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Queremos referirnos en este apartado a las relaciones que se establecen entre arte y arquitectura a lo largo de la historia y de cuᬥs son los vulos que se establecen entre ellos, entendiendo que trataremos de arte en el sentido de artes pl᳴icas. No cuestionaremos aqua artisticidad de la arquitectura que, por otra parte, creemos fuera de duda. Trataremos en primer lugar del papel que desempela pintura, la escultura, etc., en la arquitectura, para ver posteriormente cellas, a su vez, se sirven del feno arquitecto para alcanzar sus objetivos. as relaciones de la arquitectura con las otras artes pl᳴icas tienen su origen en la Antig? Ya en Oriente Pro y en Egipto era prᣴica habitual decorar los templos y las tumbas con relieves y pinturas murales, especialmente los interiores. En Grecia y en Roma la pintura mural y, en ocasiones, el mosaico formaban parte fundamental de las decoraciones de los interiores arquitectos. Con los Cuatro Estilos de la pintura pompeyana se crean por primera vez ilusiones visuales en las que los muros parecen abrirse a profundas perspectivas. La funciue en el Romᮩco cumplen los ciclos de pinturas murales y en Bizancio los ricos mosaicos parietales [FIGURA 1]
, la desempedurante el Go las vidrieras [FIGURA 2].
FIGURA 2: La luz es un elemento formal bᳩco en la configuraciefinitiva de un interior arquitecto. La luz ha sido utilizada como valor simbo o, simplemente, como definidora de formas y espacios. En las catedrales gas, a menudo con la ayuda de las vidrieras de color, la luz act?mo elemento desmaterializador de los muros, de los ltes fcos reales, creando una ilusie artificialidad.
Una arquitectura en la que los muros
se han reducido a la mma expresi en el que la luz es elemento
fundamental, halla en las vidrieras un nuevo soporte para narrar las
historias, las enseas de la doctrina para la que ha sido creada. Ellas
permiten, por una parte, la representacie las escenas deseadas y, por
otra, incorporan el poderoso y sugerente elemento formal que constituye la
luz.
FIGURA 3:
Las pinturas ilusionistas iniciadas con los famosos cuatro estilos pompeyanos alcanzaron su perfecciurante el Renacimiento y el Barroco, con el trampantojo y las quadrature. Son escenas que, encerradas en marcos arquitectos figurados, parecen abrir los ltes fcos del muro hacia espacios infinitos.
de perspectivas arquitectas surgidas durante el Renacimiento y llevadas a su perfecci lo largo del Barroco que, en ocasiones, adem᳠de una funciecorativa pod tener como objetivo paliar o disimular defectos de la arquitectura que las acog En ellas se superan los ltes fcos de la arquitectura real, ampliando indefinidamente los espacios a trav鳠de perfeccionadas t飮icas pictas y de perspectiva. Leonardo da Vinci ?abria pared del refectorio del Convento de Santa Marde las Gracias, en Milᮬ al pintar una Santa Cena cuyo fondo arquitecto, con tres ventanas, es una prolongacie la arquitectura real del comedor del convento. En la misma la debemos situar las pinturas de Miguel Angel en los techos de la Capilla Sixtina. Andrea Magtegna prosigue esta prᣴica con el o fingido de la C᭡ra de los Esposos del Palacio Ducal de la Mantua, en 1473. No obstante, la 鰯ca de esplendor de la pintura ilusionista, ?trompe l'oeil? o trampantojo, es el Barroco. No podemos dejar de citar las pinturas de Giovanni Battista Gaulli en las bas de la iglesia del Ges? Roma, o las del padre jesuita Andrea del Pozzo para la iglesia de Sant'Ignazio en la misma ciudad. En esta misma la debemos situar las pinturas de Francisco de Goya para la c? de la iglesia de San Antonio de la Florida, en Madrid, en las que unos personajes se asoman a la falsa barandilla que la bordea. Con el advenimiento de los nuevos materiales industriales que propician un nuevo tipo de arquitectura, las superficies antes destinadas a recibir decoraciural desaparecen casi por completo, siendo sustituidas por grandes aberturas. Nuevos valores espaciales, volum鴲icos y lumcos han sustituido a los que dominaron en otros peros [FIGURA 4].
FIGURA 4: La descomposicilanim鴲ica, junto con la descomposicie vol?s, es otra de las caractericas del lenguaje moderno de l arquitectura. El edificio estᠥstructurado a partir de ocho columnas cruciformes y autoestables de acero que soportan una cubierta plana. Usando materiales tradicionales, Mies van der Rohe cre espacio nuevo, ambivalente, en el que interior y exterior se confunden, dado que los ltes fcos impuestos al espacio interior son de vidrio o de materiales pulidos, cuya capacidad reflectante los puede hacer imprecisos
Sen contadas ocasiones la arquitectura actual da cabida a murales o paneles que, en la mayor parte de los casos, son considerados en funcie su valor intreco, de la importancia del artista autor de los mismos, que a su significacibsp; en el conjunto del edificio. Dentro de esta tendencia, por la relevancia de los pintores a los que se realizaron los encargos, y sin abandonar el marco espa podemos citar los ejemplos siguientes: las bas de Albert Rafols Casamada para la Sala de las Cuatro Estaciones del Ayuntamiento de Barcelona (1982), la c? de Miquel Barcelra el Antic Mercat de les Flors de Barcelona (1986), el techo de Lucio Mu para la Casa del Corden Burgos (1986), o el de Antonio Saura para la Diputacirovincial de Huesca (1987). Una somera alusi los
espejos como creadores de espacios de ilusior antonomasia. Fueron
especialmente utilizados durante el Barroco y el Rococ su funci am鮠de
multiplicadora, es muy parecida a la desempe por la pintura ilusionista:
crear un cierto grado de confusicerca de los ltes reales del espacio,
de las verdaderas proporciones de un interior, con la repeticie unos
mismos motivos decorativos reflejados y multiplicados hasta el
infinito.
FIGURA 5: Las relaciones entre la arquitectura y la escultura son especialmente estrechas durante la Edad Media. Los relieves escultos se adaptan a los elementos arquitectos. Incluso en algunas ocasiones las esculturas adoptan la forma y sustituyen en su misi determinados elementos arquitectos, como las columnas o las m鮳ulas. En este caso presentamos un tano decorado con un relieve: resultar imposible independizar las esculturas de su marco arquitecto.
hemos de decir que gran parte de ella ha permanecido ligada a la arquitectura durante largos peros histos, especialmente hasta el Renacimiento, en el que podemos decir que se independiza. A lo largo de la Historia del Arte vemos como relieves y esculturas se acoplan a las formas arquitectas, recubri鮤olas, sustituy鮤olas, adoptando incluso en ocasiones su funciɳte es el caso de las cariᴩdes o estatuas femeninas portantes que suplantan o sustituyen las columnas, por ejemplo, en el pco del templo griego del Erectein la Acris ateniense [FIGURA 6]
FIGURA 6:
En la Edad Media, en los templos romᮩcos y gos, los relieves y las esculturas decoran la arquitectura y llegan a someterse totalmente a ella, hasta el punto de ajustarse perfectamente al marco o la forma en la que deben situarse, sea un capitel, una jamba de un portal o un tano. Las figuras representadas adoptan la postura que mejor se acomoda al marco que las de ?contener?. La escultura, arte que comparte su caracterica especial con la arquitectura, se independiza de 鳴a cuando consigue dominar el espacio, creando un cuerpo tridimensional, al tiempo que lo ocupa y lo desplaza. Una peculiar relacie establece con la arquitectura es el caso de las esculturas alojadas en hornacinas. Las hornacinas son excavaciones en forma de nicho practicadas en los muros del edificio, que proporcionan un espacio para una escultura.
Otro elemento formal de gran
importancia para la escultura y al que ya nos hemos referido someramente,
es la luz. La luz puede ser considerada desde varios aspectos:
como factor funcional, que se limita a proporcionar claridad a un
especio, a iluminar, incluso a definir de manera formal los ltes del
mismo; como factor simbo, con una carga significativa,
aprovechando sus intrecas posibilidades de sugestiara transmitir
mensajes o estados de ᮩmo determinados; como factor capaz de crear
escenograf. Estas caractericas de la luz han sido especialmente
puestas de relieve en determinados peros histos como el Go o el
Barroco.
FIGURA 7:
, otros efectos proceden de ella misma [FIGURA 8].
FIGURA 8: La C? de la capilla de la Santa Sindone se levanta sobre tres pechinas, adaptadas a tres arcos y no a cuatro como es habitual, usᮤolas como transicintre la forma circular de la base del tambor de la c?. En su interior, con una decoraciue usa exclusivamente elementos arquitectos, como molduras o m鮳ulas, Guarini consigue la impresie la infinitud del espacio, efecto que la mayor parte de los arquitectos barrocos consiguieron mediante las pinturas ilusionistas.
Podemos hablar ase correcciones cas. Con este t鲭ino nos referimos a aquellas modificaciones que se llevan a cabo en las las de un edificio con el objetivo de contrarrestar las deformaciones determinadas por la forma cva de nuestras cas. Es conocido el caso del templo griego del Partenen el que tanto la base o estereobato como la cubierta o entablamento estᮍ ligeramente combadas para evitar el efecto visual contrario que experimentaros en caso de tratarse de las totalmente rectas. Los fustes de las columnas clᳩcas, asimismo, presentan un ensanchamiento de sus di᭥tros hacia la mitad de su altura, que se denomina ?entasis?, y que tiene como misiroporcionar la ilusie perfecta ortogonalidad. Correcciones del mismo tipo podemos encontrarlas en la fachada principal de San Pedro del Vaticano. Adem᳠de correcciones, del estudio de las proporciones de los elementos de la arquitectura pueden obtenerse efectos cos ilusionistas o engas. Por ejemplo, en la Scala Regia del Vaticano, de Gianlorenzo Bernini, mediante una doble sucesie columnas que disminuyen progresivamente de tamase consigue que la escalera parezca m᳠larga y majestuosa de lo que en realidad es. [FIGURA 9]
FIGURA 9: Para la construccie la Scala regia o nueva escalera ceremonial del palacio del vaticano, Bernini tuvo que adaptarse a algunos elementos preexistentes como el muro de la parte derecha y el rellano superior. Introdujo dos columnatas jas que, gracias a una imperceptible disminucin el alzado de los fustes de sus columnas, crean la ilusie mayor profundidad. La luz que, procedente de la izquierda, interrumpe la escalera contribuye a evitar la monoton del tramo ?
Efecto semejante se obtiene en la
galerdel Palazzo Spada, de Francesco Borromini, en
Roma.
Nos hemos referido anteriormente al concepto de
espacio como elemento que caracteriza y diferencia la arquitectura
de las dem᳠artes pl᳴icas. Este hecho es evidente desde el momento en que
convenimos en que la arquitectura, al margen de consideraciones sobre sus
valores est鴩cos o su significado, es ante todo un lugar en el que los
humanos desarrollamos parte de nuestra de actividad. La funcirimera de
un edificio, servir para aquello para lo que ha sido creado, depende de la
existencia de un espacio interior que posibilite esa funciPara que el
espacio pueda ser percibido, para que pueda manifestarse, necesita unos
ltes fcos que lo definan, que lo delimiten. Entraros en el campo de los
elementos formales, a cuyas caractericas materiales y estilicas, que
deberᮠser consideradas en el anᬩsis arquitecto totalizador, ya nos hemos
referido.
Fig 10. 1563-1584. San Lorenzo del Escorial.
Madrid.
Fig 12. Es caracterica de la arquitectura popular su
flexibilidad de adaptacil marco topogrᦩco y a las necesidades
funcionales. En Ibiza y Formentera, el crecimiento de las viviendas por
adicie vol?s en funcie las necesidades de los usuarios, origina
conjuntos m᧩cos de gran belleza y simplicidad, unificados por el uso
generalizado del encalado. De los vol?s de la arquitectura rural ibicenca
puede decirse que son sinceros, por cuanto son un fiel reflejo del espacio
existente en su interior. . Son asimismo particularmente sinceras las
arquitecturas romᮩca y renacentista, asomo las arquitecturas del hierro,
entre otras, mientras que las barrocas, las modernistas, etc. ser claros
modelos de vol?s arquitectos insinceros. A trav鳠de los espacios
interiores de un edificio pueden transmitirse mensajes de contenido
diverso: tal es el caso de las iglesias medievales en forma de cruz
latina, solo de la pasie Cristo, o de la sucesi interminable de
salones en los palacios barrocos destinados a magnificar el poder de las
monarqu absolutas europeas.
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