| |
  |
 |
|
|
        |

| |
|
| |
|

ALBERT EDELFELT
Y
SU VIAJE POR ESPAÑA
POR
MAGNUS GRÒNVOLD

Gitana
Correspondiente de la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando.
El pintor finlandés ALBERT EDELFELT
nació en 1854. Aunque estudió
primero filología, escogió luego la
pintura, exponiendo por primera vez,
con
mucho éxito, en 1872. Durante el año
1873 estudió en Amberes, de
donde se fue a París a ser alumno de
Gérôme. En 1876 estuvo en Italia.
Se
dedicó a la pintura de historia,
granjeándole un éxito brillante su
bello cuadro La Reina Blanca (1877),
seguido por El duque Carlos
escarneciendo el cadáver de Klas
Fleming, episodio de la historia
finlandesa.
Durante una visita a su patria en
1879, pintó su Conducción del
cadáver de un niño, cuadro que logró
fama en el Salón de París de 1880,
valiéndole una medalla.
Influido por la idea del pintor
alemán Uhde de representar un asunto
bíblico en un ambiente moderno,
pinta su Cristo y Magdalena, basado
en una canción popular finlandesa
(1890). Al lado de una serie de
cuadros religiosos, paisajes y
cuadros de género, principalmente
con asuntos de la vida popular de
Finlandia, Edelfelt se ha hecho
famoso por sus retratos Pasteur en
su laboratorio, La cantatriz Aino
Achté, Retrato de su madre y otros.
También ha ejecutado importantes
obras decorativas en su país.
Al
morir en 1905, estaba considerado
como el mejor pintor de Finlandia.Su
arte, típico arte ochentista, es de
porte aristocrático y de
extraordinaria finura.
El
éxito de Conducción del cadáver de
un niño, la medalla y largos y
encomiásticos artículos en los
periódicos, hicieron entonces a
Albert Edelfelt un artista famoso en
París. Vendedores de cuadros de
Europa y de los Estados Unidos le
colmaron de pedidos, las grandes
revistas ilustradas
solicitaron su colaboración; amigos
del arte y coleccionistas se
hicieron
presentar a él, fue invitado a
fiestas y bailes.
Contentísimo del éxito, emprendió el
viaje a su patria a pasar el verano.
Antes de abordar un nuevo cuadro de
Salón, pintó un par de retratos
que le habían pedido. Al terminar
éstos, el verano estaba ya tocando
a su fin, y por eso regresó a París,
instalándose en su nuevo taller de
la
Avenue Villiers, amueblándolo de la
manera más bella posible.
Por Navidad empieza el retrato de su
amigo el pintor francés Dagnan-
Bouveret, que vive en la misma casa.
A mediados del otoño había recibido
la noticia que le habían otorgado
la beca Hoving y resolvió emplearla
en un viaje por España en la
primavera
de 1881.
Pero antes tenía que
terminar un trabajo ya empezado,
un cuadro titulado Chaz l'artiste,
un retrato del barón Portalis y otro
del
futuro diplomático J. B. Pasteur.

Chaz l'artiste (
1881 )
Se había hecho amigo del último con
motivo de una serie de artículos,
Les ateliers des jeunes, publicados
por
este hijo del gran hombre de
ciencia. Desde entonces Edelfelt fue
un familiar
en casa del doctor Pasteur, siendo
agasajado de la manera más
espléndida y considerado siempre
como uno de los mejores amigos de la
familia. Esta amistad la pagó luego
con una de sus obras maestras: El
doctor Pasteur en su laboratorio,
cuadro famoso en todo el mundo.
Edelfelt no conocía el idioma
castellano ni le gustaba viajar
solo.
Hubiera querido realizar el viaje
por España en compañía de Sargent
o de Benjamín Constant. Pero los dos
habían estado allí el año anterior,
por lo cual resolvió hacer el viaje
con otros dos amigos : el
norteamericano
Bo'ít y el francés Noël, ambos muy
ricos y ambos pintores diletantes,
aunque
"diletantes de mucho talento", según
repetía Edelfelt. Conocemos los
detalles de este viaje por una serie
de cartas del mismo artista a su
madre.
Albert Edelfelt emprende su viaje a
España el día 7 de abril de 1881,
saliendo de París a las siete de la
noche. Ya estaban en España sus dos
amigos, Boït y Noël, y Edelfelt se
juntaría con ellos en alguna ciudad
española. Parece que, después de una
visita a Madrid, habían pensado ir
a Sevilla para presenciar la Semana
Santa con sus procesiones; pero
debido
a grandes inundaciones en dicha
ciudad, habían sido suspendidos
todos
los festejos de Pascuas, y por eso
resolvieron ir primero a Granada.
Llegado Edelfelt a Madrid el día 9
de abril se alojó en una casa de
huéspedes francesa —en la calle de
la Salud, número 13—, dirigida por
Doménico Dupruihl, en la cual habían
parado pintores tan famosos como
Regnault, Sargent y Clairing. De su
viaje recuerda la vista de Biarritz
con
toda la belleza primaveral: rosas y
mar azul. Luego describe su entrada
en España por Hendaya-Irún y el
cambio repentino de la Naturaleza:
los
valles desnudos de los Pirineos, los
viejos pueblos con sus iglesias,
casas
solariegas y castillos, todo pardo,
pobre, lóbrego, pero de mucho
carácter.
Pasa la noche por Burgos y
Valladolid, pero despierta a tiempo
para ver,
de lejos, a Avila en su desierto
pedregoso de torrecillas de cantos.
Le sorprende
este paisaje, pues jamás había
contemplado nada semejante. La
visita de El Escorial aviva su
recuerdo de Felipe II ; le parece
verle en
vida, triste, tétrico. "Esta
naturaleza pedregosa, huraña,
quemada por el
sol, tiene que engendrar o seres
brutos o genios como Cervantes y
Velazquez."
Su primera visita en Madrid es para
el Director de la Real Academia
de Bellas Artes de San Fernando, don
Federico de Madrazo. Traía para
él una carta de recomendación, y le
recibe con mucha amabilidad. Es
igualmente
amable con él su segundo hijo, don
Ricardo, quien le invita a pasar
la noche con él. Al día siguiente
visitan juntos las colecciones de
pinturas
de la Academia de San Fernando,
donde Edelfelt se entusiasma con los
cuadros de Goya y, sobre todo, con
su Maja, "obra maestra de color".
Edelfelt pasa tres días en Madrid,
acompañado siempre de Ricardo
de Madrazo, quien le lleva de acá
para allá: al Museo del Prado, a
colecciones
particulares, a teatros, a cafés, al
Buen Retiro, y en coche por
la Castellana, donde tiene ocasión
de ver al mundo elegante y donde le
entusiasma la belleza de las
madrileñas. Le lleva también a San
Antonio
de la Florida, y Edelfelt desborda
los elogios ante los frescos de
Goya: "lo
más espiritual y caprichoso que se
puede ver, admirables por su
colorismo".
¡Y el Museo del Prado! "La mejor
galería del mundo, si no para un
estético (no comprenden mucho), al
menos para un pintor. Es como si
todos los mejores pintores del mundo
se hubieran citado: Tiziano, Rafael,
Moro, Durero, Rubens, Van Dyck, para
demostrar que no tienen
— 55
por qué avergonzarse al lado de
Velázquez. Y así se ha creado la
colección
más admirable del mundo. Aquí pude
admirar el mejor cuadro que
he visto de Tiziano: un retrato de
Felipe II. ¡Y Velázquez! Nadie ha
pintado
al óleo como él. ¡Y Goya! El
colorista más excéntrico que ha
habido,
el verdadero precursor de la pintura
moderna. Delacroix le ha copiado,
Regnault tiene ideas de él, Fortuny
y Madrazo se inspiraron en la obra
de
este genio singular."
Es explicable que, al lado de tales
maestros, Murillo no le cause tanta
admiración, aunque acata su
destreza; pero lo más extraño es
que, al
parecer, no haya tenido vista para
El Greco. No lo menciona ni una sola
vez en sus cartas. La hora del gran
cretense no había llegado aún.
Para el día 10 de abril, Ricardo de
Madrazo le había invitado a
presenciar
en la Real Academia de Bellas Artes
de San Fernando la recepción
de su tío don Pedro de Madrazo,
crítico de historia del arte, y la
contestación al Discurso de entrada
de Mariano Roca de Togores, Marqués
de Molins. Pero no comprendiendo la
lengua y teniendo además que
hacer una visita, dejó de asistir a
este acto.
En Madrid, Edelfelt compra una capa
forrada de rojo para arroparse
en el tren. El 11 de abril, a las
seis de la tarde, deja la capital, y
por
Córdoba y Bobadilla va a Granada.
Este viaje duró veintiséis horas. De
él recuerda La Mancha, patria de
Don Quijote, con sus estepas
infinitas. A las cinco de la mañana
del 13.
pasa por Sierra Morena y el Puerto
de Despeñaperros. Admira este paraje
bravio, con sus altas peñas en forma
de tubos de órgano, y recuerda
que entre estas rocas rígidas hizo
penitencia el Caballero de la Triste
Figura,
en cueros, dándose de calabazadas.
¡Y al otro lado, Andalucía! El
mayor contraste de todo lo que hasta
entonces le ha proporcionado España.
Palmeras, robles, olivos, y por
todas partes cactus y áloes. ¡Esto
es el Sur!
Llega a Menjíbar, Córdoba,
Bobadilla. Luego otra vez la
montaña. A
las diez de la noche, Edelfelt oye,
medio muerto de cansancio, al
conductor
gritando : " ¡ Granada ! ". Se pone
de pie de un salto, se apea del
vagón,
sube a un coche tirado por muías y
de este modo hace su entrada en
Granada,
en una maravillosa noche de luna de
abril. Al pasar por la ciudad
mora, ve la
colina de la Alhambra y Generalife,
y las cumbres de Sierra
Nevada formando el fondo. Ávido y
con palpitante corazón, se pone de
pie en el pescante devorando con la
mirada todo lo que le permiten ver
los rayos de la luna. En los muros
de una vieja casa percibe una
pintura
extraña; lleno de curiosidad, saca
sus lentes para ver mejor. ¡Oh
actualidad!
¡Oh prácticos norteamericanos! Es el
anuncio de una máquina de
coser de la marca "Singer".
Pasa por una puerta árabe, atraviesa
una avenida de altos árboles
frondosos y se detiene a la puerta
de la Fonda de los Siete Suelos,
junto
al muro del alcázar árabe. Le
reciben con júbilo sus amigos Boït y
Noël,
que habían pedido un cuarto para él.
Además trae de parte de don Ricardo
de Madrazo una recomendación para el
dueño, José Gadea.
A pesar de su cansancio, desborda su
entusiasmo ante Matilde, la
hija mayor del fondista. Sus
palabras encomiásticas para la bella
andaluza
ya las he citado en mi estudio sobre
Hugo Birger, el pintor sueco
que al siguiente año se casara con
ella. Basta decir que esta primera
noche
de Edelfelt en Granada fue festejado
con una comida de bienvenida
salpicada de manzanilla —vino que le
arranca a Edelfelt nuevas
exclamaciones
de entusiasmo—, y que los tres
amigos y la bella muchacha
estuvieron platicando hasta muy
entrada la noche. Matilde sabía muy
bien el francés; por eso Edelfelt se
entretuvo mucho hablando con ella
durante su estancia en Granada.
Al día siguiente se levanta temprano
y recorre la colina de la Alhambra.
Las maravillas que descubre por
todas partes embargan todo su ser.
"Todo el día he andado como ebrio, a
pesar de no haber tomado vino. Esta
mañana en la Alhambra, con Andalucía
y Granada ante mí, con rosas y
adelfas y el aire de primavera me ha
producido tal estado de encanto que
todavía me siento joven y capaz de
hacer mucho, pues de no ser así ni
mi
pulso latiría con tanta vehemencia,
ni mi corazón se sentiría tan
ardoroso,
ni mis ojos verían tan bien".
A las once le buscan sus dos amigos
y juntos visitan el Generalife.
Nueva
admiración. Ve trabajando a algunos
pintores españoles y resuelve
empezar
a pintar aquí.
Luego visitan el barrio gitano en el
Albaicín, y en compañía de Bo'it
pinta una acuarela.
En la Catedral ve algunas andaluzas
au teint bruni. Las mujeres están
arrodilladas en el suelo, porque en
la Catedral, de un estilo de
Renacimiento
sobrecargado, pero no por eso menos
magnífico, faltan sillas. Durante la
Semana Santa, van todas vestidas de
negro, y con mantillas los
centenares
de mujeres arrodilladas producen un
efecto maravilloso.
Por la noche presencia el baile
gitano. Hubiera sido interesante, de
no
haber alrededor una treintena de
ingleses de ambos sexos que quitaban
toda
ilusión. Por lo demás, comprende que
todo aquello es una mala farsa, con
el fin de sacar dinero a las
personas extranjeras Sin embargo,
bajo esta
imitación grotesca del baile gitano,
se puede vislumbrar lo que había
sido
originariamente. Las seis bailadoras
son feísimas. Decepcionadísimo e
irritado,
Edelfelt regresa a la fonda. Le
recibe con carcajadas la bella hija
del fondista, y exclama: "N'est-ce
pas qu'elles sont horribles? Je vous
l'avais bien dit".
Con todo esto, regresa al Albaicín,
empezando un estudio de una
gitaniila
de trece años. El cónsul inglés, que
vive muy cerca y que también
pinta, viene cada hora a hablar con
él. Le cede su taller y su jardín
para
trabajar. Dice Edelfelt que al día
siguiente procurará hacer un estudio
de
los jardines del Generalife.
El día de Resurrección presencia la
procesión. Nuestra Señora de Granada
hace su recorrido por las calles de
la ciudad. Al salir de la Catedral,
la imagen causa un entusiasmo
indescriptible. Hay grandes
ovaciones en
el público, las mujeres lloran, se
oyen tiros de escopeta e irrumpe la
charanga.
Lo que más entusiasma a nuestro
pintor son los balcones adornados
de colgaduras de rojo y gualda y
atestados de bellas mujeres con
mantillas
blancas y multicolores abanicos.
Sus dos amigos se han ido a Sevilla.
Para ver mejor el paisaje y la
vida popular, hacen el viaje parte
en diligencia, parte a caballo.
Tardarán
así cuatro días en llegar a dicha
ciudad. Edelfelt ha resuelto
quedarse en
Granada hasta el 21 de abril.
Una noche sube a la Torre de la
Vela, en compañía de una familia
norteamericana. Contemplan a Granada
iluminada, efecto maravilloso
intensificado
aún más por un magnífico fuego
artificial. Edelfelt toca la
campana,
lo que según la creencia significa
fortuna, y el viejo campanero parece
percibir por el sonido que, antes de
expirar el año, Edelfelt se casará
con "una americana muy hermosa y muy
rica", presagio que Edelfelt
considerará
una fineza para con sus
acompañantes.
Entre sus cartas de recomendación,
hay una para el señor Contreras,
arquitecto restaurador de la
Alhambra y padre de una joven que es
una
maravilla de belleza. Tiene otra
carta de recomendación para don
Diego
de Castillo, amigo íntimo que fue de
Fortuny, gran coleccionista y amigo
del arte. Este le recibe con gran
amabilidad y le lleva a interesantes
sitios.
El 20 prepara su salida para
Sevilla, pero antes, y a instancias
de los
huéspedes, hace en la fonda una
exposición de las obras que ha
pintado
en Granada. El Ministro de los
Estados Unidos, que está en la fonda
con
su mujer e hijas, elogia esas
pinturas y promete ir a verle en su
taller de
París al llegar a la capital
francesa en mayo, pues desearía que
pintase el
retrato de su hija mayor, una joven
muy bella, coquetona, tísica.
Su último quehacer en Granada es
comprar al gitano Mariano, modelo
favorito de los pintores, un traje
andaluz completo: chaqueta, faja,
sombrero
y polainas bordadas, porque tales
objetos se pueden usar para un
cuadro.
Edelfelt siente dejar Granada y la
Alhambra. "¡Dios sabe si y cuándo
pueda regresar! —escribe a su
madre—. Rara vez me he encontrado
tan
sano, tan alegre, tan absorto por la
fantasía, como durante los diez días
pasados aquí".
Da un tierno adiós a Matilde y deja
Granada el 21, a las cinco de la
mañana.
El viaje es largo y cansado: quince
horas en el tren. Describe el
paisaje:
campos de trigo cercados de hileras
de áloes, algún que otro cortijo
enjalbegado, rodeado de bajas
palmeras, los únicos árboles que se
ven.
Sus ojos nórdicos echan de menos la
rica vegetación de los países
boreales.
En una estación de ferrocarril suben
sus dos amigos Boit y Noël. Su
excursión ha sido un fracaso a causa
del tiempo malísimo. No han po-
| |
|
Resumen: Las
Cartas del Víaje por España del
pintor finlandés Albert Edelfelt
(1854-1905) ilustran una etapa casi
desconocida de su vida; atesoran un
sinfin de datos curiosos, anécdotas,
descripciones de lugares y
costumbres, apuntes e impresiones,
en la mejor tradición de los
viajeros decímonónícos, y se leen
con el mismo interés y curiosidad
que los libros de viajes al uso;
todo ello convierte esta
correspondencia en un extraordinario
testimonio de literatura personal en
el que, junto a su visión de la
España de la Restauración, revela su
propia visión del mundo y los
modelos culturales a través de los
que percíbe a los españoles. Se
incluye también una breve selección
de sus pinturas, con especial
atención a las relacionadas con el
viaje por España en 1881. |
|
|
B I B L I O G R F I A
Av Albert Edelfelts brev.
Resor och Intryk. (De las cartas de
Albert Edelfelt.
Viajes e Impresiones.)
Holger Schildt. Helsingfors, 1921.
Edelfelt-Album. Bilder frán Finska
Konstforeningens Edelfelt-Utstálning,
1910.
Jamte Katalog
(Album-Edelfelt.
Cuadros de la Exposición Edelfelt de
la Asociación de Bellas Artes de
Finlandia). Helsingfors, 1910.
Finska Konstforeningens Forlag.
|
|
|
|
|
|
|
Volver
Volver a Taller
54
Copyright ©MMIV Taller
54. 12/06/2009 Apta para 1024 x 768 - Continente de las
dos Lunas
All
images on this site are copyright © 2-07-MMIX Made in
Continente de las dos Lunas . Taller 54, (except those specifically
credited to other artists, in which case are copyright © by the individual
artist) all rights reserved, and cannot be
duplicated, printed, displayed or used in any fashion
without the express written consent of the
artist.
medieval art,medieval paintings,medieval knights,medieval
romance,medieval angels,medieval times,medieval romance,angel
paintings,renaissance angels,biblical angels,medieval paintings,medieval
times,angel paintings.biblical angels,Best on the Web! oil painting
reproductions,renaissance angels,religious art, mythological oil
paintings,medieval times,medieval knights,medieval romance,italian
renaissance artist,medieval art,medieval angels.impressionist
paintings,european art,commissioned angel artist,fantasy
art,pre-raphaelites renaissance,medieval
times,pre-raphaelites,commissioned angel artist,fantasy art, renaissance
angels,guardian angels,biblical angels,mythological
paintings,impressionist paintings,european art and nature Guardian
Angels,european art,impressionist,children,portraits,animals,nature,
medieval paintings,angel paintings,art,original paintings,Medieval
Knights,Medieval Romance,angels,angel paintings,Medieval Fantasy,art
reproductions,Tapestries,posters,prints,middle earth,mythology, Medieval
Paintings,middle earth,Lord of the Rings,Arthur,Arthur and Camelot,Arthur
and Excalibur,Arthur and Lancelot,Lord of the Rings,Arthur and the Sword
in the Stone, Balin,Balin and
Balan,Shakespeare,dragons,queen,reproductions of master paintings,art
reproductions,painting reproductions,famous
reproductions,king,tapestry,medieval tapestry,Camelot,angel, angels, angel
painting, angel paintings, angel picture, angel pictures, spirit art,
spiritual art, spirit artist, spiritual artist, creative, create, creative
process, colour, aura, auras, aura painting, energy, energy art, energy
artist, energy painting, healing, spirit, reiki, hands on healing,
spiritual healing, Canada, Canadian, energy paintings,spirit, spiritual,
soul, energy, matter, vibrant universe, vibrant, universe, life, colour
healing, art, healing art, psychic art, painting, commissioned art,
commissioned artist, commissioned angel artist, angel fairs, angel
messages, angel psychics, angel psychic, whole life expos, angel
information, Angel Art, Angel Artwork, Angel Painting, Painting, Art,
Artwork, Guides, Guides, Spirit Guide, Spirit Guides, Guardian, Guardians,
Guardian Angel, Angels, Archangels, Archangel, Spiritual Art, Angel
Readings, Angel Reading, Angel Fine Art, Intuitive Art, Visionary Art,
Angel Messages, Angel Message, Christian, Guardian, Guardians, Guardian
Angel, Angels, Archangels, Archangel, Spiritual mythological paintings,
fantasys art, baroque,pre-raphaelite, renaissance angels, Italian
Renaissance,medieval castles,pre-raphaelites,Alma-Tadema,Alma tadema,John
Godward, Sir John Everett Millais,Annibale Carracci, Frederick Leighton,
Sir Frank Dicksee,Gabriel Dante Rossetti,Arthur Hughes, Dante Rossetti,
Sir Edward J Poynter,Edward Burne Jones,Ford Maddox Ford,William Morris,
Frederic Lord Leighton, Pre-Raphaelite, Pre-Raphaelite art, Rossetti,
Victorian,Sir Edward Coley Burne-Jones, Charles Allston Collins. John
Collier. Frank Cadogan Cowper. Sir Frank Bernard Dicksee,Sir Lawerence
Alma-Tadema,John Waterhouse,Anthony Frederick Sandys,Sir John Everett
Millais,William Morris,George Frederick Watts,Simeon Solomon,Thomas
Woolner,Fanny Cornforth, Dante Rossetti, Sir Edward J Poynter,Edward Burne
Jones,Ford Maddox Ford,William Morris, Frederic Lord Leighton,
Pre-Raphaelite, Pre-Raphaelite art, Rossetti, Victorian,Sir Edward Coley
Burne-Jones, Charles Allston Collins. John Collier. Frank Cadogan Cowper.
Sir Frank Bernard Dicksee,Sir Lawerence Alma-Tadema,John
Waterhouse,Anthony Frederick Sandys,Sir John Everett Millais,William
Morris,George Frederick Watts,Simeon Solomon,Thomas Woolner,Fanny
Cornforth,Evelyn de Morgan,Sophie Anderson,Elizabeth Siddal,Rossetti,Marie
Stillman,John Collier, Sidney Meteyard, Dicksee,William Holman Hunt,Ford
Madox Brown,Sir Lawrence Alma Tadema,Edward Coley Jones,Jane Morris,Maria
Zambaco,Evelyn de Morgan,SophieAnderson,ElizabethSiddal, Rossetti,Marie
Stillman,John Collier,Sidney Meteyard,Dicksee, William Holman Hunt,Ford
Madox Brown,Sir Lawrence Alma Tadema,Edward Coley Jones,Jane Morris,Maria
Zambaco, Gustave Moreau,John Constable, Bierstadt,William Bouguereau, John
Waterhouse,Fragonard, Botticello, Peter Paul Ruben,Eveylyn
DeMorgan,Francois Boucher, angel oil painting, dragon picture, renaissance
paintings medieval castle,fairies,nature,landscapes, medieval
architecture,medieval castle, medieval palaces,renaissance
|