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Max Ernst nació en 1891, en la
localidad alemana de Brühl. En 1909 inició sus estudios de filosofía en
la Universidad de Bonn. Allí conoció al pintor August Macke que le puso
en contacto con el grupo vanguardista de Munich. El Jinete Azul (Der
Blaue Reiter), formado, entre otros, por Kandinsky, Delaunay, Marc,
Jawlenky y Klee.
También gracias a Macke, se unió al grupo de la Joven Renania, cuyo lema
principal era la espontaneidad. Decidió dedicarse a la pintura y, en
1912, pudo exhibir sus obras en Bonn, Colonia y Berlín, organizada esta
última exposición por Macke y Kandinsky y con obras de Chagall, Delaunay
y Klee. Conoció a Apollinaire y quedó impresionado por su pensamiento y
por sus poemas. Participó, en 1931, en el Primer Salón de otoño alemán.
Conoció casualmente a Hans Arp en una galería de arte y selló con él una
amistad que duraría toda la vida.

Mientras en Zurich nacía el movimiento dadá, al terminar la guerra, Max
Ernst quedaba en Colonia, donde la Dadahaus le facilitó el contacto con
los medios artísticos subversivos de Munich, Berlín y Zurich y con
pintores como Paul Klee y De Chirico. En homenaje a este último, publicó
un álbum de ocho litografías titulado "Fiat modes, pereat ars" (1919).
Ese mismo año empezó a hacer collages, algunos en colaboración con Arp y
Baargelden (álbum Fatagaga). Los collages de Ernst no se parecían a los
de Braque o Picasso, que se organizaban en un contexto, sino que eran
fragmentos que organizaba siguiendo los impulsos irracionales de su
imaginación y que anunciaban marcadamente el surrealismo plástico. Se
dejaba guiar por el principio de la similitud, que modificaba la
relación natural de objetos, situaciones, perspectivas o escalas,
creando un efecto de choque en el espectador.
En una visita a Colonia, en 1921, Paul Éluard seleccionó algunos
collages para ilustrar sus poemas; a partir de entonces se crearía una
gran amistad entre ambos y, al año siguiente, colaborarían en la
redacción e ilustración de "Los infortunios de los inmortales". En esa
época pintó "Reunión de amigos" y otra serie de cuadros en los que
aparecen máquinas, jeroglíficos, fantasías sobrecogedoras y simbologías
oníricas y angustiosas, como "Élephant Célèbes", "Oedipus Rex", "Mujer,
anciano y flor" y "Dos niños amenazados por un ruiseñor".
Tras un viaje a Oriente en 1924, Ernst se definió claramente
surrealista, se adhirió al manifiesto que acababa de publicar Bretón y,
junto con Masson, Miró y Dalí, formó la vanguardia de esta corriente
pictórica.
En 1925 inventó los frottages, de una manera casual. Poco después
utilizaría también una variante a la que llamó raclage, que consistía en
raspar con un peine o una rasqueta la capa fresca de la pintura y dejar
que asomara parcialmente el interior. En 1926 hizo la primera obra con
esta técnica: "Bosque-artistas".

Le
Soleil
De 1927 a 1938, Max Ernst vivió en
París, profundizando en las posibilidades del movimiento surrealista y
dejándose llevar por sus vivencias personales. Para crear seguía el
consejo de cerrar sus ojos físicos para poder ver primero las imágenes
con el ojo espiritual y, luego, traspasar a la luz del día lo que había
visto durante su noche, de modo que el orden que le guiara fuera del
interior al exterior. No descartó ninguna forma de manifestar sus
fantasmas interiores, su razonamiento consciente, su sensibilidad y su
conducta espontánea, dejándose llevar por técnicas artísticas que, en
principio, le eran ajenas.
En 1930 participó con Buñuel y Dalí en la realización de La edad de oro.
En 1934 dejó en la casa de Giacometti numerosas esculturas de piedra.
Pero siguió dedicándose a la pintura y, sobre todo, a los álbumes y las
novelas collage, la más ambiciosa de las cuales sea "Une semaine debonté,
ou les sept éléments capiteaux" (1934)

Swans Reflecting Elephants
En 1936 participó en la exposición de Arte Fantástico, dadá y
surrealismo de Nueva York. También empezó a aplicar sobre sus pinturas
al óleo una técnica nueva, la decalcomanía, que desarrolló
principalmente a partir de la década de los cuarenta.
Cuando estalló la guerra, en 1939, empezó un calvario, debido a su
dependencia de la jurisdicción alemana. Fue internado y excarcelado de
varios campos de concentración. En esos años sólo empezó "Europa después
de la lluvia" cuando ya Francia estaba ocupada por los nazis y la
Gestapo, que le consideraba un artista degenerado, le vigilaba
estrechamente. Entonces decidió marchara EEUU e instalarse en Nueva York.

Napoleon in the Wilderness. (1941)
Oil on canvas, 18 1/4 x 15" (46.3
x 38.1 cm)
The Museum of Modern Art, New York. Purchase and exchange
Collection work meeting criteria specified in Introduction.
12.42
En 1942 expuso las primeras pinturas americanas ("Napoleón en el
desierto", "Europa después de la lluvia II" y "El antipapa"), en una
muestra itinerante por Nueva York, Chicago y Nueva Orleans. También
inició una serie, "La mosca no euclidina" (luego la llamaría "Hombre
joven intrigado por el vuelo de una mosca no euclidiana") en la que se
valió de un procedimiento nuevo para crear asociaciones consistente en
una lata llena de pintura, a la que se ha practicado un agujero, y que
se deja oscilar sostenida con una cuerda, sobre la tela.
En una exposición de pintoras había conocido a Dorothea Tanning, de la
que se enamoró, permaneciendo junto a ella el resto de su vida. El día
después del armisticio, Paul Éluard le organizó una exposición
retrospectiva en París, mientras en Beverly Hills se celebraba la boda
de ambos. El matrimonio viajó a Sedona, donde permanecieron cuatro años
semiretirados de toda actividad mundana, dedicados a la construcción de
la casa, a la pintura, a la escultura y a la escritura. Allí pintó
"Siete microbios vistos a través de un temperamento", poco antes de
obtener la ciudadanía norteamericana, de presentar una exposición en
Nueva York y otra en Beverly Hills, y de que, en París, se publicara "En
el interior de la vista: ocho poemas visibles", un libro de poemas de
Éluard y antiguos collages suyos.
En 1950 regresó a Europa y revivió en París los últimos tiempos
dramáticos. Ernst se había convertido en un artista reconocido y las
exposiciones retrospectivas que se hicieron a su llegada tuvieron una
enorme afluencia de público.
Ernst y Dorothea, que ejerció una benéfica influencia en Su vida y en su
obra, residieron tres años más en Sedona, hasta que se trasladaron a
París definitivamente en 1958. Se cerraba una época en la que su obra
había experimentado una profunda transformación, sustituyendo los
fantasmas maléficos de antaño por ensueños menos dramáticos, quizá menos
poéticos, pero más cristalinos.
La obtención del primer premio de pintura de la Bienal de Venecia le
supuso su consagración como pintor y su exclusión del grupo surrealista,
pero este hecho no se debió sólo al rechazo de su acceso a la fama y a
los halagos mundanos que ésta comportaba. Había razones personales
relacionadas con su falta de espíritu militante y su talento abierto y
libre, receptivo física e intelectualmente a las continuas variantes de
su vida.
Tras una corta etapa en París, el matrimonio se instaló, en 1955, en la
región de Touraine, donde trabajaba en la ilustración de "Galápagos", de
Antonin Artaud y prepararon una exposición colectiva en Tous, en la que
participaron ellos dos junto a Man Ray y Mies van der Rohe.

Der
Garten Frankreichs
La obra realizada en este segundo período francés, en la que combinó
procedimientos técnicos que había utilizado con anterioridad, como la
decalcomanía y el "raclaje", incluye "El caballero polaco" (1954), "El
bosque rojo" (1956), "La tumba del poeta" (1958), los aguafuertes de "Maximiliana"
y la pintura "Para luna escuela de monstruos" (1966) que le colocaron en
un lugar privilegiado dentro de la escuela de París.
Desde su vuelta a Europa hasta su muerte se iban a suceder continuas
exposiciones en Nueva York (1958), París (1959); Londres (1961)
,Colonia, Zurich, Tours, París, Helsinki, Estocolmo, Copenhague y
Antibes (1963), y en la Galería Iolas de París (1964, 1966, 1968 y
1969). En 1970 se publicó una recopilación de sus textos con el nombre
de "Escrituras", y en 1974 pintó su última obra, "El museo del hombre".

4
oiseaux et 5 soucoupes volantes
En 1975, un año antes de su muerte, Ernst formuló una pregunta abierta a
sus seguidores: si había merecido el nombre que le aplicó uno de los
mayores poetas de nuestro tiempo: "El mago de los apenas perceptibles
sortilegios".
Murió en 1976, a los ochenta y cinco años, en París, a consecuencia de
un paro cardíaco.
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