de Proteo, Canciones de Adán (ambas de
1947), Poemas en la Arena, Alegría de Proteo (ambas de 1948), Nuevo Oasis
y Poeta Enamorado (1949).
Algunos poemas
Poema del renunciamiento
Pasarás por mi vida sin
saber que pasaste. Soñaré con el nacar
virginal de tu frente; Quizás pases con otro que
te diga al oído Yo te amaré en silencio,
como algo inaccesible, Y si un día una lágrima
denuncia mi tormento
Poema del Amor Ajeno Puedes
irte y no importa, pues te quedas conmigo, La vida
nos acerca y la vez nos separa, Por eso
puedes irte, porque, aunque no te sigo, Tu amor es
como un río que parece mas hondo, Para un
deseo así, toda la vida es poca; Carta de Amor Aquí, sin ti, ya se Quiero que te sonrías Quiero que no se Y, sobre todo, Aquí llueve y no
importa, Pero cierro los ojos Así como un verdor en el
desierto, En ese canto, cada vez mas
mío, Tu serás para todos una
desconocida, Pero tu no estarás en las
mujeres Y dirán que era falsa mi pasión
verdadera, Y así Serra mi gloria lo
que fue mi castigo,
Canción del Amor Lejano Ella no fue, entre todas,
la mas bella, Acaso fue porque la ame de
lejos, Tuve su amor como una cosa
ajena, Ella estuvo en mis brazos,
sin ser mía, Me penetro su sed
insatisfecha Ella fue lo cercano en lo
remoto, Por eso aun pienso en la
mujer aquélla,
José Ángel Buesa Vengo del fondo oscuro de
una noche implacable, Mi corazón humilde se
detiene en tu puerta, Al fin creció el rosal
aquel que no crecía Quizás tu alma esta
abierta tras la puerta cerrada;
Balada del mal amorQué lástima muchacha, que no te pueda amar. Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha, y tú un arroyo alegre que sueña con el mar. Yo eché mi red al río… Se me rompió la red… No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío, pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed. Se besa por el beso, por amar el amor… Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso, pues sólo nace el fruto cuando muere la flor. Amar es tan sencillo, tan sin saber por qué… Pero así como pierde la moneda su brillo, el alma, poco a poco, va perdiendo su fe. ¡Qué lástima muchacha, que no te pueda amar! Hay velas que se rompen a la primera racha, ¡y hay tantas velas rotas en el fondo del mar! Pero aunque toda herida deja una cicatriz, no importa la hoja seca de una rama florida, si el dolor de esa hoja no llega a la raíz. La vida, llama o nieve, es un molino que va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve, triturando el recuerdo de lo que ya se fue… Ya lo mío fue mío, y ahora voy al azar… Si una rosa es más bella mojada de rocío, el golpe de la lluvia la puede deshojar… Tuve un amor cobarde. Lo tuve y lo perdí… Para tu amor temprano ya es demasiado tarde, porque en mi alma anochece lo que amanece en ti. El viento hincha la vela, pero la deshilacha, y el agua de los ríos se hace amarga en el mar… ¡Qué lástima muchacha, que no te pueda amar!
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