"La conclusión a la que estos ensayos apuntan es que lo central es un circularidad inalienable entre el acto de conocer y vivir, entre el universo de lo vivo y el conocer como objeto de estudio. Dicho de otra manera, el fenómeno de la vida, como un todo, quiere decir, precisamente, que el acto de vivir precede a la explicación del origen de la vida sobre la Tierra. Que el conocer precede a la comprensión del conocer visto como mecanismo biológico y neurona. Que la experiencia vivida es la base misma de la exploración científica de la conciencia".

                                                                    F. Varela

 

 

Biografía

El reduccionismo

Varela y la fenomenología

Volvamos a las cosas mismas

La mente no está en la cabeza

Perdiendo la reflexión

La empatía

Coraje y Lucidez

Del ojo del insecto al ojo de la mente

Resumen y comentario del Arbol del conocimiento (Link PDF )

Varela y las ciencias cognitivas (Link PDF )

Entrevista ( Vos - Archivo mp3 )

 


Biografía



Nació el 7 de Septiembre de 1946- Chile  y nos dejó 27 de Mayo del 2001 en París

Estudió en el Verbo Divino de Santiago.

Realizó sus estudios de pregrado en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile donde se licenció como biólogo en 1967, hace 38 años. Luego obtuvo un doctorado en Biología en la Universidad de Harvard.


Como parte de su formación inicial estudió la licenciatura en filosofía en el Instituto Pedagógico de la
Universidad de Chile, junto las lecturas guiadas por Roberto Torreti en el Centro de Estudios Humanísticos de la Escuela de Ingeniería en 1966.

Por esta vía Varela conoció la fenomenología europea y comenzó la lectura de Husserl, Heidegger y Merleau Ponty. Gracias a la colaboración de Felix Schwartzman, Francisco descubrió la naturaleza social de la ciencia. A través de los autores Alexandre Koyré, Georges Canguilhem y de Gastón Bachelard -que convergerían en los trabajos de Thomas S Kuh en "La estructura de las revoluciones científicas". Esta formación lo dejaría en una inmejorable posición para convertirse en uno de los maestros de la epistemología experimental del siglo XX.

En 1973 el científico emigró a Estados Unidos y trabajó en la Universidad de Nueva York. Volvió temporalmente a Chile entre 1980 y 1985, para luego marcharse a Europa, al Instituto Max Planck, en Alemania. Finalmente se radicó en Francia.

Francisco Varela investigó durante la mayor parte de su vida las bases biológicas delFrancisco Varela conocimiento y el lenguaje, las características de la vida, realizó aportes a la comprensión de la epilepsia y del sistema inmunológico y exploró las fronteras de la neurociencia y la psicología cognitiva.

Su adhesión a la filosofía budista lo llevó a estudiar la relación entre el pensamiento oriental y los métodos científicos de Occidente. Por esta misma motivación se dedicó a investigar los fundamentos biológicos de la conciencia.

Publicó numerosos artículos sobre la fisiología sensorial, el modelado biológico y la inmunología, y es autor de varios libros. Entre ellos destacamos El árbol del conocimiento, en coautoría con Humberto Maturana (Ed. Universitaria), The Embodied Mind: Cognitive Science and Human Experience) La Mente Encarnada: Ciencia Cognitiva y Experiencia Humana) (MIT Press, 1991), en colaboración con E. Thompson y E. Rosch, Etica y Acción, (Dolmen Ediciones, 1995). En el último periodo de su vida se desempeño como profesor de ciencias cognitivas en la Fondation de France, y de epistemología en la Escuela Politécnica de París.

 



En nuestra opinión sus dos trabajos más destacados son: De Máquinas y Seres Vivos y El Arbol del Conocimiento, ambos escritos en Co-autoría con Humberto Maturana.

 

 "Me interesa el fenómeno de la vida en toda su gloria y majestad"

 

 

 

Varela inició su formación superior en 1964, en la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile, donde recibió la influencia de destacados científicos, en especial del eminente neurofisiólogo Joaquín Luco, despertándose su interés por la investigación científica. En 1965, aconsejado por el Profesor Juan de Dios Vial C., continuó su formación científica en la recién creada Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. En 1968 partió a hacer su doctorado a la Universidad de Harvard, donde se graduó brillantemente a la temprana edad de 24 años. Rechazando tentadoras ofertas para permanecer en los Estados Unidos, regresó al país como profesor de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile. Allí se asoció con el Dr. Humberto Maturana y de esa fructífera colaboración se generaron el influyente libro "De Máquinas y Seres Vivos" (Editorial Universitaria) y un memorable curso de Biología Celular, en el que imprimieron sus revolucionarias ideas sobre los seres vivos. Este curso tuvo un profundo impacto en sus alumnos.

 

A fines de 1973 emigró a los Estados Unidos, regresando a Chile en 1980, donde permaneció por 5 años. Durante esta segunda estadía en Chile escribió con Maturana el libro "El Arbol del Conocimiento" (Editorial Universitaria) y dejó numerosos discípulos, hoy día destacados investigadores en universidades chilenas o del extranjero. Debido a las limitaciones que en ese entonces imponía el medio chileno al desarrollo científico, Varela decidió emigrar definitivamente a Francia, donde alcanzó el grado de Director de Investigación de Primera Categoría en el CNRS.

 

La obra de Varela destaca por su impresionante extensión y por la profundidad con que desarrolló sus ideas en cada una de las áreas del conocimiento en que incursionó, entre las cuales destacan particularmente la neurobiología, la ciencia del conocer, la epistemología, la inmunología y la biomatemática. Su obra se plasmó en cientos de publicaciones en revistas científicas, en numerosos libros, ensayos y artículos de divulgación, muchos de los cuales han sido traducidos a varios idiomas. Su obra ha sido comentada elogiosamente tanto en revistas especializadas de gran impacto, como Nature y Science, como en la prensa mundial (Washington Post, Le Monde, etc.).

 

 

Su curiosidad y avidez intelectual ilimitadas fueron evidentes desde el principio de su incursión en la ciencia. Adquirió un gran dominio de las matemáticas, lo que le permitió usarlas con gran provecho en sus investigaciones y establecer fuertes nexos con destacados cultores de esa disciplina. Estudió con profundidad el pensamiento filosófico clásico y contemporáneo, lo que le permitió abordar problemas científicos desde una amplia perspectiva, contrastando con el enfoque más bien limitado con que tienden a tratarse los problemas científicos en la actualidad, producto del alto grado de especialización y a la competitividad que caracterizan a la ciencia moderna. Se mantuvo a la vanguardia de los avances tecnológicos, implementando aquellos que le interesaron en provecho de su trabajo experimental de frontera. Dominó cuatro idiomas y logró un buen nivel de comprensión en varios otros, lo que le facilitó un contacto fluido con intelectuales y estudiantes de los más diversos países del mundo.

 

 Su experiencia en la práctica y filosofía Budista le confirieron un marco conceptual desde el cual desarrolló su pensamiento. Es notable la cercanía que tuvo con el Dalai Lama con quien junto a un grupo de destacados científicos se reunieron en varias ocasiones para discutir en profundidad sobre Ciencia y Budismo, las que dieron origen a varios de sus libros. Su inteligencia superior, su personalidad cautivante y su gran generosidad intelectual, hicieron de Francisco el gigante de la ciencia que fue. Estas características de su personalidad lo situaron en un lugar privilegiado en el mundo intelectual, desde donde podía ver lo que otros sólo miraban. Su magnética personalidad atrajo tanto a jóvenes como a renombrados intelectuales, quienes se inspiraron en sus ideas y se beneficiaron con su pensamiento.

 

Quienes tuvieron la oportunidad de conocer a Varela, se beneficiaron con su poderosa influencia. Con su inusual claridad mental y elocuencia, Varela encausaba el pensamiento de sus seguidores, guiándolos generosa y elegantemente, motivándolos, estimulando en ellos la necesidad de lograr un desarrollo propio e independiente; de este modo, cada cual siguió su camino bajo la luz vertida por Varela, pero sin sentir coartada su propia individualidad.

 

Por su enorme peso intelectual y por la amplitud de sus conocimientos, Varela atrajo a colegas de las más diversas áreas del quehacer científico, estableciendo con ellos fructíferas colaboraciones.

 

En septiembre del año 2000, Varela ofreció su última presentación pública en el país, invitado por el Instituto Milenio para Estudios Avanzados en Biología Celular y Biotecnología, que lo distinguió con la Conferencia Milenio 2000, la que fue transmitida por Internet. En ese viaje, percibiendo que había llegado el momento adecuado para reinsertarse en el medio chileno desde Francia, se propuso para liderar encuentros periódicos con los científicos chilenos con el fin de ayudar al desarrollo de la Neurociencia local. Aunque Varela no estará físicamente presente para este desafío, quedó en manos de nuestra comunidad científica llevar adelante esta iniciativa, a la luz de su ejemplo y de su obra.

 

Francisco Varela fue un verdadero Maestro. Es aún demasiado pronto para poder dimensionar su obra en toda su extensión. Queda en manos de las actuales y futuras generaciones develar el vasto pensamiento de Varela y continuar su obra seminal. Y en las manos de nuestras autoridades políticas y universitarias el facilitar los caminos para que el legado de Varela y de otros científicos e intelectuales que enaltecen a Chile con sus obras, pueda ser aprovechado en beneficio de una mejor calidad de vida intelectual, verdadero pilar para el desarrollo del país.

 

 

 

El Reduccionismo



El pensador se manifestó, durante la conversación con Warnken, como un enemigo del reduccionismo, pues limita la forma de pensar.

"El reduccionismo es una camisa de fuerza que equivale a torcerle todas las alas que tiene el pájaro (objeto estudiado, comprendido) y meterlo a otra jaula, distinta, dualista, que calce con esa idea o dogma", dijo Varela.

Y si bien en el último tiempo la mirada fenomenológica (valora la experiencia) ha librado una ardua batalla contra el reduccionismo, Varela considera que todavía queda mucho camino por recorrer.

"Cuando dicen que la ciencia ha superado esto, no es cierto (...) No demos la pelea por ganada antes de ganarla", sentenció.




Varela y la Fenomenología



Sin duda que uno de los grandes "temas" propuestos por Varela y al cual le dedicó más tiempo para desarrollar es la fenomenología. Según el recordado neurobiólogo, la experiencia es vital y debe ser considerada en los estudios científicos de hoy. Primero, eso sí, empieza explicando, en detalle, este nuevo concepto.

"(La fenomenología) es un fenómeno histórico, caracterizado por ciertos hitos y eventos de la historia en occidente y que, si uno frecuenta otras tradiciones del Este (como la japonesa o budista), la predisposición es otra. La gente parte de otra comprensión de las cosas... por ejemplo, la idea de una teología trascendente es muy extraña. En ese sentido, me hizo reír el comentario del Dalai Lama, quien, mientras conversaba con algunos religiosos cristianos, les dijo: "ustedes tienen la teoría de Dios, ¿verdad?". Es bonito y respetuoso (pues es una teoría y no la experiencia)", aclara Varela.



Pero, ese es sólo el comienzo. A lo largo de la conversación, Varela prosigue, destacando la belleza del haiku (poema japonés) como forma ligada a la fenomenología ("el haiku es como pum!, una especie de destello del momento vivido, nos hace despertar al momento vivido propio") y explicando, en forma simple, los orígenes históricos de la fenomenología.

 

En tu libro Cuerpo presente planteas que en Occidente hubo una tradición fenomenológica que no hemos desarrollado suficientemente, y que puede constituir un puente con ese pensamiento oriental que piensa desde la experiencia y no desde una teorización que enjaula el águila.



Claro, eso es efectivamente un tema muy interesante. Leyendo y pensando en lo que ha sido esta evolución de esta idea occidental del mundo, me doy cuenta de que hubo en Europa, entre 1900 y 1910, un momento de magia colectiva. En tres lugares del mundo completamente diversos se redescubre el fenómeno de la experiencia de manera muy distinta; y, sin embargo, hoy día recién estamos rescatando lo que fueron esos descubrimientos. Hay un pensador europeo, por ejemplo, que dice en 1905: Volvamos a las cosas mismas.




Luego, Cristián Warnken resume todo en una frase: "volvamos a las cosas mismas"


No es volver a un empiricismo "naive". Al revés, "las cosas mismas" es el aparecer... aprender a suspender todas esas maneras de leer que ya están, pues son pensamientos habituales que vienen con un condicionamiento cultural. Y aprender. Ese es el método fenomenológico. Poner en paréntesis lo que yo creo que es, para volver a mirar constantemente el fenómeno, y "escucharlo".

Entonces, nos puedes explicar la diferencia entre una ciencia circular y una ciencia sin relación con la experiencia.



Estoy realizando una experiencia en el laboratorio. Un experimento en el cual el sujeto estudiado debe reconocer una cara. Él tiene que apretar un botón si la reconoce y otro si no consigue. Tomo un paso atrás. ¿Cuál es todo el fenómeno? Parte es que el sujeto tiene una experiencia cada vez que yo le presento una cara. Y esa experiencia no queda resumida al apretar un botón. La ciencia (fenomenología) va a buscar también los resultados, observaciones, etc, sobre la experiencia. La idea es recoger, no dejar debajo de la mesa, otra parte del fenómeno al que el sujeto tiene acceso. (Eso sí), escojo sujetos que sean capaces de tener un entrenamiento para poder describir...


Perdiendo la reflexión



Las ideas encarnan en un tiempo... antes, en los '60, predominaba la locura. ¿Cuál es el contexto de hoy?



En los '60 parecía un fenómeno mundial. Mi lectura de la situación actual está enmarcada por la irrupción de lo que se conoce como el "pensamiento global". Significa que, en definitiva, lo que antes eran, en cada una de las culturas, puntos de referencia que eran relativamente estables, de pronto aparecen en paréntesis, cuestionados (...) Lo que pasa es que generas una pérdida de esa capacidad de reflexión de ese lugar, que tiene un significado metáfisico, casi ontológico... Genera una reacción que yo leo como sentimiento de nihilismo, es decir, la pérdida de los valores.

"La tarea actual es crear un pensamiento que recobre lo que es la posibilidad de tener un punto de referencia, un lugar de origen no parroquial. Que sea capaz de brindar una visión universal y global, pero que, al mismo tiempo, recupere las raíces de la tierra donde estaba. Esa es una tarea que no sabemos hacer."

"El futuro cultural pasa por un reencantamiento de la vida espiritual, como la constante revalorización de lo que uno vive momento a momento. Ahí está la fuente de la vida. No en las empanadas y el vino tinto (...)", remata el intelectual.
 



La empatía



Otro de los temas que aborda Varela es la empatía o la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Según explica es la empatía y el contacto con el otro lo que permite, entre otras cosas, el desarrollo de la mente, pues no es un proceso individual, lo que sirve para entender desde la navegación en Internet hasta el e-learning o aprendizaje a distancia.

"Pensar que la mente es un fenómeno individual: eso es el individualismo, que es tradicional en occidente. La gente no concibe pensar de otra forma. Sin embargo, a medida que avanzamos en las investigaciones, esa idea se cae a pedazos. Mi mente es la otra mente. Lo primero que hace un bebé es fijar los ojos (en los del otro). Después empieza a imitar las modulaciones de voz de la mamá o de quien lo está cuidando. Lo primero que va a hacer es tener un sentimiento, la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Para un niño, mover los brazos y verlos mover es una misma cosa", explica Varela.

"No puedo tener una sensación de mi cuerpo, a menos que haya enfrente otro cuerpo que se mueve", agrega.

Al final, Francisco Varela habla sobre el poder ciéntifico que tiene la empatía sobre el cuerpo. Poder que trasciende todo...

"El cuerpo con más o menos cariño es modificado genéticamente. Hay genes que se abren y se cierran. Hay un cambio estructural".

"Prefiero hablar del poder constitutivo de la empatía (y no de amor). En la educación se desarrolla el pensamiento, la capacidad de razonar, las matemáticas. Pero, en realidad, una de las cosas más fundamentales de la conciencia y mente es tener empatía. ¿Por qué no tenemos en el primero básico, inglés, matemáticas y empatía? La educación emocional es tan importante para el ser humano como el resto de las materias".

 

 

La carrera de Francisco Varela estuvo jalonada de intuiciones geniales. Ya en sus primeros trabajos como estudiante de doctorado en Harvard consiguió demostrar que la imagen generada por el ojo compuesto de los insectos es bastante comparable a la imagen que genera el ojo de los vertebrados. Esta idea contradecía todo lo que se pensaba en ese momento, y cambió radicalmente el concepto de la visión en los insectos.

Pero la motivación fundamental para Varela siempre fue el estudio de los fenómenos cognitivos. Habiendo obtenido su doctorado, Varela volvió a Chile a trabajar con Humberto Maturana. La anécdota cuenta que, al conocer a Maturana, le dijo: "Mi interés es elucidar el psiquismo del universo". Maturana habría contestado: "Muy bien, comencemos por el ojo de la paloma". La interacción entre Maturana y Varela fue fructífera y culminó en la teoría de la autopoiesis, que define a los seres vivos como máquinas autónomas, que producen sus propios componentes y cuya dinámica está determinada, fundamentalmente, por sus relaciones internas. Como era un matemático competente, Varela pudo posteriormente expandir y formalizar el concepto de autonomía a los sistemas biológicos generales. Este concepto ha sido exitosamente aplicado al sistema inmune y muy especialmente al sistema nervioso.

En una segunda estadía en Chile, Maturana y Varela prepararon su obra "El árbol del conocimiento", best seller que ha sido traducido a más de 30 idiomas, donde aplican los principios epistemológicos de la biología del conocimiento a diversos ámbitos, como la teoría de la evolución y la dinámica social.

Más recientemente, y ya en Europa, Varela se interesó en lo que para muchos es simplemente el problema central de la neurobiología moderna: los mecanismos neuronales asociados a los fenómenos conscientes. En particular, Varela estudió los procesos de sincronía en la actividad neuronal, y su relación con la percepción y con los estados de conciencia. En esta línea, el trabajo de Varela ha sido pionero, tanto en el análisis matemático de la dinámica neuronal, como en la implementación de novedosas y sofisticadas tecnologías que permitieron por primera vez observar sincronía neuronal en asociación a procesos cognitivos conscientes.

En sus últimos estudios, Varela había estado impulsando una visión totalmente original sobre la forma de hacer neurociencias, que él había llamado neurofenomenología. En ésta, él intentaba reconciliar una mirada científica y formal sobre la cognición, con la experiencia vital, en primera persona, de ser y encontrarse en el mundo. Estos trabajos quedaron inconclusos por su prematura muerte.

Por Francisco Aboitiz , director del programa de morfología de la Facultad de Medicina, U. de Chile, y Eugenio Rodríguez , profesor de la Escuela de Psicología de la UC, colaborador de Varela en sus últimas investigaciones en París.

 

La mente no está en la cabeza

Por Francisco Varela*

 


Lo primero es lo que denomino el punto clave de la encarnación. Esto en contraste con la perspectiva imperante hoy en día basada en la metáfora computacional , en que la mente es considerada como el software y el cuerpo como el hardware. Lo que aquí denomino mente es cualquier fenómeno relacionado con la mentalidad, la cognición, y en último término con la experiencia. Uno de los más importante avances en la ciencia en los últimos años es la convicción de que no podemos tener nada que se asemeje a una mente o a una capacidad mental sin que esté totalmente encarnada o inscrita corporalmente, envuelta en el mundo. Surge como una evidencia inmediata, inextricablemente ligada a un cuerpo que es activo, que se mueve y que interactúa con el mundo.

Puede que esto les parezca obvio, pero en el mundo de la investigación han prevalecido otras ideas, especialmente la metáfora computacional a la que antes me referí. Es necesario romper con esa tradición ya que hay toda una serie de argumentos para afirmar que la mente no es un programa, un software, una manipulación de símbolos basada en determinadas reglas. Para resumir brevemente, aquí va mi primer lema: La mente no está en la cabeza. Esta idea surge como consecuencia del redescubrimiento de la importancia del estar encarnado.

Ahora bien, ¿por qué esto es así? Responde a una lógica muy precisa: una vez que hayan comprendido que para que exista una mente tiene que haber manipulación e interacción activa con el mundo, entonces tenemos un fenómeno incorporado y activo, y cualquier cosa que denominemos un objeto, una cosa en el mundo, las sillas, las mesas, las personas y las caras y todo lo demás, depende totalmente de esta constante manipulación sensorimotriz. No podemos captar al objeto como si simplemente estuviera "ahí afuera" en forma independiente. El objeto surge como fruto de nuestra actividad, por lo tanto, tanto el objeto como la persona están co-emergiendo, co-surgiendo.

Voy a presentarles un ejemplo para que vean que no se trata de algo metafórico: hace algún tiempo, Held y Hein llevaron a cabo un experimento clásico con dos gatitos, ciegos al nacer en dos canastas. Cada gatito fue colocado dentro de una canasta y cada día eran paseados durante algunas horas dentro de ésta; es decir, ambos gatitos fueron expuestos al mismo ambiente. A uno de los gatitos se le permitió que mantuviera las pata fuera de la canasta y que caminara, al otro se lo mantuvo arropado dentro de ésta.

Dos meses después los gatitos fueron puestos en libertad. El gatito a quien se le había permitido caminar se comportó como un gato normal. El otro no reconocía los objetos, se caía por las escaleras y chocaba contra las sillas. Prácticamente se comportaba como si estuviera ciego, aunque sus ojos estuvieran intactos. ¡La conclusión que no hay que sacar es que los gatos ven con los pies! La conclusión que hay que sacar es que el espacio surge como producto del movimiento. Esta es una constatación absolutamente extraordinaria: el espacio, esta cosa frente a nosotros que parece absolutamente objetiva, el pilar de la objetividad en física, es totalmente inseparable del hecho que tenemos que manipularlo a través de una conducta sesorimotriz. Hay un sinnúmero de ejemplos que puedo describir aquí que permiten desarrollar este mismo tipo de argumento. En mi libro De cuerpo Presente hay una descripción detallada de cómo esta noción se puede aplicar a la percepción y a la calidad del color, nuevamente una propiedad totalmente co-emergente.

Transformemos este lema "La mente no está en la cabeza" en una lógica más estructurada: La cognición está enactivamente encarnada. "Enactiva" es una etiqueta que utilizo aquí en su sentido literal ya que la cognición es algo que producimos por el acto de manipular, por medio de una manipulación activa: es el principio fundacional de lo que es la mente. Como traté de mostrar anteriormente, esto implica una profunda co-implicación, una co-determinación entre lo que parece estar afuera y lo que parece estar adentro. En otras palabras, el mundo ahí afuera y lo que hago para estar en ese mundo son inseparables. El proceso los vuelve totalmente interdependientes, como vimos en el ejemplo de los gatitos.

Esta perspectiva de la mente como enactivamente encarnada tiene dos consecuencias ya que, si la mente no está en la cabeza, ¿dónde diablos está? Este es precisamente el punto: es en este lugar de la co-determinación entre lo interno y lo externo, luego no podemos decir que está afuera o adentro. La otra consecuencia que se deriva de esto y que ha sido menos enfatizada, es que la mente es inseparable del organismo como un todo. Tendemos a creer que la mente está en el cerebro, en la cabeza, pero el hecho es que el ambiente también incluye al resto del organismo: incluye el hecho de que el cerebro está íntimamente conectado con todos los músculos, con el esqueleto, los intestinos y el sistema inmunitario, los flujos hormonales y así sucesivamente. Hace de todo el conjunto una unidad sumamente apretada.

En otras palabras, el organismo como una red de elementos totalmente co- determinados determina que nuestra mente sea, literalmente, inseparable, no sólo del ambiente externo, sino también de aquello que Claude Bernard denominó el milieu intérieur, el hecho de que no sólo estamos dotados de un cerebro sino de todo un cuerpo.

Si ustedes provienen de esa tradición de la filosofía de la mente según la cual la mente es algo que ocurre en la cabeza, puede que esto les parezca bastante sorprendente. Por ejemplo, en el pasado , los filósofos se entretuvieron hablando de cerebros en un recipiente, un cerebro en un tubo de ensayo provisto de alambritos. Es divertido, la comunidad filosófica anglo-americana ha pasado muchas horas discutiendo este tipo de cosas, pero cuando vemos el estado del arte de la investigación, todo el argumento parece extraño porque con una mente en un tubo de ensayo no puede haber mente. Lo que tendríamos es una actividad neural completamente incoherente, porque no podría tener la funcionalidad de lo que realmente hace, el manejo y la interacción constante con el cuerpo y el ambiente que le da sentido.

 

*Francisco Varela es uno de los más brillantes científicos chilenos. Fallecido recientemente, fue doctor en Biología de la Univ. de Harvard, neurobiólogo, investigador y docente en varias prestigiosas universidades y Director del Centro Nacional de Investigación Científica de París; padre de la actriz Leonor Varela, es autor de muchos libros entre ellos, El Arbol del Conocimiento junto a Humberto Maturana.

*Tomado de El Fenómeno de la Vida, Francisco Varela, Dolmen Ediciones, Chile, 2000.

*Existe una magnífica y esclarecedora entrevista sobre este tema a Francisco Varela, hecha por Cristián Warken en La Belleza del Pensar, poco antes que el científico muriera. Es posible conseguir el video en Canal 13 TV.
 

 

 

 " Me interesa el fenómeno de la vida en toda su gloria y majestad "

Francisco Varela fue un científico excepcional en más de un aspecto. No sólo hizo descubrimientos fundamental es en los ámbitos de la neurobiología, que lo apasionaron siempre y que constituyen la parte más trascendente de su trabajo en lo puramente científico, sino que además comprendió muy temprano y antes que muchos otros que los temas que le interesaban debían abordarse en forma interdisciplinaria. Este enfoque, que ahora es unánimemente aceptado no lo era entonces y lo convirtió en pionero.

Otro aspecto que lo distingue como intelectual es no haber vacilado en integrar a su reflexión corrientes de pensamiento alejadas de las más aceptadas en los círculos científicos, tales como la cosmovisión budista. Todo lo anterior configura un pensador fuera de lo común, con mucho coraje y lucidez, sobrepasó largamente el ámbito de la ciencia , haciendo escuela en diversas partes del mundo, donde sus trabajos se han constituido en inspiración y punto de partida para numerosos intelectuales.

Su influencia en Chile ha sido grande y deja en el país una gran cantidad de discípulos que juntos con otros en todo el globo continuarán su obra. Si bien sus trabajos científicos bastan para ubicarlo entre los hombres de ciencia de más peso e influencia de su generación, sus estudios sobre el fundamento del conocimiento y la posibilidad de alcanzarlo da una dimensión única de universalidad a su vida y obra que marcarán en el futuro la reflexión de filósofos y hombres de ciencia.

Por Enrique Tirapegui , físico, presidente de la Academia de Ciencias.

               

 

 

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Detenerse es morir...y el viento lo sabe

                                                                               Francisca Ossandon - Chile