......................................................................................................................................................................................

A  P  O  C  A  L  I  P  S  I  S

LOS SIETE SELLOS

PARTE 25 - Capitulo 8:1-6

El 7 sello - y las siete trompeta. L.Fengos

"Cuando abrió el séptimo sello, se hizo silencio en el cielo como por media hora. Y vi a los siete ángeles que estaban en pie ante Dios; y se les dieron siete trompetas. Otro ángel vino entonces y se paró ante el altar, con un incensario de oro; y se le dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santo, sobre el altar de oro que estaba delante del trono. Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos. Y el ángel tomó el incensario, y lo llenó del fuego del altar, y lo arrojó a la tierra¡ y hubo truenos y voces, y relámpagos, y un terremoto. Y los siete ángeles que tenían las siete trompetas se dispusieron a tocarlas". Apocalipsis 8:1-6

Con la abertura del séptimo sello, que es el último comienzan los sucesos terribles sobre la tierra. Por eso el Señor Jesucristo cuando abrió el 7o sello, se hizo silencio en el cielo, por media hora.

Todo quedó en silencio. Antes hablaban, cantaban, glorificaban, se detuvieron por media hora. Este silencio demuestra de que todos los habitantes del cielo, esperan que se anuncie algo muy serio, Y al mismo tiempo tremendo. Como cuando los Jueces entran en la sala del juicio, y van a anunciar su decisión.

Exactamente así sucederá cuando se abra el séptimo sello. Habrá silencio en el cielo, pues algo muy serio esperamos que se anunciará.

Vi, siete ángeles que se encontraban de pie ante Dios, y se les dió una trompeta para que trompeen. Un otro ángel estará delante del altar donde se encuentran las almas, de los que habian sido muertos por causa de la Palabra de Dios, sosteniendo un incensario de oro; y se les dio mucho incienso para añadirlo a las oraciones de todos los santos, sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

Esta visto que el altar en el cielo, es espiritual. Es el altar de Jesucristo de donde toman su salvacion todos los pecadores arrepentidos, por medio del Cordero Jesucristo, y descansan, las almas de los creyentes que murieron en el Señor.

Igualmente, el incensario es espiritual y representa a Dios que aceptará las oraciones de todos los santos que serán perseguidos por el Anticristo; y sufriran grandes torturas debido a que se negarán a adorar Su imagen, y poner la marca (Jaragma) en la mano derecha o en la frente con el número 666.

Los creyentes cuando son perseguidos por las autoridades de las naciones. No podrán hacer nada. Si podrán orar, al Padre celestial por medio de Jesucristo.

Las oraciones de los creyentes santos se dirigen, penetraran en la época que comienzan los sufrimientos tremendos, que tomaran parte "en la gran tribulación" como lo dice la Palabra de Dios, será la época en que reinará, el Anticristo.

"EL PRIMER ÁNGEL: "tocó la trompeta, y hubo granizo y fuego mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra; y la tercera parte de los árboles se quemó, y se quemó toda la hierba verde". Apocalipsis 8:7

Cuando tocó el primer ángel "hubo granizo "y fuego, mezclados con sangre, que fueron lanzados sobre la tierra.

¿ Qué es éste granizo con fuego? Seguramente algo muy malo y material, ya que fue lanzado sobre la tierra, y trajo catastrofes. Las bombas y cohetes y todas las armas destructoras contemporánea, que han descubierto los seres humanos para su propia destrucción, trabajan con fuego. Son completamente colorados, como la sangre, y caen como el granizo sobre la tierra.

Si serán bombas, cohetes las que caerán sobre la tierra, o si será algo semejante, seguramente será algo terrible, éso no tiene mucha importancia. Importancia tiene el resultado que tendrá ésta energia; cuando trompee el primer ángel y caigan sobre la tiera, la tercera parte de los árboles, y toda la hierba verde se quemarán.

Para que se queme la tercera parte de los árboles, y toda la hierba, no es tan simple en la práctica. Existen millones de hectáreas de bosques, en toda como el humo del incienso delante de Dios.

La oración de los creyentes y Santos hijos de Dios, tienen un gran poder. Enseguida contesta el Señor con ira. Voces, truenos, relámpagos y terremotos, preanuncian la justa decisión de Dios, de contestar a la ferocidad del Anticrtisto, y de su fieles sellados.

Los siete ángeles que tomaron las trompetas, se preparan para trompear, y asi comenzar los males. Las oraciones de los santos creyentes, que fueron perseguidos por el Nombre de Jesucristo, y que fueron injustos con ellos, tienen un arma tremendo, porque atrae la acción de Dios y su justa ira.

 

Apocalipsis y fin del Mundo


¿Cuándo será el momento de mi muerte? ¿cómo será? ¿quién participará de mi entierro?, ¿Cuándo vendrá el fin del mundo? ¿de qué forma sucederá?. Todas estas inquietudes aquejan al hombre tanto en la esfera personal como social y no se han apartado de él a lo largo de toda su historia, causándole -en ciertos casos- angustia, pánico y ansiedad.

Parece ser que hoy -a poco de haber cruzado un nuevo milenio- vuelven a resonar estos cuestionamientos y hay una búsqueda ansiosa por encontrar respuestas, ya que éstas permiten cierta calma y tranquilidad existencial. En esta empresa de saber "el cómo y el cuándo" se acabará el mundo, algunos creen haber encontrado respuestas lo suficientemente sólidas en los textos bíblicos, especialmente en el libro del Apocalipsis, del cual se han hecho películas, novelas, han surgido sectas pseudocristianas basadas en su doctrina, etc, mostrándolo como un tesoro de revelaciones sobre el fin del mundo. Cabe entonces plantearnos la pregunta ¿es este libro bíblico el depositario de aquellos misterios sobre el fin del mundo que tanto aterran al hombre?. Para adentrarnos en este tema, centraremos la atención en la naturaleza de este escrito y luego por la enseñanza religiosa que encierra, basándonos en principios teológicos y de crítica escriturística.

El vocablo "apocalipsis" es griego y se traduce por "revelación" que significa "quitar el velo", mostrar algo que está escondido. Sin embargo, aunque es este el único libro de la Biblia que recibe el nombre de "revelación" (Cf. Ap 1,1), esta categoría teológica no es exclusiva de este escrito sino común a todos los libros canónicos ya que todos contienen la revelación de Dios que se da a conocer al hombre. Además, hay que tener presente que este escrito tan difícil de comprender, se enmarca dentro de un género literario específico llamado "Apocalíptico", que contiene características muy peculiares. También es importante destacar que este género surge como medio de expresión de una corriente de pensamiento religioso del mundo Judío, llamado "Apocalíptica" o "Apocalipticismo". En síntesis tenemos que, Apocalipsis es el nombre del último libro de la Biblia, Apocalíptico es su género literario y Apocalíptica es por la corriente religiosa a la que pertenece.

El género apocalíptico, surge entre el s. II a. C al s. II d. C y lo podemos encontrar -a demás del Apocalipsis de Juan- al interior del Antiguo Testamento, en las visiones de los profetas Ezequiel (Ez 1.40-48), Zacarías (Zac 1-6) y Daniel (Dn 7-12), así como también en obras extrabíblicas como son los escritos apócrifos Judíos y últimamente en los manuscritos de Qumram, descubiertos en 1947 a orillas del mar Muerto.

La fecha de composición del Apocalipsis de Juan hay que situarla a finales del s. I d. C., hacia el ’90 aproximadamente, siendo uno de los últimos textos cronológicos del Nuevo Testamento. La tradición le atribuye la autoría al apóstol San Juan, autor del cuarto Evangelio y tres cartas que llevan su nombre. Sin embargo, la ciencia bíblica ha determinado que lo más probable es que sea producto de una escuela Joánica, seguidora de las enseñanzas del apóstol.

El lenguaje apocalíptico se caracteriza por su simbolismo, lo que confunde y dificulta una comprensión inmediata. Todo es simbólico, por tanto, se hace necesario interpretarlo a la luz de la época, las circunstancias histórico-religiosas en las que surge y teniendo presente el auditorio al que se dirige. Es por esta razón que no podemos entender como "relato histórico" algo que es "relato apocalíptico", así, los números tienen un sentido, los colores, las imágenes, conformando todo un lenguaje cifrado. Veamos algunos ejemplos:

 

  • Blanco: victoria, pureza

  • Rojo: violencia, asesinato

  • Negro: muerte, impiedad

  • 7: plenitud, cifra perfecta

  • 6: imperfección (7-1= 6)

  • 12: el antiguo y nuevo Israel , (las 12 tribus de Israel y los 12 Apóstoles)

  • 1000: una gran cantidad

  • Cuerno: poder

  • Cabellos blancos: eternidad


La estructura de la obra se ordena en tres partes claramente identificables; un prólogo (Ap 1,1-8), el cuerpo doctrinal (Ap 1,9-22,5) y un epílogo (Ap 22,6-21) que mediante su simbolismo e imágenes fantásticas va planteando toda una reflexión histórica sobre la fe en Cristo. Basándose en el estilo profético de visiones, mira el pasado del pueblo de Israel, (los mensajes a las 7 Iglesias: 1,9-3,22; los 7 sellos: 4,1-8,1 y Las 7 trompetas: 8,2-11,18) enfrenta el presente que le toca vivir, donde hay un fuerte persecución del imperio Romano frente a los Cristianos, alentando la fe de los creyentes mediante las imágenes del cordero (Cristo) que vence al dragón (diablo) y a las bestias (las potencias humanas) enemigas de Dios (11,19-15,1). Finalmente recuerda las enseñanzas de Jesús sobre el Reino prometido a los suyos, proyectando así el futuro escatológico (este término viene del griego "Eschaton" que significa "lo último" y se emplea para referirse al final de los tiempos, en un sentido plenamente teológico, cuando se dé cumplimiento a toda las historia de la salvación). Es en este bloque donde se hace sumamente necesario comprender bien las imágenes simbólicas, ya que "las 7 copas" (15,2-16,21), "las visones del juicio" (17,1-21,1) y "la nueva Jerusalén" (21,2-22,5) no pretenden mostrar una crónica histórico-temporal de cómo sucederá el fin del mundo, sino que por medio del lenguaje apocalíptico el autor resalta una idea fundamental que conforta la esperanza del cristiano: al final de los tiempos hay una gran esperanza para quienes son fieles a su fe en Cristo, Dios los hará partícipes de una "nueva Jerusalén", plena, eterna, superior a la gran Jerusalén que tenían antes de su destrucción última del año `70. Esto será posible porque Cristo, el cordero, ha vencido a todos sus enemigos, victoria sobre los monstruos (potencias humanas) y sobre el diablo. De esta forma los seguidores de Cristo heredarán un "cielo nuevo y tierra nueva". Finalmente, se cierra el libro deseando la pronta venida de este Señor que es el único capaz de cambiar la difícil situación de persecución que viven los cristianos: "¡Ven Señor Jesús!" (22,20).

En conclusión, podemos decir, que el libro del Apocalipsis no es un texto terrorífico ni con características ocultas, que nadie puede comprender bien, tampoco es una revelación de cosas misteriosas distintas a las enseñanzas que Cristo nos dejara. Es un texto que explicita y actualiza el mensaje de Jesús frente a situaciones concretas, reales que les toca vivir a los cristianos del s. I d C. donde tienen que defender su fe a costa de martirios y persecuciones. Es un escrito lleno de esperanza y con una reflexión muy profunda sobre el destino de la humanidad, en orden a una historia salvífica que parte de la iniciativa de Dios y se consolida con el sacrificio redentor de Cristo. Es un libro válido para todos los tiempos en orden a nuestro crecimiento de fe en un Dios cercano, que está en medio de toda tribulación y el cual siempre va a triunfar frente al mal, ofreciéndonos una esperanza de vida cristiana liberadora y eterna. Por tanto, si volvemos a nuestra pregunta inicial; ¿Cuándo será el fin del mundo?, el libro del Apocalipsis no nos puede dar respuesta positiva y tenemos que dejar al mismo Jesús que nos responda como ya lo hizo en otro tiempo: "En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni aún los ángeles del cielo, ni el Hijo. Solamente lo sabe el Padre" (Mt 24, 36).




Pablo Uribe Ulloa
Universidad Católica de la Ssma. Concepción – Chile
www.iglesia.org

 

 

 

Apocalipsis:
¿catástrofe o bienaventuranza?

¿Un libro sobre el pasado o sobre el futuro?

Colaboración de Mauricio Israel Pérez López

 

Para la mayoría de la gente, la palabra Apocalipsis es sinónimo de catástrofe, de una etapa de destrucción. Por ello, muchos quieren encontrar en el Libro de la Revelación una descripción del cataclismo que ha de poner fin a nuestra historia. Esta errada ideas, basada en no otra cosa que la ignorancia bíblica, y apoyada por las producciones cinematográficas y las interpretaciones tendenciosas que sobre el libro hacen diversas sectas, provoca en la gente no solo confusión, sino peor aún, miedo y angustia.

Ciertamente que el Apocalipsis presenta un relato trágico, en cuanto a que hace referencia concreta a la persecución de la naciente iglesia por el Imperio Romano, pero el objetivo fundamental es más bien ilustrar cómo pese a esta persecución, el reino de Dios prevalecerá. De esta forma, el libro del Apocalipsis es en verdad un mensaje de buenas noticias. Se trata de un conjunto de revelaciones expresadas bajo el género literario apocalíptico, que se caracteriza por la abundancia de simbolismos que hay que descifrar. Para el estudioso de este libro, no resulta tan complicado vislumbrar fuertes semejanzas entre los símbolos usados en la Revelación de Juan, y otros textos bíblicos, sobre todo el libro de Daniel. 

Pero incluso sin adentrarse en las profundidades de la exégesis, basta una cuidadosa lectura para percibir el mensaje alentador de este libro: a lo largo del escrito, el autor del Apocalipsis –que se identifica a sí mismo como Juan-, expone siete bienaventuranzas. No sólo una, sino siete, nada menos que el número que representa la totalidad. Así pues, es posible entender que el libro es un texto de total bienaventuranza. Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella”.

En este artículo mostraré las siete bienaventuranzas del Apocalipsis, con un breve análisis que espero sirva al lector para comprender mejor su mensaje. Para desarrollar mi escrito, he empleado el texto de la Edición Española de la Biblia de Jerusalén.

Las siete bienaventuranzas que se encuentran a lo largo del Apocalipsis, son las siguientes:

1,3: Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca.

14,13: Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí –dice el Espíritu–, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.»

16,15: Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas.

19,9: Luego me dice: «Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.» Me dijo además: «Estas son palabras verdaderas de Dios.»

20,6: Dichoso y santo el que participa en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre éstos, sino que serán Sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años.

22,7: Mira, vengo pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro.

22,14: Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la Vida, y entrarán por las puertas en la Ciudad.

Primera Bienaventuranza

Dichoso el que lea y los que escuchen las palabras de esta profecía y guarden lo escrito en ella, porque el Tiempo está cerca. (1,3)

Así termina el autor el prólogo a las profecías que habrá de desarrollar. Una frase alentadora, que de inmediato deja sentir el gozo que se puede lograr al leer, escuchar, y poner en práctica lo prescrito en el resto del documento. Esta idea de gozo es opuesta al sentimiento de angustia que mencionaba al inicio de este artículo. Si se tratara en verdad de un texto descriptivo de los horrores que el hombre ha de padecer, las primeras palabras del autor serían de advertencia sin lugar a dudas, mas nunca de bienaventuranza. 

Los primeros versículos presentan pues, los parámetros bajos los cuales se ha de interpretar el resto del libro. El libro en conjunto está en consecuencia bajo el signo de la bienaventuranza. Lo que el autor del Apocalipsis ha de describir y revelar no pretende infundir inquietud ante la amplitud de la crisis, sino que por el contrario busca compartir la convicción de que la condición de discípulo de Cristo supone un llamado a la felicidad. El escrito está sembrado de promesas de felicidad para los que observen “las palabras de esta profecía”.

Segunda Bienaventuranza

Luego oí una voz que decía desde el cielo: «Escribe: Dichosos los muertos que mueren en el Señor. Desde ahora, sí –dice el Espíritu–, que descansen de sus fatigas, porque sus obras los acompañan.» (14,13)

Esta bienaventuranza es fácil de comprender: el contraste entre el castigo de los impíos y el descanso que espera a los fieles.

Tercera Bienaventuranza

Mira que vengo como ladrón. Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos, para no andar desnudo y que se vean sus vergüenzas. (16,15)

Esta bienaventuranza se encuentra en el noveno capítulo del libro, que habla sobre “Las Siete Copas de la Ira de Dios” (15,1-6,21). Estas copas son derramadas por siete ángeles, y al derramarse la sexta copa sobre el Éufrates, sus aguas se secan para preparar el camino a los reyes de Oriente, refiriéndose el autor a los Partos. Este pueblo fue un arduo enemigo para el Imperio Romano (criticado constantemente en el Apocalipsis, por su encarnada persecución al cristianismo), y el autor lo usa como prototipo de los invasores terrenos que amenazarán siempre a los imperios humanos.

Este pasaje concluye con la convocatoria de todos los reyes del mundo a reunirse en el lugar llamado en hebreo Harmaguedón (16,16b), es decir, en el monte de Meguiddó, donde murió el rey Josías. (2 R 23, 29s). Por ello, esta ciudad de la llanura que rodea la cadena del Carmelo, es usada como símbolo de desastre para los ejércitos que allí se reúnan (Za 12,11). Ante estos acontecimientos, Juan se vale de una glosa (v.15) para hacer eco a la advertencia de Cristo sobre la necesidad de “vigilar”: “Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora de la noche iba a venir el ladrón, estaría en vela y no permitiría que le horadasen su casa. Por eso, también vosotros estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre.” (Mt 24, 42-44).

La actualización del versículo es sencilla: la muerte ha de venir, pero bienaventurado será el que viva cerca de Dios, pues no quedará en el desamparo.

Cuarta Bienaventuranza

Luego me dice: «Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero.» Me dijo además: «Estas son palabras verdaderas de Dios.» (19,9)

La perícopa de los “Cantos triunfales en el cielo” (19) expresa el júbilo en el cielo tras la caía de Babilonia. Primero con un himno que concluye diciendo¡Amén! ¡Aleluya!(4d) y luego con un cántico que manifiesta su alegría porque un mundo nuevo va a comenzar: “Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria, porque han llegado las bodas del Cordero, y su Esposa se ha engalanado y se le ha concedido vestirse de lino deslumbrante de blancura –el lino son las buenas acciones de los santos-” (19,7-8).

La literatura apocalíptica siempre se refiere a un momento histórico específico, aunque siendo un mensaje de inspiración divina, siempre puede actualizare por todos los tiempos. En el caso concreto del Apocalipsis de Juan, el texto se ocupa de la persecución de la naciente iglesia por el Imperio Romano, representado entre otras formas por Babilonia, la Célebre Ramera (recomiendo la lectura de mi artículo al respecto de este tema, La célebre Ramera de Apocalipsis 17). Pero de la misma forma que en los inicios de la iglesia, imperios y poderes van siendo derrotados por Cristo y sus seguidores, y las grandes Babilonias de todos los tiempos seguirán cayendo, pues su maldad y abuso, su deseo de lujo y desmedida acumulación de riquezas, sus persecuciones injustas, las llevarán a su ruina. Pero en medio y a pesar de todo, el reino de Dios y las bodas del Cordero han sido también una realidad patente a lo largo de nuestra historia, motivos que siguen haciendo estallar al pueblo de Dios en gritos de júbilo. La iglesia, que es la esposa (pueblo de Dios), está lista para la boda definitiva, gracias al mismo Cordero que la desposa.

Bienaventurado sea el que esté invitado a participar de estas bodas. Y para que no quede duda, esta bienaventuranza es palabra verdadera de Dios, tal como indica el autor (cf 19,9b)

 

Quinta Bienaventuranza

Dichoso y santo el que participa en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre éstos, sino que serán Sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años. (20,6)

Esta bienaventuranza se ubica dentro de uno de los pasajes más complicados de entender en el Apocalipsis, “El Reino de Mil Años”. Por ello, creo conveniente ahondar un poco en el análisis de la perícopa a fin de que la bienaventuranza tenga mejor sentido, y entender de paso cuáles interpretaciones del pasaje no resultan satisfactorias.

Luego vi unos tronos, y se sentaron en ellos, y se les dio el poder de juzgar; vi también las almas de los que fueron decapitados por el testimonio de Jesús y la Palabra de Dios, y a todos los que no adoraron a la Bestia ni a su imagen, y no aceptaron la marca en su frente o en su mano; revivieron y reinaron con Cristo mil años. Los demás muertos no revivieron hasta que se acabaron los mil años. Es la primera resurrección. Dichoso y santo el que participa en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene poder sobre éstos, sino que serán Sacerdotes de Dios y de Cristo y reinarán con él mil años. (20,4-6)

La Bestia de quien se habla es nuevamente el Imperio Romano, que exigía el culto a la diosa Roma y al dios César. Los cristianos al no tener más que un Dios verdadero, se rehusaban a este culto, y por ello fueron perseguidos y martirizados. Todos ellos al morir siendo fieles a Jesús, culminan sentados en tronos, según la visión de Juan. Esta es la primera resurrección, y bienaventurado sea quien participa de ella por tres razones: (1) no sufrirán la segunda muerte, es decir, la muerte eterna; (2) serán sacerdotes de Dios; y (3) reinarán con Cristo por mil años. El resto de los que han muerto no revivieron hasta terminar estos mil años.

Este pasaje del Apocalipsis tiene fuerte relación con Ezequiel, cuyo capítulo 37 habla de la “resurrección simbólica” de los huesos secos.

Al respecto de los mil años, existen diferentes opiniones. San Agustín por ejemplo, opinaba que los mil años comienzan con la resurrección de Cristo, por lo que la primera resurrección designaría el bautismo.

También existen interpretaciones milenaristas literales. El milenarismo puede dividirse en estricto y mitigado. Milenarismo estricto es el que admite un reinado triunfal de Cristo durante mil años, antes del juicio final. En este reinado estarían incluidos los cristianos que lograron la “primera resurrección”. Este tipo de milenarismo es declarado por nuestra iglesia como doctrina temeraria (es decir, no apoyada en datos reales) y errónea. El milenarismo mitigado por su parte, opina que Cristo, antes del juicio final, previo o no la resurrección de muchos justos, ha de venir visiblemente para reinar en la tierra. La Congregación de la Doctrina de la Fe ha declarado que el milenarismo mitigado no puede enseñarse con seguridad.

Sea como fuere, el hecho es que el que rechaza el culto a cualquier imperio terreno (llámese poder, hedonismo, o materialismo) por preferir al Reino de Cristo, será bienaventurado porque habrá de resucitar y permanecer con Cristo para siempre.

Sexta Bienaventuranza

Mira, vengo pronto. Dichoso el que guarde las palabras proféticas de este libro. (22,7)

La Jerusalén Futura, cuarta y última parte del Libro de La Revelación, enmarca como contexto amplio esta bienaventuranza.  El versículo sexto explica: «Estas palabras son ciertas y verdaderas; el Señor Dios, que inspira a los profetas, ha enviado a su Ángel para manifestar a sus siervos lo que ha de suceder pronto.» (22,6)

Se entabla un diálogo final entre el Ángel (o quizás Jesús) y Juan, el receptor de la visión. En este diálogo se comentan las visiones que se han registrado en el libro y el uso que de ellas ha de hacerse.

Muy similar en su sentido a la primera bienaventuranza del Apocalipsis, que sirvió como apertura al mensaje, esta otra prepara el final del libro, dejando claro el sentido de gozo para el que guarde lo que se ha escrito. Recordando mi opinión al respecto de la primera bienaventuranza, en este caso final, si el libro del Apocalipsis tratara de desastres, no terminaría el autor expresando una bienaventuranza para el que guarde estas profecías, sino que por el contrario, más bien expresaría un lamento por su destino, recordando como ejemplo de este caso en la lamentación de Jesús sobre Jerusalén (Lc 19,41-44) al anticipar su destrucción que ocurriría en el año 70.

Séptima Bienaventuranza

Dichosos los que laven sus vestiduras, así podrán disponer del árbol de la Vida, y entrarán por las puertas en la Ciudad. (22,14)

El capítulo 22, último del Apocalipsis, describe la nueva Creación:

Luego me mostró el río de agua de Vida, brillante como el cristal, que brotaba del trono de Dios y del Cordero. En medio de la plaza, a una y otra margen del río, hay árboles de Vida, que dan su fruto doce veces, una vez cada mes y sus hojas sirven de medicina para los gentiles. Y no habrá ya maldición alguna. (22,1-3a)

En una palabra, el Cielo, donde habrá una vida sin término. El definitivo y perfecto reino de Dios. Y de este reino podrán ser parte aquellos que hayan lavado sus vestiduras, que se hayan purificado de sus pecados, como expresa la bienaventuranza. Resulta impactante la dureza del versículo siguiente a esta bienaventuranza: « ¡Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los asesinos, los idólatras, y todo el que ame y practique la mentira! » (22,15)

Me llama la atención el hecho de que los que participen del reino podrán disponer del árbol de la Vida, de aquél mismo árbol que Yahvé quiso preservar intacto en el Génesis, tras la caída de nuestros primeros padres. Nos narra la tradición yahvista en el libro del Génesis, que en medio del jardín del Edén Dios había sembrado dos árboles especiales: el árbol de la Vida, y el árbol de la Ciencia del Bien y del Mal. Yahvé prohibió a Adán y Eva comer del fruto del árbol de la Ciencia del Bien y del Mal, pero ambos lo hicieron, y habiéndolos expulsado del jardín del Edén, puso Dios la llama de una espada vibrante, para guardar el camino del árbol de la vida (Gn 3,24c) porque cuidado, no alargue (el hombre) su mano y tome también del árbol de la vida y comiendo de él viva para siempre. (Gn 3,22b)

El árbol de la vida es simplemente el símbolo de la vida eterna, pero me llama la atención la bella manera en que el mismo símbolo es usado como hilo conductor que corre de principio a fin, cuando el hombre cae (en el Génesis) y cuando el hombre entra al reino de Dios (en el Apocalipsis). El árbol de la vida (eterna) que quedó privado para el hombre al principio de la historia de la Salvación, queda accesible nuevamente para él, al culminarse esta historia.

Conclusión

Tras este recorrido “exegético” (o sobrevuelo, diría yo) por las siente bienaventuranzas que expresa el Apocalipsis, no queda más que dar el siguiente paso, que para la fe del cristiano tiene mayor relevancia: la meditación de cada una de las bienaventuranzas, a fin de hacerlas actuales y participar de ellas.  

Después de meditar sobre las bienaventuranzas del Apocalipsis, no me queda más que repetir junto con su autor:

Dice el que da testimonio de todo esto: «Sí, vengo pronto. » ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!

Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. ¡Amén! (22,20-21)

© Mauricio Israel Pérez López, 2002

 

 

Análisis de Apocalipsis 12: 7-12

Pr. Angel Manuel Rodríguez

Describe Apocalipsis 12:7 al 12 una batalla que tuvo lugar en el cielo o que se realizó en la cruz, cuando Jesús derrotó, por medio de su muerte, a Satanás y sus ángeles?

Mi lectura de los textos me conduce a concluir que es posible una tercera alternativa a su pregunta. Comencemos con algunas observaciones generales. Una lectura de Apocalipsis 12:1 al 6 y 12:13 al 17 fácilmente podría sugerir que los versículos 7 al 12 constituyen un paréntesis. El versículo 13 retoma la narración dejada en el versículo 6. Más aún, la oración de transición: Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, en el versículo 13, indica que los versículos 7 al 12 fueron sutilmente integrados en el flujo de ideas del capítulo. Hay un desarrollo de los versículos 4 y 5, donde el dragón es descrito como tratando de destruir al Mesías tan pronto como naciera. La idea del conflicto está planteada allí.

Algunos aspectos de la información encontrada en estos textos parecen sugerir que la batalla descrita tuvo lugar durante los episodios de la muerte y la resurrección de Cristo. Esto es lo que sugiere la cronología de los hechos planteados en este capítulo. El dragón es descrito como esperando el nacimiento del Mesías con el propósito de devorar a su hijo (vers. 4). Pero el niño es quitado de la esfera de acción del dragón y entronizado como Rey junto a Dios. Luego, la iglesia es descrita como necesitada de la protección divina durante un período de 1.260 días/años.

En una especie de escena retrospectiva, se da al lector una descripción más detallada del conflicto entre el dragón y Cristo. Esto es seguido por su furioso ataque contra la mujer (vers. 13). Esta secuencia muestra que la batalla tuvo lugar después que la mujer dio a luz y antes de que el dragón persiga a la mujer. Además, deberíamos también decir que como resultado de la derrota de Satanás ha venido la salvación, el poder y el reino de nuestro Dios y la autoridad de su Cristo (vers. 10, comparar con Mat. 28:18). El mejor momento histórico para que estos hechos ocurrieran fue en la cruz. La idea de que en el madero Cristo derrotó el poder del mal es común en el Nuevo Testamento (p. ej.: Col. 2:15; Heb. 2:14), y Cristo mismo afirmó que como resultado de su muerte Satanás sería arrojado fuera del cielo (Luc. 10:18; Juan 12:31).

No obstante, si examinamos el lenguaje y las imágenes usadas por Juan, resulta claro que él está utilizando la descripción del primitivo conflicto entre el preencarnado Cristo y Satanás como referencia de la guerra que tuvo lugar en la cruz. Los eruditos generalmente reconocen que Juan recurre a imágenes de la literatura judía que describen cierto conflicto que tuvo lugar en el cielo como resultado del intento de Satanás de colocar su solio en el lugar donde está el trono de Dios. El conflicto resultó en la derrota de Satanás y en una limitación de su acceso al cielo. Esta creencia judía tiene sus raíces en el Antiguo Testamento, y es el Antiguo Testamento mismo el que provee el trasfondo de los textos que estamos comentando.

En Isaías 14:12 un ser celestial es arrojado a la Tierra después de fracasar en el intento de hacerse a sí mismo como Dios. Juan usa la misma expresión en griego que se encuentra en el texto de la traducción griega del Antiguo Testamento. Esto sugiere que él pudo haber tenido este pasaje en mente. Las Escrituras indican que aun después que Satanás fue arrojado del cielo todavía tuvo limitado acceso, oportunidad que aprovechó para acusar a los siervos de Dios (Job 1:6; Zac. 3:1). Apocalipsis 12:7 al 12 nos informa que aquel acceso, aunque limitado, llegó a su fin cuando Cristo dio su vida en la cruz.

Deberíamos notar también que el pasaje hace una conexión entre el dragón y el jardín del Edén, al identificarlo con la serpiente antigua (vers. 9). Después de la guerra originaria en el cielo y la caída de Satanás, él atacó a la mujer (Eva) en el jardín. Ahora, después de ser derrotado por Cristo, Satanás ataca a la mujer (la iglesia). El paralelismo es fascinante.

Juan está usando el lenguaje y las imágenes de la primigenia guerra en el cielo entre Cristo y Lucifer al describir la batalla entre ambos en la cruz. Su propósito es demostrar que Cristo ha derrotado siempre a las fuerzas del mal, que nosotros también podemos vencerlas por medio de la sangre del Cordero y que el dragón tiene ahora un tiempo limitado de actividad antes de que sea finalmente destruido. Aunque la referencia primaria de este pasaje es el conflicto en la cruz, al describirlo en los términos de la guerra originaria en el cielo Juan provee una información significativa acerca del origen de la gran controversia

 

 

 

¿Quién es la Babilonia del Apocalipsis?

Dr. Fernando Chaij


Pese a algunos beneficios evidentes que ha reportado al mundo el movimiento ecuménico de nuestros días, éste entraña
peligros tan grandes que hace que el saldo resulte totalmente negativo. Al sacrificarse la verdad espiritual tal como se halla en
la Bíblia, en aras de la unión institucional de las iglesias, resuelta por sus organismos jerárquicos, se desconocen las
convicciones religiosas de una gran cantidad de cristianos cuya conciencia les exige lealtad a Dios, a su Palabra y a sus
mandamientos antes que a la jerarquía de una iglesia. Por otra parte, la tendencia natural del ser humano hará que la superiglesia, oficial, institucionalmente unida, desemboque en un monopolio religioso que, como todo monopolio, forzosamente será absorbente e impositivo, ya que por fin intentará exigir la adopción universal de dogmas y enseñanzas que la Biblia desconoce. Este doble peligro, que documentamos en nuestros artículos anteriores con declaraciones de destacadas figuras del mundo católico y protestante, se halla también señalado en la Biblia. En el libro del Apocalipsis se describen con una antelación de siglos los sucesos más dramáticos del mundo político y religioso, hasta la culminación del proceso histórico con la segunda venida de Cristo a la tierra, solución final de todos los problemas humanos. 

En ese libro se usa con frecuencia la expresión "Babilonia", procedente de "Babel" confusión-, para referirse a un cristianismo popular, confundido y apostatado separado de la verdad un cristianismo que en lugar de iluminar esparce tinieblas. Ese cristianismo decadente y desorientado ha sufrido y está sufriendo los embates de varias corrientes filosóficas y teológicas modernas: la alta crítica, el modernismo religioso y el humanismo existencialista, que han quitado a Dios y a Cristo del centro de la vida del hombre y han puesto al yo humano en su lugar. Existe sin embargo otro aspecto importante en la identificación de Babilonia. A Babilonia se la re-presenta en la Biblia por una mujer (Apocalipsis 17:1-6).

En realidad, en las Escrituras se usa genéricamente el símbolo de una mujer para representar a una iglesia u organización
religiosa. En el caso de la auténtica iglesia de Dios, se emplea la figura de una mujer pura. He aquí cómo San Juan describe
este símbolo maravilloso: "Apareció en el cielo una gran señal: una mujer [la iglesia] vestida del sol [el Nuevo Testamento],
con la luna [el Antiguo Testamento] debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas [los doce apóstoles]" (Apoca-lipsis 12: 1).

Pero también en las series proféticas del Apocalipsis se usa la figura de tina mujer para representar a una iglesia apóstata, sólo que en este caso se trata de una mujer impura, de una ramera. Para que tengamos todo el cuadro profético que nos ayude a identificar a Babilonia, transcribimos todo el pasaje: "Vino entonces uno de los siete ángeles que tenían las siete copas, y habló conmigo diciéndome: Ven acá, Y te mostraré la sentencia contra la gran ramera, la que está sentada sobre muchas aguas [pueblos]; con la cual han fornicado los reyes de la tierra [aceptando sus enseñanzas y dogmas erróneos], y los moradores de la tierra se han embriagado con el vino de su fornicación [sus falsas enseñanzas].

Y me llevó en el espírtu al desierto; y vi a una mujer sentada sobre una bestia escarlata llena de nombres de blasfemia, que
tenía siete cabezas y diez cuernos. Y la mujer estaba vestida de púrpura y escarlata, y adornada de oro, de piedras preciosas y de perlas, y tenía en la mano un cáliz de oro lleno de abominaciones y de la inmundicia de su fornicación; y en su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra.
"Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con
gran asombro" (Apocalipsis 17:1-6). En este pasaje profético, donde se usan una cantidad de símbolos perfectamente claros y explicados por otros textos de la Biblia, se denomina "Babilonia la Grande" a una mujer, que es una iglesia u organización eclesiástica.

¿Cuáles son las características objetivas que la profecía presenta acerca de Babilonia, y la mujer adúltera, la iglesia impura?
Veamos:

1) Está sentada sobre muchas aguas (Vers. l). Y el mismo apóstol explica: "Las aguas que has visto donde la ramera se sienta,
son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas" (Vers. 15). En otras palabras domina el pensamiento de los pueblos.

2) Con ella han fornicado "los reyes de la tierra", y "los moradores de la tierra" se han embriagado con su vino. Es decir que
esa iglesia se ha hecho universal.

3) La "mujer sentada sobre una bestia" (Vers. 3), representa a una iglesia que maneja al gobierno. Las bestias en profecía
representan Estados (Daniel 2 y 7). El jinete maneja al animal sobre el cual cabalga. El que la iglesia cabalgue sobre la bestia, implica que la domina, la maneja y la obliga a actuar según sus dictados. Sólo así se hace posible la coacción religiosa y las persecuciones. Hay unión de la iglesia y el Estado, pues es una iglesia que trata de ejercer predominio político siempre que puede.

4) La mujer tenía en la mano un cáliz que contenía el fruto de sus abominaciones y fornicaciones (Vers. 4). Dicho de otra
manera, Babilonia se caracterizaría por una serie de doctrinas espurias, falsas cuando se las juzga con la Biblia, suprema
norma de fe y piedra de toque de la verdad.

5) Esta mujer impura es "madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra" (Vers. 5). Ella misma es "Babilonia la
grande". No sólo ella sostiene un cuerpo de doctrinas confundidas (Babilonia sig-nifica confusión) y erróneas, sino que una
serie de otras "mujeres" -sus hijas-, iglesias menores, han sido atraídas por ella y han hecho causa común con ella, de manera que, aunque conserven su propia individualidad, no objetan sus dogmas, y se hallan perfectamente identificadas con sus fines y sus procedimientos.

6) Babilonia está ebria de la sangre los mártires de Jesús (Vers.6) Corrompida por el monopolio religioso, el poder, mundial, la popularidad, la unión con otras iglesias y la unión con el poder civil, comienza a imponer sus dogmas. Como muchos
cristianos sinceros no aceptan sus imposiciones, y prefieren mantener su lealtad a Dios, su Palabra y su Ley, son perseguidos, y se convierten en mártires. Utilizando un signo profético diferente, otra profecía del apocalipsis habla de este mismo clima de persecución, indicando hasta que punto iría (Apoc. 13:11-17).

Los que no aceptacen las exigencias de carácter religioso perderían sus derechos civiles fundamentales, no podrían comprar ni vender. No sólo se verían del todo proscritos sino que se decretaría contra ellos sentencia de muerte que, gracias a Dios no lograría cumplirse porque Dios intervendrá a favor de sus hijos fieles.

7) La última escena de esta profecía descrita en el capítulo si-guiente (cap. 18:6-24), y presenta el juicio y la destrucción de,
Babilonia. Sin embargo, antes de la destrucción propiamente dicha por la intervención divina, con motivo de la segunda venida de Cristo a la tierra, la profecía habla de una caída espiritual o ideológica. He aquí el pasaje:

"Después de esto vi otro ángel descender del cielo con gran poder; y la tierra fue alumbrada con su gloria. Y clamó con voz
potente: Ha caído, ha caído la gran Babilonia" (Apocalipsis 18:1, 2). Y en el capítulo 14 el profeta registra el mismo mensaje, proclamado por ángel que surca raudalmente los cielos: "Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación" (Cap. 14:8). Estamos asistiendo en estos días a la escena impresionante de la caída de Babilonia. La tierra esta comenzando a ser alumbrada con la gloria de Dios (cap. 18:1) y lo será mucho más y completamente en el inminente futuro por la presentación clara y valiente del mensaje divino, el Evangelio eterno (cap. 14:6), puro, tal como aparece en la Biblia, sin mezcla de "inmundicia y fornicación" espiritual.

Cuando brilla la luz, las tinieblas retroceden Y se disipan. Ante el conocimiento de la verdad, el error se desmorona. El ángel
que ilumina la tierra en base a la predicción del evangelio eterno produce automáticamente la caída de Babilonia. 
Pero el broche de oro de ésta profecía se halla en estas palabras: Ha caído, ha caído la gran babilonia... salid de ella, pueblo mío, para que no seáis participes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas" (Apocalipsis 18:2-4). El hecho de que Dios llame a su pueblo a salir de Babilonia significa que él tendrá una hueste de hijos suyos, sinceros y piadosos, esparcidos en los más diversos sectores religiosos, que oirán la invitación y cumplirán lo profetizarlo por el Señor Jesús: "También tengo otras ovejas que no son de este redil aquellas también debo traer, y oirán mi voz; y habrá un rebaño y un pastor" (S. Juan 10:16). 

En una hora cuando la inmensa mayoría de la humanidad prefiere seguir el camino fácil de la obsecuencia con las tradiciones
populares y la conformidad jerárquica, la palabra de Dios lanza con voz de trompeta un desafío para que cada ser humano
echo a la imagen de Dios investigue la verdad bíblica por su cuenta, y escuche la advertencia solemne a salir de Babilonia con sus errores y su confusión sólo así se puede evitar el trágico destino de verse envuelto en su destrucción para transitar en
cambio por el único camino que conduce a la paz de este mundo y a la felicidad eterna en el reino de Dios.

 

 

 

¿Qué hay detrás del 666?

¿Porqué el Señor advierte mediante Juan a no identificarse con el número 666? Se halla la pista más importante a este misterio dentro de algunas costumbres antiguas paganas. El 666 se halla en el culto antiguo de "astrología." La astrología es el fundamento de todas las ciencias del ocultismo y el origen de todos los sistemas paganos religiosos.

Los paganos enseñaron que el destino de todo dependía del cielo. Creyeron que las estrellas controlaban los asuntos de la raza del humano. La astrología supone interpretar la voluntad de los dioses de las estrellas. Los dioses principales fueron representados por los siete planetas. Los siete dioses planetarios principales de astrología eran el sol, la luna, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter y Saturno. Esto nos ayudará entender la religión cósmica de astrología, y cómo astrología ata con el número 666.

Los paganos creyeron que estos siete dioses principales son emanaciones del dios-sol, el gobernante del zodíaco. Los babilonios antiguos consideraban al sol como rey de los dioses y era su dios principal. Y se consideraron hijos del sol todo los otros dioses de cielo (las estrellas). De día vieron al sol como un dios bueno, pero por la noche el sol era un dios malo. Los paganos estudiaban los movimientos del sol cuidadosamente. Este movimiento por el cielo(de noche y de día) tenía un camino directo que los paganos refirieron a como el zodíaco. La banda zodiacal se dividió en 12 casas, uno por cada mes del año, y se dividió cada casa en tres cuartos, 36 alojamientos en total, uno por cada 10 grados del zodíaco. Los paganos creyeron que durante el curso del día, el sol pasaría por cada uno de estos cuartos. Este paso del sol por cada casa representó las 36 manifestaciones del sol (de bueno a malo).

Ahora, el resto del cielo fuera del zodíaco se dividió en 36 constelaciones. Se fijó una estrella-dios como gobernador para cada constelación. Cada estrella era considerada como casa de los muertos.

Cada uno de los 12 dioses del zodíaco (su signo según el horóscopo) gobernaba un mes del año, y los 7 dioses planetarios regulaban los asuntos de la humanidad por sus posiciones relativas en los cuartos del zodíaco. Por encima de ellos todo gobernaba el dios-sol, quien se consideraba el origen donde cada dios había salido. Adorando así a la creación y no al Dios Creador de toda creación.

Aquí hallamos el origen de nuestro reloj. Se deriva de un reloj que albergaba los 12 signos zodíaco. Así el zodíaco era un reloj celestial con que medían el tiempo. No es por casualidad que la regla tiene 12 pulgadas. Ambos sistemas, de medir tiempo y tiempo se basaban el zodíaco. También, aquí podemos hallar el origen del juego de ruleta. Tampoco es por casualidad que las ruedas de la Ruleta originales tienen un 360 grados con 36 divisiones de 10 grados cada una, con un espacio en blanco para representar los 5 días más allá de los 360 días en un año. No es por casualidad que hay 36 cartas numeradas en un paquete de cartas. Una paquete (52 cartas en total) representa las 52 semanas con 12 cartas con cara, cuatro Reyes, cuatro Reinas, y cuatro Sotas, y cuatro trajes, ésto representa las cuatro estaciones. Porqué supone que los adivinos usan una cubierta de cartas para predecir el futuro? ¿Porque las cartas se derivan de la astrología!

Desde tiempos antiguos, el número se puede rastrear 666 por todas partes de nuestra historia. En los idiomas antiguos de los cuatro imperios paganos (Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma) las letras de su abecedarios tenían un valor numérico.

El nombre antiguo griego por Satanás era Teitan. Cuando sumas el valor numérico de "Teitan" hace 666:

. .T .E .I. .T. .A N

300 5 10 300 1 50

La Palabra de Dios habla en contra del uso de la astrología .

Como podemos ver, el número 666 viene del antiguo culto de la astrología. También vemos que Satanás es el originador de la astrología.

La Palabra da información adicional acerca del número 666, en Apocalipsis 13: 17-18 dicen: "y que nadie pueda comprar ni vender, sino el que tenga la marca, es decir, el nombre de la bestia o el Número de su nombre. Aquí hay Sabiduría: El que tiene entendimiento calcule el Número de la bestia, porque es Número de un hombre; y su Número es 666." Las escrituras revelan que el número 666 es uno de tres componentes del sistema de la bestia, los otros dos componentes son: el "nombre de la bestia" y la "marca."

¿Quedaremos atrapados dentro de nuestra propia tecnología?

 


     

 

.