Tú no sabes, tal vez, que las palabras tienen
siete significados profundos y escondidos.
Sólo algunos poetas logran adivinar
lejanos resplandores de este secreto lírico.
El celeste evangelio del Budha, la Sagrada
Escritura, y las viejas páginas del Korán,
son pedrerías bajo siete llaves guardadas.
Hombre del mundo, aquieta tu vida, y lo sabrás...
Hay sílabas sagradas que cuando se pronuncian
su resonancia enorme llega hasta el Más Allá.
Hay palabras que trepan desde tu boca triste,
por sus siete peldaños, hasta la eternidad.
Hay versos que desgarran los mundos invisibles;
estrofas que estremecen el sistema solar.
Hay palabras de Cristo, en que, como en el hueco
de un caracol, resuena toda la inmensidad.
Te lo dice un poeta que está a los pies de Dios.
Hombre del mundo, aquieta tu vida y lo sabrás.
Daniel de la Vega
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