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-por Máximo Lameiro-
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"If the doors of perception were
cleansed everything would appear to man as it is, infinite"
William Blake





Entre las ideas y declaraciones brunianas que motivaban la
condena se hallaba la de la pluralidad de los mundos. A los ojos de
la Iglesia, sostener la existencia de innumerables mundos
significaba plantear dificultades al dogma de la encarnación; puesto
que implicaba un cuestionamiento al carácter 'único y definitivo' de
la encarnación de Dios en la tierra en la figura de Jesucristo.
No nos detendremos a examinar esa cuestión, pero señalemos al
pasar que la posición romana implicaba no sólo una clara
incomprensión de la obra de Bruno, sino también una concepción
literalizante de las escrituras; lectura que reducía el profundo y
universal significado de la encarnación a un único hecho histórico
puntual.
Volviendo a la cuestión de la pluralidad de los mundos, lo que
nos importa señalar aquí es que esa idea era en Bruno corolario de
la noción de un universo infinito. Y a su vez la noción del universo
infinito era la consecuencia ineludible de una intuición metafísica
fundamental: la intuición del infinito como realidad o si se quiere
la intuición del Ser infinito.
Al decir 'intuición metafísica', lo que decimos es que Bruno no
hablaba del infinito abstracto que puede oponerse conceptualmente a
lo finito, como suele hacerse en filosofía y religión, sino que
hablaba del infinito como quien ha tenido una aprehensión auténtica
del mismo.
Pues en términos puramente abstractos lo infinito es sólo una
noción relativa y negativa opuesta a otra noción relativa pero
positiva que es la de finito o finitud. En un contexto
exclusivamente racional y verbal , discursivo, pueden argumentarse
cosas como que Dios es infinito pero la creación y la criatura por
ser tales -es decir creadas- son finitas. Eso suena coherente y
lógico; y de hecho en la época de Bruno como en la nuestra mucha
gente sería incapaz de dudar de una formulación como esa. Pero esa
oposición entre infinito y finito no tiene ningún valor fuera del
discurso argumentativo. No es real. Pues, al pensar y hablar así, se
considera a lo infinito y lo finito como términos de una relación;
lo cual supone degradar a lo infinito al status de lo finito.
Lo que Bruno comprendía y no comprendieron sus jueces es que el
infinito concebido como verdad, y no sólo como nombre y concepto
relativo, no puede diferenciarse de lo finito porque sino no
sería infinito. Y es eso lo que subyace a toda la obra
metafísica y cosmológica de Bruno: la intuición de que el infinito
no puede ser algo distinto a lo finito pues si así fuera entonces lo
finito y su finitud serían su límite, el límite de lo infinito, y
entonces el infinito no sería infinito.
Dicho de otro modo, Bruno comprendió -y lo expresó con todas las
letras- que el infinito, por ser tal, es decir por carecer de
límites, no puede no estar presente en todas partes y todo momento
íntegramente.
En su trabajo Sobre el infinito universo y los mundos
Bruno escribió:
"..llamo a Dios 'totalmente infinito' porque Él, todo
entero, está en todo el mundo y está infinita y totalmente en cada
una de sus partes"
El Ser infinito no puede estar ausente del universo porque
entonces el universo sería su límite y entonces su infinitud ya no
sería infinita. Y por otra parte, tampoco puede estar presente en el
universo de modo relativo o parcial porque su misma infinitud
sobrepasa toda parcialidad y relatividad. Así, el infinito no puede
estar ausente o separado del universo y tampoco puede estar en él de
modo parcial o relativo. El infinito está en todo y lo está
íntegramente, es decir de modo infinito y absoluto.

Pero esa comprensión conduce a otra: si el infinito está presente
en el universo y lo está, como su misma naturaleza lo requiere, de
modo infinito, entonces, el universo mismo se infinitiza... "A
una causa infinita corresponde un infinito efecto" dirá Bruno.
Cuando la noción relativa y abstracta de infinito es superada por
una intuición auténtica, se disuelve por sí misma la oposición entre
finito e infinito y la realidad toda se infinitiza. Esta es, a
nuestro juicio, la certeza gnoseológica que conduciría a Bruno a
sostener, al precio de un horrendo dolor y de su propia vida, la
teoría del infinito universo y los innumerables mundos.

Si hay infinito, el universo también es infinito o no es nada.
Pero entonces alguien podría preguntar: y si el universo es
infinito.. ¿Cómo comprender, entonces, la finitud a nuestro
alrededor, finitud que se nos hace patente en el cambio, el paso del
tiempo, la generación y la destrucción, el nacimiento y la muerte?
Bruno contestó a esa pregunta por el status de
la finitud en un universo infinito utilizando los términos teóricos
que le brindó Nicolás de Cusa. Recurrió a las distinciones cusanas
de infinitud implícita ( complicatio) y explícita
( esplicatio), así como a las nociones de potencia y acto,
materia y forma (Ver nota Nro. 1).
Distinguiendo la infinitud implícita
( complicata) de la desplegada o explícita ( esplicata)
apuntaba a esclarecer que si bien el Principio es uno e infinito y
el universo también, los mundos y los seres particularizados que
emergen de esa infinitud, en cambio, son innumerables pero no
infinitos en todo aspecto. Puesto que la explicitación, la
explicatio, impone que cada explicitación particular del Todo
exprese o manifieste la infinitud según unos modos del ser pero no
de todos ellos. En lo implícito se verifican todas las posibilidades
-puesto que no hay límite alguno- pero en la explicitación se
verifican unas posibilidades y no otras de acuerdo a las condiciones
que la misma explicitación va generando (Ver nota Nro. 2).
En el universo infinito, entonces, lo que cambia, lo que se crea
y se destruye, es la apariencia, el accidente, la modalidad de
explicitación del ser en cada momento pero no el ser mismo. En rigor
nada se crea ni se destruye porque todo es infinito. Bruno dijo
"..hallaremos que no
existe la muerte no sólo para nosotros sino para ninguna
substancia" ..
El universo es infinito pero se explicita bajo unos modos de ser
cuya misma explicitación excluye otros. Sin embargo, lo que se
excluye de la explicitación no perece ni cambia y se explicitará a
su vez a su modo y en su propio orden de explicitación. Como el
universo es infinito, los mundos -explícitos- son innumerables.
No tomaremos partido a favor ni en contra de los argumentos de
Bruno -que por otra parte hemos simplificado excesivamente- puesto
que desde nuestra perspectiva no nos parecen importantes en sí
mismos, es decir que no nos interesa su valor demostrativo, sino que
los consideramos más bien como extensos símbolos de una única
intuición de fondo: la de la perfecta unidad e infinitud presente
en todo.
Sea cual sea la expresión y desarrollo que se quiera dar en el
plano del pensamiento teórico a esta cuestión, nos parece que la
clave de bóveda de la obra edificada por Bruno es la comprensión
del infinito como algo que, de ser verdadero y no sólo un nombre
relativo, reconduce necesariamente a todo cuanto existe a su
propia infinitud.
Para terminar señalemos que esa clave se encuentra también,
expresada de distintos modos, en las enseñanzas de diversas
tradiciones espirituales, como en la Tawhid islámica, y muy
claramente en el Budismo Mahayana cuyo corazón doctrinal está
sintetizado en la afirmación de que 'Samsara es Nirvana'. Lo
relativo es absoluto.
Máximo Lameiro Febrero 2005 maxlameiro@ciudad.com.ar
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Notas: 1) Los
traductores de la obra de Bruno en nuestra lengua no se han puesto
de acuerdo con respecto al mejor modo de traducir complicatio
y esplicatio. Nosotros en este artículo adoptamos la versión
de Angel Vassallo porque nos parece, si bien menos literal que las
otras, más ajustada al sentido de la obra de Bruno. En otras
traducciones se opta por traducir complicatio por
'complicación' lo cual genera malentendidos, ya que en español
'complicación' tiene una connotación de dificultad y enrevesamiento
que es ajena al pensamiento de Bruno y de Cusa. Volver al texto
2) Pero sobre todo, y más allá de las palabras, habría que llegar
a comprender que la 'explicitación' aparece como distinta de lo
implícito sólo para una mirada limitada, impura o sucia como sugiere
Blake en el verso que nos sirve de epígrafe, es decir una mirada
condicionada por las condiciones de su propia explicitación. Para el
caso humano la limitación proviene de la doble condición corporal y
racional que es propia de nuestro modo de explicitación. Pero para
una mirada 'limpia', es decir purificada, lo explicitado no es otra
cosa que lo implícito mismo. En última instancia sólo hay una
infinita y perfecta unidad que no excluye ni la finitud ni la
pluralidad. De ahí que Nicolás de Cusa utilizara para referirse a
dicha unidad la expresión non aliud, no otro. Lo explícito y
finito no es lo 'otro' de lo implícito infinito, es lo mismo y lo
único... Volver al
texto |
Referencias:
Existe traducción al español de tres de las obras de Bruno más
significativas respecto del tema tratado aquí:
- De la causa, infinito y uno, traducción del profundo
pensador argentino Angel Vassallo, Ed. Losada, Bs.As.
- Sobre el infinito universo y los mundos, traducción de
Angel Cappelletti, Editorial Aguilar y Ediciones Orbis, España.
- La Cena de Cenizas, Ed. Alianza, Madrid.
La obra de Nicolás de Cusa, "La Docta ignorancia", sirvió
de inspiración y referencia a Bruno, por lo tanto es muy importante
para comprender y apreciar mejor su obra. Hay edición bilingue,
latín y español, de la Editorial Biblos, Bs. As.
En cuanto a los comentaristas y estudiosos de Bruno, nos parece
muy recomendable el capítulo dedicado al mismo por Rodolfo Mondolfo
en su "Figuras e ideas de la filosofía del Renacimiento", Ed.
Losada, Bs.As.
La biografía de White, Giordano Bruno el hereje
impenitente, se resiente por el anti catolicismo de barricada de
su autor, y es bastante superficial en su apreciación sobre el
significado de la obra de Bruno, pero logra recrear un vívido cuadro
de época y de las vicisitudes de su
vida |

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Taller 54
10 /06/MMVI
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