|



Rudolph Diesel - Ingeniero Alemán
nacido en Francia
( 1858-1913 )
LA NOCHE del 29 de
septiembre de 1913, el doctor Rudolph Diesel cruzaba el Canal de
la Mancha. Se dirigía a Londres, para asistir a una reunión de
fabricantes y conferenciar con los funcionarios del
Almirantazgo. Eran las 10 PM cuando dió las buenas noches a sus
amigos y se retiró a su camarote. A la mañana siguiente no
apareció, y nadie lo ha volvió a ver.
Su desaparición causó gran
sensación en todo el mundo. Cuando estalló la guerra mundial,
corrió el rumor de que los alemanes lo habían matado para que no
revelara secretos técnicos a los ingleses.
El misterio, que no pudo
resolverse,se fué olvidando gradualmente, y hoy la mayor parte
de la gente no sabe nada ni del misterio ni del hábil ingeniero,
aunque rara es la persona que no haya oído hablar del motor
Diesel. Sin embargo, Diesel fué uno de los más grandes
inventores. Su nombre, en algunas lenguas, ha perdido su
carácter de nombre propio, y se ha convertido en adjetivo, así
se habla de buques diésel, camiones diésel , aviones diésel y
tractores diésel, etc.

Diesel a los 12 años
Biografía
Diesel nació en Francia, Paris en
1858. su familia pertenecía a la clase de los artesanos, y su
padre le enseñó el Oficio inteligencia perspicaz de mecánico. De
no poco espíritu inventivo, terminó en poco tiempo sus estudios
en la escuela de artes y oficios de Augsburgo y ganó una beca
en el Instituto Tecnológico de Munich. Cuando salió de allí, a
la edad de 20 años, los profesores lo felicitaron efusivamente,
declarando que era el mejor estudiante que el Instituto había
tenido hasta entonces.
Dos cosas más importantes que ésa
acontecieron a Rudolph Diesel en Munich: asistió a una
conferencia y vio un artefacto extraño parecido a un tirabala.

La conferencia la dio el doctor
Carl Linde, famoso entre los iniciadores de la refrigeración
artificial. El conferenciante trató de las máquinas de vapor, v
señaló el hecho de que las menores que entonces se usaban
desperdiciaban el 90% de la energía de la hulla. Fue un
cuaderno, que aún se conserva, Diesel apuntó: «La teoría
mecánica enseña que actualmente sólo parte del calor del
combustible puede utilizarse... ¿No se sigue de aquí que el
empleo del vapor o de cualquier otro agente de transmisión , se
funda en un principio erróneo? A uno le ocurre la posibilidad de
aplicar la energía directamente, sin agente intermedio. Pero
¿cómo puede lograrse esto r» El mencionado artefacto que se
parecía a un tirabala era un encendedor de cigarros. El aire del
cilindro, calentado por compresión con un émbolo, enciende un
pedacito de material combustible. Esto sugirió a Diesel la idea
de cómo podía «aplicarse la energía directamente».
Casado y establecido en París
como agente de las máquinas de hacer hielo, del profesor Linde,
Diesel se ocupaba de noche en proyectar el motor con que soñaba.
Algunas veces su esposa lo encontraba por la mañana dormido en
su silla, con la cabeza sobre su escritorio. Su montón de
dibujos y sus pliegos de cálculos crecían día tras día.
Principios
Diesel sabía que el aire, cuanto
más se comprime, tanto más se calienta. (Hágase la prueba
poniendo la mano sobre la bomba cuando se infla el neumático de
una bicicleta.) Ahora bien, se preguntó: ¿por qué no construir
un motor en que el émbolo no aspire sino aire puro en su carrera
de aspiración y luego lo comprima contra el fondo del cilindro
hasta reducir su volumen a un 1/17 de lo que era al entrar, lo
cual, según demuestra el cálculo, lo calentará hasta una
temperatura como de 540 grados centígrados? Si entonces se
introduce una gota de petróleo en el cilindro, el aire caliente
la encenderá, y los gases de la combustión empujarán el émbolo..
No habrá necesidad de un sistema complicado de encendido.
Muchos otros inventores habrían
ido inmediatamente al taller a hacer la prueba y determinar los
detalles por ensayos y tanteos. Pero ése no era el método de
Diesel: él quería calcular primero todos los detalles del motor,
hasta el último tornillo.
Antes de tener su manuscrito listo
para el impresor, fue trasladado a la oficina de Linde, en
Berlín. Después de obtener patentes, publicó, en i893, su
Teoría y construcción de un motor térmico racional. Esta
obra es un folletito delgado, y sin embargo figura entre las que
han cambiado al mundo. Diesel sabía que en el mundo no había más
de una veintena de hombres que comprendiesen la importancia de
su invención, y se preparó para la frialdad con que la
recibirían algunos y la mofa que otros harían de ella. Y así
sucedió. Los burlones llamaban su máquina «un motor en el
papel», diciendo que no existía ni podía existir sino en un
libro.

Pero Krupp convino en apadrinar la
invención, haciéndose cargo de los gastos, y en agosto de 1893
el primer motor diésel estaba listo para probarlo. Vemos al
inventor en un taller de Augsburgo mirando y examinando con
ansiedad un artefacto vertical, de forma de bomba, con un
volante que giraba lentamente.
El exito
Nunca hasta ahora se había
visto máquina como ésta. La maldita cosa necesitaba fuerza
exterior para hacer mover el émbolo? Al fin, ardiendo de
agitación, esperanza y temor, Diesel tira de una palanca, y el
combustible vaporizado se precipita en el aire aprisionado
cálido. En seguida resuena un estallido como un disparo de
cañón, y por todo el cuarto vuelan fragmentos metálicos.
Escapando milagrosamente a la muerte, Diesel lanza jubiloso un
grito de triunfo:
«¡Eso era lo que yo quería! ¡Voy
por buen camino!»
Después de esto, trabajó cuatro
años, siguiendo la misma idea, hasta que un día los ingenieros
más notables del mundo se agolparon en Augsburgo a ver un
Dieselmotor de 2o caballos de fuerza, que con su rendimiento
mecánico, 0 eficiencia, los dejó turulatos.

Entre los concurrentes se hallaba
el coronel D. C. Meier, ingeniero neoyorquino, quien al
encontrarse en París con su compatriota Adolphus Busch, le
refirió cuanto había visto. Busch, que se hallaba en vísperas de
regresar a San Luis, Estados Unidos, donde tenía una fábrica de
cerveza, aplazó el viaje y tomó el primer tren que salía para
Alemania, después de telegrafiar a Diesel que viniese a
encontrarlo a la mitad de Nueva York en un cupé provisto
de motor diésel, con un gasto de combustible de sólo 7 dólares y
63 centavos, varios grandes fabricantes de motores de automóvil
han estado trabajando,enérgicamente a puerta cerrada, y hoy se
ven en las carreteras multitud de coches de aspecto inocente en
que se ensayan los motores diésel, sin que nadie se dé cuenta de
ello. Cosa análoga ocurre en las fábricas de motores de
aviación. En Alemania, los aviones junkers de transporte movidos
por motores diésel han estado en servicio desde hace muchos
años.

Ventaja del Motor Diésel
La ventaja del motor diésel es
que emplea petróleo bruto o poco refinado y por tanto barato.
Sin embargo, el precio del combustible puede subir a medida que
el motor se generalice y la demanda aumente. Diesel tuvo esto en
cuenta, y proyectó su motor de tal modo que casi cualquier cosa
puede servirle de combustible. El inventor probó carbón
pulverizado, el cual, aunque hacía funcionar el motor, rayaba
los cilindros. También usó con buen éxito aceite de ricino y
otros aceites. Otros han usado alquitrán y asfalto derretido.
Hasta la leche desnatada hace andar el sumiso motor, pero los
ingenieros no la recomiendan.
La tragedia
La triste tragedia ocurrió
algún tiempo después que el doctor Diesel regresó de los Estados
Unidos a su patria. Dos amigos suyos cruzaban con él el Canal de
la Mancha la noche en que desapareció. Uno de ellos era Georges
Carels, director de la fábrica diésel de Gante. Los tres
comieron alegremente por la noche, y luego se pasearon un rato
en la cubierta. Cuando bajaron, Diesel se separó de los otros al
pasar por su camarote. Un minuto después, tocó a la puerta de
Carels, le estrechó fuertemente la mano, y le dio las buenas
noches. Aquello parecía un poco extraño. «Nos veremos por la
mañana», dijo, y esas fueron sus últimas palabras. Al otro día,
encontraron sobre su almohada su camisa de dormir, sin
desdoblar, y el reloj colgado de la maleta.
Más de una semana después, un
barco holandés sacó del agua un cadáver; pero estaba tan
destrozado y desfigurado, que fue imposible identificarlo.
Después de sacar lo que había en los bolsillos, se le arrojó
otra vez al mar. Más tarde se encontraron un portamonedas, un
cortaplumas y un estuche para anteojos, todos los cuales, según
se comprobó, habían sido del doctor Diesel.
Con la excitación febril causada
por el desasosiego internacional y el temor de la guerra, y los
submarinos, provistos de motores diésel, esperando
impacientemente la señal de ataque, empezaron a circular cuentos
melodramáticos. Se dijo que a Diesel lo habían arrojado al mar
los agentes secretos de Alemania. En un artículo de periódico,
un hombre que dijo haber servido en un submarino declaró que «el
traidor Diesel sufrió el castigo que merecía». Estos cuentos
todavía se publican de cuando en cuando.

La verdad la sacó a luz
recientemente Eugen Diesel, hijo del inventor, en una biografía
de su padre. No obstante su aire de satisfacción y de confianza,
su suntuosa morada y su celebridad universal, Rudolph
Diese estaba pecuniariamente en calzas prietas. Con toda su
propiedad fuertemente hipotecada, se veía amenazado de quiebra.
Careciendo de recursos suficientes para promover más aún la
popularidad de su motor, se había dado a especular en fincas
raíces, en Munich, y había perdido mucho dinero. Después de su
muerte se descubrió que debía como 375.000 dólares, al paso que
su activo ascendía a 10.000 solamente.

«¡Si mi amigo Diesel me hubiera
dicho siquiera una palabra!», exclamó Adolphus Busch cuando oyó
hablar de la situación de Diesel. Había muchas otras personas
que con gusto lo hubieran ayudado; pero él se abstuvo, con
porfiado orgullo, de recurrir a ellas.
El inventor había hablado de los
métodos de suicidio con su hijo Rudolph, el cual, sin imaginarse
que su padre estuviese hablando en serio, le había dicho que, en
su concepto, el mejor era saltar de la cubierta de un buque
rápido al mar. Algunas personas observaron que, cuando Diesel
salió para Inglaterra, se despidió de sus amigos con cierto
afecto efusivo y emoción que parecían tener algo de extraño.
La travesía del Canal es
siempre lóbrega, y el seno del mar, con su promesa de descanso
eterno, es grande tentación para quien contempla su próxima
ruina.
Algo más...
Peugeot da el primer impulso al
diesel en 1921!
En 1912, la inyección mecánica sustituyó a la inyección
neumática, lo que ofrecía perspectivas de uso del motor diesel
en los vehículos automóviles. El ingeniero francés Tartrais
presentó en 1921 su primer motor de rotación rápida, elaborado
en colaboración con Peugeot. Se instaló este motor de dos
cilindros y dos tiempos (40 CV) en un prototipo Peugeot tipo
156, que cubrió los 600 km que separan París de Burdeos a una
media de ¡48 km/hora! Benz comercializó más tarde los primeros
modelos diesel: un 2 cilindros de 30 CV a 800 rpm para
tractores, y un 4 cilindros de 50 CV a 1000 rpm para camiones.
Varias invenciones propiciaron el desarrollo del diesel a gran
escala. Las más destacadas fueron las bombas de inyección (Bosch)
o el sistema de doble turbulencia con cámara en el pistón e
inyector de chorros múltiples inventado por Saurer en 1935, del
que se inspiran todavía hoy la mayoría de los motores. En 1936,
Peugeot y Citroën propusieron taxis y utilitarios diesel,
mientras que Mercedes comercializó el primer turismo diesel del
mundo, el 260D.
Después del año 1945, apareció toda una serie de modelos diesel:
los Mercedes 170D, 180D y 190D en particular. Con el 403 diesel
(motor Indénor), Peugeot fue, en 1959, el primer constructor en
rivalizar directamente con Mercedes sobre este terreno, y la
marca lanzó en los años 60 el 404 y el 504 diesel, así como el
204 diesel, que abría el camino del diesel muy ligero. La crisis
petrolera de los años 70 revivificó al diesel. En 1979, el 604 D
Turbo fue equipado con el primer motor diesel francés
sobrealimentado.
El quinto tiempo del motor diesel
La introducción de la inyección directa de alta presión por Fiat
a principios de los años 90 hizo que redoblara el interés por el
motor diesel, al aumentar su rendimiento. No obstante, fue la
asociación de la inyección directa de alta presión con el
sistema de "rampa común" (common rail) por varios constructores,
y por PSA Peugeot Citroën en particular en 1998, lo que permitió
reducir a la vez las molestias sonoras y el nivel de emisión de
partículas. El grupo bautizó su nuevo motor diesel dotado de
esta tecnología con el nombre de "HDi" (Haute pression Directe
Injection, o "Alta presión Directa Inyección). En mayo del año
2000, por primera vez en el mundo, se equipó a un Peugeot 607
con este sistema, al que se había acoplado un filtro de
partículas. Esta innovación fundamental en términos de mejora de
la calidad del aire equipa actualmente a más de 500.000
vehículos Peugeot y Citroën.
|