Einstein no fue un astrónomo,
sino físico. Sin embargo, el alcance de sus
descubrimientos, que modificaron radicalmente la
concepción misma de la astronomía y el Universo,
justifica su recuerdo junto a los personajes de la
astronomía como Aristarco,copernico, Kepler,Galileo y
porque no Giordano Bruno.
Albert Einstein nació el 14 de marzo de 1879 en Ulm,
Alemania. En 1880 su padre, Hermann Einstein y su tío
Jakob Einstein se mudaron a Munich, donde instalaron un
pequeño negocio de ingeniería eléctrica. Albert inició
allí la escuela, que seguía el estilo rígido y
estereotipado, característico de esa época, en
Alemania, y la encontró intimidatoria y aburrida y,
consecuentemente, demostró escasas habilidades. A
instancias de su madre, también estudió música y
aprendió a tocar cumplidamente el violín, práctica
que seguiría a lo largo de toda su vida, como manera de
relajarse del trabajo y motivo de reunión privada, con
amigos de similar sensibilidad, y con quienes tocaría
en grupo. Su tío Jakob, por su parte, lo estimuló a
desarrollar el interés por las matemáticas y su tío Cäsar
Koch, le contagió una insaciable curiosidad por las
ciencias.
Videos
Reflexiones
sobre la juventud
Reacción en cadena
Anécdota secretaria
Insertidumbre
Conversación con Oppenheimer
Entrevista
Dos visiones de la realidad
Sol y Luna
Bomba Atómica
Misticismo
Cálculos
Ghandi
A los 15 años, con calificaciones pobres en historia,
geografía y lenguaje, dejó la escuela sin recibir
diploma y fue a Milán, a donde se había mudado su
familia, tratando de recobrarse de los reveses económicos
que sufriera su padre en los negocios. Casi enseguida,
continúa su educación en Suiza, que culmina con cuatro
años de física y matemáticas en la renombrada
Academia Politécnica de Zurich. A fines de 1900, luego
de su graduación, adoptó la ciudadanía suiza, y se
desempeñó durante dos meses como profesor de matemáticas
y luego se empleó como examinador en la Oficina de
Patentes en Berna. Habiendo obtenido un ingreso seguro,
en 1903 se casó con Mileva Maric, que era su novia
desde la universidad.
A comienzos de 1905, Einstein publicó en los Annalen
der Physik, prestigiosa publicación mensual
alemana, su tesis “Una Nueva Determinación de las
Dimensiones Moleculares”, que le permitió obtener
el Doctorado en física de la Universidad de Zurich. Y
ese mismo año, hizo en los Annalen cuatro publicaciones
más, que cambiaron para siempre la visión que los
hombres tenían del Universo. Tenía 26 años.
La primera publicación, “Über die von der
molekularkinetischen Theorie der Wärme geforderte
Bewegung von in ruhenden Flüssigkeiten suspendierten
Teilchen” (Sobre el movimiento de Pequeñas Partículas
Suspendidas en un Líquido Estacionario –requerido por
la Teoría cinético molecular del calor) aportó una
explicación teórica del movimiento browniano. En “Über
einen die Erzeugung und Verwandlung des Lichtes
betreffenden heuristischen Gesichtspunkt” (Sobre
un nuevo enfoque acerca de la producción y transformación
de la luz), Einstein postula que la luz está compuesta
de quantos, individuales (más tarde llamados fotones),
que además de exhibir el comportamiento ondulatorio,
demuestran tener ciertas propiedades características de
las partículas. De un solo golpe, este planteo
revolucionó la teoría de la luz y daría explicación,
entre otros fenómenos al de la emisión de electrones,
por parte de algunos sólidos, cuando reciben luz –fenómeno
conocido como efecto fotoeléctrico. La magnitud
de la ruptura con las teorías anteriores, se evidenció
cuando la exposición sobre la naturaleza de la luz, que
hiciera Einstein en la Conferencia de Salzburgo de 1909,
recibió el rechazo de Max Plank, que oficiaba como
presidente y la incredulidad de los restantes
asistentes, a excepción de uno.
La Teoría Especial de la Relatividad, publicada por
primera vez como “Zur Elektrodynamik bewegter Körper”
(Sobre la Electrodinámica de los Cuerpos en Movimiento)
tuvo sus antecedentes en un ensayo que Einstein escribió
a los 16 años. La teoría sostiene que, si para todos
los sistemas de referencia la velocidad de la luz es
constante y todas las leyes naturales son iguales,
entonces ambos, el tiempo y el movimiento, resultan
relativos al observador.
Su cuarta publicación, “Ist die Trägheit eines Körpers
von seinem Energieinhalt abhängig?” (La inercia
de un cuerpo ¿depende de su energía?) siguió la
orientación matemática de su Teoría Especial de la
Relatividad, y establece la equivalencia entre la masa y
la energía. Según esta, la energía E de una cantidad
de materia con masa m, es igual al producto de la masa
por el cuadrado de la velocidad de la luz, c. Y se
expresa matemáticamente como :
La valoración pública de las nuevas teorías y el
reconocimiento a su creador, vendría muchos años más
tarde, pero Einstein había ya ganado su puesto entre
los más eminentes físicos europeos, con quienes inició
un creciente intercambio de opiniones y consejos.
Mientras Einstein continuó el desarrollo de su teoría,
tratando de abarcar también los fenómenos
gravitatorios, dejó la Oficina de Patentes y retornó a
la docencia, primero en Suiza y luego en la Universidad
Alemana de Praga, donde se le concedió el título de
profesor.
En
1912 regresó al Politécnico de Zurich, y allí se lo
describe como un hombre feliz, contento con su
matrimonio y sus dos hijos, Hans Albert y Edward.
En abril de 1914, la familia se mudó a Berlín, al
aceptar Einstein un cargo con la Academia Prusiana de
Ciencias. El contrato, le permitió continuar sus
investigaciones, con sólo algunas disgresiones para
dictar conferencias en la Universidad de Berlín. El
estallido de la guerra, tomó a la familia separada, ya
que su esposa e hijos se encontraban de vacaciones de
verano en Suiza, impidiendo el retorno durante varios años.
Esta situación originó un deterioro de las relaciones
que terminó en el divorcio. Por su parte Einstein
aborrecía la guerra y era un crítico del militarismo
alemán, entre la complaciente comunidad científica de
Berlín. Pero su principal ocupación era el
perfeccionamiento de su “Teoría General de la
Relatividad”, que publicó en los Analen der Physik
como “Die Grudlagen der allgemeinen Relativitätstheorie”
(Los fundamentos de La Teoría General de la
Relatividad), en 1916. Su contenido medular explica que
la gravitación no es una fuerza, como había dicho
Newton, sino un campo que se curva en el continuo
espacio-tiempo, debido a la presencia de una masa.
Indicó también que esta afirmación podría
comprobarse o refutarse, midiendo la desviación de la
luz de las estrellas, cuando ellas pasaran cerca del
Sol, por ejemplo durante un eclipse total. Los cálculos
de Einstein anticipaban una desviación del doble de la
que surgía de acuerdo con la mecánica newtoniana.
Sus nuevas ecuaciones explicaban también, por primera
vez, el pequeño adelanto que presenta el planeta
Mercurio en su perihelio, y dieron una razón al
corrimiento hacia el rojo, de la luz emitida por las
estrellas cuando se encuentran en campos gravitatorios
fuertes, comparados con los espectros de estrellas en
campos gravitatorios débiles.
Mientras duró la primera guerra mundial, Einstein
incrementó paulatinamente su apoyo al pacifismo, hasta
llegar a distribuir literatura en apoyo de la paz a los
simpatizantes en Berlín. Su pensamiento concordaba con
el del escritor y pacifista francés Romain Rolland, con
quién se entrevistó durante una visita a Suiza. El
diario de Rolland nos dejó una de las mejores
semblanzas de Einstain cerca de los 30: “Einstein
es todavía un hombre joven, no muy alto, de rostro
ancho, con una gran hirsuta y rizada melena de cabello
renegrido, salpicado de gris desplegándose en alto
desde su ancha frente. Su nariz es carnosa y prominente,
su boca pequeña y con labios gruesos, las mejillas
rosadas y la barbilla redonda. Lleva un bigote pequeño
y recortado.”
La opinión de Einstein sobre la humanidad durante el
período de guerra, quedó registrada en una carta a su
amigo, el físico danés de origen austríaco, Paul
Ehrenfest: "El antiguo Jeová está todavía de
viaje. Mata al inocente junto con el culpable, de manera
tan salvajemente ciega, que no pueden ni sentir su
propia culpa … Nos encontramos en una epidemia de
tristeza, que luego de haber causado infinitos
sufrimientos, un día desaparecerá y se transformará
en uno monstruoso e incomprensible motivo de estupor
para las generaciones venideras.
En 1919, la Royal Society de Londres, envió una
expedición científica a las Islas Príncipe, en
el golfo de Guinea, que fotografió el eclipse solar del
29 de mayo. Terminados los cálculos de posición, se
constató la verificación de las predicciones
anticipadas por Einstein a partir de su Teoría General
de la Relatividad. Pocos podían entender de
relatividad, pero los enunciados básicos eran tan
revolucionarios y la comunidad científica estaba tan
asombrada, que inmediatamente fue aclamado como el mayor
genio sobre la Tierra. Einstein mismo estaba asombrado y
aparentemente disgustado por la reacción, ya que le
preocupaba las continuas interrupciones a su trabajo.
Después de su divorcio, en 1919 se casó con Elsa, la
hija del primo de su padre, que había quedado viuda.
Ambos, con las dos hijas de Elsa, continuaron su vida en
Berlín, sin escapar a las demandas de su posición de
encumbrado sabio.
A pesar del creciente deterioro político de Alemania,
Einstein atacaba al nacionalismo y promovía los ideales
pacifistas. Fue acusado de “bolcheviquismo físico”
y logró muchos enemigos cuando comenzó a dar apoyo al
movimiento Sionista. Nunca se había comprometido mucho
con el judaísmo, pero insistía en que así como un
caracol puede dejar su caparazón y continuar siendo un
caracol, así un judío podía abandonar su fe y
continuar siendo judío.
Aunque Einstein causaba preocupación en Berlín, era
tan solicitado desde otras ciudades de Europa, que
viajaba constantemente, para dar conferencias sobre
Relatividad. Era corriente verlo llegar en vagones de
tercera clase, con un violín bajo el brazo. Luego de
rechazar una gira de conferencias con alojamiento en
hotel de lujo en Londres, aceptó hacer un tour por EEUU,
en respuesta a un pedido del líder sionista Chaim
Weizmann para recaudar fondos para la Fundación pro
Palestina. A pesar de ser presentado casi como una
atracción de circo, Einstein quedó complacido por el
nivel de la investigación científica y la actitud
idealista de la gente.
Durante los siguientes tres años, Einstein se dedicó a
viajar, llegando no solo a las capitales europeas sino
también al Oriente y al Oriente Medio y a América del
Sur, e incluso a Uruguay En sus notas escribió que
encontró nobleza entre los hindúes de Ceilán, (actual
Sri Lanka) pureza de espíritu entre los japoneses, y un
magnífico alcance intelectual y moral entre los judíos
residentes en Palestina.
En 1921, le fue comunicado el
otorgamiento del premio Nobel de física, por sus
trabajo en el efecto fotoeléctrico, mientras se
encontraba en Ceilán.
Durante la década de los 20, a pesar de los compromisos
derivados de su creciente popularidad, Einstein siguió
su búsqueda de una relación entre el electromagnetismo
y la gravedad, el primer paso hacia el descubrimiento de
una ley unificada que explicara todo lo que sucede en el
Universo, que se llamaría La Teoría del Campo
Unificado. Pero sería una búsqueda elusiva, que lo
ocuparía por el resto de su vida. Reconoció como
brillante, el concepto desarrollado mediante la mecánica
cuántica, pero no aceptó la idea como la solución
definitiva, imaginando un Universo siempre predecible.
Al respecto, el reconocido teórico cuántico alemán
Max Born, un amigo cercano a Einstein afirmó: “Muchos
de nosotros interpretan su actitud como una tragedia,
tanto para él, que debe tantear su camino en la
soledad, como para nosotros, que perdimos nuestro líder
y porta estandarte”.
Einstein también viajó en varias ocasiones a Monte
Wilson, en California, para asistir a seminarios de física.
En uno de ellos, a comienzos de la década de los 30,
escuchó la exposición por parte del científico belga,
abate Georges Lemaître, de su Hypothèse de l'atome
primitif (Hipótesis del átomo primitivo) en que
empleando la Teoría General de la Relatividad, deducía
que el Universo que conocemos, habría resultado de la
expansión de un átomo primigenio, y que tal expansión
no se habría nunca detenido. Lemaître había publicado
la teoría en 1927, al acceder al puesto de profesor de
astrofísica de la Universidad de Lovaina. (Un planteo
similar, había sido hecho en 1922 por el ruso Aleksandr
A. Friedmann, aunque sólo consideró que la Constante
Cosmológica tuviera un valor cero. El planteo de Lemaître,
resulta más general pues estudia todos los posibles
valores de la Constante y sus consecuencias.). Al oirlo,
Einstein lo aplaudió de pie y exclamó sonriente:
“Esta es la más bella y satisfactoria explicación de
la Creación que haya oído.”
En 1933, poco después que Adolf Hitler debutara como
canciller alemán, Einstein dejó Alemania. Las tropas
nazis confiscaron sus propiedades, y él, que estaba
convencido de que Alemania se preparaba para una guerra,
emitió varios llamamientos para advertir a los países
libres de Europa, aconsejándoles armarse y preparar su
defensa.
Se instaló en EEUU, y aceptó una posición como
miembro fundador de la escuela de matemáticas en el
nuevo Instituto de Estudios Avanzados, en la Universidad
de Princeton, en Nueva Jersey, en la que permanecería
hasta su muerte. La guerra le ensombreció el espíritu
y gradualmente entro en un estado de resignación. Su
esposa falleció en 1936, pero la pérdida no alteró su
modo de vida.
En 1939, el físico atómico dinamarqués Niels Bohr,
comunicó a Einstein que la física Lise Mietner,
refugiada alemana en Copenhague, había fisionado átomos
de uranio, con una pequeña pérdida de masa, que se había
convertido en energía, siguiendo una línea
experimental transitada meses antes, con menos precisión
por Otto Hahn y Fritz Strassmann en Berlín. Bohr
especuló que un proceso de fisión en cadena podría
liberar grandes cantidades de energía, y el
excepticismo de Einstein fue disipado por las
experiencias confirmatorias de Enrico Fermi en EEUU.
Ante la inminencia de la guerra en Europa y el temor de
que los científicos Nazis pudieran construir una bomba
primero, Einstein fue persuadido de escribir al
presidente Franklin D. Roosevelt recomendando “estar
alerta y si es necesario, tomar rápida acción”.
Einstein no supo con certeza de la existencia de la
bomba hasta la destrucción de Hiroshima, e
inmediatamente se plegó a los científicos que buscaron
evitar el uso futuro de la bomba. Su propuesta fue el
establecimiento de un gobierno mundial, bajo una
constitución preparada por EEUU, Inglaterra y Rusia,
que regulara los despligues de poder.
Aunque estas ideas fueron ignoradas por el poder político,
su espíritu no decayó pues su principal interés fue
siempre la física. En 1950 publicó un detallado ensayo
matemático sobre el campo unificado, que fue cortésmente
desestimado por la mayoría de los físicos. Einstein
dijo por entonces, sentirse como un extranjero en el
mundo. Su salud se deterioró paulatinamente, y el 8 de
Abril de 1955 murió mientras dormía, en el Princeton
Hospital.